Lo de siempre:
Ranma no me pertenece pertenece a Rumiko Takahashi.
La canción "Entre flores" tampoco es mía, pertenece al grup Efecto mariposa.
¡Y volver a agradecer los reviews! no sabéis lo que me animan a seguir escribiendo. Seguid escribiendo seguid! jijiji Todavía no hay nada trágico (o no del todo) pero preparaos para el siguiente capítulo jojojojo...
Y mientras te perdías
al borde de la vida, amor
secaste mi voz
tapaste el sol
y es que te quise tanto.
– ¿Vas a dejar ya un canal? Es que me estás mareando – reprochó Ranma. Akane respiró profundamente y apagó la tele. Akane llevaba más de dos meses encerrada y ya estaba más que harta.
– Muy bien. ¿Te gusta este canal? – preguntó de mala gana.
– El mejor de todos – contestó él – y a ti ¿te gusta ser tan borde?
– Me encanta... y sobretodo contigo – contestó ella – y a ti ¿te gusta que sea borde contigo? – dijo acercando su nariz a la nariz de Ranma.
– No es lo que más me gusta de ti, pero lo acepto – le dijo pensativo – y a ti ¿qué es lo que más te gusta de mi? – Akane se quedó pensando un minuto y otro y otro… – No hace falta que contestes hoy ¡eh! Tómate tu tiempo.
– Es que no es tan fácil Ranma. ¿O acaso si yo te preguntara que es lo que más te gusta de mi lo sabrías al momento? – dijo entrecerrando los ojos.
– ¡Por supuesto! – Dijo muy convencido Ranma – pero te vas a quedar con la duda.
– ¡Joooo Ranma! – Exclamó Akane con voz de niña pequeña – no me dejes con la duda, no soporto quedarme con la duda. Es más odio a duda. – Ranma reía ante el discurso de Akane.
Ella al ver que se reía pasó al ataque. Ranma estaba recostado en la cama al lado de ella. Akane se sentó encima de Ranma rodeando el cuerpo de él con sus piernas y brazos. Ranma dejó de reír y se le puso colorado como un tomate.
– Muy bien Ranma. ¿Qué debo hacer para que no me dejes con la duda? – dijo con voz sexi.
– Déjame que piense – se señaló la mejilla – prueba dándome un besito aquí. – Akane se lo dio y lo miró como diciendo "¿Ya?" – Creo que no. A ver aquí – dijo señalándose los labios. Akane dudó un momento pero le siguió el juego. – Vale. Creo que harían falta cinco o seis de estos.
– Pues me quedo con la duda – dijo Akane quitándose de encima de Ranma.
Akane cogió el brazo de Ranma y lo puso al alrededor de ella, entonces se recostó encima del pecho de Ranma y encendió la tele.
– Ranma – Akane habló media hora más tarde – ¿Tú y yo qué somos?
– Personas – contestó él muy convencido. Akane le dio un pellizco en la barriga – Akane tú y yo estamos bien como estamos no hay ninguna necesidad de poner ningún nombre a lo que hay entre nosotros. – Ranma hablaba muy serio – pero si necesitas poner un nombre supongo que prometidos ¿no?
– No es la palabra que más me gusta porque a eso nos obligan pero supongo que lo acepto – murmuró Akane.
Pasaron largo rato en silencio abrazados mirando a la tele sin ver nada.
– Tu sonrisa, lo que más me gusta de ti es tu sonrisa – dijo Ranma.
– Tus ojos, lo que más me gusta de ti son tus ojos – dijo Akane.
– Deberías ir a casa a descansar – Ranma se asustó al escuchar la voz de su madre que hizo que dejara de recordar. Ella le puso una mano en la espalda ya que Ranma estaba sentado en una silla con los brazos y la cabeza encima de la cama donde se encontraba Akane. Ranma le dio una negativa con la cabeza.
– Cuñado escucha a tu madre. Ve a casa y métete una ducha que al final van a venir los de sanidad a por ti. – Bromeó Nabiki.
– Nabiki no es momento de bromear ¿o es que no ves la gravedad de todo esto? – preguntó Ranma.
– Entiendo que te sientas culpable porque ella esté aquí por tu culpa pero tienes que entender que ya tenemos bastante con lo que le está pasando a Akane como para tener que preocuparnos también por ti. – Una vez dicho esto Nabiki desapareció de la habitación de hospital donde se encontraba Akane.
Ranma se quedó parado pensando cómo diablos podía saber Nabiki que era otra vez culpa de él.
– Ranma hijo, llevas dos días sin dormir y no has comido prácticamente nada – dijo su madre con la voz más dulce que tenía – ve a casa, yo me quedo aquí y si hay algún cambio en el estado de Akane te llamo. – El estómago de Ranma en ese instante emitió un rugido – ¿ves? – Dijo su madre – hasta tu estómago me da la razón. Hay comida de sobras en la nevera.
– Quizás tengas razón – contestó sin fuerzas luego le dio un beso a Akane en la frente intentando no tocar ningún tubito de esos a los que estaba Akane enganchada.
Salió del hospital y vio que el sol había desaparecido, el día que ingresaron a Akane era un día soleado pero ya se sabe que los días de primavera son del todo variables.
Tuvo suerte ya que empezó a llover justo cuando llegó al dojo. Fue directo a la cocina y vació la nevera en menos de cinco minutos. No comió, devoró.
Luego dudó entre meterse un rato en la cama a descansar o darse un baño. Al recordar las palabras de Nabiki decidió que lo mejor sería un buen baño.
Al meterse en la bañera notó que su cuerpo se relajaba al contacto con el agua caliente. Y aunque quiso desconectar su mente esta le recordó como había acabado Akane en el hospital.
– ¿Qué tiene que hacer una chica para que la saques un día por ahí? – preguntó Akane apartando el libro que tenía Ranma en las manos.
– Dejarme estudiar para que la pueda sacar más de un día en el futuro – contestó Ranma volviendo a poner el libro en vertical.
– El futuro es muy incierto Ranma, nunca se sabe qué puede pasar mañana – comentó Akane poniendo morritos.
– Akane – dijo secamente Ranma – mientras los médicos no den su consentimiento no vas a salir de casa.
– Pero es que llevo encerrada casi tres meses y ya estoy mucho mejor, ya ni pierdo el conocimiento y… – Ranma le cerró la boca con dos dedos.
– No hay peros que valgan y ahora déjame estudiar tranquilo que mañana tengo un examen muy complicado – dijo Ranma con la esperanza de que a Akane se le quitara la idea de salir.
– Tú siempre pensando en ti no te importa lo más mínimo lo que yo quiero – gritó Akane, Ranma iba a hablar cuando Akane siguió con su griterío. – Pues vete, vete a estudiar a otro lado si tanto te molesto.
Akane se tapó con las mantas y Ranma desapareció de la habitación porque conocía lo suficiente a Akane como para saber que en estos casos lo mejor era dejarla sola.
Cuando la noche cayó Ranma subió a darle las buenas noches a Akane. Cuando subió a la habitación Akane estaba con Nabiki y ambas hablaban entre susurros.
– Vengo a darle las buenas noches a Akane – dijo Ranma cuando entró y las dos muchachas se le quedaron mirando.
– Dadas están – dijo Akane con un gesto de chulería – ya te puedes ir – prosiguió haciéndole un gesto con la mano como de desprecio.
- Hermanita, cuñadito, creo que debéis hablar – Nabiki se puso en pie y los dejó solos.
Ranma miró a Akane y comprendió que seguía molesta. Se dirigió al armario y lo abrió. Rebuscó entre las ropas de Akane.
- ¿Se puede saber qué diablos estás haciendo? – Akane no entendía la actitud de Ranma.
- Buscar ropa de abrigo porque si salimos esta noche no quiero que cojas frío y sobretodo que nadie se entere – Akane lo miraba como una princesa mirando a su príncipe azul cuando este la rescata de la torre - ¿me lo prometes?
- ¡Te lo prometo! – exclamó Akane mientras se lanzaba a abrazarlo.
Continuará…
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