24º La calma que precede la tormenta

La llegada de Alice y Rosalie animó bastante a Bella, lo suficiente como para empezar a sonreír como antes, y había vuelto a su forma de hablar despreocupada y directa. Incluso cuando Rosalie y Emmet zarparon con "El venganza" siguió con el mismo humor, volviendo a ser la misma de siempre.

Carlisle y Esme estaban mucho más tranquilos al ver la nueva actitud de Bella, pero el que realmente respiraba con tranquilidad era Edward, que por fin veía a Bella disfrutar de su embarazo y alegrarse por los cambios que se producían en su cuerpo y en su humor. Al principio, cuando empezó a notar los movimientos del bebé dentro de ella, se asustó un poco, pero ella sola supo sobrellevar la situación y disfrutar de ello.

Tras seis meses de trabajo, Jasper pudo poner en marcha su negocio de construcción de barcos, al estar en un pueblo pesquero no había tardado en tener clientes y el negocio funcionaba a las mil maravillas.

Alice y él habían comprado una casita junto al muelle, donde tenían el taller de construcción, y allí Alice había abierto una pequeña tienda de ropa que hacía ella misma. Era feliz con su negocio y con su vida tal y como era.

Edward había buscado una casa grande a las afueras del pueblo con la intención de que Bella tuviera más intimidad para ser ella misma, aunque se había ganado a la gente de Forks rápidamente, no estaba dispuesto a que nadie descubriera nada y rompiera su felicidad.

Una tarde del mes de Junio, a falta de algunas semanas para que Bella diera a luz, atracaron en los muelles unos barcos desconocidos para ellos, que causaron gran expectación. Jasper miró extrañado y alerta a quienes descendían de aquellos barcos, y de inmediato hizo llamar a Edward, tenía que ver quien estaba allí.

-¿Qué sucede Jasper?- Preguntó Edward entrando por la puerta de la casa- ¿A que vienen estas prisas?

-Ha venido alguien con los barcos extranjeros, alguien que me ha solicitado ver a Bella y hablar contigo.

-¿Qué? ¿De quien hablas?- Edward se tensó al escuchar que preguntaban por Bella.

-Entra en el salón, está hablando allí con Alice.

Los dos se dirigieron hacia el pequeño salón de la casa, y Edward escuchó la voz de Alice hablar animadamente con el hombre en cuestión conforme se acercaban, y cuando escuchó la otra voz no podía creer de quien se trataba. Sin poder esperar un segundo más para confirmar la presencia que delataba aquella voz, Edward se internó bruscamente en la sala y allí lo vio.

-Menuda forma de entrar, nadie diría que tú eres el que ha recibido modales toda su vida y no yo.

-Jacob- Lo nombró sin poder creer que estuviera allí- ¿Como es posible?

-¿El qué? ¿Que esté aquí? ¿Qué os haya encontrado?- Edward asintió incapaz casi de hablar víctima del asombro- Cuando me marché, después de varias semanas vagando a la deriva sin comida ni agua, un barco español me recogió y cuidó de mi, allí conocí al capitán Nahuel- Explicó seriamente- Puede parecer una tontería pero esos días que estuve convaleciente pude observar como todo lo que me rodeaba no era como pensaba, en aquellas personas humildes y trabajadoras que estaban a mi alrededor vi lo que nunca había valorado en la tripulación con la que crecí- Edward lo escuchaba fascinado- En ellos pude apreciar el esfuerzo y la gratificación por el trabajo realizado, pude ver lo que era luchar por conseguir algo de comer en alta mar, y lo más importante- Miró a Edward a los ojos- Entendí que mi comportamiento con todos vosotros había sido lamentable, especialmente contigo y con Bella.

-¿Como es posible que vieras todo eso de repente?

-Muy sencillo, amigo mío- Le sonrió- Me enamoré- Edward abrió sus ojos mirándolo un poco sorprendido- La hija de Nahuel, Vanessa, se apoderó de mi corazón en el mismo instante en el que la vi, y todos esos días que estuvo junto a mi mientras yo me recuperaba me hicieron verla como un auténtico ángel, y fue entonces cuando comprendí lo que tú y Bella sentíais el uno por el otro, y que mi comportamiento había sido el de un joven encaprichado y dolido.

-Es todo un detalle que te dieras cuenta de ello, pero eso no explica que haces aquí y como nos has encontrado.

-De eso es de lo que he venido a hablar con vosotros con urgencia- Dijo poniéndose serio- Aro Vulturi sabe la verdadera identidad de Bella, lleva meses formando un ejército con su hermano Cayo y con vuestro querido tío- Explicó sin tapujos- Yo dispongo de una flota bastante numerosa, y he pedido permiso a su majestad el rey de España para poder zarpar en vuestra ayuda.

-¿De qué estás hablando?

-Hablo de que los hermanos Vulturi zarparán dentro de dos días hacia aquí con la intención de masacrar todo el pueblo si es necesario para poder dar con vosotros y mataros- Explicó poniéndose en pie y acercándole unos panfletos- Los han estado repartiendo por todo Londres- En los panfletos salía la imagen de Bella como pirata y la de él y su familia como traidores que la habían custodiado- Fuimos a Inglaterra con la intención de buscaros y pediros perdón y nos encontramos con esto, por eso supuse que habíais vuelto a aquí.

-No, no, no... ¡NO!- Graznó Edward asustado- Bella no puede combatir, está a muy poco de dar a luz, es un blanco vulnerable, y no podemos alejarla en barco, la interceptarían.

-Vuelvo a decirlo, mi flota está a tu disposición, tengo total autoridad para utilizarla en contra de los ingleses, y haré lo que sea por proteger a Bella después de mi comportamiento la última vez que nos vimos.

-Te lo agradezco mucho, no sabes como valoro lo que estás haciendo.

-No debes agradecerme nada, es lo mínimo que puedo hacer- Le tendió la mano- Espero que a partir de ahora podamos llevarnos mejor.

-Y también lo espero- Estrecharon sus manos en señal de amistad y de tregua- Por cierto, me tomé la libertad de avisar a "El Venganza", en pocos días atracará para ayudarnos.

-¿Has hecho venir a Rosalie hasta aquí cuando estamos bajo la amenaza de un ataque?- Jasper saltó muy enfadado.

-Mejor aquí bajo la protección de una flota, que interceptada en alta mar por el ejército del gobernador Aro.

-Jacob tiene razón Jasper- Le dijo rápidamente Edward- Aquí podremos escondarla con Bella mientras nosotros nos enfrentamos a ese ejército.

-Supongo que tienes razón.

Una vez claros esos puntos, llegó la hora de marchar a casa de Carlisle y Esme para hablar con Bella, ella pasaba los días allí en compañía de Esme, y Carlisle pasaba horas leyéndoles a las dos para entretenerlas.

La noticia del ataque emocionó a Bella de tal manera que todos pensaron que se había vuelto loca, Edward estaba furioso al escucharla hablar de la batalla como si tan solo fuera un juego, y sin importarle nada más.

-¡Tú no estarás en la batalla!- Se apresuró a decir de manera autoritaria- ¡De ninguna manera permitiré tal cosa!

-¡Eso no es decisión tuya Edward! ¡Se luchar y cuidar de mi misma! ¡Es mi vida a fin de cuentas!

-¡También arriesgas la de nuestro hijo!- Gritó exasperado ante su actitud- ¿¡Es que eso no te importa!? ¿¡Te da igual que él salga dañado!? ¡Por qué a mi no y no estoy dispuesto a que arriesgues ni tu vida ni la suya!

-¿¡Crees que yo dejaría que algo le sucediera!?

-¡De forma consciente no, pero en una batalla hay muchas cosas que pueden salir mal!- Apretó los puños intentando controlarse, no quería perder los nervios.

-Estás a muy poco de dar a luz, cualquier sobresalto podría adelantar el parto- Le explicó Carlisle- Imagina que sucedería si eso sucediera en mitad de la batalla, ninguno de nosotros podría atenderte en esos momentos, y de hacerlo acabaríamos todos muertos.

-Bella, es lo mejor para ti y para el bebé- Le dijo Esme con calma, intentando hacerla entrar en razón.

-Si es lo que queréis, está bien- Se levantó del sofá y se marchó sin mirar a nadie, dando un portazo al salir, demostrando su disconformidad.

-No ha perdido su genio- Rió Jacob al verla salir de esa forma- Sigue siendo la misma Bella de siempre.

-Dímelo a mi- Suspiró Edward poniéndose en pie para ir a hablar con ella.

Aunque se alegraba de que Bella volviera a ser la misma de antes, su carácter cuando se enfadaba era de las pocas cosas que no echaba de menos, y con las hormonas a flor de piel eso era bastante común esos días. Pero tenía que ser firme en su determinación, era lo mejor para ella y para el bebé y no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer en ese aspecto.

Se dirigió hacia el jardín, allí era donde ella siempre se refugiaba después de una discusión, y no se equivocaba, la encontró con los brazos cruzados mirando hacia el bosque que rodeaba el pueblo, con los ojos llorosos y la cara roja de ira.

-Bella, no te pongas así.

-¿Y como quieres que esté?- Le dio la espalda- Pretendes que me quede al margen de todo.

-¿Es que no puedes entender porque lo hago?

-Entiendo que estés asustado ante la idea de que algo pueda suceder, pero no acepto que no confíes en mi y en mis habilidades- Se notaba en su voz lo enfadada que estaba- Jamás dejaría que algo le sucediera.

-Bella, se que tú no harías nada para dañarlo, pero los que vienen a por nosotros van dispuestos a matarte, y tú sabes mejor que nadie que siempre existen complicaciones- Edward la abrazó por la espalda y apoyó la frente en sus hombros- Hace meses pensé que os iba a perder, no podría soportar eso de nuevo.

-Edward, está en mi naturaleza el combatir, es parte de mi, no puedes pedirme que niegue lo que soy.

-No te pido que cambies, pero te pido que pienses en nuestro hijo por encima de todo, imagina que te sucediera algo, todo lo que a ti te afecta le afecta a él- La giró y la obligó a mirarlo a los ojos- Si no lo quieres hacer por mi, hazlo por nuestro pequeño, porqué él esté a salvo.

-Edward...- La forma en que la estaba mirando pudo con ella- Está bien, si crees que es lo mejor, me mantendré alejada.

Edward la abrazó y sonrió al ver que por fin ella atendía a razones, y al estar así, un golpecito en el vientre de Bella los hizo sonreír.

-Parece que este pequeñín también se alegra de que estés más calmada- Sonrió colocando la mano donde había sido la patada- Que ganas tengo de tenerlo entre mis brazos.

-Pareces muy seguro de que será niño.

-Algo me dice que así será- La besó suavemente- Aunque no me importaría que fuera una niña.

Durante la semana, los Cullen avisaron de lo que ocurría a sus vecinos con la intención de que pudieran evacuar a sus familias y ponerse a salvo, pero se vieron gratamente sorprendidos cuando la mayoría decidió quedarse y luchar a su lado en lugar de huir. Rosalie también se quedaría aislada de la batalla, ella y Bella se quedarían en casa junto a Esme y Alice.

El viernes todos zarparon en los barcos con la intención de que la batalla no llegara al pueblo, y de esa forma, mantener protegida a Bella todo lo posible. No tuvieron que alejarse mucho, la flota que había reunido el gobernador se divisó a lo lejos, aunque era una flota numerosa, Jasper sabía que era mucho menor de lo que había sido antaño, y eso se lo debían a los franceses. Eso les hizo pensar que tal vez tendrían una oportunidad de salir victoriosos de aquel encuentro.

Buenas, aquí tenéis el siguiente capítulo, espero que os guste.

Como veis, en el próximo empieza ya la acción, ya lo tengo escrito, así que si llegáis a los diez reviews lo subiré antes, sino hasta el domingo nada.

¿Qué pensáis del capítulo? ¿Os esperabais la aparición de Jacob? ¿Y la discusión con Edward? ¿Qué pensais de ella? Como siempre, responderé a todos los reviews que sean un poco extensos.

Nos leemos pronto.