Capitulo IV

Celos

Phineas
-

Horario de clases

Hora Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes
7:00am Tiempo Tiempo Tiempo Tiempo Tiempo
7:20am libre libre libre libre libre

7:20am Calculo Quimi- Mandarin Ingles ll TLR
8:30am Integral ca II ll

8:30am Tiempo Tiempo Tiempo Tiempo Tiempo
8:45am libre libre libre libre libre

8:45am Espa- Aritme- Filoso- Francés Informática
9:55am ñol ll tica fia II ll ll

9:55am Ingles Trigo- Física ll Trigo- Fisica ll
10:10am ll nometria nometria ll

10:10am Trigono- Calculo Aritme- Informá- Man-
11:20am metria Integral metica tica ll darin ll

11:20am
12:00pm O

12:00pm TLR Man- Frances Calculo Quimi-
13:10pm ll darin ll ll Integral ca

13:10pm Quimi- Filoso- Ingles Filoso- Filoso-
14:20pm ca fia ll ll fia ll fia ll

14:20pm Man- Frances Trigo- Aritme- Ingles ll
15:30pm darin ll ll nometria metica

15:30pm Fisica ll TLR TLR Quimi- Calculo
16:40pm ll ll ca Integral

Maldita sea. ¿Por qué rayos siempre me pasaban a mí este tipo de cosas raras?
Ese horario de clases se supone que era mío, ¿pero qué paso? Bueno, pues dijeron que iba a entrar una alumna de intercambio. Se suponía que al director no le dio tiempo de hacer el horario de clases de ella y tomo al azar uno de los tanto horarios de los alumnos de segundo. Se dice que el horario de cada alumno de esa escuela es único, que jamás pueden compartir dos personas o más el mismo horario. Aunque las generaciones pasen, jamás se les ceden los horarios a alumnos de nuevo ingreso.
Era por ese motivo que había 135 materias. Y en tu horario de clases solo te tocaban 9 o 10 materias. Si se llegaban a repetir los horarios de clases; formaría parte de la historia. Pero ¡oh sorpresa! Resulto que la chica de nuevo ingreso, era la chica que mi hermano quería como novia; mi nueva vecina, Isabella García Shapiro.
Y ¡genial! De pura casualidad a mí fue al que eligieron para compartir el horario de clases con la alumna nueva. De seguro que la vida me adora. En cualquier momento pienso suicidarme aventándome por la barranca de un rio.
«¡Tierra, trágame!»
En cuanto Ferb se enterara de ésta tontería, seguro que me mataría.
—¿Qué sucede? —escuche decir a Isabella.
—Nada… —trate de aparentar tranquilidad. Pero ¡maldita sea; ella tenía el mismo horario que yo! ¡¿Cómo mierda se suponía que tenía que aparentar tranquilidad?! Le regrese "nuestro" horario de clases. Di media vuelta—… Esto… Yo… Me tengo que ir. Nos vemos… Luego… Bella.
«¡TIERRA, TRÁGAME!»
Sin mucha emoción me dirigí a la siguiente clase. Filosofía. Bueno, era una de mis clases favoritas, eso era bueno. Tal vez lograría distraerme un poco. Aunque el problema es que ella también estaría en esa clase y la tendría que ver.
«¡TIERRA, TRÁGAME!»
—Buenos días, profesor— susurre sin ánimo al entrar al salón.
—Buenos días, Flynn— respondió mientras buscaba desesperadamente algo en los cajones de su escritorio.
Tome asiento en la primera fila, en el segundo asiento de enfrente.
Recargue mis brazos en el pupitre y me hundí en mis manos abiertas.
«Maldita sea, Phineas»
Me sentía como un completo estúpido.
—Guau, ¿y a ti que te pasó?— escuche que se burlaban.
—De seguro y está dormido— se rio el muy bastardo.
—Cierra la maldita boca, Luke— dije aún con el rostro clavado en mis manos.
—Vamos chaval, ¿qué te sucede? —se asomó Danny acercándose a mi rostro hundido.
—Nada… Amm… creo que me siento mal…
—¿Crees?
—Sí, creo.
—Vamos, Phineas. Deja de estar de aguafiestas. Levántate y vente a sentar en la ventana junto a nosotros. No sé qué tengas; pero de seguro y te animamos el día—sonrió Luke.
—No gracias. Ni siquiera estoy de ánimos para forzar una sonrisa o para dar explicaciones falsas —dije mientras levantaba el rostro y los miraba a los ojos con el ceño fruncido.
—Sí que te vez mal. Estas más pálido que de costumbre —se preocupó Danny.
—¿Se pueden ir? Necesito estar solo.
—Está bien. No volveré a preocuparme por ti, Flynn.
Ambos chicos se fueron como si se sintieran indignados.
—Buenos días —dijo una chica al maestro mientras se escuchaba que entraba al salón.
—Tú eres… —le insinuó contestar.
—Ahh, claro. Soy alumna nueva. Me llamo Isabella García Shapiro —reaccione. Levante la vista al frente.
—Claro, ya recuerdo. Eres la chica de intercambio, ¿no es así?
—Así es —afirmo ella con una sonrisa y un asentimiento—. ¿Me firmaría éste comprobante de asistencia de clases? —el maestro solo la miro con un poco de extrañes. Después tomo la hoja, la firmo y se la devolvió.
—La clase está por comenzar, siéntate en donde gustes.
Entonces ella volteo al frente para buscar un lugar vacío; aunque la verdad es que el salón estaba prácticamente desierto.
Después, ella me vio.
Ni siquiera sabía porque seguía como estúpido investigando a Isabella. Si Ferb tanto quería saber de ella, ¿pues qué mejor que él mismo la investigara?
Estúpido Feb; si él nunca me hubiera puesto a investigar por ella, yo ni siquiera la hubiera mirado.
Reaccione.
Desvié la mirada hacia la puerta. Todos empezaban a entrar. Pero de reojo pude observar que ella volteaba hacia la ventana.
—¡Isabella! ¡Ven con nosotros! —gritó Danny.
La impaciencia me llego, sentía la necesidad de levantarme de mi asiento e ir golpear a Danny. Una ira se empezó a esparcir por todo mí ser. Quería matar a Danny en cualquier momento.
Era una estupidez ya que García solo era la futura novia de Ferb; yo no podía sentir nada por ella.
Ella me observo por el rabillo del ojo. Fruncí el cello y la mire con degustación.
«NO, NO LO HAGAS»
Ella me devolvió la mirada con desafío. Se volteó hacia mis "amigos" y se dirigió hacia ellos.
«MIERDA, NO»
—Estás celoso.
—Estás loco.
—¿No se supone que Isabella es de Ferb? ¿Por qué te estás tirando a la pretendiente de tú hermano?
—Yo no me estoy tirando a nadie.
—¿Y Ariana?
—Ya te dije que yo no siento nada por Isabella, Baljeet.
—¿Qué pasa y si Ferb se entera que te la estás tirando?
—¡Que no me estoy tirando a nadie!
—No te preocupes, no le diré nada Ferb.
—¡Pero yo…!
—¡Phineas! Qué bueno que ya llegaste.
—No tengo muchos ánimos hoy, Ariana.
—Anda que, ¿te ha sucedido algo?
—Me siento raro —escuche a Baljeet reír con voz sorda.
—¡Ya sé que te animara! ¡Jane!
—¿Sucede algo, Ariana? —entró corriendo.
—¿Has traído lo que te pedí?
—Por supuesto —de su mochila sacó una pequeña caja forrada elegantemente de un color rojo fuego y con un moño de su mismo color—. Ten.
Ariana tomó la pequeña caja con sumo cuidado y me la entregó con mucho cariño.
—Hoy por la noche tomare un vuelo con mis padres a Sídney. A eso nos deja que mañana no podré ir a tu fiesta de cumpleaños porque regresare el jueves. Así que esto es un adelanto.
—Muchas gracias. Y realmente es una lástima que no puedas estar mañana en mi cumpleaños. Es decir, eres mi novia; es importante que vayas.
—Ya lo sé. Lo lamento, Phineas —me dio un beso en la mejilla y me sonrió dulcemente.
Lo único que había quedado de la Original Ariana, fue su dulzura. A veces ella seguía siendo amable y gentil. A veces ella se preocupaba de verdad por mí. Era por eso mismo que yo dudaba en la posibilidad de terminar el noviazgo con ella. Porque muy en el fondo ella seguía siendo la chica dulce, tierna y gentil que había conocido al entrar en el Instituto.
De repente el profesor se levantó de su asiento y habló:
—Buenos días. El día de hoy, quiero que abramos el libro en la página 98, 99, 100 y 101. Lean el relato de aquel magnifico cuento de Romeo y Julieta; claro, la historia es más resumida en su libro. Y con ese relato que leerán, contestaran de la página 102 a la 113. Bueno, a trabajar— y dio un aplauso en señal de que iniciáramos.
Y mi cerebro se apagó.
Mis ojos los dirigí al libro abierto que ya había sacado. Me incline y comencé a leer con un récor de tan solo 1:00 minuto.
Escribí sin siquiera pensarlo bien. El lápiz tallaba el grafito rápidamente en el libro abierto que contenía varias preguntas.
Cinco minutos.
Cinco minutos fueron necesarios para terminar mi actividad.
Suspire, cerré el libro, y recargue mi rostro en el pupitre.
Voltee a mi lado izquierdo. La vi, estaba tan concentrada en su lectura, narrando la lectura sin siquiera hablar; solo con movimientos de labios.
Si no admitía lo que estaba sintiendo por dentro, me volvería loco. Estaba hecho; Ferb me mataría en cuanto se enterara de que me gustaba la misma chica que a él. Pero vale, era inevitable. Y todo por su jodida culpa; si él jamás me hubiera mandado justo "a mí" a investigar de ella, yo jamás le habría mirado.
¡Pero no! El estúpido Fletcher no tenía las agallas para hablarle a "esa" chica.
—Menudo lío —susurre.
Cuando vi que Danny la miraba, me enoje.
Y no precisamente porque estuviera celoso, era más bien por cómo le miraba.
Después de una hora, Isabella cerró el libro y pronunció bajo.
—¡Termine!
Me tape la boca y comencé a reírme. Pero mi risa se deshizo como espuma después de seis minutos.
—Igual yo —murmuró Danny.
—¡Al fin! —le siguió Luke y se volteó hacía ellos.
—¡Hey, Phineas, voltea! —escuche la voz de Ariana.
—¿Qué sucede?
—¡Ya he terminado!
—¿Enserio?
—Sí, mira —me enseño su libro—. ¿Me revisas? Quiero ver si lo hice bien.
—Claro.
Comencé a leer todas las preguntas con las respuestas de Ariana. Realmente ella tenía todas las respuestas correctas. Eso me sorprendió.
—¿Realmente lo has contestado todo tú sola?
—Sorprendente, ¿no lo crees? El día de hoy realmente he puesto atención a las dos clases y no me distraje en éste trabajo. Me siento orgullosa de mi misma.
—Igualmente. Ve con el profesor y presúmele. Tal vez te felicite por ello.
—¿Seguro?
—Sí, tú ve.
—De acuerdo…
Se levantó de su asiento y camino hasta el escritorio del profesor.
Realmente me sentía orgulloso de ella; al fin había hecho algo completamente correcto. Eso era un gran avance para ella.
—¡¿Pero a usted que le pasa?! ¡Estoy bien en todas las respuestas! —gritó Ariana.
Todos en la clase guardaron silencio y pusieron atención a lo que pasaba.
—Te conozco a la perfección, Fields; sé que le copiaste Flynn o a Raí. O bueno, tal vez no se las copeaste a ellos específicamente pero, por lo menos uno de los mejores de la clase te las ha pasado. ¡¿No has sido tú, Freeman?!
Danny se levantó de su asiento y habló con el ceño fruncido:
—¡¿Pero qué tontería es esa?! ¡¿Realmente cree que le pasaría las respuestas a alguien como "ella"?!
Ariana le miró a los ojos y frunció el ceño.
Otra vez mostrándose odio mutuo y yo sin saber por qué.
—Lo puedo esperar. En el primer semestre ustedes estaban muy unidos.
—Éramos tan solo unos niños. Ambos hemos madurado —comentó Ariana.
Danny la miró una última vez y sentó hecho una furia.
—¿No has sido tú el que le ha pasado las respuestas, Saint?
—Yo jamás haría algo como eso —expresó Luke con seguridad.
—Que estupidez —escupió Ariana con rabia mientras caminaba hacía su lugar.
—¡Aún no he terminado, Fields! —la detuvo el profesor.
Ariana detuvo su andar y quedó de espaldas al maestro.
—¡Haga lo que quiera! Sáqueme un cero si tanto lo desea —y continuó su camino hasta su asiento.
Ella se sentaba a mi lado, por lo que vi que, mientras caminaba hasta su lugar, unas lágrimas comenzaban a descender por ambas mejillas. Ariana estaba hecha una furia y la rabia la había hecho llorar.
Sé sentó en su silla y quedó quieta con la espalda recta.
Se limpió las lágrimas y aspiró con fuerza por la nariz.
—¿Estás bien? —le pregunte suavemente.
—Sí… No quiero hablar ahorita, Phineas —y hundió su rostro entre sus brazos y el pupitre.
Claro, el que había tenido la culpa de aquella pequeña discusión, había sido yo.
Si yo jamás le hubiera dicho que presumiera, ella no estaría llorando y no estuviera enojada conmigo.
«Siempre echando todo a perder. Perfecto, Phineas»


—¿Ha terminado tu entrenamiento?
Ferb asintió y me tuve que preparar para lo que venía.
—¿Podemos hablar?
—¿De…?
—Ella.
Ferb se quedó estático dos segundos y después se sentó en la banca.
Estaba nervioso, ¡claro que sí! Tenía que serle sinceró a Ferb de lo que estaba ocurriendo. No le podía ocultar nada. Era mi hermano y ambos nos éramos fieles.
—Ferb, ya no… Ya no puedo seguir siendo el espía de Isabella. En serio que lo siento pero… Pero… ¡Pero es que eres un imbécil! ¡¿Pero qué has hecho, pedazo de idiota?!
Él levanto las dos manos; como diciendo "Tranquilo, viejo"
—¡Por tu jodida culpa he hecho una estupidez! ¿Sabes lo mal que la he pasado por tú estúpida culpa? ¡He sufrido! Tan distraído he estado pensando en ella por ti que he hecho que Ariana se moleste conmigo. Luke y Danny les he ignorado. Baljeet se ha dado cuenta de… De… ¡Es tu estúpida culpa, Flecher! ¡Pedazo de imbécil!
Ferb arqueó las cejas.
—¡Le he mirado! ¡Feliz! Lo he dicho; le he mirado. Pero no fue mi culpa. Fue tu culpa por querer hacerme del espía. ¡Y yo de imbécil ayudante! Ella es tan insolente y… Cuando le hablo… Siento que me va a enloquecer… Claro que la ignoraría por el resto de vida pero, por ti tengo que seguirle; si no fuera por ti, ¡yo jamás le hubiera mirado!
Ferb miró al suelo y comenzó a jugar con sus manos.
—¿Te has enojado?
Él negó con la cabeza.
—Pero estás enojado.
Él volvió a negar con la cabeza.
Arqueó la cabeza y suspiró de una manera larga.
Se puso recto en su lugar y después se rasco la cabeza.
—Por lo que me has contado, Isabella es una buena chica. Yo no puedo controlar tus sentimientos pero, Ariana…
—¡Terminare con ella! ¿Sabes? Ariana es una gran persona pero, no es como si estuviera enamorado de ella. Solo somos novios por… Por… Ni siquiera sé cómo es que nos hicimos novios… Supongo que fue para que ambos nos hiciéramos más populares pero, eso jamás lo conseguiré porque tú siempre serás el chico más popular del instituto.
Ferb dio una carcajada y después se quedo quieto.
—Solo no lo tomes como un juego, ¿de acuerdo?
—De acuerdo.


—Me ha encantado ésta cita, Phineas.
—A mi igual —la mire dos segundos y después volví a hablar—. Lamento lo que pasó en filosofía.
—No te preocupes, creo que no debí de haberle gritado al maestro —dio una carcajada y después murmuró—. ¿Quieres volver a tener otra cita?
—¿El viernes a las seis de la tarde? Paso por ti.
—Hecho. Ya me voy.
—¿Segura que no quieres que te vaya a dejar a tu casa?
—Sí; es más divertido cambiar los roles.
Me volteó a ver y se puso de puntillas. Me acerque a ella y le plantee un beso.
El sabor de los cálidos labios de Ariana era exquisito. A decir verdad, me encantaban sus labios. Y, era una sensación que, por más que le buscara un sentido, todo me llevaba al mismo resultado; yo quería mucho a Ariana.
Nos separamos sin que realmente lo quisiéramos; no fue por la falta de aire; más bien por instinto.
Mi frente la recargué en la suya y nuestra agitación se hizo presente.
Le volví a besar y ella depósito sus manos en mi cuello mientras que yo la sujetaba de la cintura atrayéndola hacía mí.
—Me tengo que ir ya —murmuró al instante en que se separó de mi
—Sí…
La solté y ella giró sobre sus talones para después echarse a correr.
Cuando estaba por darse vuelta en una esquina, se giró hacía mi y gritó:
—¡Adiós, Phineas; nos vemos mañana en la escuela!
Y desapareció en la vuelta.
Claro, después de aquel beso se le había olvidado que esa misma noche tenía un vuelo y ni iría a la escuela al día siguiente.
—Ahh… Que día...
Cuando di medía vuelta, me encontré con que estaba a escasos metros de mí. Sus ojos parecían cascadas.

—Isabella…

Continuara…