John Dixon:
Cuando le dieron la nota y las flores se asombró de que alguien le admirara. Se preguntó y preguntó quién podía ser, ¿una mujer que entró por curiosidad? ¿Una joven señorita que quiere experimentar el teatro de manera viva? Muchas preguntas se hacía, ninguna sin respuesta. Releyó la nota y al ver que ponía admirador y no admiradora, noto algo y nuevas preguntas le surgieron, ¿qué pudo haberle cautivado a un hombre? ¿Qué podía pensar de un hombre? Dudó que sintiera algo por él, con solo verle una vez.
Se quitó la ropa que había usado y se puso la suya habitual. Se despidió de sus compañeros y junto con la nota se fue a casa.
En su modesto piso, se hizo una cena que consistía en arroz.
Ceno mientras leía el periódico que le daba todos los días su vecina después de que ella lo leyera.
Aunque pertenecía a una familia humilde y había ido a la escuela pública; allí se había aficionado al teatro; cosa que ahora lleva más en serio.
Una vez que terminó de cenar, se fue a cama, estaba cansado de la función y eso que solo había sido la primera dentro del ciclo.
Al día siguiente se levantó de buen humor, su vida aunque humilde le gustaba. Hacía lo que había soñado y ahora nadie podía decir que no había cumplido ni su sueño ni sus metas.
Aunque estaba solo; sus padres habían muerto y no tenía ni hermanos ni hermanas, se sentía arropado por sus compañeros de teatro, llevaban juntos desde hacía 2 años y medio cuando el local empezó a funcionar, les consideraba como su familia y a Annabel como su hermana pequeña, aunque a veces tenían que besarse porque casi siempre eran ellos dos los protagonistas.
Se vistió, desayunó y salió como siempre a comprar o a dar una vuelta.
Podía parecer a simple vista que vivía en un barrio sucio y pobre, pero para él era su barrio, su hogar, había vivido allí con sus padres 18 años y ahora lo hacía solo.
Llegó a la librería de segunda mano donde siempre encontraba auténticas ofertas de sus clásicos y sus autores actuales favoritos.
Entró y se movió entre las estanterías donde encontró a su mejor amigo, Ioan, como siempre colocando libros.
— Buenas - Ioan le saludó y siguió colocando libros - ¿algo interesante?
— Pues para ti no sé, mira este - le pasó un libro que tenía en la mano.
John lo cogió y lo ojeó, no parecía su estilo y desechó el libro amablemente.
— No pasa nada si no hay libros - John sonrió - he venido a contarte algo.
— ¿Qué te traes con Annabel? - John rio, ¿Annabel? Nada de eso.
— No es con ella - Ioan respiró tranquilo, ya que le gustaba la muchacha - tengo un admirador y con solo verme una vez. Es un hombre, me regalo flores y una nota con ellas.
Ioan sintió que detrás de eso, para John tener un admirador era algo maravilloso, algo que hacía que sus ganas por actuar fueran mayores y se alegró.
— ¿Vas a ir a la fiesta del sábado? - Ioan miró a John, la fiesta era por el cumpleaños del librero.
— No sé, depende de cómo me sepa el texto de la obra - era una excusa para poder salir a ver a otra gente actuar y sobre todo para ir a ver la tumba de sus padres, que ya llevaba tiempo sin ir a verla.
— Vendrás, cumplo 21 - a John aun le quedaba medio año para cumplir la mayoría de edad legal para todo - y como no venga mi mejor amigo, esa no será un fiesta en condiciones.
John lo único que en esos momentos quería es volver a actuar y recibir más notas así.
Espero que el capítulo 2 les haya gustado, a mí me ha gustado escribirlo, tanto si no les ha gustado como si les ha gustado, dejarme reviews.
