16º Primera etapa del viaje

El carruaje cruzaba las calles lluviosas con tranquilidad, Edward miraba por la ventanilla sonriente, iban camino al barco que los llevaría de vuelta a Forks, Carlisle había solicitado que fuera el barco de su amigo Vladimir, y el gobernador se lo había concedido sin ningún reparo.

Bella se removió aun dormida a su lado, él la miró y acarició su mejilla, estaba deseoso de llegar a su hogar y poder comenzar una vida feliz junto a su amada. Carlisle y Esme iban en otro carruaje junto a Alice, Jasper y Rosalie, con las caras más serias que la pareja del otro carruaje.

El gobernador Aro había hablado con su sobrino, no se había opuesto a que viajara a Forks con la familia Cullen, pues ya había previsto que eso ocurriría, sin embargo, le había ordenado permanecer durante unos meses más allí, como sobrino del gobernador tenía deberes que no podía abandonar así como así, debía dejarlo todo en orden antes de marchar definitivamente de Inglaterra.

Cuando llegaron a los muelles, los siete se dirigieron rápidamente hasta el barco de Vladimir, preparado para llevarlos hasta el otro lado del océano Atlántico. Bella se abrazó con fuerza a Alice mientras ella lloraba.

-No te preocupes, seis meses pasan enseguida, dentro de nada estarás de camino a Forks con nosotros.

-¿Tú crees? A mi me parece una eternidad- Respondió llorando desconsolada.

-Verás como no es para tanto, y antes de que te des cuenta estamos juntas de nuevo, pensando en el futuro.

-Está bien- Se secó las lágrimas como pudo y sonrió- Y hablando de futuro, espero recibir noticias pronto.

-¿Noticias?

-Si, espero que pronto me mandéis una carta informándome de la llegada de mi sobrinito- Sonrió ampliamente.

Edward notó el cambio en Bella ante la mención de Alice de un posible embarazo, y se apresuró en intervenir antes de que su hermana hablara más del tema e incomodara más a su esposa.

-Alice, duendecillo, como voy a echarte de menos, ¿quien hará mi vida un infierno a partir de ahora?

-Se que no lo dices en serio, no puedes vivir sin mi- Lo abrazó con fuerza.

Todos fueron subiendo al barco una vez se hubieron despedido, tan solo faltaba Bella, que esperó hasta el último momento para hablar con Rosalie y despedirse de ella.

-A ti te echaré de menos especialmente- La abrazó con fuerza- Has sido muy valiente y fuerte al dejar a Emmet a pesar de lo que sientes.

-Es lo que debía hacer, antes de poder estar a su lado debo arreglar algunas cosas con mi tío, debo hacer las cosas bien y así poder ir libre junto a él para amarlo como se merece.

-Hace algunas semanas eras una persona totalmente distinta- Le sonrió con alegría- Estoy orgullosa de ti, y si hay alguna forma en la que yo pueda ayudar a que Emmet y tú estéis juntos, no dudes en decírmela, haré lo que sea por vosotros.

-Te lo agradezco de corazón... En realidad quería pedirte algo... ¿Si ves a Emmet podrías darle esto?- Le entregó una cajita tallada a mano con su inicial en la tapa- Es algo muy valioso para mi y quisiera que él lo tuviera.

-Haré que le llegue, no te preocupes- Volvió a abrazarla y subió al barco donde se despidió de sus tres amigos junto al resto de su familia.

El viaje duraría algunas semanas así que ese primer día se dedicaron a instalarse en sus camarotes, y fue allí, en la intimidad de sus aposentos donde Edward abordó un tema que no había hablado con su esposa pero que tras ver como había reaccionado ante la despedida de Alice, le preocupaba enormemente.

-Bella, ¿puedo preguntarte algo?

-Claro cariño- Sonrió mirándole con dulzura- ¿Que ocurre?

-Me preocupa una cuestión que parece no entrar en tus planes próximos de futuro.

-Muy importante ha de ser para que te pongas con esa cara tan seria- Bella se sentó sobre la cama con las piernas cruzadas y le indicó que se sentara a su lado palmeando la cama- ¿Que te preocupa?

-¿Tú no quieres tener hijos?

Bella se puso rígida al escuchar esa pregunta, no esperaba tener esa conversación tan pronto, ya le había costado mantener la compostura cuando Alice había hecho referencia al tema, pero hablarlo con Edward ese mismo día iba más allá de sus fuerzas.

-Edward... No creo que sea lo más aconsejable... Un hijo...

-¿Eso quiere decir que no quieres hijos?- Los ojos de Edward se nublaron por las lágrimas al agolparse- ¿No quieres formar una familia?

-No lo digas de ese modo, parece que te esté arrebatando el mayor de los tesoros.

-Has descrito perfectamente el modo en que me siento- Se levantó de la cama y fue hasta la pequeña ventana del camarote- Para mi, tener hijos contigo sería un sueño hecho realidad.

-Lamento romper tus sueños, pero eso no entra en mis planes.

-¿Y si ya lo estás?- Se giró hacia ella- ¿Y si estás embarazada? ¿Y si quedaras en estado en algún momento? ¿Qué sucedería entonces?

-No lo se- Suspiró derrotada- Solo espero que no se interponga entre nosotros mi decisión.

Edward apretó los puños con fuerza, sintiendo como una presión fuerte en su corazón hacía que se estremeciera. Apartó la mirada de Bella y fue hasta el extremo opuesto de la habitación, queriendo llorar, sabiendo que no tenía derecho a pedirle nada después de que ella lo hubiera abandonado todo por él.

Durante las siguientes semanas, Edward estuvo esquivando a Bella, no quería permanecer mucho tiempo a su lado, sentía que se acababa el mundo cuando estaban a solas. Sus padres habían notado el cambio de actitud en la joven pareja así que no tuvieron más remedio que acercarse a Edward y hablar con él.

-¿Qué opináis?- Preguntó después de contarles lo que ocurría.

-Creo que estás haciendo una montaña de un grano de arena.

-Estoy de acuerdo con tu madre- Concordó Carlisle con su mujer- Bella y tú acabáis de casaros, es lógico que ella aun no esté preparada para algo así, hace apenas unos meses ella era una temible pirata, seguramente nunca había pensado en tener hijos.

-¿Y que debo hacer entonces?

-Debes darle tiempo para que se adapte a su nueva vida- Le respondió su madre tomándole de la mano- Bella te quiere y cuando esté preparada querrá darte montones de hijos, pero no debes presionarla.

-Además, eso no lo decidís vosotros- Sonrió Carlisle- El día que Bella quede en cinta será porque así lo ha querido Dios, no porque vosotros decidáis si queréis tenerlo o no.

-Supongo que tenéis razón, quizá me haya tomado las cosas de modo inapropiado.

-Ve y habla con Bella, no podéis seguir evitándoos eternamente- Esme se levantó y tomó la mano de Carlisle dirigiéndose hacia la puerta- Sois un matrimonio, debéis solucionar vuestros problemas hablando y llegando a acuerdos que os satisfagan a los dos- Dicho eso, salieron de allí dejándolo pensativo.

Edward permaneció allí durante mucho rato, pensando como debía hablar con Bella y las posibles situaciones que podría provocar esa conversación. Fue cerca de la hora de la cena cuando escuchó la puerta abrirse y vio entrar a Bella cabizbaja.

-Oh, perdona, no sabía que estabas aquí- Se giró dispuesta a irse.

-No, espera... Quería hablar contigo.

-¿Estás seguro?- Bella no levantaba la mirada del suelo.

-Si, estoy seguro, por favor, siéntate a mi lado.

Bella lo pensó unos segundos antes de acceder a sentarse allí junto a él, pero al final accedió y tomó asiento a su vera, sin mirarle, temiendo ver rechazo en sus ojos tras la discusión que habían tenido.

-¿De que querías hablar?

-De nosotros, de nuestro futuro- Bella se puso rígida- Escúchame antes de alterarte, por favor.

-No tengo más que hablar de ese tema Edward.

-Por favor, solo escúchame- Le suplicó.

-Está bien, di lo que tengas que decir.

-Bella, sabes que te amo con todo mi ser- Ella asintió sin dejar de mirar el suelo- Por ese motivo necesito explicarte de donde viene la necesidad de que formemos una familia, de que tengamos hijos- La tomó de la barbilla y la obligó a mirarle a los ojos- Antes de conocerte yo tampoco quería tener hijos, hace años que estaba prometido con Tanya y solo de pensar en tener algún hijo con ella se me removían las tripas- Acarició su mejilla con ternura- Pero entonces apareciste tú, con tu sinceridad, tu valentía, tu testarudez, tu sencillez... Me enamoraste por completo nada más verte, aunque yo tardé en darme cuenta de ello- La sonrisa de Edward hizo que Bella se estremeciera por dentro- Pero en el momento en el que acepté lo que sentía por ti supe que no podría unir mi vida a la de nadie más, que tú eras la única que podría ocupar un lugar en mi vida- Una lágrima se escapó de los ojos de Bella y resbaló por su mejilla velozmente- ¿Quieres que continúe?

-Si, por favor.

-Bella, el querer tener un hijo contigo no es por capricho mío... Bueno... Puede que si... Pero porque para mi, tener un hijo contigo, significa mostrarle al mundo entero que te lo he entregado todo, que te pertenezco por completo al igual que tú a mi, un hijo sería el reflejo de nuestro amor- Besó sus ojos llorosos con cariño- Además, creo que verte con un hermoso vientre abultado albergando a nuestro hijo sería la imagen más bella que podría ver en mi vida- Edward besó sus labios con pasión- Pero por encima de todo eso estás tú, te quiero a ti más que a nada en el mundo, y eso nunca cambiará, me des hijos o no, por eso quiero que nos reconciliemos y dejemos la incomodidad que nos ha perseguido estas últimas semanas.

-¿Lo dices en serio? ¿No te importa que yo no desee tenerlos?

-No negaré que me alegraría mucho que en algún momento me anunciaras que estás embarazada, pero puedo vivir sin eso- La abrazó con ternura- Pero sin ti no podría vivir.

Bella cayó rendida a sus pies al escucharle hablar así, se entregó a él con pasión y devoción, estuvieron juntos hasta la hora de la cena, disfrutando de su cercanía, del contacto que no habían tenido tras la discusión, sintiéndose de nuevo unidos.

Edward no lo sabía, y ella no se lo diría, pero tras aquellas palabras tan emotivas que le había dedicado explicándole los motivos por los que quería tener hijos con ella, Bella empezaba a tener dudas sobre querer tener alguno o no, después de todo, si Edward estaba dispuesto a renunciar a lo que más deseaba, ¿por qué ella no podría hacer algún acto del mismo valor por él?

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A poca distancia del barco había una gran embarcación dirigiéndose hacia ellos, en su interior iban los piratas más sanguinarios que Bella había conocido jamás, su capitán era el mismísimo Cayo Vulturi, el hermano desterrado del gobernador, que al enterarse de quienes iban en aquel barco, no había dudado ni un segundo en ir a por ellos.

-¡Capitán! ¡Los tenemos a la vista! ¡Esta misma noche les daremos alcance!

-Bien hecho señor Alec, bien hecho- Sonrió Cayo con entusiasmo- Vamos a divertirnos con ellos- Se acercó al hombre que había junto a él- Será interesante aparecer ante mi hermano con la chica Swan presa y tu sobrino como traidor.

-¿Está seguro de que es ella? No puede haber confusiones, de lo contrario, nos perseguirán y los dos saldremos perdiendo.

-Es ella sin ninguna duda, no hay mujer igual a la capitana Swan, sus rasgos son inconfundibles- Sonrió ampliamente- Y Eleazar, al venir a buscarme para vengarte de tu familia te has condenado, ya sea ante el gobernador o ante tus allegados.

-Lo que les ocurra a ellos poco me importa, por su culpa lo he perdido todo.

-Ya veremos si piensas igual cuando los tengas delante antes de verlos morir- Rió a carcajada limpia mientras se dirigía a su camarote.

Aquí os dejo el siguiente capítulo, espero que os haya gustado.

¿Qué os parecen Edward y Bella? ¿Su forma de ver las cosas? ¿Y Cayo y Eleazar? ¿Alguien se anima a adivinar lo que va a suceder en el siguiente?

Al que deje un comentario (que sea de más de 4 palabras) como agradecimiento le mandaré un trocito del capítulo siguiente, y si alguien no lo quiere que lo especifíque en su review.

Nos leemos pronto