& sueños
*cambio de escenario
#realidad
CAPÍTULO III
VISITAS INESPERADAS
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DIMENSIÓN DESCONOCIDA
En un mundo paralelo, en un lugar irreconocible, en donde lo mejor que se podía ver eran las ruinas de lo que había sido un hermosos palacio, donde las nubes eran grises y los ríos se habían secado, frente a dos jovencitas, esta una mujer dándoles instrucciones emprender un viaje decisivo para la historia.
-No hay tiempo, jamás fuimos tan poderosas como ellas -tomo de los hombros a la joven de cabello rojizo –sabes que hacer, búsquenlos, no dejen que ellas los atrapen. No se dejen ver, las reconocerán, cámbiense de peinado y nombre y cuando encuentres a tus hermanos –esta vez la mujer se dirigió a la mayor de las dos jovencitas –él sabrá como traerlas de regreso, consigan el cristal solar, es el único que salvara este mundo, pero te suplico que te abstengas a lo que veas, no siempre tus padres han estado juntos, recuerda que ellos tienen un pasado, te suplico que no intervengan en nada –se retiro de las chica y volteo a ver para ver si ya habían llegado las personas que esperaba –Ceres y las demás te alcanzaran en cuanto puedan –les suplico y explico la mujer de cabellera negra a ambas chicas.
-Sí, traeré lo que me pides, mis padres despertaran de ese sueño y ayudaran para que todo regrese a la normalidad –le dijo la mayor de las dos chicas, abrasando a su amiga y guardiana
-Recuerda pequeña, no hables, no digas nada, obedece a tu hermana y por favor esta vez no toques nada, está bien y recuerden adviértanles sobre los fragmentos del cristal negro –la mujer esta vez se dirigió a la menor de las dos chicas, la misión era peligrosa, pero no había otra opción.
-Está bien, no te preocupes ayudare a encontrar a mis hermanos y traeremos el cristal solar de vuelta y les advertiremos sobre los fragmentos –repuso de nuevo la mayor.
Terminando de decirles lo que tienen que hacer llegaron 7 guerreras vestidas como la primera, corriendo a toda prisa.
-¿Es hora Ceres? –pregunto la mujer de cabello negro al ver llegar a la joven guerrera.
-Si –respondió agitada la guerrera que acababa de llegar.
Todas se toman de la mano y colocando a las dos jovencitas al medio gritan al unisonó.
-Por el poder de las Sailor Smoll ¡teletransportación! –una luz color arcoíris envolvió en su totalidad a las dos jovencitas, la luz se fue desvaneciendo lentamente hasta dejar ver que las dos jovencitas habían desaparecido.
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-¿Estás segura Hotaru? –pregunto Sepsuna a la pequeña, viendo hacia lo alto del edificio que estaba frente a ella.
-Si, es aquí donde esas personas se encuentran –respondió la pequeña señalando un edificio casi abandonado.
-Vamos, transfórmense –grito Haruka, a quien le urgía encontrar al enemigo, antes que su princesa se diera cuenta, tomaron su pluma de transformación y gritaron una tras de la otra.
-Por el poder de Plutón
-Por el poder de Neptuno
-Por el poder de Saturno
-Por el poder de Urano
-Transformación –Las cuatro chicas se transformaron, su misión esta vez era terminar con el enemigo lo más pronto posible sin que su princesa saliera dañada. Era la decisión de la Outher estaban acostumbradas a trabajar solas y proteger el futuro que tanto anhelaban.
-Debemos de cumplir la promesa
-Se que lo haremos, pero recién ayer llegamos
-No hay tiempo, será mejor que lo encontremos antes de que ellas sepan quienes somos… ese corte te queda bien
-No lo creo, me encantaba mi peinado, no sé por qué tanta insistencia en cambiar de apariencia
-Qué crees que pasaría si mamá nos ve o alguna de las chicas nos reconoce, nuestro parecido es demasiado
-Sí, pero este corte no me gusta…
Las jovencitas que habían decidido tomar la misión para encontrar aquel cristal que les habían dicho, estaban discutiendo por su actual peinado, pero de momento la mayor de ellas se puso de pie, su respiración se agito, volteo a ver una y otra vez hacia la puerta, con sus movimientos asustaba a su pequeña hermana, pero no podía evitar ese era su don, podía distinguir a distancia la presencia de las personas, aunque no había perfeccionado esa técnica, a veces le fallaba, pero esta vez no creía estar equivocada.
-¿Qué te pasa?
La joven de cabello roso, tapo la boca de su hermana haciendo alemanas para que no siguiera hablando.
-Cállate, escuchas algo –la mayor de las jovencitas, poso su dedo sobre sus labios y hablo con voz baja.
-No, ¿qué pasa, está pasando algo? –la menos susurro su pregunta
-shhh, ¡Cállate! –exclamo asustada la mayor.
El silencio se hizo notar, alguien se acercaba a la habitación de dos chicas indefensas, al escuchar los pasos que se aproximaban por la puerta la jovencita de cabello rosa tomo de la mano a su hermana menor y le acerco a la ventana.
-Pero no te dejare sola –se conocían muy bien, sabia cual era la intención de su hermana mayor, quería que escapara y ella se quedaría a detraerlos –si son ellas, las enfrentaremos juntas –de nuevo susurraban, la menor no quería dejarla, pero sabía que una de las dos tenía que huir.
-sal, espérame al otro lado de la calle, cuando veas salir a alguien por la ventana corre de acuerdo –esta vez la mayor susurro las instrucciones.
-Está bien, ¿pero qué harás tú? –pregunto la menor asustada.
-El plan es que cuando te vean seguramente te seguirán, tú tienes el don de la velocidad, corre y yo saldré tras tuyo, sigue la misma calle te encontrare al otro lado –la mayor explico, cada una de ellas había nacido con un don, el sentir la presencia de los demás era el don de la primera, la velocidad el don de la segunda.
-Está bien, cuídate –la pequeña pelirroja abrazo a su hermana y acato las ordenes que esta le diera.
-Cuídate, corre no lo olvides –la mayor guiño el ojo y le regalo una dulce sonrisa, se parecía mucho a su padre cuando hacia eso.
-Si –la pequeña pelirroja, salió por la venta, recordando cuando su padre le cantaba canciones y siempre al final, le guiñaba el ojo.
En cuanto la jovencita de cabello rojizo termino de bajar las gradas un golpe fuerte tumbo la puerta de la habitación donde se encontraban, las Sailor exteriores no vieron a nadie adentro, así que al ver la ventana abierta y el viento soplando la cortina se asomaron a ella viendo a una chiquilla de cabello rojo y ojos celestes como el cielo observándolas, su mirada era intensa, su postura era gallarda, su cabello brillaba con la puesta de sol.
-¿Quien es, porque nos ve así? –pregunto Sailor Neptiun
-¿Quién? –le pregunto Sailor uranos, acercándose a la ventana.
-Mira, mira a esa pequeña al otro lado de la calle –contesto Sailor Neptiun.
-¿Quién es ella?… y… ¿nos está viendo? –pregunto Sailor urano asombrada
-Saturno, aquí no hay nadie –dijo Sailor plut buscando en las habitaciones.
-Claro que no Plut, es una chiquilla que está aquí abajo –grito Sailor urano desde el otro lado del cuarto, sin dejar de observar a aquella pequeña que estaba 6 pisos bajo de ellas.
-Vamos Urano, vamos tras ella –grito Neptiun bajando la ventana.
-No, yo iré contigo Neptuno –dijo Plut mientras tomaba del hombro a urano, para que ella se quedara con Satur.
-Está bien Plut vamos –dijo Neptiun
En cuanto la chica vio que Sailor Plut y Neptuno bajaron por las gradas de emergencia, la pequeña pelirroja se echo a correr rápidamente, las dos Sailor corrieron tras de ella.
Las otras dos Sailor estaban aun en la habitación, Satur movía su vista como buscando algo, uranos se percato de eso, no era fácil persuadir a la Sailor de la destrucción
-¿Qué pasa Saturno? –pregunto uranos a satur
-Hay alguien más aquí –le afirmo cosa que hizo que urano se pusiera en alerta. Pero la pequeña scout sentí algo más que otra presencia, la presencia que sentía la intranquilizaba pero o era energía negativa, la confundía.
-A que te refieres –pregunto uranos, pero antes de que Saturno terminara de explicar una chica salió corriendo rumbo a la puerta, fue mucho más rápida que Urano, quien intento atraparla corriendo tras ella.
-¡Espera! –grito Urano, pero la chica no se detuvo, corrió lo más rápido que pudo, pero Urano no desistió y siguió tras ella, mientras Saturno corría trás de Urano.
-¿Dónde está? –pregunto Sepsuna a Michiru
-Creo que es muy rápida, ¿qué es esa niña?
–No lo sé Michiru, pero su aura es poderosa
-Lo crees, es rápida creo que nos gana por mucho
-Espero que no sea el enemigo
-No lo creo, si fuera le enemigo creo que ya estuviéramos muertas
-Sí, es verdad
-Creo que las perdí, seguí el camino por donde dijo mi hermana, creo que aparecerá pronto… -la pequeña estaba asustada pero no se veía sofocada, a pesar que había corrido por mucho tiempo, se detuvo un momento y posos su mirada hacia el cielo -papá perdóname nunca quise causarte dolor, mamá sabes que te amo, ya verás que lograremos encontrar ese cristal… -la pequeña se percato que su hermana esta precisamente del otro lado de la acera-Que hace mi hermana, ¿quién esa mujer?… es… no puede ser –algo había sorprendido a la pequeña, pero no tuvo el valor para acercarse.
Serena corría al encuentro de su futuro esposo, aunque no dejaba de pensar en ese sueño, no sabía que su futuro estaba por cambiar. Mientras corría colisiono con una jovencita no mayor a los 16 años, de ojos color marrón rojizo y cabello rosado ondulado.
-Lo siento, ¿estás bien? –índico Serena, poniéndose de pie, sin ver a la jovencita
-No, no estoy bien, creo que me golpee la nariz —le dijo la jovencita con una dulce sonrisa a pesar del dolor.
-No fue mi intención, estaba tan… distraída –dijo Serena mientras la ayudaba a ponerse de pie y observándole a los ojos, su mirada se congelo, su piel se erizo al ver aquellos ojos color marrón rojizo.
-No te preocupes, yo también estaba precisa —la chica se puso de pie, a pesar del dolor no había olvidado que alguien la seguía y evitaba cursar su mirada con la mujer que esta frente a ella, además que sentía una sensación extraña.
-Vamos te llevare a primeros auxilios –ofreció Serena, algo le había aturdido, se aferro a la mano de la chica.
-No te preocupes ya estoy bien, además mi hermana me espera —dijo la chica mientras señala a su hermana una chica que estaba parada al otro lado de la carretera, la actitud de Serena la ponía nerviosa
-¿Ella es tu hermana? —pregunto Serena, girando su mirada, esta jovencita tenía algo extraño, su mirada, y Serena no pudo evitar sentiré extraña
-¡Niña ven acá! –grito una voz a unos metros detrás de la chica de cabello rosado.
-Tengo que irme, nos vemos después, espero que sea apronto —grito la chica mientras corría a reunirse con su hermana y luego corrieron juntas hasta desaparecer.
En ese momento llego aquella que había llamado a la chica de cabello rosado.
-¿Gatita que hace aquí? —pregunto Haruka al ver que Serena no quitaba la mirada de las chiquillas que se fueron corriendo.
-Las conoces Haruka, sabes quienes son –pregunto Serena viendo a los ojos a su guardiana más fuerte.
-No, no las conozco, solo… olvido su vuelto en la tienda de Sepsuna –dijo rápidamente Haruka, Haruka puedo ver a su princesa desde lejos, justamente cuando colisiono con aquella chiquilla de cabello rosa, así que rápidamente se quito la transformación sin que Serena se diera cuenta.
-¡Adiós Haruka! —dijo Serena mientras dejaba una guardiana desconcertada por sus preguntas y su repentino adiós, Serena no terminaba de llegar a su destino, y sin darse cuenta miles de cosas pasaron desde que la mañana inicio, se fue pensativa y llena de dudas.
-no, imposible –sonrió –además porque huiría de mi o de Haruka, ah, Serena creo cada día te vuelves más loca –Serena siguió su rumbo, hablando para sí misma.
Dos milenios atrás
-Este planeta será mío, seré su Rey
-Tu maldad cada día se hace más grande Mamoru, desiste de esto
-Cállate, tú y yo tenemos cuentas por saldar
-Pero recuerda a tu hijo
-Pronto cumplirá 17 y heredara este planeta como un simple guardia, pero tu hijo será el rey del universo y eso jamás Apolo, no lo permitiré
-Que quieres, acabar con el universo
-Si fuera necesario sí, ya tengo muchos aliados, la reina Berylia será mi mejor aliada
-Hablas de las partes oscuras del universo Mamoru, piensa en el futuro de tu hijo
-El les pertenecerá por siempre.
Continuara…
