15º Conversaciones

Edward caminaba nervioso de la mano de Bella, a pesar de que nadie sabía quien era ella, no podía evitar preocuparse por si la descubrían, no estaría tranquilo hasta que hubieran zarpado de las costas inglesas y hubieran vuelto a Forks, a su hogar.

Llegaron ante la gran puerta del salón, llamaron y cuando escucharon la voz del gobernador dando permiso para pasar los dos se adentraron. En su interior estaba el gobernador tomando una taza de café con pastas, a su lado estaba Tanya mirándolos con el rostro enrojecido de furia.

-Buenos días- Los saludó el gobernador- ¿Habéis descansado bien?

-Muy bien señor, hacía tiempo que no dormía tan bien.

-Me alegro Isabella- Les dedicó una sonrisa- Tomad asiento, quería mantener una pequeña charla con vosotros, conocer un poco mejor a la hija de Reneé.

-Gracias señor- Edward apartó una silla para Bella y la ayudó a sentarse como caballero que era, él se sentó a su lado tomándole la mano, Tanya apretaba sus puños al ver aquella escena.

-Padre, ¿puedo llevarme a Edward a pasear mientras hablas con Isabella?

-Claro Tanya, siempre que el señor Cullen no tenga inconveniente- Lo miró a la cara, haciéndole entender que quería hablar a solas con Isabella.

-No, claro que no tengo inconveniente.

-No te preocupes- Le susurró Bella al oído- Todo saldrá bien.

Tanya agarró el brazo de Edward con brusquedad y tiró de él, apartándolo de Bella de inmediato y dirigiéndolo hacia los jardines. Dejando a solas al gobernador con Bella.

-Bien Isabella, ¿qué sabes de tu madre?

-La verdad, no mucho, era muy pequeña cuando me llevaron- Respondió con total seguridad- Se que se llamaba Reneé y estaba casada con Phil Dwiner.

-¿Qué edad tenías cuando caíste en manos de los piratas?

-Creo que un año y medio, pero no estoy segura del todo- Le dedicó una pequeña sonrisa- Tengo pocos recuerdos de mi niñez.

-Y no es de extrañar, tantos años cautiva en ese barco, rodeada de piratas desalmados, es sorprendente que hayas sobrevivido y que además seas tan encantadora, me recuerdas mucho a tu madre.

-Gracias señor, es muy amable.

-Si no tienes inconveniente Isabella, voy a contarte la vida de tu madre el tiempo que permaneció en la corte, antes de marcharse a Forks a desposarse con el hombre elegido por tu abuelo- El gobernador Aro parecía emocionado.

-Me gustaría mucho señor.

Aro comenzó a relatarle la vida de su madre, Bella escuchaba entusiasmada, a pesar de que la historia provenía de aquel hombre al que tanto despreciaba, pero nunca nadie le había hablado de su madre, y él tenía tanta información que no pudo negarse a escucharla.

Mientras ellos conversaban, Tanya arrastraba a Edward por los inmensos jardines, los dos permanecían en silencio, Edward estaba realmente incómodo ante aquella situación, bien sabía que Tanya no lo había arrastrado hasta allí para pasear, estaba seguro de que quería algo más.

Caminaron cerca de una fuente de agua hermosa, Tanya se sentó en el borde y tocó el agua con sus dedos, después los deslizó suavemente por el escote y por los labios, insinuándose descaradamente.

-Hace mucho calor hoy, ¿no creeis?

-Yo estoy bien, no tengo calor en absoluto- Dijo con indiferencia.

-¿Seguro? Yo estoy agobiada de tanto calor- Volvió a pasear su mano por el escote, mostrando parte de sus senos de manera muy poco decorosa- ¿Por qué no venís y me ayudáis a refrescarme?

-Ya lo estáis haciendo vos sola, no necesitáis mi ayuda.

-Aun así, nada os impide sentaros a mi lado para poder refrescarnos juntos- Le sonrió con picardía.

-Estoy bien donde estoy, gracias señorita Vulturi.

-Oh, vamos Edward, no me llames señorita Vulturi, estamos prometidos- Se levantó y caminó hacia él- Los formalismos podemos dejarlos a un lado.

-Disculpe que la corrija señorita Vulturi, usted y yo ya no estamos comprometidos, yo tengo una esposa y nunca haría nada para mancillar su honor.

-Vamos Edward, esa boda fue por obligación, tenías que salvar la reputación de la pobre chica, nadie te echaría en cara que quisieras estar conmigo- Se colocó ante él insinuante.

-Si lo que estáis buscando es que os mancille os equivocáis de persona, eso no ocurrirá jamás- Edward se apartó de ella- Y puede que mi boda con Isabella no fuera del modo tradicional ni por razones que podáis llegar a comprender, pero tened una cosa bien clara señorita Vulturi, yo amo a mi esposa, la adoro, no podréis hacer nada para que eso cambie.

-¿Qué la amas?- Tanya rió- Querido, eres muy bueno con las bromas, pero ambos sabemos que me amas a mi, ¿qué podría tener esa chiquilla que haya llamado tu atención más que yo? No tiene dinero, ni atractivo físico, ni posición social...

-Isabella es una mujer fuerte, tenaz, cariñosa, sincera y encantadora, desde el mismo momento en que la vi quedé prendado de su belleza, puede que no sea una belleza despampanante como la vuestra o la de vuestra prima Rosalie, pero su belleza es única, y tengo la suerte de poder decir que es solo mía.

-No puedes estar hablando en serio.

-Nunca en mi vida he hablado más en serio- Edward estaba serio mirándola con decisión.

-¿Y que sucede conmigo? ¿Es que nuestro compromiso no significaba nada para ti? ¿Acaso no te importa mi reputación en la sociedad? ¡Soy la hija del gobernador!

-Nunca me ha interesado casarme con vos, por el único motivo que lo hacía era por el acuerdo que había firmado mi tío con vuestro padre, lo hacía por ayudar a mi familia, pero ya poco me importa todo eso, amo a Isabella- Se giró y comenzó a caminar de vuelta a la casa- No tengo ganas de seguir paseando con vos, vuelvo junto a mi esposa, que es donde debo estar.

Edward caminó con decisión, alejándose de Tanya, que gritaba su nombre seguido de blasfemias hacia Bella, pero poco le importaba a él, solo quería volver junto a su esposa y marcharse a su verdadero hogar.

Al llegar al salón de nuevo, vio como Bella lloraba sentada en la silla en la que la había dejado mientras el gobernador hablaba, asustado porque hubiera sucedido algo en su ausencia, corrió junto a ella y se arrodilló ante ella.

-¿Qué ocurre? ¿Estás bien?

-Si, estoy bien- Le sonrió a pesar de la cantidad de lágrimas que caían- Es solo que estoy emocionada.

-Le contaba a su joven esposa todo lo acontecido en la vida de su madre hasta que dejó la corte, y no ha podido evitarlo.

-Es que era una mujer maravillosa- Se secó las lágrimas- Como desearía haber pasado más tiempo con ella.

-Estoy seguro de que ella estaría muy feliz de ver en que te has convertido Isabella- El gobernador sonrió- Se de buena tinta que tenía tierras en Forks de su familia, tierras que te legó en su testamento, y también has heredado las de tu padre- El gobernador sacó unos papeles- Reneé siempre quiso volver a la corte, pensaba que su marcha sería temporal, por ello dejó todos los papeles de su testamento en mi poder, yo guardo todo lo relacionado con las damas de la corte- Le entregó los papeles a Bella- Ahora que se que eres su hija puedo hacerte entrega de todo lo que te pertenece.

-Gracias señor- Bella miró a Edward- Eso quiere decir que podemos irnos a Forks.

-Así es mi vida.

-Podéis iros cuando queráis, nada os retiene, aunque debo confesar que esperaba que Isabella quisiera quedarse y ocupar el lugar de su madre en la corte- Le tomó la mano- ¿No te parece una gran idea?

-Sin duda es una idea tentadora señoría- Bella le soltó la mano y tomó la de Edward- Pero con el debido respeto, creo que necesito intimidad con mi familia.

-Tienes razón, en ese caso, ordenaré que os preparen el equipaje y un barco para que marchéis mañana, Carlisle y Esme estarán deseosos de teneros a todos bajo el mismo techo.

-Os lo agradezco señor.

-Decidle a mi sobrino que quisiera hablar con él- Dijo antes de que salieran por la puerta- Aunque sospecho que también querrá marcharse con vosotros, necesito que se quede un poco más de tiempo.

Los dos asintieron y salieron del salón al mismo tiempo que Tanya entraba hecha una furia, al verlos cogidos de la mano y sonrientes quiso gritarles montones de cosas indecorosas, pero su padre, sabiendo el temperamento de su hija, la tomó del brazo y la obligó a entrar.

-Tanya, deja ya tus berrinches, no tienes nada que hacer al respecto, su matrimonio es completamente válido- Aro sonrió- Además, Isabella es una joven maravillosa, podría ocupar el lugar de su madre en la corte sin ningún problema.

-¿¡No se quedará aquí!? ¿¡No la habrás dejado ocupar ese lugar!?

-En realidad, he sido yo quien se lo ha ofrecido y ella la que lo ha rechazado- Tanya enrojeció más por momentos- Es una lástima que mañana se marchen, pero me alegro de que la hija de Reneé siga viva y sea feliz.

-¿Como puedes decir eso padre? ¿Y yo que? ¿He de recordarte que Edward era mi prometido?

-Tanya, Edward no debe importarte, vuestro matrimonio era de conveniencia, un simple papel, lo sucedido con Isabella no afectará a tu reputación- Tanya estaba enfadada por la opinión de su padre, así que salió de allí y lo dejó terminándose su café.

Hola a todos,

es fin de semana y aquí os traigo un nuevo capítulo, espero que os guste.

¿Que os parece Aro? ¿Os lo imaginabais así? Debo deciros, que en realidad es mucho peor, pero aun no ha salido su verdadera naturaleza. ¿Qué os parece la actuación de Tanya? ¿qué pensáis que pasará en el próximo?

Ya sabeis que a quien deje un review y quiera le dejaré un adelanto del siguiente.

Nos leemos la semana que viene