1º La venganza de Charlie
El barco iba a gran velocidad, era la nave más rápida de los siete mares, los hombres estaban todos en cubierta, preparándose para abordar el Infraganty, aunque un poco desconcertados, normalmente el capitán les comunicaba el plan a seguir antes de emprender el viaje.
Sue subió a cubierta con algunas telas para hacer ropas cómodas para la niña y con una manta para abrigarla, se dirigió al camarote del capitán, viendo como los hombres cuchicheaban sobre los motivos que podía tener para querer abordar el barco así sin más. Entró y cerró tras ella, sacudiéndose el agua de la tempestad.
-Los hombres están inquietos, normalmente planeas los asaltos con tiempo.
-No hay tiempo, si esperamos se escaparán- Respondió él mirando a la niña.
-Lo se, pero deberías explicarles los motivos.
-No veo porque, yo soy su capitán y obedecerán mis órdenes sin queja- Dijo con indiferencia.
-¡Charlie!- Le cogió del brazo, llamando su atención- Esos hombres han dado la vida por ti muchas veces- Lo miró a los ojos desafiándolo- Se lo debes.
-Tienes razón, convoca a todos en cubierta y ven aquí con Sam y Paul, voy a explicárselo todo.
Sue sonrió, acarició la mejilla de la pequeña que aun dormía, dejó las telas y la manta en un lado del camarote y salió a cumplir las órdenes de su capitán, poco después entraba de nuevo con Sam y Paul, tal y como él había ordenado.
-Aquí nos tiene, mi capitán.
-Gracias Sam- Se levantó y le entregó la niña a Sue- ¿Podéis sacar el cuerpo de la mujer a cubierta? Tengo algo que comunicar a la tripulación y es necesario que la vean.
-Claro señor- Respondieron los dos al acto.
-Sue, envuelve a la niña en esa manta y ven conmigo.
Charlie salió del camarote seguido por Sue con la niña envuelta en la manta, oculta de las miradas de todos los hombres de a bordo, Paul y Sam los seguían llevando en volandas el cuerpo inerte de Reneé. Subieron al puente de mando, colocaron el cuerpo de Reneé en la barandilla, a la vista de todos y bajaron junto a los demás, dejando a Charlie y Sue arriba.
-Marineros, se os ha ordenado que dirijáis el navío hacia Port Angeles con la intención de abordar el Infraganty, pero no se os ha explicado porqué- Un silencio sepulcral mostraba que le estaban prestando la máxima atención- Bien, pues os voy a dar mis motivos, espero que me apoyéis- Los hombres lo miraron atentos- Esta mujer que yace ante vosotros se llama Reneé Dwiner, cuando yo la conocí hace casi dos años se llamaba Reneé Foller y estuvo apunto de embarcar con nosotros, pero su padre la casó con un hombre despreciable y la alejó de mi sin que yo pudiera hacer nada, y hasta hoy no he sabido más de ella- Explicó lentamente para que los hombres entendieran todo lo que decía- Hoy, al verla me he llevado una sorpresa, porque no ha venido sola, ha traído consigo a una niña- Sue destapó a la niña que al notar las gotas de lluvia sobre ella se despertó y empezó a llorar- Esta niña es mi hija, la hija que engendré con Reneé antes de que la apartaran de mi- Los marineros empezaron a cuchichear entre ellos muy sorprendidos- El hombre con el que casaron a esta mujer ha sido despiadado con ella, la ha azotado y maltratado al saber que la niña era hija mía y no suya- Los hombres empezaron a abuchear al hombre a gritos- Y ha querido hacerle daño a la niña también- Más abucheos- Por esa razón he decidido abordar ese barco y dar muerte personalmente a ese desgraciado y a todos los que son de su calaña- Un montón de gritos apoyando a su capitán inundaron el barco- Y mi hija se quedará conmigo, será una pirata más y crecerá con gente que sabe lo que es respetar las vidas que valen la pena. Así que… ¿¡Quien está conmigo!?
-¡YO!- Gritaron a coro todos los miembros de la tripulación.
-¡Pues vayamos en su busca y hagámosles pagar el daño que le han hecho a nuestra nueva tripulante!
Los hombres volvieron a sus tareas con ganas de llegar hasta el Infraganty, dispuestos a darlo todo por la hija del capitán. Charlie abrazó a Sue y fue con ella y la niña a su camarote, dejando el cuerpo de Reneé a la vista de todos para motivarlos más.
Una vez dentro, Sue secó a la niña que no dejaba de llorar, la acercó a Charlie y este la abrazó con cariño.
-Hola pequeña, soy Charlie, tu padre- La niña no paraba su llanto- No te preocupes preciosa, conmigo no tienes nada que temer- Besó sus cabellos y la meció entre sus brazos, ella lentamente fue callando- Eso es Isabella, muy bien.
-Parece mentira que sea la primera vez que coges un niño, se ha calmado en seguida.
-Ha saber las barbaridades que habrá soportado ya esta niña- Respondió mirándola- Habrá visto todo lo que le hacían a su madre.
-Es muy probable.
-Desde ahora todo será muy distinto para ella, ahora podrá ser feliz- Miró a Sue y sonrió- Ella será nuestra hija, será la reina de los siete mares.
-De ello estoy segura.
El resto del trayecto se les hizo muy corto, cuando se dieron cuenta, el vigía ya había avistado el Infraganty a pocas millas y se dirigían a él a toda vela. Izaron la bandera pirata y se prepararon para el abordaje, Sue se quedó en el camarote del capitán hasta que fueran a buscarla.
Charlie fue el primero en saltar al otro barco, seguido de cerca por el resto de su tripulación, desenvainaron sus espadas y se enfrentaron a cuantos hombres se cruzaban en su camino. No tardaron demasiado en doblegarlos, la gran mayoría eran adinerados con poca experiencia en armas.
-¿Quién de vosotros es el señor Dwiner?- Preguntó Charlie una vez se hubo apoderado del barco y tras haber mandado llamar a Sue. Un hombre rollizo levantó la mano y se acercó a él- ¡Miren todos ustedes al culpable de lo que hoy ha sucedido!- Les gritó a las mujeres y a los hombres que quedaban con vida- ¡Este hombre maltrató a su esposa delante de su hija de un año!- Señaló a la niña que tenía Sue en sus brazos, todos la reconocieron en el acto- ¡Por eso han recibido todos un castigo!
-¡Suéltame maldito pirata! ¡Dame a la niña y suéltame!
-¿Qué te de a la niña?- Empezó a reír Charlie en la cara del hombre- ¿Y para que la quieres? ¿Para hacerle lo mismo que a su madre? De eso nada- Charlie cogió a Dwiner del cuello, colocó una espada en su garbanta y le amenazó- ¡Di que es lo que le hacías a su mujer!- No habló para nada- ¡DILO!
-La azotaba cada noche delante de la niña y después la violaba...
-¿Y que pensabas hacerle a la niña?- Preguntó Charlie apretando más contra él la espada.
-Pensaba hacerle lo mismo cuando fuera un poco más mayor.
-Di tu nombre en alto y suplica por tu vida- Le ordenó de inmediato.
-Mi nombre es Phil Dwiner y le suplico que me deje vivir.
-¡Todos han oído las atrocidades que ha hecho este hombre, todos han sido testigos de sus palabras, palabras que ha dicho él y no han salido de mi boca en ningún momento!- Gritó en alto- ¡Y por esas mismas palabras es por las que debe morir!- Charlie rebanó el pescuezo de Phil de un solo corte y este cayó al suelo.
-¡Maldito pirata! ¡Él había suplicado por su vida! ¡No tenías derecho a matarlo!
-Puede que yo sea un pirata señora- Respondió Charlie- Pero al menos trato bien a las mujeres y a los niños- Charlie se giró hacia sus hombres- Colocadlos a todos en botes, despojadlos de todo rastro de fortuna y dejadlos a la deriva, que aprendan lo que es ser cruel y despiadado.
Los hombres obedecieron de inmediato, saquearon todo el barco, registraron cada camarote, y quitaron todas las joyas a los tripulantes, después los subieron a los botes y poco a poco los fueron bajando.
-¿Y qué ocurre con la niña? ¿Qué va a hacer con ella?- Preguntó otra mujer, en su rostro se notaba la preocupación que sentía.
-Ella vendrá conmigo, ahora no tiene a nadie más a quien le importe.
-Démela, se lo suplico- Le rogó la mujer- Yo cuidaré de ella, por favor, deme a la niña, deme a Isabella.
-¿Quién es usted señora?
-Mi nombre es Esme Anne Cullen, esposa del doctor Cullen de Forks- Le indicó ella sin reparo- Era amiga de la madre de la niña, por eso le suplico que me la entregue- Empezó a llorar- Al dejarnos vivos se que no es tan cruel como aparenta, por favor, demuéstreme que no me equivoco.
-No se equivoca señora, pero la niña se queda conmigo.
Charlie hizo señal para que continuaran bajando el bote, ignorando los gritos desesperados de la mujer, implorando por que le entregara a la pequeña, desesperada al ver que se quedaba en un barco lleno de piratas.
-¿Crees que de verdad es lo mejor? Con esa mujer podría haber tenido una vida con muchas comodidades.
-No quiero que se convierta en una de esas señoritas mimadas- Le explicó- Ella será como quiera ser, sin nadie que la presione.
Charlie cogió a la niña de los brazos de Sue, pasó por la tablilla que unía los dos barcos y caminó hasta su camarote, deseando ver crecer a su hija y verla feliz a su lado.
Gracias por la buena acogida que ha tenido la historia, espero no decepcionaros.
Aquí tenéis el siguiente capítulo, y por si alguien pregunta y lo ve, lo estoy subiendo también en potterfics, con el mismo nombre de autora.
¿Qué os parece Charlie? Pronto aparecerá Edward en la historia, espero que os guste.
Nos leemos
