23º Volviendo a verse

Alice y Rosalie miraban hacia popa desde la baranda, con una sonrisa inmensa en sus rostros, desde allí podían ver el hermoso pueblo de Forks, estaban tan cerca que apenas podían creerlo, tras una semana de viaje, por fin tenían aquel paraje ante ellas.

Jasper y Emmet estaban junto al timón, mirándolas sonrientes, Jasper estaba feliz de ver a su adorada Alice encandilada mirando aquel paisaje que representaba su hogar y al que tanto había echado en falta. Emmet, por su parte, miraba a Rosalie con cierto temor, era cierto que él estaba dispuesto a permitirle viajar junto a él, si era lo que ella quería, sin dudas se lo consentiría, todo fuera por su felicidad, pero no dejaba de pasar por su mente la idea de dejarla en casa de los Cullen, al menos hasta que naciera el bebé.

Una vez atracó el barco en el puerto, Jasper bajó rápidamente para buscar un carruaje y que nadie viera a Emmet, una vez lo tuvo junto al barco, bajaron Rosalie, Alice y Emmet, el resto de la tripulación permaneció a bordo, preparados para zarpar de inmediato si era necesario.

Alice le dio las indicaciones de como llegar a la casa de sus padres al cochero y después disfrutaron en silencio del traqueteo del carruaje mientras iba lentamente por las calles de Forks, Alice miraba sonriente por la ventanilla recordando bellos momentos de su juventud. Sonriente miró a Rosalie y esta le devolvió la sonrisa.

-¿Aun sigues pensando que Forks es un pueblucho odioso?

-¿Cómo dices?- Preguntó un poco sorprendida.

-Cuando zarpamos hace unos meses dijiste que te alegrabas de dejar Forks, así que te pregunto si aun guardas la misma opinión del pueblo.

-No, claro que no- Se ruborizó un poco al recordar su forma de actuar esos días- He cambiado mucho desde entonces, soy totalmente distinta a la que zarpó aquel día- Su sonrisa se hizo más amplia- Creo que en este momento me siento tan feliz que nada podría parecerme odioso.

Todos los del carruaje sonrieron al escucharla decir aquella frase, en cierto modo, todos habían cambiado desde aquel día.

El carruaje se detuvo una vez hubo llegado a la dirección que Alice había indicado, esta bajó, seguida de sus tres acompañantes. Emocionada, corrió hasta la puerta y entró sin llamar siquiera.

-¿Mamá? ¿Papá? ¿Hay alguien en casa?

Se escuchó el sonido de unas sillas al moverse en uno de los salones, seguido de una puerta al abrirse con impaciencia y unos pasos que se acercaron a donde ella estaba.

-¿Alice?- Preguntó la voz de Esme parándose a pocos pasos de ella- ¿De verdad eres tú?- Ella asintió sonriente y Esme corrió a abrazarla- ¡Dios mío! ¡Qué agradable sorpresa!

-Yo también te he echado de menos mamá- Le correspondió el abrazo con fuerza.

-¡Alice!- Exclamó Carlisle al ver a su hija allí.

-Hola papá- Sonrió ella soltando a su madre- Hemos venido todos, tenemos que hablar, es algo importante.

-Claro- Dijo Carlisle mirando a la entrada, viendo a Jasper y Rosalie sonrientes y a Emmet cabizbajo- Pasad al salón, hablaremos allí con calma.

Alice abrazó a su madre y juntas caminaron sonrientes hacia allí, Carlisle estrechó las manos de Jasper y Emmet y abrazó a Rosalie antes de darles paso y seguirlos. Una vez dentro, cuando todos se hubieron sentado, Jasper les narró todo lo sucedido antes de su huida milagrosa de Inglaterra.

-¿Los franceses?- Carlisle estaba atónito- Inglaterra y Francia siempre han estado enemistadas, ¿Cómo no lo vio venir el gobernador?

-Creo que mi tío está más centrado en hacer un buen negocio con la boda de Tanya que en sus deberes como gobernador.

-¿Y que vais a hacer ahora?- Preguntó Esme preocupada.

-Alice y yo nos quedaremos en Forks, he pensado en crear mi propio negocio, quiero dedicarme a la construcción de barcos.

-Eso es una gran idea, pero hace falta mucho dinero para llevarla a cabo.

-Lo se, señor Cullen, pero por suerte, mi tío dio su autorización antes de que sucediera el ataque, y como pensábamos partir cuanto antes de Inglaterra, tuve la previsión de coger el dinero que mi tío me ofrecía, así que en realidad tengo dinero suficiente para empezar cuando quiera.

-¿Entonces vais a instalaros aquí?- Alice asintió a su madre muy contenta y Esme solo pudo llorar de emoción.

-¿Y tú Rosalie?- Preguntó Carlisle- ¿Te quedarás con ellos?

-En realidad, yo me iré con Emmet en el barco- Tomó la mano de Emmet- No quiero tener a mi hijo lejos de él.

-¿Tu hijo? ¿Acaso estás…?

-Así es, señora Cullen- Respondió sonriente- Estoy embarazada y el padre es Emmet.

-Rosalie, no nos malinterpretes- Se apresuró a decir Carlisle- Después de conocer a Bella, creo que ha cambiado nuestra forma de ver lo que es correcto y lo que no, es solo que nos ha sorprendido la noticia- Rosalie asintió sin mostrar ningún tipo de enfado- ¿Lo has pensado bien? Un embarazo en alta mar no es fácil de sobrellevar, sobretodo los primeros meses.

-Solo sé que no quiero estar separada de Emmet por más tiempo, que él tiene derecho a ver nacer a su hijo y por eso he tomado la decisión de acompañarle.

-Si esa es vuestra decisión, nosotros la apoyaremos sin dudarlo- Esme se levantó y la abrazó- Pero recuerda que nosotros estaremos aquí si necesitas cualquier tipo de ayuda.

-Gracias- Le devolvió el abrazo y después esperó a que volviera a sentarse junto a Alice- De hecho, había pensado que cuando se acercara la fecha podríamos venir, me gustaría mucho que Alice y Bella estuvieran conmigo en ese momento tan importante.

-Es una gran idea- Le respondió Esme sonriente.

-Hablando de Bella, ¿Dónde están instalados? Tengo muchas ganas de verla- Dijo Alice entusiasta.

-La verdad, de momento viven aquí con nosotros- Respondió Carlisle- Aunque ahora mismo no están en casa.

-¿No están?- Alice bajó la mirada entristecida- Tengo tantas ganas de verla.

-No creo que tarden mucho en llegar, han salido a que le diera un poco el aire a Bella, su estado así lo requiere.

-¿Su estado? ¿Acaso ella está mal?

-Ha estado bastante mal- Carlisle les contó lo sucedido durante su viaje de regreso, exceptuando el embarazo, eso era algo que les correspondía a ellos contar, dejándolos a todos consternados.

-¿Tío Eleazar fue capaz de eso?- Alice no creía lo que escuchaba- No es posible.

-Me temo que si lo es cariño- Esme suspiró un poco apenada, nunca había esperado eso de su hermano- Pero lo importante es que Bella se está recuperando bien.

La puerta de la entrada sonó al cerrarse, se escuchó la voz de Edward avisando de que ya estaban en casa, seguido de unos pasos que iban hasta donde ellos se encontraban. La puerta se abrió y por ella pasaron Bella y Edward. Alice no pudo evitarlo, al verlos allí, corrió para abrazarlos y estrecharlos fuertemente entre sus brazos.

-¡Bella!- Gritó entusiasmada- ¡Cuánto te he echado de menos!

-¿Alice? ¿Pero que haces tú aquí?- Respondió devolviéndole el abrazo con una sonrisa inmensa.

-Y no solo ella- Añadió Edward mirando a los demás- ¿mira quienes están también?

Bella soltó a Alice y se lanzó a los brazos de Emmet, como lo había echado de menos, Emmet, sin embargo, aunque se alegraba de verla, estaba preocupado, veía en su rostro que no era la misma de siempre, y eso le preocupaba.

Bella evitó la mirada de su amigo y fue a saludar a Jasper y Rosalie, Edward la imitó de inmediato. Una vez se hubieron acomodado en el sillón todos de nuevo, Jasper les narró a Bella y Edward lo sucedido y como habían llegado hasta allí, incluido el embarazo de Rosalie, que sorprendió bastante a Bella.

-Menuda aventura habéis vivido.

-Y vosotros no os habéis quedado atrás- Dijo Jasper sonriente- Aunque veo a Bella bastante recuperada.

-Me siento mejor gracias, aunque no tan bien como desearía- Bajó la mirada- La verdad es que he estado bastante deprimida.

-¿Deprimida?- Preguntó Rosalie- ¿Te hieren de gravedad y tú te deprimes? Vamos Bella, no me hagas reír, tú eres la mujer más fuerte que he conocido, una herida como esa no puede acabar con tu fortaleza.

-En realidad no fue por la herida en si- Bajó la mirada- Sino porque….- levantó de nuevo la mirada hacia Rosalie- Yo también estoy embarazada.

-¿En serio?- Alice daba saltitos en el sofá- ¿Cómo puedes deprimirte por eso? ¡Es una gran noticia!

-Cálmate Alice- Le pidió Rosalie sin dejar de mirar a Bella- Nunca has visto un embarazo, ¿verdad?- Bella negó- ¿Y nadie te había explicado nunca nada al respecto? ¿Ni como podías quedarte embarazada ni nada parecido?- Ella volvió a negar.

-Siempre pensé que para poder tener un hijo había que pagarle a alguien, nunca me imaginé que pudiera suceder de la intimidad entre un hombre y una mujer.

-Tampoco sabía lo que significaba su periodo- Explicó Esme- Pero creo que después de nuestras charlas, Bella está bastante más tranquila, ¿verdad?

-Un poco.

-Creo que por ahora ya ha sido suficiente charla- Les cortó Edward- Bella está cansada de nuestro paseo, y vosotros también lo estaréis del viaje, creo que será mejor continuar más tarde.

-Edward tiene razón, subid conmigo, os acomodaremos en vuestras habitaciones.

Esme los condujo hasta sus dormitorios, Edward llevó a Bella al suyo, y la tumbó para que descansara. Carlisle sonrió al verlos subir por las escaleras, cuanto había echado de menos a su pequeña Alice, y se sentía feliz de tenerla en casa de nuevo.

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El barco llegó al puerto de Londres, muchas de las casas estaban en llamas, el humo cubría el cielo, señal de que hacía poco había tenido lugar una batalla terrible. Por lo que Cayo y Eleazar habían podido averiguar, los franceses habían llegado con un gran ejército y habían atacado sin más.

El gobernador, a pesar del repentino ataque, había conseguido resistir e incluso vencer, obligando a los franceses a retirarse, pero dejando tras ellos muchas muertes y destrozos.

Cayo y Eleazar fueron rápidamente por las calles hacia el gran palacio en el que residía el gobernador con su hija, entraron sin llamar y se presentaron en el despacho sin más.

-¿Pero que…?- Aro levantó la mirada y los vio- Hermano, ¿Qué haces aquí? ¡No puedes estar aquí!

-Cálmate Aro, te traigo noticias que puede que te hagan agradecer mi visita.

-Lo dudo mucho- Se puso serio- ¿No ves lo que ha sucedido? ¡No tengo tiempo para tonterías!

-¿No te suena de nada el hombre que ha venido conmigo?- Aro asintió empezando a perder la paciencia- Si no lo he entendido mal, este hombre es el tío del chaval que iba a casarse con tu hija, y que tras haber encontrado a una joven cautiva se vio obligado a desposarla, dejando así a Tanya.

-Así es, Edward Cullen se casó con Isabella Dwiner, la hija perdida de Reneé Dwiner, dama de la corte hace años.

-¿Y si te dijera que te han engañado?- Dijo Cayo sonriente- ¿Y si te dijera que, aparte de la hija de Reneé Dwiner, Isabella es también una pirata?- Aro lo miró severamente, no queriendo creer lo que decía- Isabella es, nada más y nada menos, que Bella Swan, la espada del mar.

-¿Qué dices? Eso es imposible.

-Querido hermano, ¿de verdad crees que vendría hasta aquí para mentirte sobre eso?- Sonrió con malicia- No, claro que no, he venido porque los dos hemos sido humillados por esa mocosa, y los dos juntos podremos acabar con ella de una vez por todas.

-¿No ves como ha quedado todo? No tengo un ejército preparado para ir a por ellos.

-Puede que no ahora, pero lo tendremos listo en unos meses, y entonces, ella y todos los que la han ayudado y protegido tendrán su merecido- Rio Cayo cogiendo la mano de su hermano en señal de tregua.

Aquí tenéis un nuevo capítulo, espero que os guste.

Pronto empezará la acción, y creo que os gustará lo que tego pensado, aunque ya veremos, porque nunca se sabe lo que puede ocurrir.

¿Qué os ha parecido el reencuentro? ¿Y el trozo de Cayo?

Espero vuestros reviews con mucha ilusión, y por cierto, muchas gracias a todos los que me habéis dejado uno. Si llegamos a los 10 subiré otro, sino, hasta el domingo o el lunes nada.

Nos leemos