"Navidad, Horo es mi regalo de navidad"

Capítulo VIII: Niebla

Shaman King y todos sus personajes pertenecen a sus respectivos autores.

Advertencia: Universo alterno, en el que las edades y roles han sido modificados un poco para adaptación de este fanfic.

Intento de Yaoi ó lo que es lo mismo, relación hombre x hombre.

-)-(-

"diálogo"

-)-(-

Poder, una virtud poco usual y siempre anhelada, entre plebeyos y reales, motivo por el cual gran infinidad de luchas sin sentido se ejecutan en todo ámbito conocido.

Poder, sin duda, un juego peligroso que se jacta el mundo de conocer y bien hacer, es por y para beneficio de los semejantes, de los amados, es para y por… una herramienta de designio divino, intención plasmada.

"Llámalo"

Desde el mismo mitológico inicio humano se ha caracterizado por poseer la cualidad de envolver en locura tal a sus portadores que olvidándose de su real objetivo se embaucan en una artesanía barata sin los insumos necesarios.

"Diste tu palabra, no me falles"

Tanta es la ceguera inducida que, a pesar de tener el aroma atrayente e inclusive las manos sobre el bien, se encierra en egoísmo creyendo su único bienestar ser el fin común. Se cuenta entre esas leyendas que aquellas personas de gran intelecto e influencia eran portadores de los males capitales.

"Llámalo"

Detrás de la representación de los festivales se vislumbraba a los actores en veces llorando por la sensación lastimera que les quedaba, algo tan vacío siendo capaz de entretener a los asistentes, y ellos llorando su pésimo camino cuando sus sueños vieron como promesa fiel del universo, qué inciertas son las peticiones qué el hombre jamás sabe que es lo que quiere.

"No te quejes Hao Asakura, no adjudiques falta de honor a los Tao por tu poca hombría al romper el convenio que teníamos"

Y los títeres del festival seguirán sonriendo para entallar la celebración en falsedad, una alegría inventada, que se disfruta.

-)-(-

Y quién se cree Hao Asakura, para ser capaz de acabar con la dignidad ajena, matar de un corte el árbol del jardín vecino, aquellos sueños esperanzados en ilusiones futuras o presentes sin materializar.

Al final de un largo balance moral, termina quedando deber absolutamente a sus mercaderes surtidores, pero qué le puede importar si les llena los bolsillos para callarles la boca, qué les puede importar a estos humildes seres desprovistos de el suficiente apoyo para subsistir que demandan de su humanidad para que les de vivir.

¿Y así es como el funcionamiento interno del mundo en crisis se sustenta?

"Ah"

El camino, una decisión de ruta, corta, larga, inconclusa, terminada, acto imprescindible.

Sí él se cree capaz de acabar con su palabra, debiera yo caer a su nivel o soportar y callar esperando mis privilegios aumentados de un día a otro.

-)-(-

"Ren no te lo dijo, acompáñame, por favor"

Conciente de las probabilidades, no objete nada a Asakura, Ren me lo había advertido, que él, Asakura me echaría fuera.

El dolor más intenso, si es que me molestase en algún momento la situación de salir expulsado, es que mi hermano tuvo que tomar la iniciativa de hablar, él…

"Pasa"

Con los ademanes característicos de un buen anfitrión, me invitó pasar,su despacho personal, podía sentir la guillotina cerca mi inerte cuello, lejos de inmutarme, me emociono la posibilidad de así poder decirle todo lo que jamás hubiera a Hao Asakura.

"Horokeu, no sé que esta pasando, pero confío en tus capacidades casi ocultas para encontrar una solución que deje plenos a todos."

Hizo una pausa prolongada, esperaba acaso que me quejaba o interviniera en sus abstractas conjeturas.

"El motivo de esta reunión Horokeu, es pedirte un favor, algo muy personal, sé bien que nuestra convivencia se ha visto un tanto perturba por mi descarriada forma de actuar, por lo cual me disculpo, necesito saber si puedo contar contigo"

Por qué el señor de la casa hundía los nudillos en un tono de reprimida desesperación.

Suplicante a mi persona por un poco de apoyo, aquel que lo tiene todo en las casas que rondan la misma oficina.

Un descontrol, esperaba un déspota Asakura tronándome los dedos para que me largara de su casa en instantes, me encuentro con alguien que usa 'por favor' además de implorar un favor personal.

"¿Horokeu?, qué me dices"

Insistente, podía en momentos así imponer mis condiciones, como vendiendo mis servicios, los cuales recibirían el pago estratosférico que en gana se me viniera.

"No confío en ti, Hao."

Mirada superior reducida a la humillación de un gato espantado por los cañonazos en su región.

"Comprendo, no te juzgo por eso.

Es sobre un amigo"

Y quién en sus sentidos absolutos diría que el maestro abriría su pergamino de vida a la hostilidad incuestionable frente a él.

"Despojado de sus bienes, acusado de fraude le fue arrebatado el compromiso matrimonial con una buena mujer, desterrado de sus tierras ahora funge como vago en los callejones minados de este país.

Necesita asilo"

"Hao, eso no me compete a mí…"

"Sí, te compete, por qué tú le ayudaras a adaptarse, vendrá aquí"

"Eres un idiota si haces una estupidez semejante, sabes qué pones en peligro, no sólo la reputación de tu familia si no la vida de todos los que habitan la casa"

Se vio a si mismo, desesperado, implorando piedad, suplicando comprensión.

Los errores cobran cara la factura de conciencia y paz en la vida.

Tan cara es en ocasiones, que no es soportable el peso para uno mismo.

La conciencia, el remordimiento.

"Es un riesgo que asumiré, tú sólo apóyame, sé que contigo todo eso no pasará"

Un descaro descrito en términos simples, teñido de sangre amoratada.

"Te importa tanto ese hombre"

"Su prometida… es la mía.
Mi padre desconoce que no tengo interés en las mujeres.
Acepte ir en busca de la muchacha, es muy cotejada.
Al saber que Chocolove ya no es más su prometido, en poco tiempo la obligarían a casarse, cosa que no pasara conmigo.

Sólo mientras él lo consigue.

Ayúdame"

Dónde huye aturdido el orgullo consumido, qué pasa a las capacidades oníricas que traicioneras de su aliado corren de la mano con el apetito de un momento a otro.

Cuantas almas existen riendo a cada rato de saberse consumidas en un juego descontrolado o fallido en reglas preescritas.

"No juzgare a ese hombre por tí, pero no cuentes conmigo"

La confianza no se gana de un día a otro y es sin embargo tan efímera como irreparable.

Si fuere un vaso, se repone con algo parecido, algo parecido no es lo mismo, jamás es lo mismo, no regresa, no se compra.

"Gracias"

Todo el proceso primaveral, trae consigo un cambio radical pero paulatino de perspectiva, desde el árbol del jardín vecino que llena de nuevas verdes hojas tiernas, aquel estanque cuyos peces lucen más colores y dimensiones, luces doradas, magentas y las blancas mismas de la luna, todo en una perfecta armonía conspiradora de la sensibilidad bohemia.

Estación decadente, gastada empero actual, presente, adjudicando a su futura visita la posibilidad de una perpetua estatua, tal cual, desde la vista de un ave, el revoloteo de mariposa, brisa del lago, aquella niebla matutina, señal de un clima calido.

Inspiración.

-)-(-

Tanto el uno como el otro en silencio. Ella y él.

Quizás un manera peculiar de comunicarse. Tal vez la manera de decirse como acabarse, generando la estrategia y estimando la enemiga.

"Padre, madre"

"Jun, hija, debo regresar a las labores, vendré pronto"

Tras un beso despejado de pesadez, mi padre, acaricia el cabello recogido de mi madre.

Ella no alude, inclina su rostro sujetando sus incesantes pensamientos.

"Adiós, En", murmura al ver mi padre partir, tal vez, ahora si pueda haber un final feliz, un inicio en blanco, sin cargas de pasadas vidas corruptas chantajistas de los elementos.

"Jun, alista tus cosas, viajaras", concreto, exacto.

No termino su plato, no lo tocó, la hora de la comida fue un letargo de silencio, palabras hundidas en el infinito universo del pensamiento o el recóndito vacío del mismo.

"Sí, madre", no protestar, si bien, no resultan las decisiones ajenas de plena satisfacción, es decir, no compete a los anhelos propios, no funde con ello lo que debiera tener.

Un poco de atención, un hilo de coser, para terminar de completar los remiendos.

Errores, todo ser viviente los comete.

Ese divagar de mirada asustada, sostener unos labios llenos de humilde soberbia. Y aquel cerebro conspirador de su autoflagelación.

"¿Madre, vendrás conmigo?", un poco de hilo para terminar de coser.

"No por ahora, pronto estaré contigo", de otro color, de diferente textura, inconsecuente.

Terminar el zurcido.

Si no fuera por su forma de entregarlo, el más grande sastre sería inmensamente feliz, como promesa de ventas sin fin a su labor de costurero.

Sólo por eso, ese diseñador de prendas se sentiría ofendido, con qué objeto una persona capaz de regalarle la motivación le entrega la olla al final del arco iris completamente vacía.

¿Para dar por hecho que no existe tal fin?, borrar la espontaneidad en la sinceridad de un regalo mágico, perder la esperanza de aquello llamado fe e inclusive…

Teniendo todo y costándole nada, lo niega, lo aprisiona a su pecho escondiéndolo de su misma persona.

"Te esperare madre", sabes en sumo que el arco iris no tiene fin, una ilusión de la mente, un juego al que caes con gracia, esmero y cuanto agrado causa a pesar de ser repetitivo y conociendo el fatídico desenlace.

Fe.

-)-(-

Un abrazo, siempre es bienvenido, un cariñoso gesto, más aún no existe similitud por mínimamente extrema que esta sea con la sensación que produce el aprisionamiento de brazos ajenos.

Si fuera únicamente por sensaciones, los soldados se acostarían con los soldados de un bando enemigo, si fuera únicamente por emociones no se vería la diferencia entre lo bueno o malo, pero el veneno social no lo quiere vislumbrar de esa manera, esta encasillado, definido.

Amor, odio, celos, envidia, vida, muerte.

Si fuera únicamente por venganza, Hao Asakura, ultimadamente no valdría la pena verte retorcer de dolor, agonizar lentamente mientras suplicas ayuda a quien pase aplastándote como el infeliz desgraciado que eres.

Si fuera tan simple, inclusive, no tendría sentido hacerte pagar, por que no habría daños que reparar, pero no es así, no en este lugar, no conmigo.

Ese hombre Horokeu, es el mejor aliado pero es tan bien, el mayor peligro.
Circunda la vida suya alrededor del bienestar fraternal para con su hermano.

Para odiar, para sentir, se necesita voluntad o una falta completa de esta, en la situación que resulte, se necesita motivación, voluntad, disposición.

Al cerrar el tintero y guardar el pergamino, qué sensación acompaña los descansos nocturnos si no en sí un mal sabor, el divisar la incauta estadística apoyando a la perdida absoluta de vida, energía y desperdicio en los límites indefinidos del tiempo.

Por ellos, por mí, no vale la pena seguir con algo que irrumpe en la opinión de un hombre inocente vendado en celos y puesto entre provocativas situaciones congestionadas de jarabe balsámico envenenado.

Aceptación.

-)-(-

Sabido es por doquier cuanta insensatez yace en torno a ocasiones manipuladas por voluntades humanas, más aún si entre ellas esta la posibilidad de cumplir con alevosía un ferviente deseo insatisfecho en la longevidad de los actos.

Irrumpir concientemente la vida de un ser ajeno a los intereses, sin conexión aparente pero con ascendencia de deuda honoraria, no puede parecer, en modo alguno, algo falto de capacidades mentales, menos aún en época provista de caos y muertes sin sutileza ejecutadas.

Así mismo podría describir la ambición del yo, cuanta grandeza tienen esos soldados al regresar a sus países luciendo una medalla por sobrevivir a la inhospitalidad del territorio conquistado, qué tienen ellos de civilizados que nosotros los conquistados, no por sumisos, si no por la ventajosa afrenta que los ajenos implementaron.

Siendo tal, una madre no debiera ser juzgada por defender el crecer sano de sus hijos, asimilando a una guerra el matrimonio, no importa como, conquistar es el objetivo.

En cambio a mí, no me vendrán mis hijos con medallas y flores, si no…

El temor que me invade al saber que mis miedos son infundados hechos que no pude controlar con ningún…

Y sin embargo, las noches son voces que allanan el insomnio aquejante de mis desvelos.

Umeko en vida, en muerte, no deja de ser Umeko, opresora y verdugo en las pesadillas mías, por cualquier huida que pudiera emprender yo, sería capaz de cambiar el pasado.

Fuerza.

-)-(-

Estación sumamente descrita por los autores característicos del romanticismo actual, pensadores filosóficos agregados a la lista especial del maestro Asakura.

Primavera, consume con sus rosas enfiladas y campos repletos de aromas incitadores a la sencillez de amar todo cuanto sea, exista.

Nada más superior que un cielo azul poblado de nubes blancas con hilos de oro bordadas, nada más superior que ese fondo ó es acaso las formas que toman los algodones, quizá pudiera resultar que lo verdaderamente hermoso son los hilos o la curia con la que finamente fueron diseñados y trazados.

No existe comparación con un cielo, ni definición de superior belleza si no es lo absoluto del elemento, bueno, malo, bello.

Tanta sensibilidad canaliza la estación que el corazón del señor filosofo alemán se llena de amor, Asakura dando asilo a un extranjero por el que puede llegar a perder la vida, la reputación y en un caso factible ganar el odio de muchas familias.

"Chocolove, bienvenido"

"Hao, te fuiste tan prontamente de Alemania"

"Sí, tenía asuntos pendientes"

"Anna, ella tiene un nuevo compromiso, no busco por ende una recuperación de lo que me fue arrebatado puesto que esa razón no es más para mí"

"Él es Horokeu, te enseñara todo lo hay que saber y bienvenido"

Tan extremo mi despiste es que no percatándome de la presencia de aquel joven, me sonrió sentado en la silla cercana.

Los rasgos un tanto gélidos de su nívea piel recordaron entonces algo parecido a la idea de vida que días antes reencontré en aquel hombre de sonrisa amplia y obsesión por la mesa al fondo de la ventana, esa por donde los ventarrones silenciosos de invierno anunciaban su visita en un grito ahogado de prolongada rapidez.

"Horokeu, Horokeu"

Efímero momento de remembranza entonces empezó a boicotear mi estabilidad poco usual.

"Sí, Horokeu Us…usted sabe, el señor Asakura designo yo le muestre la casa, dígame cuando este listo"

Fría mirada, tan helada como el último tarro de cerveza en la cantina donde conocí a ese hombre, tanto parecido falto.

"Vamos Horokeu", lo supe.

Divagar, buscar, analizar, reconsiderar una y otra vez la posible falla en el momento, hacer cuenta una vez más de la posible confusión a la que estaba sometiendo a este hombre.

Largo rato pasó, él diciéndome que era esto y aquello, habitación por única con sus detalles, casi acabados arquitectónicos.

"Tu apellido es…", espete.

"Tao", seco soltó.

"Tao", me repetí saboreando el dulce placer de la recompensa.

Un plan, ahora era cuando la primavera tenia un sentido más allá de una estación descrita de inspiración filosófica y romántica, en momentos como estos las nubes con todo su cielo infinito no eran la belleza superior si mi felicidad lo era más, completa, firme, eterna, disparatada, obsoleta.

Termino el recorrido, el día llegaba a su fin, un solsticio de ciclo, el fin y el inicio unidos en ínfimos segundos inmortalizados en aquel morir mundano, un sol familiarizado con los poemas de los amantes anhelantes de prados lunares, ansían acabar al enemigo de calor que los rebaso, por ello no es perdonable, más empero lo admiran, por que con tanto fuego no se quema vivo ni desespera por no poder compartirlo, es pleno.

Un plan bien fundado, tiene motivos para llevarse acabo.

Alegría.

-)-(-

En el recóndito mar de los sueños, hay te encontré, conocí, amé.

Entre la inmensidad de los parpados cansados, aquellas noches de nocturna agonía, esos momentos de honestidad ficticia, instantes cautivadores a todo bienaventurado espectador de tus honestos fastidios autónomos, muestra incesante de la tortura perpetua que el poder propio genera en tu vivir diario.

Supe entonces, descubrí, permitiste me ver lo escondido en tu esencia sensible, la calidad vital que envuelve tu material cuerpo, vulnerable con cautela fuiste, sutil, modesto, victima fingida de tu propio invitador juego seductor encarrilado a la fraternidad.

Fuera por algo más, fuera por menos, una diferencia circunstancial radicaría mi objetividad subjetiva hacia la tendencia de tus mentiras, de la soledad que embargándote el corazón, niegas a cuestas llevándola.

Solamente cambia algo en el proceso, da un poco más o quítale un poco, así cambia, innova, revoluciona y seguramente no lo tendrás más, ese aplastante dolor que no mitigas.

Tendería a repudiarte, osaría en despreciarte, esa falsa sonrisa dibujada en la oscuridad de tus ojos me conmueve repulsivamente, casi enferma.

¿Te das cuenta que no tengo intenciones de proseguir algo no iniciado?

"Horo-Horo, Hao quiere hablar contigo…", aire, un poco de aire.

"Lo sé", no das tiempo a mi recuperación, atacas.

"Ya he hablado con el maestro Asakura", con firmeza tal que, qué se supone que te diga, cómo esperas que responda a una más de tus sonrisas fingidas, tan bien hechas que, maldición, no queda más que responderla, maldición.

Detesto de tí ese vago… extraño, completamente extraño y confuso e indefinido, que sólo a ti se te ocurre implementar en las aseveraciones o cuestiones mismas.

"Pero lo que me dijo, es que…", déjame sufrir, que si no eres capaz de hacerlo por sentirte inepto para poder soportarlo, lo haré por tí.

Pero déjalo de una vez, termina definiendo hacia donde el rumbo tomaras, concreta.

"Debo guardarle el secreto y rectificarle si…", cómo no odiar a un hombre tan monumentalmente soportable.

"No quiero saber", sus ataques son certeros pese ser pocos.

"Es que necesito de su ayuda para resolver esa cuestión joven Ren", un juego.

"No"

Siempre es lo mismo, no pregunta, no ordena, no suplica, avisa.

-)-(-

Ilusión.

Los dioses benevolentes con el remedo de blasfemo esmerado, favores excelsos tienen, en puntos inciertos repletos de esperanzas infundadas, la luz emanada por aquellos inspiradores de la vida es vista desde el punto más bajo del barrio perdido entre cantinas y soldados caídos.

Incierta alegría causa la fe que los poderosos dioses siembran en un corazón lleno de ilusión, con fuerza tal que germina inspirándose en la aceptación del destino que le fue concedido escribir por su camino a los paseantes cerca de sus límites.

Lleno de temor, mi alma contrista toma aquel señuelo de trampa, embargando también confuso el corazón mío, apresurado en terminar la ultima gota en la botella.

"Mañana al atardecer", sentir la vida inocua pasar velozmente en las fracciones momentáneas de recuerdos desgastados por el bien conservado, insignificante momento petulante ante los letargos del sufrimiento.

"¿Estas seguro?", miro concentrado, examinando mi capacidad dependiente de la cantidad de botellas sobre la mesa junto a la venta de la ahora anunciante primavera más excelsa que mi alma viera después de conocer a mi amada Umeko, igual, similar, brisa del lago…

"Sí", sonrió, comprendo bien cuan gran es el residuo en la división de los bienes entre los males.

"Los dioses bendigan tu camino", una última copa, una más para cerrar este infinito suicidio, la última gota en la botella contenida, el final del cristal entre el tacto, eliminar certeramente un vicio sometido a influencias personales de obsesiones pavorosas.

"No falte"

Ilusión, un por qué, quién.

Mañana.

-)-(-

Apoyando su invitación en la supuesta cuestión de Asakura, sin inhibiciones, enfoca sus dudas en recorrerme el rostro, sumergiéndome en uno más de sus momentos interminables, de esos en los que yo agotado termino cuando él no empieza.

Una tarde, hilos de sol, acercándose el final de la aguja, pereciendo lenta y dolosamente un invierno, teñido el cielo de nubles blancas en tonos ocultos, gotas de lluvia no bien unificadas, dispersión de humedad fuera de casa.

Sin experimentación no existe objetividad para convertirlo en ley.
En eso se basa, siendo sus prolongadas visitas a la habitación del compañero ingles, aquel cuyo apellido por los corredores es oído como el hombre perdido, por Hao llevado al abismo, su mismo propio hermano parece desubicado por el comportamiento de Asakura.

"No te corrió", salir de sus locos besos obsesivos.
Olvidarme ya de su fingida sonrisa, dejar pasar la oportunidad de condenarme más, empezar a concentrar la energía en resolver mi temor de enfrentarlo…

Erradicar el pavor; si él fuera favorito de mi padre, mi padre y todo el odio.

"Me asigno una tarea especial", divertirse, mirar la ventana, ponerse el pijama.

"Ja, le rogaste", tiene que hacerlo aquí, frente mí.

"Ren, no me molesta irme a la calle", presumiendo la poca capacidad para abotonarse.

"…no tienes idea como es estar fuera, entre fuego, no les importaría matarte aun si son los rebeldes que se resisten a ser vencidos", qué demonios quiere que yo me encargue de esos botones.

"Ren, nada de esto es mío", malditos botones, pero más maldigo al infeliz que sabe perfectamente lo que hace.

"Horo-Horo, no hay remedio, todo se te tiene que repetir dos veces, idiota", declinar a favor de la espesura, esa envolvente noche recién nacida, ángeles en la tierra platicando con la lluvia, conociendo sus gustos, esperando la vida.

"Hmpf, la niebla", sonríe.

"La niebla, sí", sonrió.

Acaso parezco capaz de ser engañado por este imbecil hermano mío, imagina él que desconozco sus andanzas con ese ingles que en terrible concepto tiene mi pobre nombre, supone él que yo no sé su jugarreta sucia respecto a la venganza que traman, ellos quieren pensar que Hao y yo somos igualmente despistados.

"¿Te gusta?", pregunta, qué sigue.

"Hao", el inicio de un problema o un factor más en una desorbitante cuenta de los acumulados por el tiempo.

No más.

Los botones son una parte de su oscuro plan previamente maquinado.

Acerca con enfado su cuerpo, presiento una buscada disputa, fuera de ello, un beso, suave, amoroso, intensificado, maratones longevos de carisias y juegos.

Momentos esparcidos a lo largo del tiempo, años, meses y días contribuyentes a llenar las ansias locas por conocer su anatomía.

Facilito la labor desobligada de los botones, suave piel, firme Abdomen.
Contemplación en la necesidad apresurada invasora en mí por comenzar a terminar el tiempo, poca ayuda proporciona el clima templado llegado con las nubes forasteras dialogando con las hierbas de tierra.

Presuroso entendedor, ayudó deslizado los brazos, trabajando sus manos en la camisa antes puesta, despejando el cuello circunda sus labios en mi pecho.

Corazón acelerado escucha su iodo pese la pena recién detectada, dibujada en lo sanguíneo de mis mejillas.

Dejar ser, prolonga suspiros ubicando candentes labios sobre el punto exacto, cada espacio descubierto se muestra agradecido, cayendo rendido, aroma reflexivo dispara su cabello, seda en tono azul, frescor y calor, temperatura en la habitación.

Constante, manos delicadamente trazando su bandera en mi espalda, demostrando a tientas la razón para ser el conquistador en mi mundo, motivo de sobra es su dulce tacto para darse a saber como bienhechor de mis deseos.

Intensidad acercándose a la ausencia, notó la monotonía del éxtasis alcanzado, paz que en si misma no tiene sentido, oración impronunciable, indefinible, obsoletamente confuso.

Emprende cariños lentos, poros expectantes ante el delicado llamado de sus manos.
Aprendería, probar sus labios, reiniciar la partida, frente, nariz, mejillas, cuello, todo lo posible a ser etiquetado, descubrir lo abstracto, grabar su nombre en la mente y el mío en la suya, un convenio absurdo, conjunto de firmas invisibles al final del pergamino, sellado con la lectura de advertencias, amonestaciones posibles, firmar, aceptar, resignación feliz de un sí.

Presión, anhelada, fuerte cuerpo, delicado toque, inspiradora emoción, paz de ambiente, ilusión fantasiosa, historia descartada, inicio, lectura.

Estorbo de prendas no es necesario, sobrantes se alejan de ambos, quedando aún más exaltado el palpitar ya en sumo desesperado casi jadeante del bombeo excesivo en el trabajoso seguir del músculo a cargo.

Lugar desprovisto de esencia pareciendo invitar la lluvia blanca quedarse a vivir con él, niebla, espesa blandura auspicia la continuación.

Preparando el camino se encarga de envolver la contradicción climática en una misma, nubes, tierra y piedra, la geografía.

Su anatomía, seduce la mía hasta conseguir invitación a concatenación, momentos previos hacen escapar una que otra lagrima preparativa, un leve grito advierte de mí parte la disposición a estar listo prontamente.

Aumentar la tensión en mí inexperto momento parece no pretender, con paciencia trata esta primera experiencia mía.
De a cuerdo ambos, corazón que salta en el pecho, color desbordante en los rostros, a los ojos la mirada, pregunta muda, paciencia que presume, casi temeroso emprendedor de su objetivo, tímido, ocurre uno más de sus besos, destensar la situación.

Rompe la nula distancia abrumadora de un momento, en otro más, ser uno mismo.
Escalar dolor, placer, plenitud, en un ritmo creciente, más y más intenso.
Sonidos reacios al idioma presencian nuestras formas, testigos fieles al suceso en rítmico presente acto.

Escape en voz de alegría, pasión desmedida concluida en hierro delineada en hilo blanco, niebla seductora.

Clímax, máxima escala en peldaños conclusos, cierre, apertura, inicial aventura con futuro previsto, arriesgar los sueños esparcirlos en el torrente de agua.

Vale el sacrificado tirar a la nada el todo seguro, desconocido e incierto, pregunta al viento, respuesta, niebla escondida de verdades y mentiras.
Trabajo extenuante para deshilar un tejido hecho, así es la respuesta oculta entre la niebla, pese al acto concluido, no se sabe por que vino.

Reclina su rostro en mi hombro, "Te amo", murmura al oído.

"También", qué reacción debe pulirse ante un tan siniestro ataque, invasión que gusta inclusive al escéptico y más aún al cautivo.

Una noche de sueño, después del suceso, momento de paz, tranquilidad a su noctámbulo sufrir. Hoy no, sin pesadillas…

-)-(-

"Un viaje", acoto sonriente Yoh.

"Iras conmigo", articule más afirmativo que dudoso de la respuesta.

"No puedo, si hago eso te será más difícil olvidarlo", contagiosa es su sonrisa cuando la llena de dulce sabiduría encubierta por la inocencia sincera de su honesto afirmar.

"Sí, mañana", un abrazo, verdaderamente calidez.

La sensación que se busca en un hermano, fraterno apoyo desinteresado, no pedido, no buscado, no incitado, espontáneo reaccionar ajeno que llena de lagrimas sonrientes el rostro al saberse no olvidado del todo en los planes que conllevan el subsistir del ser.

Por un poco de cariño, por la falsa idea ilusoria de amor, por ello y por más deseos banales de típica adolescencia, por ello se siente el perder de una hoja lo mismo que un padre.

Mañana.

)-(-

P.D. Eso fue intento de yaoi.
En un tiempo regreso, gracias.

Si te ha gustado házmelo saber.

X Asia