3º Bella Swan, la espada del mar

Isabella miraba con temor aquel lugar repleto de gentes que gritaban con odio y asco el nombre de su padre, junto a ella estaban Jacob, Billy y Sam, a una distancia prudencial para no ser reconocidos.

Los hombres de la guardia del palacio del gobernador habían apresado a Charlie días atrás cuando había atracado en el puerto a recoger provisiones. Sue había conseguido poner a salvo a Isabella antes de ser abatida de un disparo en el corazón.

Vieron como dos de los guardias custodiaban a Charlie y lo subían hasta lo más alto de aquella plataforma que presagiaba la muerte. Le colocaron la horca alrededor del cuello y el gobernador comenzó a hablar.

-Charlie Swan se le ha juzgado por muchos crímenes, y este es el veredicto- El contramaestre desenrollo un papel y comenzó la lectura- Del delito de piratería se os considera culpable, del de robo culpable, del de asesinato culpable, del de contrabando culpable, del de fugitivo culpable y por ellos habéis sido condenado a morir en la horca.

Isabella sintió como sus lágrimas corrían por sus mejillas, asustada y sin saber que debía hacer. Estuvo apunto de levantarse espada en mano y correr a pelear contra todo aquel que intentara acercarse a su padre, pero la voz de una mujer desesperada la frenó.

-¿¡Qué has hecho con Isabella!? ¿¡Qué has hecho con la niña!? ¡Dime donde está! ¡Dímelo!- Charlie no abrió la boca, simplemente sonrió- ¡Por favor! ¡Dime donde está! ¡Te la llevaste sin más! ¡Debo encontrarla!

El contramaestre, viendo que Charlie no iba a pronunciar palabra, tiró de la palanca y la trampilla que había a los pies de Charlie se abrió, Charlie cayó por ella y quedó colgando de la soga que llevaba al cuello, muriendo al instante por haberse roto el cuello en la caída.

La multitud aplaudió y gritó entusiasmada, y poco a poco se fueron dispersando todos. Isabella lloraba con amargura, abrazada a Jacob y a Billy, su padre y su madre habían muerto, no tenía nada que hacer, estaba sola.

-Debemos ocultarnos o nosotros acabaremos igual- Dijo Billy tomando en brazos a Isabella, Jacob asintió y lo siguió de cerca.

Ocultos en sus capas, corrieron a refugiarse en una casa abandonada en las afueras de Forks, bajaron al sótano donde les esperaban el resto de los hombres que, al ver la cara que llevaban, comprendieron lo que había sucedido.

-¿Y ahora que haremos?- Preguntó Jared derrotado- Nos han confiscado el barco, el capitán y Sue han muerto, es cuestión de tiempo que nos atrapen a nosotros también.

-¡El capitán acaba de morir! ¡Un poco de respeto a su memoria! ¡Podía habernos delatado para salvar su pellejo y no lo hizo así que cierra el pico!

Todo se quedó en silencio, Isabella miraba a los hombres que tenía alrededor, aquellos hombres que ella consideraba su familia, con los que se había criado y educado. De pronto apareció en su mente la voz de aquella mujer, no le había llegado a ver el rostro pero en su voz mostraba dolor y desesperación. Esa mujer la había nombrado a ella, solamente a ella.

-Billy, ¿por qué gritaba esa mujer de la plaza? ¿Por qué preguntaba por mi?

-No se si es conveniente que sepas eso Isabella- Respondió Billy acariciando a la pequeña niña de siete años- Tu padre no quería que la conocieras hasta que fueras más mayor.

-Díselo, merece saberlo- Le dijo Sam con seriedad- Ella tiene opción de elegir su camino, y es ahora cuando debe hacerlo.

-Si, supongo que tienes razón- Suspiró Billy y volvió a mirar a Isabella- Verás pequeña, hará unos cinco o seis años, un bote llegó a nuestro navío, en su interior había una mujer y una niña, Reneé Dwiner se llamaba aquella mujer, estaba muy enferma, moribunda- Isabella seguía la historia con atención- El capitán la llevó a sus aposentos y allí la mujer, sin ser consciente de quien estaba a su lado por la alta fiebre, le contó que la niña era hija del pirata Charlie Swan, que su marido lo había descubierto y que por eso las había castigado a ambas, por eso había tenido que huir bajo la tormenta.

-¿Qué le sucedió a aquella mujer?

-Murió poco después, dejando a la niña con el capitán- Billy miró el rostro de Isabella, aun no comprendía del todo lo que quería decirle- Después de que muriera, el capitán ordenó poner rumbo hacia el barco del que habían salido la mujer y la niña, y una vez lo abordó, mató ante todos los pasajeros a aquel hombre que había tratado tan mal a aquella mujer y a su hija.

-No entiendo que tiene que ver eso con aquella mujer y conmigo.

-Aquella mujer iba a bordo, era íntima amiga de la que nosotros recogimos, ella quería quedarse a la niña y, según decía ella, educarla como hija suya, pero el capitán no quería que la pequeña, su única hija, creciera en un mundo déspota y cruel, convirtiéndose en una niña mimada- Billy recordó la conversación que tuvieron poco después del ataque- Así que el capitán metió a los supervivientes del asalto en los botes y se quedó con la niña, convirtiéndola en una más de la tripulación- Bella pareció medio entender lo que le contaba, pero no estaba segura- Tú eres aquella niña, y ya has visto a esa mujer, puedes elegir, o te vas con ella y vives una vida tranquila y llena de comodidades o te vienes con nosotros como pirata.

Bella se quedó en silencio unos segundos, procesando lo que acababa de escuchar. Su padre había vengado la muerte de su auténtica madre, que había huido de su supuesto padre, después Charlie la había criado con amor y cariño, enseñándole todo lo que ella sabía, piratería, lectura, cultura, y montones de cosas más. Ella lo tenía claro.

-No hay nada que pensar, soy la hija del capitán Charlie Swan, el pirata más temido a lo largo de los siete mares, él hizo muchísimas cosas por mi, me enseñó los verdaderos valores de lealtad, amistad, esfuerzo y honor, valores que esa sociedad no tiene- Habló con el corazón- Aunque me fuera con ellos, nada cambiaría lo que soy, una pirata, así que me quedo con vosotros, si os parece bien.

Todos empezaron a mirarse entre si, sonrientes, orgullosos de aquella pequeña que en unos momentos se había convertido en la pirata más valerosa de todo el ancho mar. Uno a uno se fueron levantando y colocando su puño derecho sobre el corazón, mostrando su apoyo a la decisión que acababa de tomar.

-Creo que estamos todos de acuerdo- Le dijo por fin Billy- Mi capitana.

-¿Capitana?

-Así es, eres la hija del capitán, te corresponde por derecho de sangre- Le colocó el sombrero de su padre sobre la cabeza.

-No se que decir- Isabella se sintió emocionada al ver aquella actitud por parte de su tripulación- Para empezar, desde ahora no seré más Isabella, ese nombre era el de una chiquilla llorona, pero eso se acabó, desde ahora soy Bella Swan.

-Bella Swan, la espada del mar- La apodó Jacob y todos asintieron de inmediato, sabiendo la gran maestría que tenía en el arte de la espada a pesar de su corta edad.

-Mañana conseguiremos un nuevo barco y emprenderemos una nueva vida señores.

Todos aplaudieron, orgullosos de su nueva capitana, sabiendo que no se sentirían defraudados por ella, y Bella se sintió acogida por su familia, la única que conocía y que estaba con ella.

Aquí tenéis el siguiente capítulo, espero que os guste.

Personalmente, me dolió mucho hacer esto con Charlie, me gustaba mucho el personaje tal y como lo estaba haciendo, pero era necesario para el transcurso de la historia.

Os aviso de que en el próximo capítulo saldrán Edward y Alice, y prometo pasar un adelanto del siguiente a todo el que deje un review, creo que es justo que los que os molestáis en dejar vuestra opinión tengáis una pequeña recompensa.

¿Qué os parece el nombre pirata de Bella? ¿Os gusta el rumbo que va tomando la historia? ¿Por qué creeis que Charlie no ha dicho donde estaba la niña antes de morir?

Nos leemos pronto