3. Lo que pasó el sábado por la noche.
Tomó un poco de ese delicioso batido. Ya habían pasado un par de días desde su último batido y aunque Kagami lo molestaba mucho con que esa era su pequeña gran adicción, no, no se sentía para nada culpable. Dio otro sorbo y entonces volvió a enfocarse en su compañero de almuerzo. Rió en silencio y es que, pese a que ya habían pasado un par de días aún le causaba gracia aquella llamativa marca.
-Aomine-kun, si sigues tocando el golpe dejará marca –apuntó Kuroko, pues Aomine volvía a tocar el moretón que estaba estratégicamente en el lado izquierdo de su rostro.
-Ese bastardo… -gruñó Aomine y le dio una gran mordida a su hamburguesa de teriyaki.
-Ya no está hinchado, sólo esta… algo lila, pero pronto desaparecerá Aomine-kun –dijo intentando animar al moreno, porque ciertamente ese golpe llamaba bastante la atención.
-¿Qué se cree ese idiota para golpearme? ¡Explícame Tetsu!
-Aunque me gustaría decirte que no te lo mereces y podría motivarte a pagar el favor, no Aomine-kun, en realidad sí te lo mereces.
-¡¿Eh?! Genial ¿Ahora hasta tú estás de su lado? ¿Qué demonios les pasa? –dijo un fastidiado Aomine.
-Aomine-kun debes aceptar que fuiste demasiado lejos, era natural que Kagami llegara a golpearte… aunque no imaginé que lo haría directamente en la cara.
-¿Ahora debo disculparme? Sabes, YO tengo un golpe en la cara, no él. Tsk, debería agradecer a Murasakibara. Pues si no fuera por él, segu-
-Seguramente no te habría vuelto a hablar –Interrumpió Kuroko al más alto. Ya que si bien, era cierto que Aomine ahora traía un horrible golpe en la cara, también era cierto que Kagami luego había terminado disculpándose –muy a su pesar –por semejante reacción.
Aomine no dijo nada y se limitó a observar por la ventana del lugar mientras comía su hamburguesa. Aún no podía creer lo que había ocurrido ese día y aceptaba que se sentía incluso un estúpido. Recordó con desagrado como ambos habían terminado llegando al departamento de Kagami sin dirigirse palabra alguna y cuando Kagami había abierto la puerta lo único con lo que se encontró fue con Himuro que estaba allí, saliendo de la ducha y con tan sólo una toalla en su cintura. No le prestó importancia, no era algo que no hubiese visto antes, pero cuando se acercó a Kagami para saludarlo y decirle algunas palabras en inglés que no logró reconocer, debía admitir que unas enormes ganas de tomar a Kagami y alejarlo lo había dominado. Pero no había hecho nada. Fue cuando Tatsuya lo había llevado a la cocina y le había mostrado un pastel totalmente destrozado que Kagami no pudo dejar de sonreír. Al parecer pronto sería el cumpleaños del pelirrojo y Tatsuya –como buenos hermanos que eran –había estado practicando para hacer un pastel para la fecha ya que sus padres no estarían presentes otra vez. Pero claro que no entendía más detalles, por algún motivo ambos chicos hablaban en un inglés desagradablemente fluido, además aceptaba que nunca había sido bueno en esa materia en la secundaría ni lo era en la universidad.
Poco después Himuro le había sonreído y había empezado a hablar intentando hacer conversación. Aunque lo único que pudo responderle de manera muy "seca"-según Kagami - era que se pusiera algo de ropa, pues no era un club de exhibicionistas. A lo que Himuro había reído y se había dirigido a la habitación para cambiarse de ropa. Al parecer tenía una muda en la habitación de Kagami. ¿Era en serio? ¿Qué se traían esos dos? Y le molestaba aún más el hecho que le molestara pensar en ello. Pero no logró divagar más pues Kagami había empezado a reclamarle que se marchara, que ya no tenía nada que hacer allí y no había tenido nada que hacer desde el inicio. Y esa había sido la gota que colmó el vaso. Pues él simplemente le había respondido y ese sería el inicio de una gran discusión.
¿De qué discutían? Ah, sí, de lo idiota que era Kagami, no podría haber otro tema después de todo.
Aún más irritado de lo que estaba, tomó su chaqueta y se dirigió a la puerta, ahí admitía que no había podido evitar que "ese comentario" saliera de sus labios, y lo siguiente que sintió fue como el puño de Kagami se había incrustado en su rostro. Tardó unos segundo en reaccionar pero cuando se dio cuenta que Kagami lo había golpeado, no pudo hacer nada más que abalanzarse sobre él en un intento de partirle la cara también porque ¡mierda, que su ojo izquierdo ahora le dolía!
¡¿Qué diablos se creía ese pedazo de imbécil!?
Y recordaba muy bien como se había posado sobre él, tomándolo de la camiseta y antes de que su puño se estrellara en el rostro del pelirrojo una gran mano había tomado su brazo con fuerza, o al menos con suficiente fuerza para inmovilizar su brazo. Y cuando se volteó para ver de quien se trataba, tan sólo notó que el gigante de Murasakibara lo había detenido y lo observaba con una expresión de duda retratada en el rostro. Tatsuya también se apresuró a separarlos y exigía saber qué diablos estaba pasando. Él tan sólo se había irritado de sobremanera y sin más había tomado su chaqueta y había salido del departamento azotando la puerta ante las extrañas miradas de los tres hombres detrás y los gritos de Kagami intentando excusarse ante los demás.
Después de ello sólo recordaba que había llamado a Satsuki pidiéndole que fuera a su departamento con algo para la hinchazón o lo que fuese de ayuda para una inflamación. Pues ya empezaba a sentir un pequeño cosquilleo en todo lo que había cubierto el golpe.
-Ese idiota, un día lo golpearé –finalmente dijo un molesto Aomine. Sí, estaba seguro que un día lo haría sin falta. En el mismo lugar, con la misma fuerza y se aseguraría que quedara un moretón de igual tamaño o más grande ¡lo haría sin falta!
-Más importante Aomine-kun… -llamó su atención Tetsu – ¿Por qué… te desagrada tanto Tatsuya-san?
Aomine en ese momento miró a Testu, después de mucho tiempo que se encontraba con su mirada seria y perspicaz. Pensó en lo que le había dicho y efectivamente era una buena pregunta. Nunca había tenido problema alguno con ese muchacho. Apenas y lo conocía ya que jugaba antes en Yosen donde era uno de los ases junto con Atsushi. Se habían enfrentado un par de veces en secundaría y luego, sorpresivamente, habían terminado en la misma universidad y por supuesto en el mismo equipo. Nunca había tenido problemas con él, más bien, era interesante la dinámica que había entre ellos pues él era un jugador todo terreno y Tatsuya uno de defensa y tiro y por lo tanto muchas veces habían tenido que entrenar juntos. Pero nunca ninguno de los dos había indagado en el otro más de lo necesario y fuera del entrenamiento apenas se saludaban ocasionalmente. Aun así, de un par de meses a la fecha había pasado de ser insignificante a ser una gran molestia. Y la buena pregunta era el por qué.
-No lo sé –respondió con simpleza.
-¿Te molesta que pase tanto tiempo con Kagami-kun?
-Lo que haga ese estúpido con su vida no es mi problema –y ahora más que nunca estaba convencido de ello.
Tetsu rió y sólo pensó que sus dos luces eran un par de idiotas. Y ahora, ya que estaba en medio de este divertido drama tan sólo pensó que podría indagar un poco más.
-Por cierto Aomine-kun, hablando de Kagami… Tatsuya-san nos invitó a la fiesta de cumpleaños que está organizando mañana por la noche. Dijo que me asegurara de llevarte y él mismo también se disculpa por, ya sabes, el golpe –sonrió.
-Olvídalo, no tengo por qué ir a ese lugar.
-Es el cumpleaños de Kagami-kun.
-¿Y qué?
- Habrá comida.
-Qué Bakagami tenga un vórtice en su estómago no significa que otros tengamos el mismo interés en la comida. Olvídalo.
-Habrán bebidas.
- Olvídalo.
Kuroko entonces pensó con qué más podría sobornar a Aomine. Por primera vez lo veía tan reacio a ir a algún lugar. Siempre Momoi o él mismo lo persuadían después de una par de palabras.
- Habrán chicas –dijo después de unos segundos.
- Momoi y Riko no cuentan como chicas –Tetsu rió ante ese comentario.
- Aomine-kun, te aseguro que muchos no piensan como tú –refutó.
-Como si me importara Tetsu- bufó y se levantó empezando a caminar sin más ¿Ya sería hora de clases? pues Tetsu sólo seguiría parloteando sobre en ello y él no tenía interés alguno en ir a una fiesta por el cumpleaños de Kagami.
-Aomine-kun –dijo levantándose de la misma forma y alcanzándolo rápidamente. -Sólo piénsalo un poco. Sabes que Kagami-kun aunque lo niegue estará feliz de que estés allí. Sólo estaremos nosotros. No habrá mucha gente. Así que será divertido. En fin. No faltes a la práctica, el entrenador está muy molesto contigo porque no te apareciste toda esta semana.
-Cállate –y antes de poder decirle cualquier otra cosa Kuroko ya había desaparecido, a veces realmente odiaba esa habilidad de Tetsu. Suspiró y decidió que era una buena hora para tomar una siesta ¿quizá la biblioteca? Mejor quizá la azotea o el jardín. Sonrió y decidió ir a desparramarse a algún lugar deshabitado en el jardín. Con ese objetivo en mente empezó a caminar por los amplios pasillos del edificio.
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-Taiga dime cual prefieres –sonrió Tatsuya mostrando dos diferentes salsas.
-Me da igual. ¿En serio hay que hacer todo esto ahora? –se lamentó Kagami. Estaba agotado, sólo quería botarse en su cama y dormir, no estar en el centro comercial durante la noche comprando cosas que no necesitaba.
-Sé que estás agotado por el entrenamiento, pero mañana es tu cumpleaños y ya que no pude hacerte la fiesta sorpresa, tengamos una agradable reunión Taiga.
-Lo sé Tatsuya, gracias por tu preocupación y tu esfuerzo para todo esto pero… ¿en serio es necesario?
-Lo es –dijo terminantemente el pelinegro- ¿Quieres terminar más rápido? –sonrió Tatsuya después.
-Claro que sí.
-Si eliges todo sin decir "me da igual", terminaremos más rápido –y mostró las dos salsas, a lo que Kagami rió.
-Bien, la salsa de Teriyaki.
-No sabía que te gustaba tanto –apuntó Tatsuya recordando que ahora siempre había esa salsa en el refrigerador de Taiga. No dijo nada más y empezó a caminar hacia las bebidas. Qué sería mejor, ¿algo tradicional? ¿Tal vez bebidas más modernas?
Kagami lo dejó adelantarse. Ahora que lo mencionaba no le gustaba tanto. De hecho la compraba por costumbre más que por gusto. ¿Acaso a Aomine no le gustaba esa salsa? Sí, recordaba que cuando había empezado a frecuentar su departamento y a comer sus hamburguesas siempre le exigía esa salsa, después de muchas peleas accedió a empezar a comprarla y… bueno. Al parecer se le había hecho costumbre.
Suspiró a recordar de nuevo ese nombre. Aún no podía creer que lo había golpeado directamente en la cara. Aunque nadie podía culpar a aquel impulso, y más que eso, no sabía el por qué seguía sintiendo culpa por el hecho. Él no había empezado nada de lo que estaba ocurriendo después de todo.
-Taiga ¿estás bien? –Preguntó después de unos minutos Tatsuya, agitando su mano delante de él –Te quedaste ahí, pensativo. ¿Algo te molesta?
-No es nada. No te preocupes –y entonces dio unos pasos adelante observando las bebidas, o al menos pretendiendo hacerlo.
-Si tu lo dices –sonrió el pelinegro acercándose a su lado para sugerir unas cuantas bebidas. Pese a ello y como se lo esperaba, la única respuesta que le llegaba era un: "está bien esa", y estaba seguro que así haya puesto la bebida más asquerosa que se le hubiera ocurrido, esa sería la misma respuesta.
Tatsuya entonces sonrió y preguntó.
-Y bien ¿ya sabes quienes irán mañana? –luego de poner unas botellas en el carrito y dirigirse a los servicios.
-Kuroko, Kise, Takao vendrá así que seguramente Midorima estará. Todo mi antiguo equipo en Seirin. Momoi. Y si no estoy mal Atsushi también estará ¿verdad? –y sonrió perspicazmente a Tatsuya.
-Él es el encargado del pastel Taiga. Claro que estará –y antes de poder decir algo más volvió a oír.
-Por cierto, y no tienes que responder si no quieres, ¿cómo se te cayó el pastel encima? No sé me ocurre cómo pudo pasar –Preguntó el pelirrojo interesado. No es algo que pasaba todos los días.
-Oh, eso… fue un accidente. Estaba en casa de Atsushi practicando y después de un par de ensayos ese fue el que mejor salió –rió el pelinegro –Pensé en que podíamos comer todo lo que preparamos entre Atsushi y yo pero, después de todo era demasiado, entonces se me ocurrió hacerte una visita. Pensé que entre Atsushi y tú podría terminárselo todo sin problema. Decidimos ir a tu casa y cuando ya llegábamos… Bueno, Atsushi me distrajo con algo y terminé cayéndome y el pastel terminó sobre mí. Pese a que me aseguré de cerrarlo bien en el envase, terminó sobre mí –rió.
-Oh, ya veo –y sin más puso un par de servilletas en el carrito observando qué más necesitaban para el día siguiente.
-Y… ¿Aomine-kun irá? –preguntó Himuro algunos segundos después.
-No lo creo. No hablé con él desde el lunes que fui a disculparme, no vino a los entrenamientos tampoco –y observó al más bajo. ¿Por qué hablaba de ese idiota?
-Y ya que hablamos al respecto. ¿Te importaría decirme el por qué lo golpeaste?
-Fue por nada, se lo merecía –y desvió la mirada.
-No creo que Taiga vaya a hacer algo así por nada –y siguió caminando dirigiéndose a la caja. Al parecer ya tenían todo -¿te dijo algo que te molestó?
Kagami suspiró y respondió: Así fue.
-¿Puedes decirme el qué?-preguntó con amabilidad.
-No es algo agradable Tatsuya, tú no tienes el por qué saberlo –dijo Kagami observando a otro lado.
El pelinegro rió y después prosiguió: ¿Eso significa que tiene que ver conmigo? Parece que últimamente le desagrado mucho a Aomine.
Kagami no supo que responder al respecto. Nunca antes había pensado en eso, pero últimamente Aomine tenía un comportamiento extraño ante Tatsuya y no se explicaba el por qué, después de todo, en todos estos años nunca había habido algún problema entre ambos. Finalmente no respondió nada.
Tatsuya lo miró. ¿Sería lo que estaba pensando? Si era así tendría que asegurarse que el moreno asistiera a la reunión al día siguiente y podría divertirse un poco.
-¿Te quedarás a dormir? –Kagami preguntó después de unos minutos.
-Acepto –sonrió Tatsuya, pagaron todo y sin más se dirigieron al departamento de Kagami.
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-Aomine-Kun, me alegra que ya estés aquí –sonrió Tetsu al ver como Aomine se acercaba a él con tranquilidad.
-¿Qué pasó Tetsu? Me llamaste de repente diciéndome que debía venir aquí. Más vale que valga la pena y sea importante – y era verdad, era sábado y de no haber sido que estaba muriendo de aburrimiento en su departamento no habría ido al encuentro de Tetsuya, que lo había llamado de la nada a mitad de la tarde preguntando si podían encontrarse por el centro.
-Quiero que me acompañes un momento al centro comercial, ¿es posible?
-¿Ah? Si sólo era eso pudiste habérmelo dicho por teléfono, así podíamos encontrarnos allá –bostezó Daiki – No tengo nada mejor que hacer, así que vamos.
El peli-celeste sonrió y pensó que su plan estaba funcionando a la perfección. Ahora sólo tenía que distraerlo lo suficiente como para arrastrarlo después al departamento de Kagami. Aunque para eso había tenido que pedir ayuda a Kise. No había nadie mejor para arrastrar a las personas a hacer cosas que uno no quería que Kise-kun. Sí, definitivamente. Le habló de un par de cosas del equipo hasta después de varios minutos de caminata llegaron al centro comercial. Entraron sin apuros y luego de ver un par de vitrinas Aomine se interesó en una en particular.
-Tetsu, entremos a esa tienda –y señaló una tienda de zapatillas. Tenía muchas ganas de comprarse un par de jordans y ya que estaban en el centro comercial, sería perfecto aprovechar.
-Claro que sí Aomine-kun-Y ahora que lo pensaba, no sabía qué exactamente regalarle a Kagami. Había pensado en ir a comprarle un disco, el último lanzamiento de una banda que le gustaba. ¿O tal vez un balón? Incluso un bolso era una buena idea. Y después de todo nunca descartaba la oferta de comida.
-Mira estos Tetsu- dijo Aomine llamando su atención al mostrarle unos jordans negros con plomo–Parecen muy cómodos y tienen una buena plataforma para el baloncesto –dijo muy interesado Aomine. Ciertamente, sabía que a Aomine siempre le había gustado comprar zapatillas.
-¿Te los comprarás Aomine-Kun?
-No lo sé, aún –respondió con simpleza y luego los inspeccionó una vez más, observó un par de modelos más pero antes de darse cuenta, estaba pagando el precio luego de habérselos probado y asegurado que era la talla apropiada. Si, eran una buena adquisición. Kuroko miró la hora. Ya eran las seis y Kise debía estar por algún lado cerca, por lo que debían apresurarse a la tienda de discos (después de todo había decidido que el disco sería la mejor opción). Salieron de la tienda y sin más Kuroko arrastró por el centro comercial a Aomine hasta alcanzar su objetivo. Sin pensarlo mucho entraron en la disquera y pidió el último disco de la banda, sin mucho ritual en pocos minutos ya tenía el regalo.
-Andando Aomine-kun.
-¿Sólo querías comprarte eso Tetsu?-dijo un fastidiado Aomine al salir de la disquera, si sólo era para eso, podía haber venido solo –Ni siquiera sabía que te gustaba esa banda. Se te están pegando los gustos de Bakagami –apuntó Aomine.
Tetsu rió. Era bueno que Aomine no se hubiese dado cuenta que lo estaba comprando para Kagami, por lo que sólo respondió -Lo decidí en último momento Aomine-kun, espero no te molesté. Y ciertamente, tienen muy buenas canciones. Decidí experimentar con la música últimamente y me recomendaron este disco-mintió Kuroko. Y antes de poder decir algo más sólo escuchó un grito muy peculiar.
-¡Aominechi! ¡Kurokochi!-y vio a Kise corriendo por detrás de Aomine. En un par de segundos se había abalanzado sobre Aomine.
-¿Qué haciendo por aquí? –dijo guiñándole el ojo a Kuroko y con aún su brazo alrededor de los hombros de Aomine, que sólo hizo una mueca de fastidio y se deshizo del agarre.
-Como puedes ver estamos de compras Kise-kun.
-¡Aominechi! ¿Qué te pasó en la cara? –preguntó un alarmado Kise luego de haber notado que traía un gran golpe ¿alguna pelea callejera? ¿Una chica descorazonada en un momento de dolor? Las mujeres a veces daban miedo.
-No te importa Kise. Y deja de mirarme así –apuntó el más alto fastidiado ante la nada avergonzada mirada del rubio.
-Bueno, bueno, no te enfades Aominechi, es sólo que es sorprendente ver que traigas un golpe así–rió un poco-, y ahora que lo pienso… tú puedes ayudarme. Verás, en el trabajo pronto será el cumpleaños de mi fotógrafo y me gustaría comprarle algo. Tiene la misma talla que tu así que podrías ayudarme a buscar algo para él. Le debo mucho –y se inclinó un poco pidiendo el favor.
-¿Ah? ¿Por qué debería hacer eso?
-¡Te pagaré el almuerzo donde tú quieras! –dijo Kise –mejor ¡Un uno-a-uno como en los viejos tiempos!
-Acepto, pero sólo porque no tengo nada mejor que hacer –y empezó a caminar por el centro comercial. ¿Qué mejor que un partido y comida? Bueno, quizá algo de Mai-chan en medio sería perfecto.
-¡Genial! Sólo busca algo que te guste, estoy seguro que tienen gustos parecidos- Aomine se volteó para ver a Kise de manera sospechosa. Era extraño, pero no dijo nada. Al menos ya tenía su almuerzo, por lo que siguió caminando.
-¿Kise-kun busca un regalo para Kagami-kun? –rió Kuroko.
-Claro que si Kurokochi, Aominechi será de mucha ayuda –rió también Kise y empezaron a caminar detrás del moreno. Poco después Aomine encontró una chaqueta que le agradó y sin pensarlo dos veces Kise la compró a medida y gusto de Aomine y luego salieron del centro comercial con tranquilidad. No había sido difícil llevar a Aomine a la estación, ya que ahora vivía cerca de Kagami y por un par de minutos había sido muy fácil distraerlo hablando de basquetball mientras se dirigían al departamento del pelirrojo, y ya delante de la puerta de Kagami fue cuando Aomine no pudo evitar decir:
-¡Malditos sean! –muy irritado y volteándose para irse.
-Aominechi, cál-mate –dijo intentando agarrarlo. Todo había salido muy bien hasta que habían llegado a la puerta del edificio de Kagamichi. Sabía que era mucho esperar que entrara con calma a ese departamento luego de haberse enterado que el pelirrojo era el culpable de semejante golpe, pero hasta ahora no entendía bien cuál era el drama, después de todo, Kurokochi no había querido decirle mucho al respecto y ahora era de esperarse que Aomine intentara marcharse.
-Aomine-kun. Sé muy bien que no querías venir pero ya estamos aquí ¿acaso hay algún motivo por el cual no quieras entrar?
-¿Tú qué crees Tetsu? ¿Acaso tengo que entrar para agradecerle el golpe que tengo en la cara? Además, ¿por qué diablos insistes tanto en que "celebre" su cumpleaños? No es algo que tenga que ver conmigo. Ya déjame en paz –y se soltó de Kise arreglándose la ropa. Ah, sí que estaba muy enfadado. ¿Qué diablos le pasaba al mundo ahora? ¿Era una especie de Karma por haberse acostado con el pelirrojo? Definitivamente, ¡las chicas eran mucho más fáciles! Al menos cuando se acostaba con una, nadie metía sus narices en eso.
-Porque Kagami-kun te considera su amigo Aomine-kun.
-Ptf, no me vengas con esos sentimentalismos, seguro que ese idiota tiene muchos otros amigos a parte de mí.
-Es decir que Aomine-kun acepta que es amigo de Kagami-kun-rió Testu.
-¡¿Eh?! ¡Yo no dije eso!
-Que cruel Aominechi, Kagamichi es muy divertido y pensé que todos podríamos divertirnos.
-Como si me importara lo que pienses Kise.
-¿Entonces qué es Kagami-kun para ti? Ya que no son amigos ¿cierto? Aomine-kun.
-Cállate Tetsu, es mi rival. Es el único… con el que puedo jugar dando todo… nada más-suspiró- De acuerdo… entremos. Tienes razón, no significa nada que esté aquí y ya que estamos a unos pasos, sólo déjame en paz y entremos- dijo Aomine después de unos segundos fastidiado. Siempre podía salirse al rato y ahora que lo pensaba con detenimiento, no había motivo por el que hacer un drama. No era que quisiera evitarlo o algo por el estilo ¿Verdad?
Kuroko y Kise sonrieron y entraron en el edificio seguidos de Aomine. Llegaron al departamento y pocos segundos después Tatsuya les dio la bienvenida señalando a Kagami a estaba en la cocina preparando unos bocadillos. Sin más se acercaron a él y lo felicitaron. Aomine ahora no estaba sorprendido de que aquel disco y aquella chaqueta fueran para el pelirrojo. Más bien, lo irritaba bastante le hecho de haber sido el chivo expiatorio de esos dos y más aún que él ¡no se había dado cuenta de eso! ¡¿qué se creían esos dos?! Poco después vio como Kagami agradecía muy contento ante sus adquisiciones y por supuesto sabía que aquella chaqueta le había agradado de sobremanera, después de todo la había elegido él y sabía muy bien que tenía muy buen gusto. Luego de ello sus miradas se cruzaron y ninguno supo qué decir.
Kagami se rascó la cabeza y se acercó a él.
-Gracias por venir…supongo –dijo un dudoso Taiga –.Y de nuevo, lo siento por el golpe – ahora que lo veía, ya no estaba hinchado y el color había bajado bastante. Era un alivio de cierta forma.
-Como sea –respondió Aomine y le tendió la bolsa que traía en sus manos –Disfrútalos –y le dio la espalda sentándose en uno de los sofás sin saber realmente por qué diablos le había dado eso. Kuroko lo vio extrañado y luego sonrió. ¿No eran acaso lo jordans que tanto le habían gustado? Y a los pocos segundos vio como los ojos de Kagami se iluminaron ante semejante regalo. ¡Eran perfectos! ¡El color, la forma! Y ¡Diablos! Ahora debía a ese idiota de Aomine dos pares ¿quería dejarlo en bancarrota? Pero aún así, no dejó de sonreír.
Kuroko sonrió pensando en cómo podía molestar luego a Aomine y antes de lo pensado Momoi estaba a su lado abrazándolo. Ambos tan sólo se sentaron a lado de Aomine con un par de bebidas en las manos.
Poco a poco fueron llegando más personas, hasta que finalmente estaba todo lo que alguna vez fue Seirin y no era de extrañarse que casi toda la generación de los milagros también se encontrara allí; claro, a excepción de Akashi que nunca había tenido una muy buena relación con Kagami. Takao, Momoi, Riko y ese finalmente era su círculo cercano de amigos –de una u otra forma.
Aomine por otro lado no supo cómo el tiempo pasaba tan rápido. ¿No que sólo iba a quedarse un rato? Pues ahora ya casi sería media noche y debía aceptar que Takao sabía cómo hacerlo animar y distraerlo, además, Tetsu y Satsuki no se habían separado de su lado, siempre conversando con él o ¿quizá las cervezas habían ayudado? Y ahora que prestaba algo de atención, al parecer la bebida se le había subido un poco más de lo planeado.
Vio al frente y de nuevo ahí estaba Kagami. Sonriendo mientras todos le hablaban de una cosa u otra, aunque la mayoría de los temas tenían que ver con algún deporte, algo de comida, la universidad y una que otra actualidad. Aceptaba que ahora que lo veía así de alegre le agradaba. No solía verlo así muy a menudo. Quizá cuando jugaban hasta no poder pararse y luego iban por algo de comer. Y nuevamente pensó que debía dejar de beber porque en ese momento empezaba a vivir un deja vu. Veía a Kagami y nuevamente pensaba que esos labios se veían tentadores. Pensaba en el agradable sonido que saldría al pasar su lengua por su manzana de Adán y al una vez más acariciar su perfecto abdomen para luego llegar un poco más abajo y... Y antes de siquiera poder terminar su fantasía, vio como aquellos brazos se enroscaban en los hombros del pelirrojo sacándole una sonrisa más grande. Himuro ahora se poyaba sobre él y reía junto con los demás tomando toda la atención de Kagami.
Y sin aceptar del todo el por qué, eso definitivamente le molestaba, le molestaba de sobremanera, le molestaba porque quizá, quizá sólo un poco, quizá… muy en el fondo le gustaba Kagami.
Gruñó cuando ese pensamiento pasó por su cabeza.
Dejó a un lado la bebida que traía en la mano, se levantó, y sin dar explicaciones a quienes se la pedían por tan repentina acción, se dirigió al baño. Se mojó el rostro, el cabello y entonces se miró al espejo. ¿Qué acababa de pensar? ¿Qué quizá le gustaba Kagami? Debía estar bromeando.
-Ni loco…-se dijo a sí mismo –Aomine Daiki, no puede gustarte el imbécil de Bakagami ¿acaso no puedes ver lo que te dejó en la cara? Y todo por no poder lidiar con algo de sexo ocasional. Y no es tu culpa de Himuro parezca que quiera abrir sus piernas para él en cualquier momento o que ya lo esté haciendo. ¿Por qué diablos te molesta si lo están haciendo, eh? Sí, Bakagami no es mal tipo, pero olvídalo Daiki… Ese idiota no puede gustarte. No tiene pechos y su ropa interior no es divertida… Para empezar es hombre. Pero sabemos que juega basquetball demasiado bien y eso es excitante. Y además cocina mejor que Momoi y no habla tanto como las chicas. Y ¿por qué diablos le diste tus Jordans? Te gustaban mucho Daiki ¿Y por qué no te molesta habérselos dado? y joder… ¿Por qué quieres besarlo de nuevo?-y ante tal pensamiento volvió a mojarse el rostro y se apoyó en el lavabo. Quizá su fantasía había ido un poco más lejos de lo debido y ahora estaba un poco excitado. A los pocos minutos oyó que alguien tocaba la puerta.
-Dai-chan ¿está todo bien? –Momoi preguntó desde el otro lado. Aomine miró la puerta unos segundos y la abrió tan sólo para jalar a Momoi dentro y cerrar la puerta de nuevo preguntando.
-Sigues enamorada de Tetsu ¿verdad?
-¡Dai-chan! ¿Qué se supone que haces? ¡Y claro que me gusta Tetsu-kun!
-¿Cómo puedes estar segura de que es así? –Inquirió.
-¿De qué estás hablando? –se sonrojó la pelirrosa.
-Vamos Satsuki, ya sabes, cómo sabes que estás enamorada de él.
-Que pregunta más extraña Dai-chan… bueno, cada vez que lo veo me pongo feliz, pienso en regalarle cosas que le gusten y le hagan sonreír, en hacer cosas con él así sea caminar a casa. Cada vez que me presta atención se siente muy bien. Y cada vez que me consuela no puedo evitar sentirme muy feliz y querer estás más tiempo con él y querer tenerlo sólo para mí. Y me molestan mucho las personas que se le acercan con otras intenciones además de la de amistad. No se siente bien Dai-chan. Y más que todo me encanta verlo feliz ¿Pero por qué preguntas esas cosas? ¿Al fin te enamoraste de algo que no sea el baloncesto o Mai-chan? –rió Satsuki.
-Mierda…
-¿Qué pasa Dai-chan?-y lo miró extrañada.
-Mierda, no puede ser, y… mierda… –y miró algo molesto a Satsuki que esperaba una respuesta.
-¿Dai-chan? –pero antes de poder reclamarle, Aomine había dejado el baño. –Ya sé por qué no me enamoré de ti Dai-chan –dijo una molesta Momoi para sí- ¿qué clase de hombre deja a una mujer hablando sola? –bufó la pelirrosa y salió también del servicio, para tan sólo toparse con Aomine que había entrado a la habitación de Kagami (sin el permiso de Kagami) y ahora observaba ese lugar como si fuese la primera vez ahí dentro. Pensó en volver a preguntar, pero decidió sólo dejarlo solo un momento, después de todo nunca lo había visto así… quizá cuando en primaría le había gustado una niña, aunque finalmente era tan cabeza dura que sólo la hizo llorar- recordó con una sonrisa y luego regresó a la sala notando que nadie se había dado cuenta que Aomine se había fugado a la habitación –pese a que ese departamento no era tan grande como para perderlo de vista. Volvió a lado de Tetsu que de inmediato preguntó:
-¿Aomine-kun se encuentra bien?
-No lo sé, Tetsu-kun. Pero no parece estar mal –sonrió la pelirrosa y pocos minutos después Kagami se acercó a ellos con una bandeja entre las manos.
Aomine había desaparecido en el baño hace ya mucho tiempo ¿algo habría pasado?
-¿Y Ahomine? –Preguntó de manera casual a esos dos mientras les ofrecía un par de bocaditos.
-Vaya, Kagamin, lo siento pero Dai-chan se prestó un momento tu habitación. Espero no te moleste –dijo un poco apenada Satsuki.
-¿Eh? Mi habitación –y sin pensarlo dos veces se dirigió a esta dejando a una lado la bandeja que traía entre manos. ¿Qué diablos hacía Aomine en su habitación? ¿De nuevo quería buscar pornografía? ¡Él bien sabía que no tenía esas cosas! ¿Qué le pasaba a ese hombre últimamente? Y para su sorpresa, cuando entró a la habitación, Aomine tan sólo estaba sentado al borde de la cama en completa oscuridad.
-¿Ahomine? –preguntó Kagami, no parecía haber movido las cosas o haber desordenado la habitación. ¿Entonces por qué estaba allí? ¿Acaso no se sentía bien? Y antes de poder pensar en algo más, Aomine se levantó del lugar, cerró la puerta tras él y se apoyó en esta.
-Creo que… acaba de pasar algo repugnante –y miró al pelirrojo.
-¿Eh? –emitió un extrañado Kagami ¿qué era todo eso? ¿Algo repugnante? Después de todo, sería mejor dejar descansar a Aomine -¿De qué estás hablando?-finalmente preguntó.
-Creo que me he enamorado de ti, Bakagami… ¿No te parece estúpido? Tsk, claro que lo es, después de todo eres un estúpido –Dijo sin cambiar su tono de voz o siquiera la expresión que traía en su rostro.
-¡¿EH?! ¡¿Qué est-… -Y nuevamente Aomine se había acercado a él y había reclamado un beso. Kagami sólo sintió como Daiki acarició su lengua con la suya y cómo sus manos se aferraron a su cintura frotándose contra él. Se sentía… caliente… y sin poder pensar más, sólo se dejó llevar por él más alto que ahora lo acorralaba contra la puerta. Aomine tan sólo obró como en su fantasía, empezó a recorrer todo el cuello de Kagami con su lengua, oyendo el agradable sonido que se había imaginado… no, definitivamente este era mejor. Sus manos se escurrieron por debajo su remera y ahora acariciaban ese duro y esculpido abdomen y nuevamente llegaron sus labios a posarse sobre los del pelirrojo y…
-Taiga ¿estás ahí?...-oyeron ambos al otro lado de la puerta. Kagami entonces reaccionó e intentó separarse de Daiki para abrir la puerta. Cierto ¡¿Qué diablos le pasaba?! ¿Había correspondido? ¿Qué diablos?
- No abras… -pidió Aomine agarrándolo con fuerza. Taiga fue la primera vez que se topó con esa mirada. Esos profundos orbes que le pedían algo que no ocurriría. Suspiró.
-No es el momento Aomine. Maldición, ¿Tienes idea de lo que significa lo que acabas de decir? Me molesta que puedas decir estas cosas tan a la ligera, tú, idiota–bufó Kagami –. Apártate, sé que quizá tú no lo entiendas… Pero no tomes a la ligera lo que acabas de decir… -y sin más se separó de Aomine que no sabía que responder. No, no sabía lo que acababa de decir y ni él mismo entendía el significado de sus palabras.
Kagami abrió la puerta arreglándose un poco la ropa y sin pensarlo dos veces salió de allí, observando una última vez a Aomine. ¿Qué… se suponía que debía hacer ahora?
Aomine sólo escuchó esa molesta voz que preguntaba si todo estaba bien y regañándose a si mismo salió de la habitación. ¿Acaso… había sido rechazado? Pues eso no se sentía bien. Se sentó de nuevo junto a Satsuki qué le preguntaba qué había pasado y sin prestarle atención empezó a beber. Definitivamente… no, no podía estar enamorado de Bakagami, es decir, no podía enamorarse de Kagami Taiga. Pues sólo eran rivales, nada más. Y con esa pesadez pensó en beber hasta no poder levantarse después.
Continuará
Perdón por la demora. Definitivamente estoy tardando vidas en actualizar –acepta latigazos (?)- Como sea, espero este capítulo haya sido de su agrado. Sí, la línea de tiempo es algo confusa pero particularmente no creo que haya amor de un día para el otro. Y menos con esos dos. En fin. ¡Muchas gracias por los coments! ¡Me encanta leerlos! Nos vemos pronto con más Aokaga 3
Y espero hayan tenido una muy feliz navidad y un gran año nuevo!
Si si si si ya empieza KnB 2 y más fanservice de Aokaga -jod# €, no saben cuánto lo estoy esperando XD
