Deidara esperó paciente a que la nube de humo, que había ocasionado la explosión, desapareciera. Una leve sonrisa se emarcó en su rostro cuando notó el cuerpo del hombre rubio –quien supuestamente era muy fuerte- tendido sobre la rama de un árbol, muy mal herido.

—Nadie puede escapar de mi arte, umm.

Se sintió orgulloso de sí mismo, joder, con esto estaba seguro que podía ir a restregárselo a Itachi en su puta cara. Seguro que esta vez sí le sacaba algo más que una simple mirada de indiferencia.

—¡Soy el puto amo! —exclamó antes de que el cuerpo de Naruto desapareciera en un leve puff, dejando boquiabierta a Deidara—¡Que demonios!

Se puso alerta de inmediato, tratando de sentir hasta el más mínimo movimiento proveniente de su alrededor. Tenía que tomar en cuenta que la cosa no estaba muy a su favor, pero tampoco todo sería brillante para el Uzumaki. La carta de victoria estaría bajo aquél que atacara primero y Deidara no estaba dispuesto a dejarse ganar por un imbécil.

Eso sería equivalente a que menospreciaran su arte.

—¡Deja lo cobarde! —exclamó irritado. Él, al igual que su compañero Sasori, no era muy paciente—Sal de donde quieras que estés.

Sin recibir respuesta alguna, Deidara se elevó a lo más alto del bosque y comenzó a examinar con sumo cuidado, metió la mano en su bolsa de arcilla y dejó que ella se encargara de hacer el resto. Luego de moldear el chakra, la boca escupió una especie de bola con una textura rugosa, pero que si se examinaba bien en realidad eran pequeñas arañitas juntas uno a lado de la otra.

Deidara sonrió.

—Si no quieres salir, haré que salgas obligatoriamente.

Entonces, lanzó la pelota hacia abajo, y esta comenzó a desformarse. Los pequeños animalitos se separaban muy rápidamente y caían en diferentes sitios, haciendo que el área se convirtiera en un campo de minas. Al más mínimo movimiento o según el comando de Deidara éstas explotarían.

El rubio comenzó a dar vueltas en círculos, buscando a su obejitvo con algo de paciencia. Sabía, según le habían comentado, que la persona a quien seguía era muy impulsiva e hiperactiva, no tardaría mucho en hacer un movimiento y delatarse su ubicación. Ahora la situación sí pintaba a su favor. Ganaría aquél que tuviese más paciencia.

El sonido de una explosión le hizo soltar un grito de júbilo, con rapidez se dirigió sobre su paloma hacia el punto donde la misma se produjo. Rodeó la zona y comenzó a buscar el cuerpo o el rastro de Naruto, pero no encontró nada. Irritado, al darse cuenta de que ahora se había expuesto al peligro, decidió volver a colocarse en zona segura, cuando la voz de alguien a su espalda lo puso en alerta.

Volteó, listo para contraatacar, pero ya era muy tarde. Hinata se había pocisionado detrás de él y usando la técnica de su clan del puño suave, lo hirió de gravedad. Cayó al suelo casi inconsiente y lo último que vio fue a Naruto y a la chica morena pararse justo en frente de él, viéndolo con indiferencia. Menospreciando su arte.

Algún día les volaré la cabeza a todos, hmm…


Lo que queda de ella.

Resumen: Y entonces Sasuke tuvo miedo, uno similar al que sintió cuando pensó que su hermano lo iba a matar; pero este era más grande, ya que a diferencia de Itachi, ella sí estaba dispuesta a acabarlo allí y ahora.

Pareja: Sasuke Uchiha-Sakura Haruno y Naruto Uzumaki-Hinata Hyuga (leve).

Género: Hurt/Comfort, Drama, Aventura, Romance, Time Travel.

Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

Capítulo Dieciseis: Marcar la diferencia.

Escrito por: Amaya-chan.


Hinata miró a Naruto.

Naruto miró a Hinata.

No era específicamente el mejor encuentro que hubiesen podido desear, no había abrazos ni besos ni cálidas palabras para cada uno. Solo una simple mirada de seriedad. La chica había llegado a comprender que las cosas no mejorarían tan fácilmente, dudaba que si quiera la mejoría se volviera a mostrar, pero al menos podían mirarse sin odio.

Solo indiferencia.

¿Aquello era mejor o peor?

Ella no supo cómo tomarlo. Había llegado allí justo cuando Naruto pensaba saltarle a Deidara con un rasengan, pero lo tomó desprevenido y lo obligó a ocultarse hasta que el rubio descendió lo suficiente y que ella pudiese encargarse de él sin mucho inconveniente.

Limpio, pulcro, silencioso y rápido. Algo que a Naruto le hubiese costado hacer de haber estado solo.

—Bien pensado, Hinata —soltó Naruto a la final—. Hacerlo caer en esa simple trampa.

La chica asintió levemente y miró a Deidara tirado en el piso, insconciente. Dudaba que volviese a levantarse en un buen rato. No lo mataría porque eso no le correspondía a ella, ya todo ese disparate de línea temporal se había arruinado lo suficiente como para seguir cagando las cosas. Soltó un suspiro y volvió a observar a Naruto.

Éste seguía manteniendo su mirada fija sobre ella.

—No esperaba encontrarte por aquí —admitió él.

—Solo tómemoslo como una casualidad extraña del destino —se limitó a decir, porque en realidad no sabía qué opinión exacta debería dar—. Estaba de paso cuando sentí tu chakra y he venido rápidamente… para que no te perdieras otra vez.

Naruto asintió.

—¿Encontraste a Sakura? —le dijo.

—Así es —replicó el rubio—. Ando también con Sasuke e Itachi… de este tiempo por supuesto.

Hinata calló un momento

—Por supuesto —le dio la razón—. Yo me encontré fue contigo y con tu equipo, también localicé a Sasuke… Ambos Sasuke.

El rubio arqueó una ceja.

—¿Quieres decir que…? Oh, por lo menos sé que ahora él está a salvo —soltó un algo aliviado. La verdad, Sasuke Uchiha de doce años lo tenía bien preocupado. No estaba seguro si la idea de Itachi iba a funcionar, pero al parecer podía obtener la información que Kisame le había mandado como último favor.

—Fue algo sorprendete ver como esos dos se reunian —murmuró Hinata, recordando la forma en que ambos –adulto y niño- se miraban con indiferencia por parte de uno y suspicacia por parte del otro—. No se dijeron palabra alguna, en realidad, pero la forma en cómo se observaron fue… de cierta forma profunda.

—Vaya… ésta será un reunión conmovedora —suspiró Naruto, resignado a que todo aquello se le había escapado de las manos—. Ya ni sé qué es lo que vendrá…

Llegaron allí buscando a Sakura, terminaron encontrando a todo el mundo.

—¿Cuál es su plan de acción? —preguntó él, después de un pequeño silencio.

Hinata suspiró.

—El 'plan de acción' se fue a la mierda cuando Sasuke sintió el chakra de Sakura —murmuró irritada—. Pensábamos llegarles de sorpresa al templo y machacarlos de una sola vez, pero ahora creo que nada más Kakashi y los otros tres niños andan hacia allá.

—No es un muy buen plan de acción, ¿sabes? —criticó el rubio.

Arqueando una ceja, Hinata se cruzó de brazos y lo miró fijamente.

—Oh, claro, habla el genio maestro de los planes.

—Al menos no he mandado a tres niños al suicidio —rugió Naruto, haciéndole ver el lado obvio de lo que su pequeño descuido iba a hacer.

Hinata palideció un momento antes de volver a recuperar la compostura.

—Bien, ¿cuál es tu plan? —rechinó los dientes.

—Distraerlos mientras Itachi iba en son de paz a robar el amuleto faltante, por supuesto —alzó el mentón, triunfante—. O hasta que llegase Sasuke de nueva cuenta con la información y así Sakura y yo encargarnos de todo.

—¡Oh! ¿Y no se te ha podido ocurrir que ellos ya saben que él no está de su lado? —bufó ella, haciéndole ver el lado obvio de aquello.

Esta vez fue Naruto quien se quedó en silencio.

—No, por supuesto que no —soltó Hinata mordaz.

—Eso no va a…

—¡Claro que sí! —recriminó—¡Ellos lo saben! Todo… Sasuke nos lo dijo. Están preparados para envoscar a Itachi.

—…

—Sasuke, nuestro Sasuke. Dios mío, casi mata a los chicos de un susto cuando dejó escapar un poco su ira —Hinata prosiguió—. ¡Imagínate cómo se pondrá si algo le pasa a su hermano! Ni tú ni yo podremos controlarlo. Dudo que hasta Sakura pueda hacerlo.

Naruto quedó en silencio mientras observaba a Hinata volver a guardar sus emociones dentro de su caparazón de indiferencia. Suspirando, se rascó la nuca y pensó un momento, buscando las palabras adecuadas para hacerla ver el lado positivo de toda aquella absurda situación. Pero como supuso, en realidad no encontró ninguna.

—Creo que lo mejor será seguir y buscar a Sakura y a Sasuke —dijo, pausadamente.

—Comprendo —aceptó Hinata—. Luego trataremos de reunirnos con los otros y acabemos esto de una sola vez. Ya hemos hecho mucho para seguir aquí.

Uzumaki asintió.


Sasori sintió el filo de la espada de Sasuke Uchiha atraversarle justo en el pecho, donde yacía su único punto débil. El único sitio que aún le hacía recordar que alguna vez fue humano. En realidad, no le dio mucho tiempo de pensar con claridad lo que acababa de ocurrir, ni mucho menos de reaccionar para poder evadir su ataque. Un momento, el moreno se encontraba esquivando unos ataques de sus marionetas y a al otro, sin ningún rasguño, aparecía frente a él mirándolo con esos repudiables ojos carmesí, clavándole el arma en aquél único punto. Aquél sitio que debería ser secreto para el resto de la humanidad.

Un hilillo de ¿sangre?, no estaba seguro, pero sintió algo húmedo bajar por la comisura de sus labios, trató de murmurar unas palabras ante la ironía de la situación, pero el Uchiha le clavó más el arma, como una clara amenaza que decía que no tenía derecho a dar opinión alguna con respecto a su muerte. Era así de sencillo.

Sasori pensó que Sasuke Uchiha tenía la mentalidad de cualquier miembro de Akatsuki y que, en realidad, no le sorprendía que en la línea de tiempo del hombre que ahora cobraba su vida, fuera conocido como un verdadero asesino sin sentimientos que mataba a sangre fría. Una cruel realidad que recordaba cuán podrido era ese mundo ninja. Aun así, Sasori admitía que no le importaba. El mundo podía seguir pudriéndose en su miseria y él sería feliz sí su arte duraba para toda la eternidad.

—Sabes —comenzó con cierta dificultad, mirándolo directamente a sus ojos oscuros con malicia, como si supiera que lo que iba a decir lo molestaría más de lo que estaba—, si no hubieses llegado a salvar a esa mujer, la hubiese convertido en una de mis marionetas. Ella es… hermosa.

El sharingan de Sasuke dio vueltas, demostrando cuanta ira le causaban sus osadas palabras, pero ya Sasori había muerto hacia unos segundos atrás, dejándolo con las ganas de revivirlo solo para torturarlo hasta que le pidiera la muerte. Sasuke no aceptaba esa clase de insultos hacia su persona, o hacia Sakura, lo cual equivalía a lo mismo.

—Ya está muerto —fue la voz de la Haruno quien le hizo salir de su pequeñísimo letargo. Sacó su espada sin dificultad e hizo un movimiento en el aire rápido, preciso y conciso para sacudir la sangre que se le había adherido al metal. La enfundó nuevamente y solo en después de eso fue que se volteó a ver directamente a Sakura, quien se había mantenido inmóvil, viendo todo desde lejos sin ánimos de interferir más de lo debido. Miró el cuerpo inerte del hombre con sus vacíos ojos jades y soltó un suspiro de desánimo —. La única razón por la que estaba en 'problemas' era porque no podía matarlo —aclaró la chica—, pero veo que eso de contenerme no debió ser necesario de haber sabío que tú ibas a venir a intereferir más de lo debido, como siempre por supuesto.

Sasuke la miró con indiferencia mientras la oía decir palabras absurdas sobre 'contenerse' y 'no matar'. Él nunca había sido bueno con eso, de hecho, jamás se interesó por mejorar esa parte de él que se desató a los diecisiete años. Si iba a luchar era para matar, no para andar de niña 'evitando muertes innecesarias'.

—No hay de qué —ironizó él con su voz oscura y fuerte—. Salvarte la vida ha sido todo un honor, princesa.

Se está burlando de mí, pensó irritada Sakura, maldito hijo de puta.

—Bueno, si no tienes nada mejor qué hacer sino joderme la paciencia, entonces lárgate —dijo, serena, sin mucha emoción en sus palabras salvo una cansina resignación a que Sasuke Uchiha siempre estaría allí para joderle la paciencia y que ella siempre sería lo suficientemente masoquista para aceptarlo.

Era como una cadena irrompible de posibles situaciones previamente calculadas por algún extraño ser Todopoderoso que sentía felicidad al verla a ella miserable, y por eso jamás de los jamáses se acabarían. Estaba destinada a eso desde el puto día en que se enamoró del niño 'más popular' de toda la Academia. Quizás, tan solo quizás, debió haberse rendido y dejárselo a Ino, ahora sería ella la infeliz y malhumorada mujer y no la grandiosa esposa de una hermosa familia que solo destilaba tanta felicidad que, cada vez que Sakura la veía, le deba unas nauseas repulsivas y la envidia la comía desde adentro, siendo reflejada en una sonrisa muy mal disimulada y, por respuesta, Ino solo la miraba fijamente con sus bonitos ojos azules y se limitaba a curvar la comisura de sus labios en una mueca de burla sin mucha malintención.

Sí, porque Ino sabía que no era su culpa que su vida era una desgracia y que no podía evitar aquellos celos que le invandían cada vez que Sakura veía su perfecta familia feliz, pero no por ello iba a dejar de defender su honor como grandiosa matriarca de familia, sencilla pero completa, alzando el mentón y mirándola desafiante, como diciéndole que ni se atreviera a soltar ni una palabra desdeñosa en frente de sus hijos. El esposo de Ino estaba bien consciente de eso, por lo que solo se limitaba a saludarla con un leve asenitimiento y perderse de aquél tenso intercambio de miradas que Sakura y la rubia solían tener cada vez que se encontraban.

Pero aun así, ambas eran lo suficientemente masoquistas como para seguir encontrándose de vez en cuando y cada vez que dicha reunión terminaba, Ino solía levantarse primero y decirle: 'Gracias, Sakura, si no hubiese sido por ti y tu suerte quizás hoy sería yo la que estuviera en tus zapatos'. Con una sonrisa y una mirada dulce, ella emprendía su camino a casa, balanceando su largo cabello rubio, dejando a la pelirosa con un sabor amargo en la boca.

A veces no sabía si se merecía o no esos comentarios. Unas tantas creía que era su castigo por haber roto la tan bonita relación que en tiempos de niñez tuvo con la Yamanaka, pero otras pensaba que no era justo que la puta de Ino –sí, solía usar malas palabras para referirse a su envidiable compañera- fuera la única feliz.

Era en esos días en que entraba a la oficina de Naruto a gritarle y revolcar todo lo que encontraba a su paso, maldiciendo su existencia y la del mundo en general.

Era en esos momentos en que se acordaba de Hinata y deseaba tenerla al frente para destruír su cara de muñeca de porcelana.

Era en esas situaciones en que pensaba que odiaba y amaba a Sasuke de una forma tan enferma que la hacía llorar hasta quedarse sin lágrimas ni fuerzas.

Era en esos deslices emocionales donde pensaba que quizás, tan solo quizás, el mundo era un lugar cruel, pero la vez hermoso [1].

—Después de todas las putas molestias que me tomé para encontrarte, ¿crees que mo voy a marchar así como así? —la voz de Sasuke la hizo salir de sus cavilaciones existenciales. El chico mantenía la distancia, sin muchos ánimos de querer acortarla.

—Sí, eso es exactamente lo que pienso —le respondió con sinceridad, sin odio ni ira. Simplemente vacío.

El Uchiha arqueó una ceja, antes de sacar una leve sonrisa burlona.

—A veces pienso que sigues fingiendo demasiada inocencia para tu propio bien —soltó desdeñoso.

—No es eso —replicó con sencillez—. Es solo que aún creo que aparecerá el día donde yo pida algo sin necesidad de mucho amargamiento y éste se me cumpla.

—Inocente.

—Bastardo.

Se miraron fijamente, pero en realidad era difícil describir la emoción que fluía en el ambiente. Sakura no sabía si mirarlo con odio o si simplemente ignorarlo todo y no demostrar nada, como era en realidad lo que hacía.

Después de todo, las muñecas rotas no tienen emociones que expresar.

—No me disculparé… —se limitó a decir el Uchiha con seriedad.

—Tampoco esperaba que lo hicieras —mintió.

—… Al menos que eso realmente haga algo de diferencia.

Sakura se quedó callada, como analizando las palabras del Uchiha. Pensó de corazón si aquello marcaría o no alguna pauta para que su miserable existencia fuese un poquito más llevadera, pero irónicamente no encontró respuesta alguna. No sabía si eso haría o no algo por ella, oír decirle un 'lo siento', tal vez porque en realidad no se imaginaba a Sasuke diciéndolo.

—En realidad, no lo sé —aceptó Sakura y por primera vez lo vio con algo diferente al odio o al vacío: la desesperación —. No estoy segura si eso me hará sentir mejor o peor, si me hará odiarte o amarte más, si me hará…

—Sakura —la cortó—, lo siento…


Cuando Naruto Uzumaki, de doce años de edad, comprendió que la vida no parecía tan sencilla como creía, se prenguntaba si alguna vez él podría hacer la diferencia, pero le costaba creer que si bien Sasuke estaba allí a su lado en esos momentos, algún día podría dejarlo todo y marcharse por el camino de la oscuridad, así de simple.

Mientras pensaba aquello, observó a Sakura-chan, quien andaba tan callada desde que Sasuke y Hinata –las versiones adultas- se unieron a su pequeño grupo. Tampoco dijo mucho, o mejor dicho nada, cuando encontraron al otro Sasuke, simplemente se mantenía a la distancia, como tratando de comprender qué era lo que sucedía, o quizás solo trataba de aceptar lo que para ella parecía inaceptable.

Se sintió algo triste al entender que él no podía ayudarla esa vez.

—Deja de mirarme así —le gruñó ella, casi logrando que perdiera el equilibrio y cayese de la rama donde se había posado—. Me molesta.

El rubio parpadeó confundido, sintió las miradas fijas de Sasuke, quien no había tenido valor alguno para hablarle a la Haruno desde que se unió al grupo y de Kakashi quien se limitaba a ver y dejar que las cosas fluyeran como deberían fluir ahora.

—¿Así como? —preguntó el rubio con verdadera inocencia, sin realmente ente entender a qué se refería Sakura.

—¡Con lástima! —chilló de nueva cuenta.

Parpadeó sorprendido, ¿desde cuando él estaba lanzándole ese tipo de mirada?

—¡Yo no te estoy mirando así, lo juro! —exclamó apresurado, tratando de realmente no ofenderla más de la cuenta.

—¡Claro que sí! —explotó—¡No me sorprende que Kakashi-sensei lo haga porque él no me considera mucho del nivel de Sasuke y tú! —El hombre, quien se posaba en una rama suspiró, comprendiendo que Sakura parecía ser más perceptiva de lo que demostraba—¡Y Sasuke siempre lo hace que ya me he acostumbrado a su 'grandiosa opinión de mí'! —El susodicho se sintió incómodo y desvió la mirada con culpa—Pero que ahora tú también me mires así…

Naruto la miró sorprendida, sin saber muy bien que decir, y bajó la vista visiblemente apenado. Aceptando que, en realidad, sí la observaba de esa manera tan menosprenciante. Ella era fuerte, quizás la más madura de aquél equipo tan extraño que había en toda Konaha, pero Sakura no se sentía de esa manera, creía que lo más probable solo era un real estorbo, lo cual era meramente falso.

—Lo siento —dijo a la final—. Tienes razón —admitió, aceptando su culpa—. No soy nadie para mirarte de esa forma, especialmente cuando eres mucho más inteligente que yo. —Sonrió con cierta tristeza.

Sakura apretó los puños con molestia, respiró varias veces tratando de controlar su ira y diciéndose que en realidad Naruto no tenía la culpa de notar su patética forma de ser antes de tiempo. Rió levemente y suspiró.

—Debemos seguir andando —habló Kakashi, después de un incómodo silencio donde nadie dijo nada—. Tenemos que alcanzar a Itachi-kun.

Aceptando levemente, comenzaron a andar nuevamente, solo que esta vez Sasuke se tomó la molestia de disminuir la velocidad y situarse a lado de Sakura.

—No me disculparé… —se limitó a decir el Uchiha con seriedad.

Sorprendida, Sakura lo miró antes de comprender a qué se refería.

—Tampoco esperaba que lo hicieras —mintió.

—… Al menos que eso realmente haga algo de diferencia.

Silencio, la chica devolvió la mirada al frente, viendo como Kakashi y Naruto parecían querer darle su especio, sin comentar nada. Solo mirando hacia adelante.

—A veces, por más que uno piense que sea imposible, puede que marque la diferencia.

Sasuke se preguntó cuantas disculpas debería dedicarle a Sakura por todo el daño que le causaba.

Continuará… si quieren.


A/N: ¡Hola, gente! Creo que… bueno, en realidad no andaba perdida porque sigo publicando cosas, generalmente pequeños One-shots que me salen de la mente cuando veo alguna imagen y digo ¡wow! Debo escribir algo con eso :3. No sé, me es divertido crear algo a base de una simple ilustración, que te dice mucho y a la vez te dice nada :O. Aclaro eso porque me han llegado reviews, a este fanfiction especialmente, diciendo cosas como '¿estás viva?'. En mi perfil tengo una pequeñísima sección que dice 'estado actual de Amaya' y allí digo que ando haciendo por esos lares de la vida :3, así que si se tiene dudas pueden pasar por allí, lol, también pueden revisar la fecha de la última publicación que hice y así decir esa 'hija de su mamá' escribe de todo menos de las actualizaciones que estamos esperando, no tiene perdón XD, bueno la verdad no necesito el perdón de nadie, salvo de mi madre por ser una desgracia de hija XD, pero no pienso decir algo como ¡Ah, discúlpenme por ser una irresponsable y no traerles la continuación antes!, jejeje, es que… como decirlo… soy feliz escribiendo lo que me plazca en el momento que dedico para eso. Además, he encontrado la felicidad escribiendo en otros fandoms porque me gusta. No me malentiendan, no piense: 'Esa hija de su mamá, cuando aparece se hace la arrogante, ¡quémenla en la hoguera!', lo que pasa es que esa es mi personalidad , me gusta fluir libre como el viento y plasmar lo que creo que debo plasmar en el momento que quiero plasmarlo, valga la redundancia. Ahora bien, en la actualidad, estoy en la universidad así que hay veces que me desconecto hasta una semana completa de la computadora, no es porque soy una señorita estudiosa, es que donde vivo actualmente no tengo compu XD, y el cyber es muy caro para gente pobre como yo lol. También los que me conocen por facebook, saben que es así XD, aunque aprovecho para actualizar porque ando de paro universitario -¡Gracias hermoso Gobierno de Maduro por pararle tantas pelotas a las universidades!- así que por eso dije: Antes de volver a reiniciar clases, al menos un capítulo debo actualizar XD.

Oh, bueno, creo que esta nota no la leerán muchos, lo digo porque sé que hay lectores que llegan leen y le paran madres a lo que el autor dice después XD, no lo digo porque sea así, sino porque lo he notado. Aun así, gracias por los que leen este fic, pero Un millón de gracias por aquellos que se tomarán la molestia de dejar un review. Para lo que me meten en 'favoritos' o 'seguidos', bueno, gracias por tomarse la molestia al menos, supongo.

Lo siento, esa es mi forma de ser, lamento tanto si ofendo a alguien por ello, pero es la realidad. Aun así, los quiero a todos, me comenten, sigan, favoriteen o simplemente acosen en silencio. El amor es para todos, unos mas que otros, claro :D.

Saludos y ojalá me ayuden a llegar a los 300 reviews.

Ama-chan off!


[1] Frase referencial sacada del exitoso manga/anime llamado Shingeki no Kyojin, perteneciente a Isayama Hajime, dicho por la coprotagonista Mikasa Ackerman. Si no lo has visto, te lo recomiendo :3. Rivaille es sexy *-*.


Gracias a: Glass Broken, The Uchiha Queen, Akiiko-Chan, Ann Caroline, alissea85, pri-uchiha, Lonely Athena, Kunoichi2518, Alice Uchiha 26, , sibelluna, Valeria16, danny, Strikis, micaelaGalicia, Antotis, Sakulali, VerofanAnime, Chikanime, Senbonzakura19, karym, Lexy of Night, DeaneWinchester, Rvch, NEKO-HENTAI dattebayo, Kotomi Uchiha, locuramane, CallmeLuisa, loriana, carol-chan, Daniela-F, Ariianna, Roxy2021.

PD: ._. Creo que es la primera vez que me dejan tantos reviews… ._. … me ahorraré la siguiente línea de pensamientos…

Bye!