& sueños
*cambio de escenario
#realidad
CAPÍTULO I
REVELACIONES INCIERTAS
La última batalla de las Sailor scout fue librada, ganando así la guerra contra el mal, pero en ella, algunos perdieron el corazón enamorado…
Hacía ya cuatro años que la paz reinaba en la tierra y en todo el universo, la vida de los seres vivos seguía su camino tal y como estaba predicho, pero había algo que había cambiado, pensamientos y sentimientos que habían dejado de ser los mismos, cuestiones que pasaban por la cabeza de una joven princesa a pocos meses de su gloriosa boda, la cual la llevaría a reinar sobre el universo entero, emociones que hacía muchos años dejo de sentir, ya nada era igual, su vida, su destino, habían cambiado, muchas de sus guardianas se percataban del cambio, algunas otras simplemente seguían la vida como si nada había ocurrido, a seis meses de su boda una noche mientras dormía su vida cambia una vez más…
-¡Sabes que te amo!
Un joven vestido con una armadura tan dorada como el sol acariciaba el rostro de una bella dama.
-Lo sé, pero tengo miedo, todo el reino habla de lo mismo
La joven princesa amaba a tan apuesto caballero, pero había miedo en su corazón, algo mas la preocupaba.
-No temas, siempre estaré a tu lado, nada ni nadie nos separara
El instaló un dulce beso sobre la mejía de la bella dama.
-Temo que nunca podemos estar juntos, he escuchado hablar que depende de nosotros el salvar el universo.
La princesa se alejo del caballero, poso su vista sobre las estrellas, su mirada era melancólica.
-Nos casaremos y si eso fuera imposible… entonces, te secuestrare
El caballero la tomo por la cintura y la atrajo hacia él, girando su frágil cuerpo le beso apasionadamente, se separaron más por falta de aire que ganas, ella se aleja de su lado para posar sus ojos ahora en un planeta hermoso de color azul.
-¡Eso libraría una batalla infernal y lo sabes!
Se veía en los ojos de la joven princesa el miedo al futuro que les esperaba.
-El infierno no es nada, si tu estas a mi lado.
Esta vez el hablo a distancia, ella giro para ver aquellos ojos que estaban llenos de esperanza. Aunque muy poco fue lo que aquellas siluetas dejaban ver, pero algo si era seguro a pesar de ser siluetas los ojos de ambos personajes podían distinguirse claramente.
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Se despertó bañada en sudor, había sido solo un sueño, trato de recordar si en algún momento de su vida había visto a esas personas, quiso reconocer la azotea donde esos jóvenes hablaban de un futuro incierto, trato de recordar mas allá de su comprensión, pero al final solo logro un fuerte dolor de cabeza.
-¿Quiénes eran esas personas? –se pregunto sentada sobre su cama, su cabeza daba miles de vueltas, en ese momento tomo de su buró aquel pequeño oso que un día su amigo le regalo –que ironía, recordarme de ti precisamente con esa frase…"te secuestrare" —sonrió al recordar esas palabras, se recostó sobre su blanca almohada, viendo hacia la nada, solamente sostenía fuertemente un osito rosado, lo llevo hasta sus labios, le beso y sonrió, inmediatamente se quedo dormida.
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EN EL PLANETA KINMOKU
POV DE SEIYA
Desde que regresamos de aquel planeta azul, nos hemos dedicado a la reconstrucción de nuestro planeta, no ha sido una tarea fácil, desde el minuto que me despedí de ella no la he podido sacar de mi mente, poco a poco fuimos construyendo de nuevo el planeta, cada día más hermosos, todo parecía cambiar, excepto mi corazón, la primavera llego al planeta y junto a ella las flores más hermosas del lugar, cuando se termino de reconstruir el planeta y la las semillas estelares regresaron al lugar donde pertenecían, la princesa decidió que ya no seriamos mas Sailor, nos opusimos, pero ella muy seriamente dijo que el tiempo había llegado y que la misión había concluido, mis hermanos y yo llegamos a pensar que lo dijo porque me pasaba todo el día deprimido, quizá en algún momento pretendió que regresara a la tierra como Seiya Kou, pero aunque muriera de ganas por irme a buscar a la dueña de mi corazón jamás lo haría, ella ya tiene quien la acompañe en la eternidad, cuando la princesa convoco a una reunión casi todo el planeta asistió, ella convoco a tres Sailor que ocuparían nuestro lugar y nos nombro sus más fieles consejeros, las que ahora seria las Sailor estar Light eras chicas dulces y amables, Ruby, Violeta y Verdi, el planeta celebro el gran cambio que había, la princesa nos pidió entrenar a las nuevas Sailor y así lo hicimos, quizá mi corazón necesitaba sentir calidez y Ruby una chica extraordinaria de cabellera larga y rojiza y ojos café rojizo, me lo brindo, desde que nos conocimos me brido su amistad y yo la mía, ella llego a conocer mi pasado y a quien pertenecía mi corazón, no sé en qué momento nuestra amistad se torno mas intima, hace un año ya, que estamos saliendo, quizá por fin comprendí que la dueña de mi corazón no podrá corresponderme jamás, los días pasaban y poco a poco mi cariño se volcó hacia Ruby, aunque cada noche camino por todo el valle, buscando el resplandor de la luna, tratando de olvidar.
FIN DEL POV DE SEIYA
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Esta noche no era la excepción, Seiya salió a caminar como lo hacía desde el día que llego a su planeta, pero ahora ya eran más pausadas las salidas, poco a poco su ansiedad iba disminuyendo, se encontraba en uno de los más hermosos parques, de pie, posando su mirada en el resplandor de la gran luna llena que se veía desde su planeta. Una bella chica de cabello largo hasta los pies de color rojizo se acerco detrás del chico de cabello negro azabache.
-¡De nuevo rondando por aquí Seiya! –una voz dulce le hablo por detrás
-¡Ruby!, creí que dormías –Seiya reconoció rápidamente la voz, dio media vuelta y le sonrió.
-¿Se ve hermosa la luna hoy verdad? –la chica dirijo la mirada hacia donde Seiya la tenia puesta segundos antes de interrumpirle.
-Eh… si –Seiya bajo la mirada, sus ojos demostraban tristeza
-Estas pensando en ella verdad –Ruby era una chica dulce, pero era demasiado sincera, así que jamás se quedaba con incertidumbres.
-Ruby… yo –Seiya intentaba decir lo mismo de siempre "perdóname, sé que no mereces eso, sabes que te quiero…" y un monto de cosas más, pero esta vez ella no le dejo terminar.
-No te preocupes, yo no me preocupo, sabes se que algún día serás completamente mío, así que no pierdo las esperanzas –la chica lo vio con una cálida sonrisa, sus ojos eran tan sinceros que a él se le partí el corazón por hacerla sufrir. Se acerco y poso sus cálidos labios sobre los de él, Seiya respondió el beso cálidamente, pero al fin y al cabo ella no llenaba el vacio que él llevaba dentro.
-¿Nos vamos? –pregunto Seiya dulcemente mientras la sostenía por la cintura con sus fornidos brazos, ya no era el mismo chiquillo de hace cuatro años, su cuerpo había cambiado para convertirse en el hombre más fuerte y apuesto del planeta.
-Sí, es hora de dormir –ella le tomo de la mano y con una cálida sonrisa le halo para que se apresurar, Seiya, la acompaño a sus aposentos, se despidió de ella, camino hasta su habitación, donde poso su cabeza sobre la cama e inmediatamente quedo dormido.
Frente a un gran balcón dorado, resplandecía un hermosos jardín de flores doradas como las girasoles, dos hermanos platicaban sobre el futuro que les esperaba, aun eran jóvenes pero se encontraban enamorado, aunque la fortuna no le había sonreído al mayor de ellos, el reino había sido entregado al menor de los hermanos por su sabiduría e inteligencia.
-Es una idea que surgió durante la noche, ¿qué te parece? –pregunto el menor de los dos hermanos con una mirada iluminada de ilusión. Un joven de cabello negro azabache y ojos azules como el mismo mar de Neptuno.
-Tu idea me parece excelente hermanito –contesto con sarcasmo el mayor de ello que era un joven dos años mayor y de ojos azules no tan intensos como los de su hermano menor y de cabello negro como la noche.
-¡Qué bueno que te gusto!, mañana convocare a todos los reyes de los planetas, se formara ese nuevo planeta y tú serás el guardián –afirmo el menor que se encontraba vestido con una armadura dorada como el oro.
-Eso es lo único que no me agrada, ¿por qué guardián, porque no rey? –contesto con disgusto el hermano mayor quien traía un traje azul y negro, una espada en su cintura que lo caracterizaba como guardián del rey.
-Sabes que no puedes ser rey de un planeta que se formara con el poder de los demás –contesto tristemente el menor de ello, en ese momento entro una silueta hermosa por la puerta principal del lugar donde se encontraban. Era una joven de cabello dorado hasta los pies y una corona de laurel sobre su cabeza, sus ojos de color azul como las costas del mar.
-¡Pero, eso es una idiotez, tú eres rey y mira que eres el rey más poderoso de universo!, ¡además les das vida a los demás, deberías de proclamarme Rey! –dijo molesto el hermano moviéndose de un lado hacia el otro, observando con lujuria a la que pronto seria la esposa de su hermano.
-Hermano no te molestes, sabes que no puedo hacerlo, no sería bien visto –contesto el rey colocando su mano en el hombro de su hermano mayor y sin percatarse que su hermano observaba con lujuria a su futura esposa.
-Ya basta, el ser honesto jamás te llevara a nada –reclamo quien debería proteger al rey sobre todas las cosas, la joven princesa se percato de las miradas del príncipe guardián, aunque la incomodaban trataba de no tomarles importancia.
-Pero hermano, sabes que es el mejor camino –contesto el rey abrasando cariñosamente a su prometida.
-Eso lo dices porque tú tienes todo, fuiste el heredero –señalo esta vez con más furia y estrujando las manos.
-Pero Mamoru, sabes que Apolo tiene razón, la honestidad… –trato de decir la joven mujer pero sus palabras fueron interrumpidas.
-¡Calla mujer!, esta es una conversación entre Apolo y yo –intervino el hermano mayor del rey.
-Mamoru por favor, no le hables así a Eros –se interpuso el Rey, amaba a su hermano pero igual amaba a su futura esposa.
-Lo siento hermano…, esperare la convocatoria entonces –enuncio Mamoru con sus ojos encolerizados y salió del lugar donde se encontraban, la puerta se cerró tan fuerte que el ruido despertó aquel soñador…
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Unos enormes ojos azules se abrieron rápidamente, sentándose sobre su cama y sin poder descifrar lo que el sueño le había mostrado, apenas lograba distinguir los rostros de aquellos personajes que había aparecido en su sueño, las hermosas flores que jamás había visto le causaron conmoción, aquel rostro, el rostro del rey le parecía familiar, pero las imágenes eran tan borrosas que difícilmente lograría reconocer, hacía años que su forma había cambiado, al regresar de aquel planeta donde conoció el amor él había decido renunciar a ser una Sailor, pero antes de que lo dijera la princesa ya lo había planeado, convirtiéndolos así es sus fieles consejeros. Pero jamás en su vida había visto a la mujer que en su sueño había aparecido. Sentado al borde de su cama y con el sol amenazando en salir, puso su mano sobre su rostro intentando recordar un poco más el sueño y lo que en él se hablaba, el sudor en su frente se hizo notar, se puso de pie y exclamo.
-¡Seguramente la princesa podrá decirme a que se debe este sueño!
con la duda en su cabeza salió de su habitación, el sol recién estaba saliendo, la mañana parecía sonreírle, busco en los aposentos de su princesa pero nadie atendió a su llamado, así que decidió buscarla por en el salón de juntas, la princesa era tan trabajadora que casi nunca descansaba pero su suerte lo abandono, ella no se encontraba por ninguna de las partes que él busco, así que casi a punto de rendirse salió al balcón que daba hacia el rumbo de las plantaciones de las flores más exóticas del planeta de fuego y al levantar su triste mirada pudo divisar a su princesa caminando hacia el fondo de dicho jardín, abrió sus enormes ojos azules y sonrió. Bajo rápidamente hacia donde su princesa se encontraba, encontrándose en el camino a sus dos hermanos, el sueño le tenía perturbado así que esta vez sus hermanos pasaron desapercibidos.
-¡Buenos días Seiya!
Taiky saludo con una sonrisa a Seiya, pero Seiya veía para todos lados, como quien pierde un objeto demasiado importante como para poner atención a lo demás, Taiky se sorprendió por la expresión en el rostro de su hermano.
-¿A dónde vas Seiya?
Yaten estaba impaciente por saber que sucedía y a donde se dirigía con desesperación su hermano, pero ni el saludo, ni a la pregunta Seiya contesto, quizá el sueño en realidad la había perturbado más de lo que creía.
-¿Qué le pasa a este?
Yaten poso las manos sobre su cabeza y camino hacia dentro del palacio.
-Seguramente se metió en otro problema.
Taiky le siguió pero sin dejar de voltear a ver a su hermano que caminaba apresurado hacia donde la princesa se encontraba.
En este primer capítulo conocimos lo que fue de Seiya y de su planeta después de la batalla con galaxia, espero que le haya gustado y pronto subiré el próximo capítulo.
Preguntas que quieran hacer pueden dejarlas en sus comentarios y con gusto la responderé jajaja claro si no queda en descubierto el futuro jejeje
