Miraba por la ventana como su aldea había quedado después del ataque de hace una semana. Estaba molesto. Demasiado, diría él. Habían muerto muchas personas, pero desde los acontecimientos que tuvieron lugar la última vez que vio a su enemigo jurado, no le importaba en lo absoluto, necesitaba encontrar a ella,era la única que importaba. Sonrió de lado,realmente se había vuelto una persona demasiado egoísta.

Había jurado no volver a sufrir por nadie más, ni siquiera tratar de esforzarse por salvar a alguien de nuevo al menos que fuera realmente necesario o que entrara en su deber como líder, pero del resto, podían irse por el caño. Era estricto ante los traidores, no había lugar para el perdón, eso era lo que la vida le había enseñado y cómo le había salido costoso aprenderlo. Pero había una excepción, y esa era ella, su esposa. No la amaba realmente, pero si con tenerla amarrada a él de por vida era suficiente para joderle la vida a su peor enemigo como él se la había jodido, entonces estaba dispuesto a quitársela esta y todas las vidas que le tocaban vivir en este universo.

Aunque el hecho de no amarla no significaba que no se preocupara por ella, era una de los poquísimos amigos que le quedaban, pero estaba al tanto de que la había traicionado al forzarla al matrimonio. No le importaba, estaba dispuesto a no perderla como había perdido a su verdadero amor, jamás lo haría. Era ojo por ojo, él le había quitado a su amor, entonces hizo lo que su mente enfurecida le dijo que hiciera. No se arrepentía y jamás lo haría. Además, su esposa no se quejaba, obedecía atentamente lo que le ordenaba y hasta sentía todavía el aprecio que ella le tenía, era como si realmente entendiera las razones que lo habían conducido a casarla con él. Suspiró

—Reporte—ordenó al sentir la presencia de sus subordinados. Tres hombres se inclinaron ante la presencia de su líder, quien les daba la espalda y seguía contemplando el panorama. La aldea había sufrido, pero sobrevivirían, habían enfrentado ataques peores.

—Señor, no la hemos encontrado…— el hombre que hablaba se detuvo abruptamente al sentir la energía maligna que emanaba su señor—a-aún —agregó rápidamente, lo que hizo calmarlo.

—No te siento en la aldea—comenzó el líder—pero tampoco estás muerta. ¿Dónde estás?—preguntó al viento.

—Señor—interrumpió otro de sus subordinados—Hay algo más—El jefe los encaró con una ceja alzada y cierto interés en sus ojos.

Sabían a ciencia cierta que era muy difícil arrancarle alguna emoción a su líder. Sólo un grupo muy reducido de personas tenía derecho a llamarlo por su nombre, y sólo cinco personas eran capaces de sacarle algo diferente a su máscara de frialdad. Era un excelente líder, su aldea era próspera y la vida era buena para su gente, tanto que causaban envidia a las otras naciones con las que estaban, no en guerra, pero tampoco en paz total. Pero eso sí, no había lugar para el perdón. Era estricto, no un sanguinario, claro está, pero sí había ciertas reglas que se debían cumplir al pie de la letra.

—Recibí el informe de un miembro del grupo que mandé a supervisar por los alrededores, fue el único que salió ileso de un ataque que recibieron—comenzó, al sentir que podía continuar, lo hizo—Nadie murió, pero están inconscientes. La persona que lo hizo fue…—tenía miedo de decirlo —él.

Tal cual como pensó, su líder comenzó a emanar un aura asesina que los intimidó inmediatamente. Debía continuar antes de que cometiera alguna locura.

—Él mandó un mensaje, señor—eso no apaciguó a su jefe—No está solo, ella también viene con él—la máscara de frialdad sólo se rompió un segundo para mostrar dolor, pero se reconstruyó rápidamente—Desean hablar con usted, dicen que es urgente. Están esperando su respuesta afuera de la aldea, de todas formas tengo algunos de mis hombres vigilándolos.

Una sonrisa zorruna se apareció en los labios del líder. Así que él se había dignado a aparecer después de haber atacado su aldea hace poco.

—Diles que los recibiré—comenzó—No es como si alguno de tus hombres pudieran tocarles siquiera un cabello—soltó una carcajada agria—Estoy seguro que fue ella quien hizo la petición, él es demasiado orgulloso para hacerlo—les volvió a dar la espalda y observó su aldea, las reconstrucciones ya habían comenzado—¡Vayan!

—¡Entendido!—dicho eso se desvanecieron en el aire.


Lo que queda de ella.

Resumen: Y entonces Sasuke tuvo miedo, uno similar al que sintió cuando pensó que su hermano lo iba a matar; pero este era más grande, ya que a diferencia de Itachi, ella sí estaba dispuesta a acabarlo allí y ahora.

Pareja: Sasuke Uchiha-Sakura Haruno y Naruto Uzumaki-Hinata Hyuga (leve).

Género: Hurt/Comfort, Drama, Aventura, Romance.

Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

Capítulo Dos: La chica que se esconde bajo una máscara

Escrito por: Amaya-chan.


Hace mucho tiempo que Naruto Uzumaki no se divertía tanto. Estaba feliz, y ¿quién no lo estaría cuando pasas la tarde con una mujer preciosa que no hace nada más que decirte lo grandioso que eres mientras visitas todos los lugares que te gustan de tu aldea? Realmente Sakura-san era encantadora.

El Hokage le había dicho a Sakura-san que, si lo deseaba, podían partir de inmediato a su destino, pero ella se negó alegando que había llegado a Konoha sólo unas pocas horas antes y quería conocer la aldea de la que tanto le habían hablado. El viejo aceptó sin objeción alguna y luego se había dirigido al equipo Kakashi para decirles que partirían mañana a las ocho en punto.

Una vez recibida las ordenes, el equipo salió de la torre del Hokage seguidos por su nueva clienta. Afuera, Sakura-chan trató de invitar a Sasuke a una cita pero este ya se había ido, dejando a la niña con las palabras en la boca. La chica de cabellos rosas suspiró resignada, aunque no se iba a dar por vencida, y decidió irse a su casa en busca de tips de belleza para atraer a tu chico, mientras que Kakashi se despidió de Naruto y Sakura-san para luego desaparecer en una nube de humo.

Al verse solos, Naruto aprovechó la oportunidad de interactuar con la mujer.

—Disculpe, Sakura-san—habló, muy extraño en él, con respeto a la hermosa morena—¿Le gustaría que le enseñara Konoha, 'ttebayo?

—¿Estás seguro, Naruto-kun?—preguntó con preocupación—Es decir, ¿no tienes nada que hacer como entrenar o algo? He oído que a los ninjas fuertes les gusta mucho entrenar—y allí va otra vez con los halagos que al rubio le encantaba oír.

—Normalmente sí iría a entrenar—sonrió, sentía que se estaba comportando de una manera genial—Pero no pienso dejar a ninguna señorita sola, no sería digno de un ninja tan fuerte como yo—si Sasuke hubiese oído eso, lo más probable es que le hubiese lanzado una piedra para callarlo.

—¡Pero qué encanto! —exclamó la chica mientras se lanzaba a abrazarlo—Claro que me encantaría que me enseñaras Konoha.

Y no se dijo más, Naruto la agarró de la mano y se la llevó a recorrer los sitios que más le gustaban de su amada aldea.

No se dio cuenta en el momento que se separó del rubio, sólo supo que él le había dicho que fueran a comer ramen ya que eran casi las seis y media, ella aceptó, después de todo habían visitado muchos sitios, y mientras iban de camino al puesto de Ichiraku, como el rubio dijo que se llamaba el sitio al que irían, algo captó su atención en una tienda y comenzó a mirar un poquito por aquí y otro por allá, por lo que terminó alejándose, aún no había caído en el hecho de que estaba sola ya que todavía miraba absorta los puestos de las personas y lo que ellos vendían. Estaba fascinada, hace mucho que no sentía ese sentimiento de tranquilidad, paz interna y diversión. Pensó que realmente haber aceptado que Naruto le diera un tour por Konoha había sido una buena idea.

Le hacía recordar los viejos tiempos en los que ella y su esposo podían andar tranquilamente por las calles de Konoha sin las tensiones de por medio.

Volvió en sí cuando, en medio del tumulto de gente, tropezó con alguien haciendo que esta cayera al suelo.

Era una niña, posiblemente de la edad de Naruto, de piel pálida, cabello corto oscuro y ojos perla.

Sakura sonrió amargamente por un segundo, pero luego se recompuso, tenía que mantener las apariencias.

—¿Estás bien?—preguntó la mayor mientras le tendía la mano a la niña, la cual la aceptó algo apenada.

—Dis-disculpe—tartamudeo Hinata Hyuga, la chica con la cual Sakura-san había tropezado sin querer—No fu-fue mi intención, i-iba dis-distraída y…

—¡Hey! tranquila—habló Sakura-san al verla tartamudear mucho, se le hacía un tanto… extraño, después de todo ella...—Fue un accidente ¿entiendes? No es el fin del mundo, le pasa a cualquiera—aseguró, aunque en su interior sentía la amarga ironía de estar dándole 'consejos de vida' a esta persona—Además yo también iba distraída, eh… ¿cómo te llamas?—apariencias, Sakura, apariencias, se recordó.

—Hi-Hinata Hyuga, señorita—la chica comenzó a juguetear nerviosamente con sus dedos, mientras bajaba la mirada.

—Ok, no es tu culpa Hinata-chan—le guiñó el ojo… aún no—Estaba acompañando a alguien a un puesto de ramen llamado Ichiraku, me distraje y terminé chocando contigo—lanzó un suspiro mientras observaba a todas partes—Y al parecer también me he separado de Naruto-kun—susurró para sí misma.

La chica de ojos perla levantó la vista algo sonrojada, era extraño pero la más mínima mención de ese chico conseguía captar su atención rápidamente, no importa cuán bajo haya hablado la persona. Simplemente idolatraba todo lo referente a Naruto. Observó a la mujer detenidamente, era preciosa, parecía una muñeca de porcelana, de esas que le regalaban a ella en Navidad pero que nunca podía usarlas por órdenes de su padre, ya que este alegaba que las podía romper con lo débil que ella era.

—Dis-disculpe, ¿ha di-dicho Na-Naruto-kun?—preguntó sólo para comenzar la conversación de nuevo, no porque dudara de lo que había oído.

—Así es, ¿lo conoces?—preguntó la mujer con una sonrisa. Claro que lo conoces, Hinata-chan.

—Pu-pues—Hinata se puso roja—S-sí lo conozco, y tam-también sé dónde queda Ichiraku, si quie-quiere yo puedo mostrarle el ca-camino.

—¡¿En serio?—la Hyuga asintió—¡Gracias Hinata-chan! ¡Aquí en Konoha todos son tan amigables!—tomó a la niña de la mano—Bien, vamos a… ¡Ichiraku!

Todo por las apariencias, eh…

Naruto estaba en frente de Ichiraku, miraba a todas partes con desesperación pero no veía a Sakura-san por ningún lado. Se preocupó ya que su acompañante no conocía para nada Konoha, ¿y si algún delincuente quería hacerle algo? Se imaginaba la escena, Sakura-san perdida, con hambre y sola en un callejón oscuro, un hombre encapuchado con un kunai la acorrala y…

—¡Qué demonios! —maldijo cuando sintió un fuerte impacto en su cabeza, le habían lanzado una piedra.

—Hn—"dijo" alguien muy conocido para él.

—Sasuke—se volteó para encarar al culpable de su reciente chichón en la cabeza—¡Bastardo animal!, ¡¿por qué me has golpeado con una piedra? ¡¿quieres matarme, 'ttebayo?

—No tengo tanta suerte, dobe—respondió con indiferencia ante las exclamaciones del rubio—Además estabas haciendo unas muecas raras, yo sólo quería ver si todavía tenías algo de inteligencia.

—Teme animal, no entiendo que es lo que ve Sakura-chan en ti—se quejó mientras sobaba su herida.

—Hmph.

—Ni siquiera puedes tener una conversación normal—dijo resignado el rubio—En fin, no tengo tiempo para tratar contigo, debo conseguir a Sakura-san.

—¿Hn? ¿A esa mujer?

—Sí, es que le estaba enseñando Konoha e íbamos a cenar, pero se perdió. Llegué al puesto de ramen, pero ella ya no estaba a mi lado—de repente se comenzó a alarmar otra vez, su mente volvió a recapitular lo que había imaginado antes de que Sasuke lo atacara—¡¿Y si le pasó algo, 'ttebayo?

Sasuke observó como el rubio gritaba y se halaba los cabellos en señal de frustración. Lo ignoró. En lugar de eso se puso a pensar en la extraña mujer que les había tocado como cliente para la siguiente mañana. No le agradaba en lo absoluto. Lo miraba de una forma extraña, mortal y hasta cierto punto atemorizante, pero como buen Uchiha que era no lo iba ni a demostrar o admitir, tal vez cuando estuviera en su lecho de muerte… podría recordar esa rara sensación.

Además estaba el hecho de que se notaba a leguas que él no era de su agrado, menos mal que el sentimiento era mutuo.

—¿En qué piensas, Sasuke-kun?—preguntó alguien a sus espaldas, tomándolo con la guardia baja, pero como digno Uchiha no mostró ningún signo de sobresalto. Se volteó de forma lenta, casi teatral, para encararla.

—Sakura…san—no le gustaba agregarle sufijos a la gente pero llamarla de otra forma cuando no había confianza entre ellos tampoco era muy de su agrado, el era una persona fría, arrogante y orgullosa pero no un maleducado, Mikoto le había inculcado eso.

La chica lo vio de forma divertida y Sasuke sólo aumentó la frialdad de su mirada.

—Bu-buenas tardes, Sa-sasuke-kun—decidió hablar la Hyuga, para romper la tensión del ambiente.

—Hn—el chico no había caído en cuenta de la presencia de la rara chica—Hyuga—saludó.

—Por cierto—comenzó Sakura-san—¿Por qué Naruto-kun hace muecas raras mientras se jala los cabellos?

—Na-Naruto-kun—murmuró Hinata al ver con preocupación cómo su querido Naruto estaba desesperado imaginándose las cosas horribles por las que pudiera estar pasando Sakura-san sin notar que la chica estaba a un lado de él.

—Eso se arregla fácil—comentó el pelinegro mientras agarraba la misma piedra que le había lanzado hace un rato y se la volvía a estampar en la cabeza.

El rubio volvió de su ensoñación apenas sintió el impacto, se volvió al Uchiha y comenzó a lanzarle un montón de insultos que Sasuke se los respondía tan apacible como siempre. Sólo una risa encantadora fue lo que hizo que el rubio se diera cuenta de la presencia de Sakura y Hinata.

—¡Sakura-san!—exclamó con alivio—¡Pensé que te había sucedido algo!

—Me separé por accidente, entonces conocí a Hinata-chan y ella se ofreció a mostrarme el camino—señaló a Hinata que ahora estaba sonrojada y jugando con sus dedos.

—¡Oh, Hinata! ¡Gracias!—exclamó el rubio que se lanzó a abrazarla. La chica comenzó a hiperventilar y a ponerse más roja—¡Eres la mejor!

—Será mejor que la sueltes y vayamos a comer ramen, Naruto-kun—habló Sakura al ver que la chica casi se desmaya.

Y como si de una palabra mágica se tratara el chico soltó a la morena menor antes de que se desmayara, la tomo de la mano y se adentró al pequeño local.

—¡A comer ramen, 'ttebayo!—exclamó el Uzumaki a todo pulmón—¡Yo invitó! Excepto a ti, teme bastardo, eres rico así que paga tu comida.

Sasuke lo fulminó con la mirada.

Comieron ramen los cuatro, rieron de las bromas del rubio, bueno Sasuke siguió con su cara de indiferencia, y Naruto casi lleva a Hinata al hospital cuando la chica se puso muy roja por su cercanía al chico, el cual fue mal interpretado como una fiebre por parte de Naruto.

Imbécil, pensó Sasuke.

Pero al notar lo tarde que era decidieron marcharse a sus respectivas casas.

—Ha-hasta pronto, Sakura-san, Sasuke-kun y Na-Naruto-kun—se despidió tímidamente la de ojos perla, haciendo una leve reverencia.

—¡Adiós, Hinata!—se despidieron Sakura y Naruto. El moreno sólo asintió.

—Hinata-chan es… encantadora—comentó la mujer mientras observaba como Hinata se perdía entre la lejanía.

—Bueno aunque creo que no soy de su agrado—dijo el rubio.

—¿Por qué dices eso?—cuestionó la mujer.

—Porque se pone nerviosa, roja, titubea más de lo normal y ¡hasta algunas veces se desmaya si me le acerco mucho!—el rubio se rascó la cabeza—¿Habré hecho algo mal, 'ttebayo?

Sasuke y Sakura lo observaron por un minuto.

—Tks me voy, no vaya ser que se me pegue lo dobe—habló Sasuke, sabía que el rubio era estúpido, pero tenía la ligera esperanza de que no fuera tanto.

—¡Hey!, ¡¿qué quieres decir con eso teme?—Sasuke sólo rodo sus ojos e hizo una mueca de fastidio. Luego su vista se dirigió a la mujer por un segundo.

—Adiós, Sa-su-ke-kun—otra vez la sensación de molestia invadió al chico. Frunció el ceño lo que hizo que la sonrisa de la mujer se agrandara y a Sasuke no le gustó, era como si supiera algo que él no—Nos vemos mañana, dulces sueños.

El Uchiha emprendió su camino a casa, ni se molestó en contestar.

—Ah, parece que a Sasuke-kun no le caigo bien—comentó con tristeza la mujer.

—¡Ignórelo!—fue lo que le respondió Naruto—Piensa que es genial sólo por ser un Uchiha.

—… Supongo que tienes razón—se limitó a responder.

—Por cierto, Sakura-san—habló el rubio nuevamente—¿Dónde se va a quedar?

Su apartamento era pequeño, sólo poseía un cuarto, un baño y un pequeño espacio para la cocina, el comedor y la sala. Se sintió apenado al ver el estado deplorable en el que estaba el lugar donde vivía, tal vez hubiese sido mejor que Sakura-san se hubiera quedado en un hotel en vez de invitarla a su inmueble. Pero lo hecho, hecho está.

Se sintió peor cuando su invitada comenzó a ayudarle a recoger el desorden, ¿Qué clase de anfitrión era? Pero aunque le dijo que él podía hacer todo, ella se negó y le pidió que la dejara continuar ya que era lo mínimo que podía hacer por la genial tarde que había pasado.

Al ver que la chica no se daría por vencida, hizo unos cuantos Kage Bunshi para que terminaran con todo. Un par de horas después, su casa estaba irreconocible, podías ver donde pisabas, no había ropa sucia tirada en el piso, ni potes de ramen instantáneo o cualquier cosa fuera de su lugar.

Se sonrieron con orgullo, habían hecho un gran trabajo. Pero en eso, Naruto soltó un bostezo que indicaba que estaba casando.

—¡Bien!—exclamó Sakura—¡Es hora de dormir! ¡Los grandes ninjas también necesitan un descanso!

—¡Así es, 'ttebayo!

Naruto improvisó una pequeño futón en el piso de la recamara. Sakura iba dispuesta a acostarse en él hasta que el rubio la detuvo, indicándole que usara la cama. Se quejó un poco, pero Naruto era obstinado, así que se rindió y decidió dormir. Mañana, se dijo, mañana partirían de misión y, si todo salía bien, podría volver a casa. Tenía que ser pronto.

Tengo que volver pronto, para verla a ella…

Acomodados, Sakura en la cama y Naruto en el suelo, comenzaron hablar de cosas triviales, hasta que llegó el punto de hablar de los amigos del rubio.

—Tú relación con Sasuke-kun es rara—comenzó la chica mientras miraba el techo—Me cuesta entenderla.

—Es un teme bastardo—rió un poco—aunque…—recordó lo de la masacre del Clan Uchiha—…de cierta forma somos parecidos.

Parecidos, eh, supongo que no puedo negar eso…

—¿Cómo te la llevas con tu sensei?

—Puede que se vea desinteresado con todo el mundo, pero…—recordó su viaje al país de las Olas—…es una gran persona.

—Y ¿qué tal te llevas con Sakura-chan?

El rubio rió tontamente.

—Bueno, siempre se la pasa pegándome, 'ttebayo—lanzó un suspiro—E idolatra mucho a Sasuke.

—¿Te gusta?

El rubio se quedó callado

—No tienes que respon…

—Sí, me gusta, 'ttebayo—una sonrisa zorruna cruzaba su cara—Aunque sólo tiene ojos para el teme.

Se formó un silencio algo tenso, cada quien estaba en sus pensamientos.

—¿No odias a Sasuke por eso?—tanteó la chica—Si no fuera por él, tal vez Sakura se fijaría en ti.

Dilo, dilo que lo odias…

—No lo odio, porque la sonrisa de Sakura-chan es la más bella cuando lo ve a él. Pero me gustaría que me viera con los mismos ojos, 'ttebayo.

Sakura se mordió el labio inferior.

—Pero tú eres el infeliz—quería razonar con él, hacerlo entender que debía preocuparse más por sí mismo que por los otros, eso sólo hacía sufrir a uno.

—No me importa, con tal de que ella sea feliz, está bien para mí.

¿Y se supone que también debo odiarte a pesar que deseas todo eso para… para mí?

—Me recordaste a mi esposo cuando era más joven, era igual de obstinado que tú—admitió con un cierto tono irónico.

—¿Y ya no lo es, 'ttebayo?

—Muchas cosas pasan, a veces te das cuenta que lo que creías que era correcto en realidad no lo es.

—¿Cómo es su relación? Es decir ¿la trata bien?—tenía curiosidad—¡Porque si le llega a hacer algo dígame en seguida que ya le voy a dar caza a ese desgraciado, 'ttebayo! ¡Usted no merece que la traten mal!—exclamó el rubio.

Sakura soltó una risa algo amarga.

Esta situación es demasiado irónica…

—Creo que me sobrevaloras, Naruto-kun—suspiró—Podría decir que nuestra relación es complicada, pero no me trata mal. De hecho me da más de lo que me merezco—admitió—Digamos que es mi culpa que haya sufrido mucho cuando era joven.

—¡¿Pero qué dices? ¡Te tiene que tratar bien, 'ttebayo! ¡Es su deber como esposo!—gruñó—Si yo fuera él, te trataría como una muñeca de porcelana, 'ttebayo…

¿Si tu fuera él…?

—Ya te dije que no me trata mal—suspiró—Anda duérmete, mira que los futuros Hokages tienen que descansar bien—Naruto rió un poco para luego soltar un bostezo.

—El ha de estar muy enamorado de usted, 'ttebayo—dijo mientras iba cayendo rendido en los brazos de Morfeo—Usted es increíble.

Sakura se acomodó un poco en la cama del rubio para poder observarlo mientras que dormía.

Sí, me gusta Sakura-chan, 'ttebayo. Aunque sólo tiene ojos para el teme…

No lo odio, porque la sonrisa de Sakura-chan es la más bella cuando lo ve a él. Pero me gustaría que me viera con los mismos ojos, 'ttebayo…

No me importa, con tal de que ella sea feliz, está bien para mí…

Si yo fuera él, te trataría como una muñeca de porcelana, 'ttebayo…

Él ha de estar muy enamorado de usted, 'ttebayo. Usted es increíble…

—Sabes, en estos momentos se supone que te odio con todo mi corazón, pero viéndote de esta forma y todo lo que me dices me hace recordar que en cierta parte todo culpa mía—habló para nadie en específico, ya que el rubio roncaba abiertamente—Yo pienso que Hinata-chan es más increíble y si no fueras tan despistado estoy segura que pensarías lo mismo—se mordió su labio inferior—Así tal vez te ahorrarías muchos problemas en el fu-futuro—su voz se quebró en la última parte.

Esa noche, Naruto soñó que una hermosa princesa lloraba sin control por todas las penas que siempre escondía bajo una perfecta fachada de felicidad.


Continuará… si quieren.

A/N: Aquí está la continuación, como lo prometí. Disculpen la tardanza, la hubiese subido el lunes pero tuve que ayudar a mi mamá con su tesis . así que realmente no tenía tiempo de terminar la última parte. Sé que es un tanto confuso el fic, pero así es como debe ser. En fin, esperando el manga de la semana, y ansiosa ¿para qué negar? Gracias, por sus alertas de favoritos, pero sí realmente les gusta el fic comenten no sean malos ¬¬ ¡no hay nada mejor que eso! Además mañana comienza ¡diciembre! Así que ya saben, opriman el botoncito de abajo y dejen su opinión.

Agradecimientos a: isacandy, YuukiRossi, manzt, sashanigh, gumii, -vaalee95-