Por petición de algunos lectores, he hecho este capítulo desde el punto de vista de Edward, pero va a ser el único, ya lo aviso, así que disfrutadlo :)
7º El segundo al mando (POV Edward)
Jasper y yo nos asomamos a la baranda del barco para comprobar lo que había gritado el vigía, y allí estaba, a unos metros de nosotros y acercándose, estaba uno de los barcos de la marina.
Bella gritaba y dirigía a sus hombres con gran maestría, se notaba la experiencia que ella poseía en combate, no dudaba al tomar ninguna decisión, y sus hombres tampoco dudaban en acatar cada una de esas órdenes.
Yo no entendía de batallas, y me sorprendió escuchar que pensaban dejarse alcanzar, por un momento pensé que se le había ido el buen juicio que había parecido tener hasta el momento, pero al ver como Jasper asentía y alababa su estrategia, no pude hacer más que callarme, nunca antes había participado en una batalla.
Los minutos que duró el avance del barco de la marina no pude dejar de pensar para mis adentros, ¿de verdad deseaba ser rescatado? Era cierto que estaba en un barco pirata, pero aquellos días que habían pasado allí no habían sido malos, sino más bien todo lo contrario, hacía tiempo que no se encontraba tan relajado. Sabía que no podía permanecer en ese barco eternamente, pero esperaba quedarme hasta que la hija del gobernador se olvidara de mi o encontrara a otro pretendiente al que echarle el lazo.
Moví enérgicamente la cabeza, intentando volver a la realidad, tenía que estar centrado, no sabía que podría suceder en aquel encuentro, y temía seriamente por las vidas de mis amigos, mi hermana y mía.
El barco de la marina se acercó, pensando que habían ganado y que había resultado tremendamente fácil, pero que equivocados estaban, una vez estuvieron alineados, Bella hizo una señal con el brazo y los cañones arremetieron contra el enemigo sin piedad. Las astillas de madera saltaron por todas partes acompañadas de gritos de dolor.
La marina no hizo esperar su respuesta, montones de hombres saltaron hacia el barco y nos abordaron, dispuestos a luchar y matar a cuantos piratas hubiera.
El estrépito de las espadas al chocar me hizo estremecerme, las pistolas al dispararse me rodeaban, veía la sangre caer por cualquier lado al que mirara, todos luchaban con furia, sin dejarse ganar.
Jasper y yo habíamos permanecido a un lado, esperando a ver que ocurría, sin saber al lado de quien combatir, y en esa espera pude ver el rostro de Bella durante la batalla, ella disfrutaba de todo aquello, cada estocada la hacía sentirse más enérgica, más viva, no dejaba de sonreír, en ningún momento la quitó de su rostro.
-Edward, tenemos una oportunidad de escapar- Me señaló Jasper una cuerda aislada del campo de batalla- Podemos subir al otro barco- Corrió hacia allí, y yo estuve apunto de seguirlo, cuando me di cuenta de que no podíamos marcharnos. Fui hasta él y cogí su brazo, deteniendo du carrera.
-¡Espera! ¡No podemos irnos! ¡Aun no!- Jasper me miró con cara de pocos amigos- Alice y Rosalie siguen en el interior del barco, no podemos irnos sin ellas.
-Tienes razón- Me respondió mirando hacia la puerta que llevaba a la bodega- Debemos sacarlas de allí.
En un momento que vimos la puerta despejada, nos adentramos sin ser vistos, corrimos por los pasillos hasta la bodega, pero al llegar a la puerta escuchamos golpes de espadas y los gritos de las chicas, los dos nos miramos pálidos como la cal y entramos de inmediato. Allí fue cuando vimos a Emmet, espada en mano, enfrentándose a cuatro hombres de la marina. Uno de ellos consiguió golpear su cabeza, dejándolo inconsciente en el suelo.
Jasper y yo pensamos que esa era nuestra oportunidad de sacar a las chicas de allí, pero de inmediato nos dimos cuenta de que esos hombres no nos iban a ayudar.
-¡Mirad que tenemos aquí!- Exclamó entusiasmado uno de aquellos hombres- ¡Dos florecillas asustadas!
-Por fin algo bueno- Dijo el segundo- Tengo ganas de estar con una mujer.
-¿No os atreveréis?- Dijo Rosalie indignada- Soy sobrina del gobernador, no podéis...
-No digas tonterías preciosa- Dijo otro de ellos- El gobernador se creerá todo lo que le digamos, incluido que estás confusa y nos confundiste con tus agresores- El hombre se lanzó sobre ella dispuesto a todo.
-¡Soltadla ahora mismo!- Gritó Jasper entrando en la bodega, yo lo seguí rápidamente, ambos con las espadas en alto- ¡Apartaos de ellas inmediatamente- Los cuatro hombres nos rodearon rápidamente.
-¿Qué tenemos aquí? ¿El futuro marido de la señorita Tanya y el sobrino del gobernador enfrentándose a nosotros?
-No lo haríamos si vosotros os comportarais con honor- Se defendió Jasper- Pero agredir a dos señoritas de la alta sociedad por satisfacer instintos bajos no es propio de hombres de honor.
-Estamos en un barco pirata, no hay honor aquí- El hombre le quitó la espada a Jasper con rapidez y otro a Edward- Puedo hacer lo que quiera hasta volver a mi barco.
-Puede que este sea un barco pirata pero incluso ellos son mas honorables que vosotros- Dije con indignación mientras uno de ellos me ataba las manos sin que yo pudiera evitarlo- Vosotros sois los que deberíais ser juzgados.
Los cuatro hombres se sintieron insultados al ser comparados con los piratas, pero no me arrepentía de lo que había dicho, y mientras dos sujetaban a las chicas, los otros dos colocaban un cuchillo sobre nuestras gargantas. Apunto estuvimos de morir a manos de esos bárbaros sin escrúpulos, cuando un ruido nos hizo girarnos, Bella estaba en la puerta, mirando con rabia el cuerpo de Emmet tendido en el suelo.
-Es un poco extraño que queráis matar y violar a las personas que se supone debéis salvar- Dirigió la mirada a uno de los hombres- ¿Como se tomaría el gobernados dicha acción?
-¡Déjate de palabrerías y ven aquí!- Bella se acercó sin bajar su espada- ¡Dame el arma!- Ella negó sonriente- ¡Te he dicho que me la des!
-Si es lo que quieres...- Bella, en un hábil movimiento, cortó el gaznate de aquel hombre, el otro soltó el cuello de Jasper dispuesto a matar a Bella, pero ella se adelantó y clavó su espada en el corazón del hombre, sin pensarlo mató al que estaba sobre Alice- ¡Tú! ¡Acércate!- Señaló al que me tenía a mi que se acercó asustado- Nosotros ya nos conocemos, ¿verdad?- El hombre asintió con nerviosismo- Eres aquel guardia al que engañé con tan solo 7 años- Ella rió contenta- Has tenido suerte, eso ha hecho que salves tu vida- Le cogió de la camisa y lo arrastró a cubierta donde sus hombres lanzaban al mar los cadáveres enemigos, nosotros los seguimos inmediatamente- Tú y los pocos hombres que quedan con vida podéis iros y debéis darle un mensaje al gobernador- El hombre asintió y nos miró con miedo- ¿Vosotros queréis ir con ellos?- Nos preguntó.
-¿Qué?
-¿Qué si os queréis embarcar con ellos hacia vuestro hogar?- Nos repitió.
-¿Nos está dando la opción de irnos capitana?- Preguntó Jasper desconcertado, ella asintió- ¿Así sin más?- De nuevo asintió.
-Yo me quedo- Aseguré de inmediato- Esos hombres estaban dispuestos a mancillar a Rosalie y a Alice, no les importaba matarnos, y sin embargo, toda esta tripulación nos ha tratado como iguales- Continué- Prefiero viajar con piratas y que me abandonen en cualquier lugar alejado de la mano de Dios antes que emprender un viaje con esos hombres.
-Agradezco tus palabras Edward- Me sonrió de tal forma que me hizo estremecer, y se giró a los demás- ¿Vosotros os marcháis?- Negaron los tres- En ese caso... ¡Ponga rumbó a la playa señor Uley!- Bella miró al hombre que había estado apunto de matarnos- Ya lo has oído despojo humano- Bella lanzó al hombre al bote con el resto de sus hombres- Lárgate, y por tu bien, espero no volver a verte.
La tripulación bajó el bote entonando una canción pirata antes de emprender el viaje hacia su lugar secreto de reunión. Bella se encaminó a las bodegas, ignorando lo que sucedía a su alrededor. Nosotros cuatro la seguimos rápidamente, y de inmediato, me percaté de que Jacob también venía. Desde el momento en el que hablamos con ella supe que esa mujer era diferente, pero al ver la bondad de su corazón al dejarnos elegir si marcharnos o quedarnos, la forma en que la veía ahora era muy distinta, sentí un fuego intenso en mi interior que me decía que ella era especial. En las miradas de los demás pude ver que ellos también la miraban de manera distinta.
Bella llegó hasta el cuerpo inconsciente de Emmet, vio la enorme brecha que él tenía en la frente, sin dudarlo, arrancó un jirón de tela de sus ropajes y limpió la herida.
-Fue muy valiente- Habló Rosalie, Bella percibió un tono de admiración en su voz- Nos defendió sin dudarlo un segundo a pesar de que eran cuatro y podían haberle matado.
-Emmet es el hombre más fiel y valiente que nunca he conocido- Respondió ella acariciando su rostro- Si está en su mano impedirlo, nunca permitirá que se haga una injusticia- Bella intentó levantarlo, pero pesaba mucho.
-Esperad capitana- En un momento me coloqué en el lado opuesto a ella, al otro costado de Emmet- Dejad que os ayude.
-Y yo también- Respondieron al unísono Jasper, Alice y Rosalie, colocándose en las extremidades de Emmet y levantándolo. Jacob los seguía de cerca sin decir nada.
Entre los cinco lo llevamos hasta su camarote, ante la mirada de sorpresa de la tripulación, lo depositamos en la cama, y de inmediato, Rosalie se sentó junto a él, presionando la herida con el trozo de tela que Bella había arrancado de su camisa.
-Deberías avisar a tu padre Jacob, Emmet está herido.
-De inmediato- Jacob volvió minutos después con un hombre que se asemejaba mucho a él.
-Dame tu opinión Billy.
El hombre apartó a Rosalie, movió a Emmet como quiso, sus brazos, sus piernas, su cabeza, examinó su herida, comprobó sus latidos y su respiración. Después metió sus dedos en la boca de Emmet y los sacó.
-No parece nada grave, necesitará unas semanas de reposo nada más.
-Bien, entonces eso es lo que tendrá- Asintió Bella mirando a Emmet- Gracias Billy.
-De nada Bella- Le sonrió tomando su mano- No tardes mucho en venir a verme, tenemos que hablar.
-En cuanto tenga un poco de tiempo iré a verte.
Billy se marchó, Rosalie volvió a ocupar el lugar de antes, acariciando el rostro de Emmet, Bella se acercó, tomó la mano de su amigo y sonrió. Estuvo así hasta que Jacob interrumpió el momento.
-Supongo que mientras Emmet esté convaleciente, habrás pensado en alguien capacitado para dirigir a los hombres.
-Supones bien- Bella no le dirigió la mirada- Tengo a alguien en mente.
-¿Y puedo suponer que se encuentra en esta habitación?- Bella asintió con seriedad y pude ver un pequeño gesto de desgana en su rostro- ¡Genial! ¡Ya era hora Bella! ¡Iré a darles la noticia a los demás!
-No Jacob- Dijo Bella cortando su entusiasmo- Tú no vas a ser mi segundo al mando.
-¿Qué estás diciendo? ¿De que hablas?
-Hablo de que no creo que tú estés capacitado para esa tarea- Por primera vez lo miró, mostrando la sinceridad de sus palabras- El puesto te viene muy grande.
-¿A si? ¿Y quien está capacitado para llevarlo a cabo?
-Edward- Respondió sin cambiar su expresión, dejando a todos los presentes boquiabiertos, incluyéndome a mi- Desde hoy y hasta que yo lo diga, él ocupará el lugar de Emmet como mi segundo al mando.
-¡Tú misma dijiste que Emmet era temporalmente tu lugarteniente! ¡Ya es hora de que lo sustituyas!
-Emmet es y será mi segundo al mando hasta que encuentre a alguien más capacitado- Dijo con firmeza- Edward desempeñará la labor perfectamente mientras él se recupera.
-¿Y yo qué? ¡Yo puedo hacer ese trabajo mil veces mejor que él, incluso que Emmet!
-No me hagas reír Jacob- Se burló Bella- Ese es tu problema, tu prepotencia, crees que porque nos acostamos juntos tienes derechos que los demás no tienen y no es así, tienes exactamente los mismos- Esa última frase me dejó temblando, ellos habían estado juntos, y seguramente en más de una ocasión. Por mi mente pasaron varias imágenes de ellos besándose, abrazados, y sentí una rabia interna que no podía expresar. Bella cruzó los brazos con una sonrisa en sus labios- Ya te lo dije Jacob, solo entras en mi cama porque aun no ha entrado nadie en mi corazón- Y de nuevo me quedé estático, Jacob no había entrado en su corazón, Jacob no era el dueño de su amor, solo utilizaba su cuerpo en alguna ocasión. Intenté disimular mi sonrisa, aunque me siguiera desagradando el hecho de que aquel chico hubiera mancillado a Bella.
-Pero nosotros somos...
-¡Nada!- Se enfadó Bella, caminó ferozmente hacia él y lo empujó contra la puerta- ¡Qué te entre en esa hueca mollera que tienes sobre los hombros! ¡No hay un nosotros Jacob! ¡Nunca lo ha habido y nunca lo habrá!- Lo cogió de la solapa de la camisa y lo miró a los ojos de manera amenazante- ¡Y espero que esta sea la última vez que cuestionas mis decisiones, de lo contrario, atente a las consecuencias!- Soltó a Jacob, que abandonó la habitación de inmediato, Bella volvió junto a Emmet, miró los rostros de los demás, los cuatro la observaban sorprendidos y temerosos.
Estuve en silencio, asimilando la información recibida hacía tan solo unos segundos, Jacob y Bella habían sido amantes hasta el momento, y aunque quisiera culpar a Jacob, Bella había accedido a ello, y la verdad, teniendo en cuenta el tipo de vida que llevaban en el barco, no me extrañaba en absoluto. Pero aunque ellos hubieran yacido juntos, él nunca había entrado en el corazón de Bella, y aunque eso no debería importarme, la verdad, me importaba, y mucho. Y por último estaba el hecho de que me había nombrado segundo al mando, a mi, un hombre sin ninguna experiencia.
-¿De verdad piensa ponerme como su segundo al mando?- Ella asintió- ¿Puedo saber por qué?
-Jacob nunca ha entendido lo que significa ser pirata en este barco, siempre ha hecho lo que ha querido, sin poder asumir las consecuencias de sus actos, sin valorar los pros y contras de cada decisión, por eso no está preparado para ocupar un puesto como ese, sin embargo, tú has valorado las opciones cuando te he dejado elegir, has visto los pros y los contras de cada elección y por eso has decidido quedarte, esa es la primera norma para dirigir una tripulación y tú la has aprendido por tu cuenta, por ello, ocuparás tu lugar como mi segundo al mando hasta que yo lo diga.
-Gracias por su confianza capitana Le agradecí sus palabras sinceramente, en cierto modo, esas eran las palabras más bonitas que me había dicho nunca nadie- Pero yo no se nada de dirigir una tripulación.
-No te preocupes por eso, yo te enseñaré lo que necesitas- Bella me dedicó una sonrisa- Deberíais ir a descansar, mañana tenéis trabajo que hacer.
-Me gustaría quedarme con él- Pidió Rosalie.
-Esta noche yo velaré sus sueños, mañana podrás atenderle sin problemas- Rosalie asintió- Descansad, lo necesitaréis.
