—Están tardando mucho, ¿será que nos negará la visita?—La hermosa mujer lanzó un suspiro mientras se sentaba apoyada a un árbol—¿Tú qué crees?
Su acompañante tardó unos minutos en responder.
—Tiene que vernos sí o sí, él decidirá si es pacíficamente o por las malas.
Ella soltó una leve carcajada.
—Gracias—le dijo con sinceridad. Y no era para menos, su acompañante estaba dispuesto a matar a cualquiera que se atravesara en su camino con tal de verlo a él. Pero ella no quería problemas, así que le había pedido que trataran de conseguir una audiencia de forma pacífica, si no aceptaba, entonces tenía paso libre para hacer lo que quisiera.
Él no respondió, más eso no le importó, había convivido tanto tiempo, ocho años específicamente, con él que ya se había acostumbrado. Sonrió nostálgica, lo cual le ganó una mirada de curiosidad por parte de su acompañante.
—Es que…—se detuvo abruptamente al sentir el chakra de otras personas acercándose a su ubicación. Ambos se pusieron en guardia, listos para recibir cualquier ataque.
Tres hombres hicieron acto de presencia.
—¿Y bien?—preguntó el hombre impaciente.
—El señor ha aceptado verlos, pero tendremos que entrar por una ruta secreta—dijo con frialdad el enviado—Lo menos que necesitamos en más alboroto, síganme—y comenzó a marchar de nuevo hacía la aldea.
La pareja se miró un momento y después comenzó a seguir a los enviados a una distancia prudente, de modo de que no oyeran nada de lo que hablaran. Ella suspiró, ahora estaba más alterada. Sintió la mirada penetrante de él.
—Estoy bien—le aseguró.
—Vamos a verlo, ¿estás segura que podrás manejarlo?
—Estoy a tú lado y es lo que importa, entre él y yo nunca hubo, ni hay o habrá nada—respondió con frialdad.
—Pero aún lo amas, y no me lo niegues—el chico había vuelto la vista al frente.
—Eso no importa—se mordió el labio—Lo que realmente debe importar es que si todo sale bien, podremos tener una mejor vida.
Su acompañante no respondió.
Lo que queda de ella.
Resumen: Y entonces Sasuke tuvo miedo, uno similar al que sintió cuando pensó que su hermano lo iba a matar; pero este era más grande, ya que a diferencia de Itachi, ella sí estaba dispuesta a acabarlo allí y ahora.
Pareja: Sasuke Uchiha-Sakura Haruno y Naruto Uzumaki-Hinata Hyuga (leve).
Género: Hurt/Comfort, Drama, Aventura, Romance.
Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.
Capítulo Tres: ¿Quién eres?
Escrito por: Amaya-chan.
Sakura Haruno llegó, como siempre, antes que Naruto Uzumaki y Kakashi Hatake, pero después de él: Sasuke Uchiha. Ella no lo iba a negar, estaba más que loca por el chico y se sentía sumamente afortunada de haber quedado en su equipo.
Destino, así le había dicho a su rival, Ino Yamanaka, cuando esta fue a reclamarle qué clase de trampa había usado para quedar con 'su Sasuke-kun', lo que le ganó un gruñido por parte de la rubia.
Al principio trataba de sacarle conversación pero el Uchiha sólo la ignoraba, por lo que decidió dejar de hablar tanto y más bien disfrutar del silencio a su lado. Sasuke se lo agradeció internamente. Aunque la chica no se rindió en otras cosas, como por ejemplo, tratar de sacarle una cita con la excusa de 'fortalecer los lazos de equipo'
Y él la rechazaba, como siempre.
—Molesta—solía decirle y después se marchaba dejándola a ella con una sonrisa forzada mientras trataba de contener las lágrimas. Envidiaba a Naruto, por eso era tan fría con él, porque al menos Sasuke se dirigía a rubio, aunque sea sólo para molestarle. Y a ella sólo silencio.
En cierta forma, le entristecía que Sasuke la ignorara todo el tiempo, ¿es que acaso no entendía que ella se levantaba temprano todos los días con la intención de arreglarse adecuadamente para él?, ¿que él era la razón por la cual llevaba el pelo largo?, ¿que había dejado a su ex-mejor amiga, y ahora rival, sólo por él?, ¿que cuando pensó que lo había perdido en el país de las Olas sintió que iba a morir?, ¿acaso la odiaba? Pero al menos tenía como consuelo que ella era la única chica con la que Sasuke Uchiha hablaba, bueno, no específicamente hablar, pero sí usaba sus normales monosílabos con ella, cuando la situación lo obligara, por supuesto; eso debería contar algo ¿no?
—Buenos días, Sasuke-kun—saludó con dulzura a su compañero de equipo.
—Hn—y él, pues, al menos le respondía.
Y de allí, sólo abría silencio hasta que Naruto llegara con sus escándalos matutinos. Observó a Sasuke mientras él estaba con los ojos cerrados y apoyado en el barandal del puente. A sus ojos, y a los de la mayoría de las femeninas, él era perfecto: el chico perfecto, el shinobi perfecto, el prodigio perfecto, hasta sus raíces eran perfectas: El gran clan Uchiha, ¿cuántas veces no había soñado que en el futuro ella recorrería las calles de Konoha con el abanico impreso en sus ropas que la identificaría como la esposa del gran shinobi de élite Sasuke Uchiha?
Había perdido la cuenta hace mucho tiempo.
Aunque lo que ella no sabía es que si se miraba atentamente a Sasuke, él en realidad era un chico como Naruto, un chico que necesitaba cariño, aquel que le fue quitado por el ser que más amaba en ese mundo. No necesitaba a alguien que lo idolatrara en exceso sino una persona que fuera capaz de ver sus imperfecciones y aceptarlas tal cual como eran.
Y en realidad Sakura se daría cuenta, sólo necesitaba un poco de tiempo o alguien que le pusiera los pies en la tierra y le explicara ese pequeño detalle que la podría acercar al Uchiha más de lo que ella hubiera imaginado.
—¡Buenos días!—fue el saludo efusivo que lanzaron Naruto y Sakura-san, dando acabado el tranquilo silencio de Sasuke y Sakura-chan.
—Buenos días, Sakura-san—saludó con respeto a su tocaya.
—Nee, Sakura-chan, ¡buenos días!—Naruto trató de llamar la atención de la chica.
—Ah, buenos días—dijo con fastidio.
—¡Buenos día, Sasuke-kun!—saludó con tranquilidad la mujer, sin obtener respuesta alguna.
Al ver aquella falta de respeto por parte de su compañero, el rubio del equipo se entrometió en la pequeña 'plática'
—¡Hey teme, no seas bastardo y responde cuando se te hable!—a Naruto siempre le sacaba de quicio esa actitud del moreno.
—Hmp—fue lo único que respondió irritando más al rubio.
Naruto iba dispuesto a responderle, pero la más adulta del lugar decidió intervenir antes de que esa conversación llegara a nada útil.
—Y ¿dónde está Kakashi-san?—habló rápidamente Sakura-san, antes de que comenzaran a pelear, lo cual detuvo el insulto que Naruto estaba a punto de soltarle a Sasuke.
Los tres shinobis se miraron entre sí y luego suspiraron.
—Por el sendero de la vida—respondieron Sakura y Naruto.
Estaban caminando cerca de un hermoso lago, llevaban casi tres horas en marcha, por lo que decidieron almorzar y así descansar un rato, si todo seguía bien, llegarían dentro de dos días.
Kakashi había aparecido tarde como siempre, usando casualmente como excusa, que se había perdido por el sendero de la vida, lo que le ganó unos cuantos gritos por parte de sus alumnos.
Sasuke comía en silencio al igual que Sakura, Kakashi leía tranquilamente su Icha Icha, y Naruto hablaba con total tranquilidad a Sakura-san, hasta que de repente una duda asaltó al rubio.
—Nee, Sakura-san—la aludida lo miró—¿Para qué tienes que ir al país de los Lirios?—de repente toda la atención estuvo fija en ella.
—Porque así podré volver a mi hogar—respondió tranquilamente.
—¿A tu hogar?—el rubio la miró confundido—No entiendo—admitió, y todos agradecieron que Naruto fuera bastante directo y no se guardara nada, porque los demás tampoco entendían y querían saber exactamente a qué se refería ella.
Sakura engulló otro bocado de su bola de arroz mientras pensaba en la respuesta. Soltó un suspiro antes de hablar.
—Verás, yo estoy muy pero muy lejos de mi hogar—comenzó a explicar la mujer—Podría decirse que fui… atacada—el rubio iba a abrir la boca para comentar—Déjame terminar, ¿vale?—Naruto asintió—Pensé que iba a morir ya que caí en una oscuridad absoluta, pero cuando abrí los ojos me encontraba en un bosque—suspiró—Me asusté cuando no reconocí el lugar donde estaba. Caminé desorientada durante un par de horas y, por azares del destino, llegué a un pequeño templo donde vive solamente un monje—se mordió un poco el labio—pues resulta ser que este monje es como un profeta, o algo así, y me dijo que sabía que iba a venir y que me estaba esperando. Él me explicó que la única forma de volver a casa era yendo al país de los Lirios, pero como no sé dónde queda, decidí contratar ninjas y pues el monje me dijo que la aldea más cercana era Konoha, así terminé con ustedes—finalizó, no les había mentido… del todo.
—Pero señorita, ¿cómo se llama su aldea? ¿No es más fácil ir directamente?—preguntó inocentemente Naruto. La mujer frunció el ceño un poco.
—Es que… no recuerdo cómo se llama—a la bendita hora que el rubio decidió hacerse el inteligente—tengo… amnesia—dijo con un tono algo dudoso.
—¡Ah!—el rubio entendió por fin—¡Eso explica todo!—Kakashi quiso negar eso, en realidad eso la hacía más sospechosa, sino sabía cómo se llamaba su aldea, ¿cómo sabía que estaba lejos?, Sasuke también reparó en ello, sabía que esa mujer escondía algo, pero ¿querría saberlo? Algo en su interior le decía que era mejor quedarse en la ignorancia.
Y mientras todos pensaban sobre la veracidad de la historia, algo sucedió.
Una especie de bala de agua salió de entre los árboles que rodeaban el lago, directamente hacia la humanidad de Sakura-san y, antes de que lo hiciera, Naruto la empujó para recibir de lleno el ataque que lo hizo estampar contra un árbol, dejándole inconsciente.
—¡Naruto!—exclamó Sakura.
—¡Sasuke, Sakura!—gritó Kakashi mientras sacaba un kunai y se ponía en posición de combate—¡Protejan a Sakura-san! ¡Ya nos encargaremos de Naruto!
Ambos chicos asintieron y se colocaron en posición de defensa alrededor de la mujer, que seguía en el piso.
—¡Sal de donde estés!—exigió Kakashi. Una risa se oyó desde los árboles, un hombre de cabello y ojos negros que portaba una espada saltó desde su escondite y le lanzó un ataque al jounin que lo repelió fácilmente con el kunai. El enemigo marcó distancia.
—Pero que inesperado—dijo con ironía el hombre—Kakashi Hatake, que interesante adversario.
—¿Quién eres?—indagó el ninja copia.
—Me llamo Satome, pero eso no importa ya que tú vas a morir aquí y ahora—y dicho eso, comenzó a atacar con bastante destreza al de cabellos grises. Kakashi tuvo que admitir que Satome era bueno con esa espada en el momento en que logró hacerle un corte poco profundo en su brazo derecho.
Cuando sintió la espada herir su piel, el enmascarado marcó distancia. Se dio cuenta de que sí quería derrotarlo rápido debería usar su sharingan, le gustase o no, así que levantó su banda ninja y mostró el regalo más preciado que le habían hecho.
Pero por algún extraño motivo Satome sólo se rió. Kakashi lo miró indiferente, se preparó para batallar y en eso sintió su cuerpo pesado. Como sabiendo lo que le pasaba, el enemigo habló.
—La espada está llena de veneno—explicó—en el momento que te hice esa pequeña cortadura en tu brazo, ya la batalla era mía.
Kakashi lo miró con el ceño fruncido, mientras sentía que se mareaba. Sasuke y Sakura palidecieron, al ver que estaban en aprietos sin Kakashi.
—No es uno mortal, claro—el hombre sonrió maquiavélicamente—es más uno que disminuye la velocidad y altera tu control de chakra por cierto tiempo, pero será más que suficiente para mí.
—¿Qué es lo que quieres?—indagó Kakashi algo cansado.
—Fácil, el medallón Lunasol—Sasuke y Sakura estaban desorientados, ¿el medallón que…?
—¿Estás atacando a mi equipo por un objeto que no existe?—contraatacó Hatake—Es sólo un mito.
—No lo es—respondió con tranquilidad el hombre—Esa mujer lo tiene—señaló con la cabeza a Sakura-san.
Todas las miradas repararon en la mujer que se encontraba detrás de los jóvenes. Sus ojos verdes se abrieron de par en par, pero luego volvieron a relajarse.
—¿Cómo sabes que yo lo tengo?—preguntó con calma.
—Resulta ser—continuó Satome—que el amable monje que te indicó lo que debías hacer con ese medallón, resultó ser un patán—el hombre soltó una risota—Apenas te fuiste de su presencia, fue a pedir dinero a nuestro jefe para luego escupir la descripción de la persona que tenía el medallón y que tu destino era el país de los Lirios, así que lo que nos quedó fue esperarte aquí.
Sakura-san maldijo por lo bajo. Kakashi miró incrédulo a la mujer, ¿ella tenía un medallón legendario? Eso sólo le creaba más dudas con respecto a Sakura-san, Satome aprovechó la confusión y se lanzó contra los chicos, apareció justo en frente de Sakura y dirigió uno de sus puños directo a la chica, quien no pudo esquivarlo.
Y, antes de que pudiera tocar a la Haruno, Sasuke se interpuso, recibiendo el golpe en el estómago que lo noqueó. A Sakura se le llenaron los ojos de lágrimas mientras que veía como el Uchiha caía lentamente al suelo.
—Tks—gruñó el hombre, su mirada volvió a Sakura—Bueno no importa de todas formas el también estaba en lista de espera—preparó otro ataque hacia la niña, pero Kakashi, como pudo, le lanzó un kunai que le rozó la mejilla. Su atención volvió al ninja copia. Se encogió de hombros.
—Puedo dejar a la niña de última, así ve cómo mato a sus queridos compañeros en primera fila—y se lanzó contra Kakashi.
Sakura estaba asustada, para que negar, Sasuke y Naruto estaban ambos inconscientes, Kakashi-sensei estaba mareado y sus movimientos demasiado lentos a causa del veneno y ella no podía hacer nada. Se sintió patética, otra vez no era nada más que una carga para sus compañeros de equipo, debía pensar en algo. Trató de tranquilizarse; antes de tratar de hacer algo valiente, o estúpido, debía asegurar al cliente.
—Necesito que te mantengas detrás de mí—se limitó a decir con nerviosismo.
Los ojos verdes de aquella mujer brillaron con malicia.
—Claro—respondió con tranquilidad al momento que la chica le daba la espalda y se ponía en posición de defensa—Pero creo que será mejor que tú también vayas a dormir un rato Sa-ku-ra-chan.
A la pequeña niña no le dio tiempo de reflexionar el mensaje subliminal detrás de aquella amenaza y, antes de que parpadeara, le dio un suave golpe en la nuca haciendo que la chica cayera inconsciente.
Kakashi no se dio cuenta de lo que sucedió con su alumna en aquél momento. Su vida pendía de un hilo tan fino que parecía poder romperse en cualquier momento sin que él pudiera hacer nada para evitarlo.
Satome logró posicionarse encima de él y alzó su espada, deseoso de ser aquél que había logrado matar al ninja copia.
Hatake maldijo por lo bajo, observó como el hombre alzaba su espada, dispuesto a clavarla en su corazón. Sintió cómo los efectos del veneno se estaban acabando, diez minutos era su duración, pensó con cierta ironía, lamentablemente que para cuando recuperara la agilidad de su cuerpo, ya sería demasiado tarde para él. Vio como en cámara lenta la espada descendía hacía su destino.
Y todo ocurrió muy rápido.
A tan sólo seis milímetros de su muerte, Satome ya no estaba encima de él. Parpadeó, se levantó del suelo algo confuso y dirigió su vista a su derecha, allí, como a unos diez metros de lejanía, Satome ahora era el que estaba acorralado contra el piso por… Sakura.
—Perra—gruñó el hombre—¿Cómo has llegado tan rápido?
—¿Quién sabe?—comenzó la mujer y luego volvió su vista a Kakashi—Dime, Kakashi-san—comenzó mientras tenía su pie sobre la cabeza del hombre—¿Lo necesitas con vida?
Kakashi estaba sorprendido, aún no entendía cómo había pasado, bueno de hecho sí comprendía, sólo que no quería creerlo.
Miró hacia donde se suponía que debía estar su alumna y la encontró inconsciente en el piso. Luego miró hacía donde se encontraba la mujer y su presa. Cualquiera con una visión normal no hubiese podido ver sus movimientos, pero Kakashi sí los leyó con algo de dificultad gracias a su sharingan.
—No…—Kakashi se calló abruptamente en él momento que vio horrorizado como la mujer, con un mínimo esfuerzo, aplastaba la cabeza de ese hombre, acabando con su vida en un segundo. Agradeció que sus alumnos estuvieran todos inconscientes, sino, hubiesen quedado traumatizados cómo él lo hubiera estado si no hubiese formado parte del escuadrón ANBU, pero ni ellos eran tan… sanguinarios, bueno sí lo eran pero al menos tenían excusas para ser así.
El silencio inundó el lugar. Sakura miró con indiferencia a su protector.
—Asunto resuelto—se limitó a decir.
Kakashi trató de encontrar nuevamente su voz pero no lo lograba. Su mente trabajaba a una velocidad sobrehumana buscando la solución al misterio que representaba aquella mujer en general.
Pero no llegó a nada concreto.
—¿Por qué lo has matado?—inquirió Kakashi después de lo que pareció una eternidad.
—Me dijiste que no lo necesitabas—habló ella con tranquilidad mientras retiraba su pie de los sesos del hombre.
Parecía una princesa, una princesa fría.
—¡No me dejaste terminar!—exclamó furioso—¡Iba a decirte que no lo lastimaras! ¡¿Cómo vamos a saber ahora quienes vienen por ti?
—No es importante—se encogió de hombros, mientras se dirigía al lago.
Sin sentimiento alguno por la vida ajena.
—Desde el momento que entraste a la sala del Hokage, he tenido dudas sobre ti—comenzó el enmascarado mientras la miraba seriamente—No me digas que has engañado al Hokage para que creyera que esta es una mísera misión de clase C.
—No lo he hecho—contestó—No es mi culpa que la única manera que tengo para volver a mi casa sea un jodido objeto muy valioso—la mujer lo encaró—de hecho una persona sabe que yo lo poseo, como tú bien has oído, y él me ha vendido—gruñó.
Llena de ira y amargura por dentro.
—Entonces lo de tener amnesia es mentira ¿verdad?—dijo molesto—También sabías que nos estaban espiando y viste venir el ataque inicial—Kakashi estaba furioso—¡Dejaste que atacaran a mi equipo sólo para seguir con tu patético acto de niña indefensa!
—¿Y qué si lo hice?—contestó de mala gana.
Despiadada como ninguna otra.
—Hokage-sama sólo me dijo que tenía que llevarte al Templo del Tiempo—habló Kakashi tratando de recuperar algo de su calma natural—Y que tenía que cumplir la misión costase lo que costase. No es mera coincidencia que un simple grupo de genin fueran asignados a una misión que debería ser de un rango más alto, ¿no?—la mujer dejó de mirarlo y se sentó en la orilla del lago—Tú misma nos pediste, o ¿estoy errado?
—Hokage-sama conoce específicamente mis razones para que la misión deba cumplirse, yo debo regresar a mi aldea, y la única forma de lograrlo es llegando al país de los Lirios.
Caprichosa como ninguna otra.
—Pero no me niegas lo de habernos pedido—contraatacó el enmascarado—Estoy intrigado, ¿de dónde nos conoces? Y ¿por qué Hokage-sama aceptaría tus peticiones?
—Tan analítico como siempre—se mofó la mujer. Kakashi arqueó una ceja, ¿tan analítico como siempre?, eso lo intrigó un poco más.
Pero sin duda alguna, alguien que estaba dispuesta a sacrificar lo que sea para conseguir sus objetivos.
—¿Quién eres?—preguntó Kakashi a Sakura al momento que ella retiró su bota sucia y metía su pie al agua, que obtuvo una leve coloración rojiza momentánea antes de disiparse.
—No creo que te agrade saberlo—le respondió con tranquilidad la mujer al sacar su pierna y comenzaba a lavar su bota que se había manchado de sesos.
Tan segura de sí misma y a la vez tan dudosa.
—¿Quién eres?—repitió el hombre enmascarado aún mostrando el Sharingan.
—¿Estás seguro que deseas saberlo?—inquirió la mujer mientras secaba su bota con un pañuelo que había sacado de su pequeña mochila.
Tan frágil, tan dura.
—No lo repetiré una vez más—dijo el hombre con seriedad—¿Quién eres?
La chica se devolvió para darle una sonrisa algo sombría, movió sus labios sin dejar salir de ellos sonido alguno, pero eso fue suficiente para Kakashi quien pudo leer los movimientos a la perfección y no le gustó nada de lo que se enteró.
Simplemente, una criatura abandonada por Dios.
Continuará… si quieren.
A/N; Ok, aquí está el capítulo tres de esta historia, no sé porqué pero me encanta mucho escribirla. En el próximo capítulo la verdad será revelada, ¿Están emocionados? Yo sí y mientras más rápido lleguemos a 25 reviews o más, más rápido tendrán el siguiente capítulo. ¿Qué dicen? ¿Quieren colaborar con esta pequeña historia? No sean pichirres, miren que es tiempo de paz, amor, alegría y compartir.
Agradecimientos a: manzt, titaternura, kami no mikoto, yo, gumii, AliceKu, , Nanami-chan, Rose.
