4º Nuevos destinos
Esme volvió a la casa de su hermano Eleazar con las lágrimas cayendo sin remedio, entró lentamente, bajando el rostro, intentando ocultar su desasosiego. Eleazar y Carlisle bajaban por las escaleras cuando ella entraba y se apresuraron en ir hasta ella.
-¿Qué ocurre Esme?- Le preguntó su marido preocupado- ¿Estás bien?
-¿Alguien te ha hecho algo?
-No Eleazar, nadie me ha hecho nada- Respondió ella secando sus lágrimas- Es solo que... Acabo de volver de la plaza mayor.
-¡Esme! ¿Por qué has ido hoy a la plaza? Hoy había ejecución.
-Lo se, por eso he ido- Respondió mirando a Carlisle a los ojos- Han ejecutado al pirata Charlie Swan, el que se llevó a Isabella- Se derrumbó de nuevo en lo brazos de su esposo- Le he preguntado por la niña, le he preguntado por la pequeña, pero no me ha dicho nada.
-No llores, la encontraremos, a pesar de todo la encontraremos- Carlisle besó su frente- Te lo prometo, aunque me lleve la vida en ello, pasen los años que pasen, la encontraré.
-A pesar de no saber nada de ella, me alegro de que ese monstruo haya acabado así, un pirata es lo peor que existe en el mundo en estos tiempos.
-No digas eso Eleazar, nadie merece ese destino- Dijo Esme abrazando con fuerza a Carlisle- Si ha tratado bien a mi pequeña Isabella, para mi es una buena persona.
-No te hagas ilusiones Esme, ese hombre es un asesino, tú lo viste con tus propios ojos, lo más probable es que la niña ya esté muerta.
Esme se apretó más fuerte contra Carlisle mientras aumentaba su llanto, Carlisle miró a Eleazar con una mirada furiosa, este se encogió de hombros y se dirigió a su despacho, Carlisle acompañó a Esme hacia el salón y la sentó en el sofá junto a él. No le dijo nada, simplemente dejó que llorara y se desahogara, sabiendo que era más que probable que Eleazar tuviera razón pero sin querer aceptarlo.
-¿Qué te pasa mamá?- Preguntó Edward arrodillándose ante su madre y mirándola fijamente mientras Alice se acomodaba en las rodillas de su padre- ¿Por qué lloras?
-Es que...- La voz no le salía.
-Mamá está triste.
-¿Está triste?- Preguntó Alice mirando a su madre con preocupación.
-Si cariño, mamá está triste y necesita de vuestro cariño.
Durante un rato estuvieron intentando hacer sonreír a su madre, pero nada calmaba el llanto de Esme, viendo que no conseguían nada, Carlisle mandó a sus hijos a sus habitaciones y se quedó con ella en el salón, pero Edward no se fue, se quedó junto a la puerta, escuchando lo que decían.
-Esme, debes calmarte, los niños no saben nada de Isabella y no entienden porqué estás así.
-Lo se, pero no puedo evitarlo, solo de pensar en lo sola y asustada que debe estar- Esme hipó varias veces debido al llanto- A saber que habrán hecho esos malditos piratas con ella- Se escuchó el sonido de ella sonándose un poco- Se que no es mi hija, pero Reneé era como mi hermana y le prometí que cuidaría de Isabella si algo le sucedía a ella.
-Lo se Esme, y te aseguro que hago lo que puedo por encontrarla.
-Eleazar piensa que ella está muerta, quizá tenga razón, pero me niego a creerlo- Se escuchó el sonido de una silla arrastrándose- Odio a los piratas, y si le han hecho algo a Isabella no se que haría.
-No te alteres, mañana mismo intensificaré la búsqueda, te prometo que la encontraremos cueste lo que cueste.
Edward escuchó como los pasos de sus padres se acercaban a la puerta, así que se apresuró en subir a su habitación, minutos después escuchó como alguien entraba en la habitación de sus padres, escuchó pasos por los pasillos y vio como se abría la puerta de su habitación, mostrando a su padre.
-¿Puedo pasar?- Edward asintió mientras se quitaba la chaqueta y la camisa para desvestirse- Edward, debo hablar contigo.
-¿Que sucede padre? ¿Por qué madre está tan triste?
-Porque no encontramos a alguien que necesita nuestra ayuda- Carlisle se sentó en el borde de la cama de Edward y lo ayudó a desvestirse- Por eso he venido a hablar contigo, mañana tu tío y yo salimos de viaje.
-¿A buscar a Isabella?
-¿Como has...?- Carlisle suspiró- ¿Otra vez has estado espiando lo que tu madre y yo hablábamos?
-No te enfades padre, pero madre estaba tan abatida que no podía acostarme sin saber que le sucedía.
-Por esta vez no te regañaré, pero a cambio tienes que prometerme algo- Edward asintió- Prométeme que cuidarás de tu madre y tu hermana mientras estoy fuera.
-Te lo prometo padre.
Edward esa noche no pudo conciliar bien el sueño, por su mente no dejaban de pasar imágenes de una niña destrozada a manos de piratas, o golpeada, torturada y deshonrada. Tan mal lo pasó en esos sueños que se prometió a si mismo proteger a aquella niña si algún día llegaban a encontrarla, y si no era así, el continuaría la búsqueda cuando fuera un poco más mayor.
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En la oscuridad de la noche, un grupo de encapuchados caminaba presuroso por los muelles, Forks no disponía de mucha guardia y les había sido fácil esquivarlos. El encapuchado más bajito del grupo observó todos los barcos que había anclados, y de inmediato tuvo claro el que quería.
-Nos iremos en el "Tempestad"- Señaló el que estaba más alejado.
-¿Estás segura? Ese barco es el del gobernador, estará muy bien custodiado.
-Querido Sam, somos piratas- Le replicó Bella- Y además, ¿quien iba a sospechar de una pobre y desamparada niña de siete años que se ha perdido?- Ella sonrió, retiró su túnica y caminó hacia el navío- Cuando estén distraídos entrad en el barco, yo acudiré de inmediato.
-¡Si, capitana!- Susurraron todos con claridad.
Bella se acercó hasta donde los guardias pudieran verla, allí simuló que caía al suelo llorando. Extrañados de que una niña tan pequeña caminara sola por aquel lugar a esas horas de la noche, los guardias se acercaron a ver que ocurría.
-¿Qué ocurre pequeña?- Preguntó el más alto- ¿Te encuentras bien?
-No...- Puso la voz llorosa- Hay un hombre que me está persiguiendo... Tengo miedo.
-Yo no veo a nadie por aquí.
-Le aseguro que está- Se aferró a la camisa del guardia- Lleva un buen rato siguiéndome.
-Está bien pequeña, no temas yo iré a ver de quien se trata- El hombre hizo que Bella se soltara de su camisa y se la pasó a su compañero- Demetri, llévala dentro y que coma algo.
-Félix, ¿estás seguro? El barco es del gobernador Aro, no creo que debamos...
-El gobernador está fuera del barco, y el resto de la tripulación también, nadie sabrá nada- Sonrió Félix hacia la niña- Es solo una niña Demetri, no pasará nada.
-Está bien.
Demetri puso a Bella en el suelo y, de la mano, los dos subieron al "Tempestad",Demetri la acompañó hasta la cocina y rebuscó entre los armarios algo que ella pudiera tomar de inmediato. Por fin, encontró unas manzanas en un barril.
-Esto es lo único que puedo...- Se giró hacia ella y se le cayó la manzana al suelo al ver que la niña estaba rodeada de un montón de piratas, todos apuntándole con sus pistolas- ...Ofrecerte...
-Amordazadle- Ordenó Bella de inmediato y Sam corrió a cumplir sus órdenes- No os lo toméis a mal guardia, pero somos piratas, esto es lo que hacemos.
-¿Qué hacemos con él? ¿Lo matamos?
-No, no se lo merece- Dijo rápidamente al ver la cara de espanto que tenía el guardia- Además, él se ha portado bien conmigo- Le sonrió- Sam, baja y átalo al pivote de amarre del muelle, su compañero no tardará en encontrarle, mientras tanto caballeros, pongamos en marcha este obsequio del gobernador.
Mientras Sam bajaba a Demetri y lo ataba, tal y como le había ordenado Bella, los demás soltaban las velas, recogían el ancla y, en cuanto Jacob estuvo otra vez a bordo, soltaron a marras y se dirigieron hacia el horizonte, en busca de tesoros y aventuras.
Bueno, aquí tenéis el siguiente capítulo, espero que os guste.
Para los que preguntáis por Bella, se que es pequeña, pero ha vivido siempre entre piratas, ha visto a su padre dirigirlos, y tiene a Billy como consejero hasta que aprenda a manejarse sola.
¿Qué os ha parecido? ¿Edward no es un encanto de niño? ¿Y que tal Bella?
Lo mismo que dije en el anterior, tengo los siguientes capitulos escritos, subiré el próximo dentro de dos días, los que dejen un review tendrán un adelanto del próximo como agradecimiento por haberme dado la opinión sobre el capítulo.
Nos leemos
