Capitulo III

La nueva

Isabella

Y ahí estaba yo. Parada como una completa estúpida; simulando no haber visto a ese chico.
—Ésta es Isabella García Shapiro. Estará con nosotros lo que resta del año. Esperemos que el próximo año también esté con nosotros— me presentó el maestro.
Talvez yo no le hablara a Phineas con confianza pero, estaba segura de que, si él no me dejaba de sonreír como estúpido, le daría una paliza cuando estuviéramos en casa.
Hice lo posible por ignorar a su mirada y a su jodida sonrisa.
Cuando busque un posible lugar con la mirada encontré tres.
Uno al fondo junto a una rubia de cabello corto y flequillo. Sus ojos eran de un precioso esmeralda. Me recordaron a los del Santiago.
Y junto a ese mismo lugar también estaba sentada una chica pelirroja. Y no era un pelirrojo fuego como el de Phineas. Era un pelirrojo rosáceo.
Era de piel albina, tenía unos hermosos ojos azules violáceos y sus pequeñas facciones eran perfectas. Me sorprendió que la chica no estuviera maquillada.
El otro lugar estaba hasta al fondo junto a la ventana.
El chico de enfrente tenía los ojos azul cielo y era rubio.
Y el chico del lado derecho era castaño. Su cabello era una mezcla exquisita del chocolate con leche. Sus ojos eran de un bello color ámbar.
El castaño me sonrío y sentí "rarito" en la boca del estómago.
—Tu lugar será éste, toma asiento por favor.
«¡Maldición!»
Caminé con paso de robot con la mirada gacha.
«Ni de loca lo miraría a los ojos»
Me senté en aquel pupitre vacío que se encontraba casi hasta en frente.
Quise aparentar superioridad y elegancia al sentarme, pero me pegue en el tobillo con la pata del pupitre.
Con la dignidad que me quedaba, me senté con suavidad en la silla.
Durante toda la clase sentí su mirada clavada en mi nuca.
Su respiración me daba cosquilleos en el cuello e incluso tuve ganas de decirle "¡Deja de inhalar el oxigenó sobre mi cuello!"
—¿Me prestas tu goma? —le susurre a Gretchen que se encontraba a mi lado derecho.
—Claro.
«¡Ring! ¡Ring!»
—…Y la letra la deben de poner del lado izquierdo. Bien, eso ha sido todo. Recuerden estudiar para la gráfica —terminó el maestro mientras nosotros hacíamos caso omiso.
La mayoría del salón ya se había ido mientras yo aún seguía guardando mi pluma.
—Izzy, hueles a Lirios.
«¡El jodido infierno!»
Sentí un tremendo escalofrío recorrer con tortura mi columna vertebral.
—Carajo… —susurre lo más bajo que pude mientras me volteaba hacía el estúpido de atrás.
—¿Te has asustado? —Phineas dio una enorme carcajada y tuve ganas de estrangularlo con mis propias manos.
—Adiós —tome mi mochila y gire sobre mis talones. Camine molesta hacia la salida.
—¡Espérame, Izzy! ¡Fue una broma! —gritó Phineas mientras tomaba su mochila rápidamente y me comenzaba a seguir.
¿Es que qué se cree? ¿Izzy? ¡Por un momento pensé que era Santiago! ¡Maldito estúpido!
¿Cómo es que Phineas sabía que yo era "Izzy"? Se suponía que ese sobrenombre lo había "inventado" Santiago hacía años.
Me senté debajo del mismo árbol que el de la mañana y cerré los ojos.
—Maldito idiota —murmure.
—¿Te has enojado conmigo?
Abrí los ojos y me encontré con su mirada a unos cuantos centímetros de distancia de mi rostro.
—¿¡Qué estás haciendo!? —lo empuje.
—Eres un poco huraña, Isabella —se sentó junto a mí.
—No confío en extraños.
—Pero si no soy un extraño.
—Haberte conocido el viernes por lo de la foto no cuenta.
Phineas bufó y se me salió una risita.
Me miró divertido y después pronunció:
—Quiero ser tu amigo.
—¿Disculpa?
—Hay una lista un tanto larga de chicos que quieren ser tus "amigos"
—¿Y tú te incluyes en esa lista de "amigos"?
—No de esa manera. Si me entiendes, ellos quieren ser tus "amigos" y yo quiero ser "solo tú amigo"
—¿Y no pasara de ahí?
—Exacto —soltó una risa—. Aunque yo no sé qué podrá suceder con nuestra relación amistosa en un futuro después.
—¿Puedo decirte lo que me estás insinuando?
—No. Son solo tonterías.
—Ya déjame dormir —exclamé.
—Sí, durmámonos Izzy.
—¿Por qué me has dicho así? —voltee a verlo.
—¿Izzy? Solo es un sobrenombre que se ocurrió. ¿Tiene algo de malo? —murmuró con los ojos cerrados.
—Santiago me decía así.
—¿De Nueva York?
—Sí.
—Si tú lo desea, puedo dejar de llamarte así.
—No. Déjalo. Lo has inventado por tú parte.
—¿Cómo que por mi parte? —abrió los ojos.
—Nada, son solo tonterías.
—Préstame tú horario.
—¿Para qué?
—Tú solo hazlo.
Abrí mi mochila y saque la hoja mientras se la extendía.
Cuando la recorrió con la mirada, nunca imagine que se pusiera tan aterrado por ver solo un pedazo de papel.
—¿Qué sucede?
—Nada… —se levantó con todo y mochila y me tendió la hoja—… Esto… Yo… Me tengo que ir. Nos vemos… Luego… Bella.
Y avanzó hacía un edificio.
¿Bella? ¿No que me había puesto Izzy?
«Jamás comprenderé a los chicos»
Cuando me fui al edificio en donde tendría mi próxima clase, imagine que sería tal vez más corta para mí en comparación de Calculo Integral por ser Filosofía.
Le entregué una hoja al profesor en donde debía firmar para asegurar a la dirección que la alumna nueva había asistido a todas sus clases.
El salón estaba casi desierto y había mucho de donde elegir.
—¡Isabella! ¡Ven con nosotros! —me gritó el chico de ojos ámbar de la clase pasada.
Él estaba sentado en la orilla.
Vi a Phineas que me observaba con curiosidad sentado en un pupitre de enfrente.
«¡No eres mi padre para prohibirme sentarme con ellos!»
Me senté en el último junto a la ventana.
El chico ámbar estaba a mi lado derecho, y el rubio delante de mí.
—Ninguna chica tendría las agallas para sentarse sola junto a dos chicos —habló el rubio.
—Pues tal vez yo no soy como las demás chicas —sonreí.
—Soy Luke y él es Danny.
—Isabella.
El timbre toco dos veces y todos entraron al salón.
—Buenos días. El día de hoy, quiero que abramos el libro en la página 98, 99, 100 y 101. Lean el relato de aquel magnifico cuento de Romeo y Julieta; claro, la historia es más resumida en su libro. Y con ese relato que leerán, contestaran de la página 102 a la 113. Bueno, a trabajar— y dio un aplauso en señal de que iniciáramos.
Romeo y Julieta venia resumido en mi libro pero explicado de una forma clara y comprensible.
Me sorprendió el hecho de que Danny y Luke hundieran su rostro en el libro abierto en cuanto el maestro dio aquel mísero aplauso.
—¡Termine! —mencione para mí misma después de una hora.
Danny me observó por el rabillo del ojo y sonrió. En cuanto a ello, siguió escribiendo. Mientras que Luke solo se rio bajo; no lo suficiente porque lo alcance a escuchar.
—Igual yo —murmuró Danny seis minutos después.
—¡Al fin! —prosiguió Luke mientras cerraba el libro y nos volteaba a ver.
—¿Eres… García? —preguntó Danny.
—Sí…
—Suena muy mexicano.
—Soy de origen francés, pero tengo descendencia mexicana.
—¿Cuánto tiempo llevas fuera de París?
—Diez años.
—¿Tan poquito estuviste en Europa?
—Es una larga historia.
—¿Dolorosa? —preguntó Danny.
Lo mire a los ojos y pensé que no me movería.
Sus ojos ámbar se clavaron en los míos y me penetraron con fuerza.
Jamás me había quedado tanto tiempo observando y admirando los ojos de una persona. Ni siquiera con Santiago; lo máximo que le había llegado a mirar sin perder detalle, había sido quince segundos.
Se habían convertido como en un imán los ojos de Danny. No podía despegar la vista de sus ojos. Me atolondre y quede pegada como tarada.
Era imposible despegar los ojos.
—Sí…
Él tenía un brillo en los ojos y eso me sorprendió.
—Tortolos, no olviden que yo estoy aquí.
Pestañé tres veces y sacudí mi cabeza.
«Que estupidez; ni le conozco»
—¿Cómo que "tortolos"? —recalco algo molesto Danny.
—Huy, perdón —carcajeó Luke.
—¿Hay algún tema en específico del que podamos hablar? —murmure temerosa.
—Pues…
—¡¿Pero a usted que le pasa?! ¡Estoy bien en todas las respuestas! —gritó la pelirroja de la clase pasada al maestro.
Todos en la clase guardaron silencio y pusieron atención a lo que pasaba.
—Te conozco a la perfección, Fields; sé que le copiaste Flynn o a Raí. O bueno, tal vez no se las copeaste a ellos específicamente pero, por lo menos uno de los mejores de la clase te las ha pasado. ¡¿No has sido tú, Freeman?!
Danny se levantó de su asiento y habló con el ceño fruncido:
—¡¿Pero qué tontería es esa?! ¡¿Realmente cree que le pasaría las respuestas a alguien como "ella"?!
Fields lo miró a los ojos y frunció el ceño.
Fields y Danny se miraron a los ojos con tanto odio que inclusive me sentí incomoda.
Jamás había visto a dos personas compartir tanto rencor.
—Lo puedo esperar. En el primer semestre ustedes estaban muy unidos.
—Éramos tan solo unos niños. Ambos hemos madurado —comentó Fields.
Danny la miró una última vez y sentó hecho una furia.
—¿No has sido tú el que le ha pasado las respuestas, Saint?
—Yo jamás haría algo como eso —expresó Luke con seguridad.
—Que estupidez —escupió Fields con rabia mientras caminaba hacía su lugar.
—¡Aún no he terminado, Fields! —la detuvo el profesor.
Fields detuvo su andar y quedo de espaldas al maestro.
—¡Haga lo que quiera! Sáqueme un cero si tanto lo desea —y continuó su camino hasta su asiento.
Un silencio incomodo inundo el salón y todos solo se miraron entre sí. Los murmullos inundaron el aula en cuestión de segundos.
Luke y yo miramos a Danny que echaba rabia.
—¿Estás bien? —preguntó Luke con suavidad.
—¡No! —expresó Danny con fuerza—. ¡Ella… Ella me vuelve..! —Danny cerró los ojos con fuerza y refunfuño en silencio.
—Lamento que tengas que haber visto esto en tu primer día, Isabella —murmuró Luke con una suave sonrisa.
—No te preocupes —susurre mientras le regresaba una sonrisa tímida.
—¿Mejor? —preguntó Luke a Danny.
—Creo…
—¿Quién es ella? —hable.
«Como siempre; Isabella metiendo la trompa en donde no le incumbe»
Danny volvió a fruncir el ceño y Luke enarco las cejas algo molesto.
—Ariana Fields —pronunció Danny—. Hija de uno de los diputados más importantes de Danville. Líder de las porristas. Puede que sea hermosa, pero ella se lo toma muy enserio. Los chicos la buscan por su belleza, pero saben a la perfección que es una cabeza hueca. Además, ella tiene novio.
—¿Quién es?
—Phineas Flynn. Él es admirable a comparación de ella. Es el segundo chico no solo más popular del instituto, sino que más inteligente —habló Luke
—¿El segundo?
—Ferb Fletcher es el primero.
—Aún me sorprende como es que alguien como Phineas sea novio de alguien como Ariana —comentó Danny.
—¿Hay alguien mejor que Ariana? —murmure.
—Tú.
Danny me sonrió y me sentí extraña por dentro. De nuevo sentí un cosquilleo en la boca del estómago.
Desvíe la viste y susurre:
—¿Algo más?
—Creo que Flynn está viendo hacia acá; disimulen —comentó Luke en voz baja.
Me trabe e ignore sus palabras.
Voltee mi cabeza y lo vi.
Phineas me miraba específicamente a mí con el ceño fruncido; como si intentara leer mi mente.
«Así que ese idiota es novio de Ariana»


Gretchen estuvo conmigo en la siguiente clase y me presento a una castaña Adyson y a una pecosa Milly. Aunque Phineas también estuvo en esa clase.
En la cuarta clase me toco con Adyson y me presento a una japonesa Ginger. Pero Phineas también estuvo en esa clase.
En receso pensé en irme con Ginger y Milly pero, a la puerta del salón, Danny estaba recargado en la pared esperándome.
Al irme con él, éste me presentó a Alex; un rubio bastante atractivo de ojos verdes. A Django; tenía una cabellera un poco larga y castaña. Luke estaba también presente.
—¿Y el idiota? —preguntó Danny.
—Fue con Fletcher; dijo que tenía que hablar con él.
En la siguiente clase Gretchen y Danny estuvieron conmigo. Aunque Phineas también estaba ahí.
En la sexta clase Danny estuvo conmigo. Aunque he de admitir que fue un tanto incomodo, sobre todo porque Phineas nos veía desde el otro lado del salón.
A la siguiente clase Django y Luke estuvieron conmigo. Fue divertido; es decir, un rubio y un castaño juntos son una explosión. Hicieron que el maestro se callera de la silla.
Alex y Danny estuvieron en la última clase.
Alex me veía raro y Danny discutía con él a miradas.
Phineas estuvo ahí. Incluso Ariana y su amiga la rubia estuvieron presentes.
Cuando me fui al autobús y Danny se despidió de mí, Django lo jaló de la oreja y se lo llevo con los demás chicos.
Al llegar a casa vi la nota de mamá en el refrigerador:
"La comida está en el horno; caliéntala"
Después de comer me subí a mi cuarto.
No sabía que en un día te podía gustar una persona con tanta intensidad.
Danny me gustaba.
Phineas era otra cosa.

Pinky ladro y me resigne a salir al patio…

Continuara…