25º El gran conflicto
La gran flota se acercaba a su objetivo, desde donde estaban se podían divisar los barcos que pensaban plantarles cara. Cayo se sorprendió al ver aquel numeroso ejército.
-Parece que nos estaban esperando- Gruñó con enfado- Los españoles les han prestado ayuda.
-¿Los españoles?- Aro estaba perplejo- ¿Como es posible?
-No lo se, pero sus barcos están allí dispuestos a combatir contra nosotros.
-¿Estamos en desventaja?- Preguntó Eleazar estrujándose las manos con nerviosismo.
-¿Desventaja?- Cayo se echó a reír- Aunque fueran el doble de numerosos no serían un problema- Palmeó la espalda de Eleazar- No importa cuan numerosos sean, lo que importa es la estrategia de ataque.
-¿A que te refieres?
-Me refiero a que aunque ganen la batalla, nosotros lograremos nuestro objetivo de todas maneras- Sonrió con malicia- Aro, Tanya y tú iréis en unos botes a la costa cuando todo esté sumido en el más absoluto caos, de esa manera podréis ir a por Swan y todos los que la custodian- Explicó con entusiasmo- Da igual quien gane la batalla, al final, ganaremos nosotros.
-Sabes que puedes morir, ¿verdad hermano?
-Es posible- Apretó los puños- Pero estoy dispuesto a correr el riesgo con tal de cumplir mi venganza.
Al anochecer los barcos se pararon a poca distancia, esperando alguna señal para comenzar el ataque. Ningún bando se movía, no se oía nada, tan solo el romper de las olas del mar al chocar con los barcos.
Todos los hombres estaban con las espadas y las pistolas en mano, con los cañones cargados y listos para disparar cuando fuera necesario. Ninguno supo quien había sido, pero un miembro del ejército del gobernador soltó un disparo que impactó en uno de los hombres de Jacob, haciéndolo caer al mar, y así fue como comenzó la contienda.
Los barcos soltaron las velas, los disparos resonaron en el silencio de la noche, los gritos de dolor retumbaban por doquier. Poco a poco se fueron alineando y los cañones comenzaron a dispararse, rompiendo lo que pillaban a su paso y llenando el mar de astillas y trozos de madera.
De un barco algo apartado, una pequeña embarcación con seis tripulantes descendía para dirigirse sigilosamente al puerto y allí encontrar a Bella y los que la acompañaran. Tardaron un poco en llegar a la orilla, pero una vez allí, no les fue difícil localizar los posibles lugares donde podrían estar.
Primero buscaron en la casa de Alice y Jasper, ponía Withlock junto a la fábrica de barcos y la casa estaba pegada prácticamente, pero estaba vacía. Entonces, Eleazar los condujo hacia la casa de su hermana y su cuñado, pero tampoco había señal de ellos allí. Fue entonces cuando decidieron ir a la casa más apartada del pueblo, esa casa llevaba deshabitada muchos años, y gracias a un aldeano que los había confundido con caminantes de paso, había descubierto que el joven matrimonio Cullen lo había comprado recientemente.
Rápidamente fueron hasta allí, las luces de la planta baja estaban encendidas, lo que demostraba que se encontraban allí. Caminaron sigilosamente hacia allí, abrieron la puerta del jardín y se introdujeron en la casa en silencio. Hallaron a las cuatro mujeres en el salón, por una rendija se podía ver a Bella de espaldas, observando por la ventana, y a Rosalie y Esme sentadas en un sillón mientras Alice servía algo de te.
-Bella, ven aquí con nosotras, no te quedes observando el exterior, solo conseguirás angustiarte.
-Lo se Esme, pero no puedo evitarlo, sabes que añoro esas cosas- Dijo sin girarse- La batalla ya ha comenzado y no dejo de pensar que si estuviera allí podría ayudarlos, podría ser útil.
-Nadie duda eso- Respondió Rosalie- Todos sabemos lo valiente y ágil que eres con la espada, pero sabes que era necesario que te quedaras aquí.
-Lo se- Suspiró hondo- Dejadme que me quede aquí un poco más, os prometo que solo serán unos minutos.
-Iré por algunas mantas, parece que la noche va a ser fría- Anunció Alice sonriente- Vuelvo en seguida.
Alice salió tranquilamente del salón, fue hasta las escaleras, pero cuando estaba apunto de subir por ellas, unos brazos le taparon la boca y la apresaron, impidiéndole moverse. Lentamente la arrastraron al piso superior y la introdujeron en una habitación, allí la amordazaron y la ataron, para cuando fue consciente de quien había sido, no pudo hacer nada para avisar a las demás.
-Pero si es la pequeña Alice- Rió Aro al verla- Así que encubriendo a piratas y traidores a mis espaldas, ¿eh?- La abofeteó- Eso no está bien- Alice lloró en silencio- Tanya se quedará aquí vigilándote mientras nosotros nos encargamos de las demás.
Aro salió con el hombre que había apresado a Alice y la dejó con Tanya, volvieron a bajar y la siguiente fue Rosalie, que salió a ver porqué Alice tardaba tanto. Cuando estaban atando a Rosalie, esta comenzó a patalear, haciendo fuertes golpes en el piso inferior, Bella de inmediato supo que algo estaba sucediendo.
-Esme, ¿puedes acercarte un momento?
-Claro- Se apresuró en levantarse y caminar hacia ella- ¿Te sientes bien?
-Si, yo estoy genial- Bajó la voz para que solo pudiera escucharla ella- Creo que no estamos solas en la casa, hay alguien reteniendo a Alice y a Rosalie.
-¿Qué dices?
-Si, esos golpes los ha hecho una de ellas, no eran golpes de caminar, eran patadas dadas con fuerza- Le indicó.
-¡Dios mío!- Exclamó colocándose la mano en la boca- ¿Y qué podemos hacer?
-Hay que sacar a Alice y a Rosalie, ve por la sala contigua y sube por la escalera de servicio, así no te verán- Le indicó- Yo esperaré aquí guardando las apariencias hasta que vuelvas diciéndome que están a salvo.
-¿Estás segura?
-Si- Dijo con tranquilidad- Di en alto que vas a buscar algo y que ahora vuelves, así no sospecharan nada.
-Está bien, no te preocupes- Dijo en alto- Iré a buscar un chocolate a la cocina y vuelvo de inmediato.
Esme fue a la otra habitación, tal y como le había indicado Bella. Aro miraba con algo de nerviosismo, no había contado con que salieran por otra habitación, pero por otro lado, así tenía a Swan a su merced.
Bella se acercó a la ventana, colocó la mano en la cortina y la paseó suavemente, allí notó el borde de su espada, siempre la tenía a mano, y esa tarde había sospechado que algo así podría suceder, así que no había dudado en escondarla. Se sentó con calma en la ventana y se giró hacia la puerta.
-Ya puede salir, gobernador Aro- Dijo ella tranquilamente- Estamos completamente solos.
-¿Como sabías que estábamos aquí?
-No hay que ser muy inteligente- Sonrió con tranquilidad- Por eso he hecho que Esme salga de aquí.
-¿Y de tu cuñada y Rosalie? Ellas no te importan.
-Claro que me importan, pero tendré tiempo de ir a buscarlas cuando hayamos finalizado nuestra contienda- Sonrió, poniéndose en pie y mostrando lo avanzado de su estado.
-Veo que no has perdido el tiempo con ese traidor de Cullen- Sonrió Aro entrando más en el salón seguido de Eleazar y los hombres que los acompañaban- Y eso solo me da más ventaja a mi, así que creo que poco puedes hacer- Se fueron acercando a ella con tranquilidad, espada en mano, mientras ella apenas se movía- Además, no estás armada, no tienes con que defenderte de nosotros.
-Bueno, soy una mujer de recursos, puedo improvisar muy bien.
Sonrió ampliamente, colocó sus manos a su espalda, y cuando prácticamente tenía al gobernador pegado a ella, cogió su espada y dio una estocada, hiriéndolo en el brazo de gravedad.
-¡Maldita zorra! ¡Vas a pagar todo lo que has hecho!
Aro saltó hacia ella, pero Bella lo esquivó con maestría, los tres hombres que iban con él comenzaron a atacarla, pero ella repelía los ataques con rapidez. Bella se percató de que Eleazar mantenía la espada en alto pero no atacaba, así que en un ágil movimiento se deshizo de los tres hombres y corrió hacia él.
Eleazar, asustado ante el repentino interés de ella, corrió y salió del salón, Bella fue tras él y lo atrapó, lo arrastró hasta un rincón tras las escaleras y le tapó la boca. Esperó así a que Aro y sus hombres salieron corriendo intentando encontrarla, y entonces se acercó a su oído y le habló.
-Si aun quieres a tu hermana y a tus sobrinos, sube y ayúdalas a escapar, a mi déjame, pero ponlas a salvo.
Elazar asintió y se quedó allí mientras Bella salía al encuentro de sus perseguidores para alejarlos de allí llevarse el peligro con ella. Una vez estuvo seguro de que todos habían salido de la casa, subió por las escaleras y fue a la habitación donde Tanya las tenía presas. Al llegar a la puerta pudo ver a Esme forcejeando con Tanya.
-¡No se saldrá con la suya!- Gritó Tanya dándole una patada en el estómago, haciendo que Esme cayera al suelo retorciéndose de dolor- ¡Es hora de que paguen por su osadía!
-Nosotros no hemos hecho nada malo...
-¿¡Qué no!?- Dijo enfurecida-¡Prefirieron ocultar a una fugitiva de la ley antes de pertenecer a mi familia! ¡Me dejaron en evidencia ante la alta sociedad con su mentira! ¡No se atreva a decir que no han hecho nada malo!- Le pegó otra patada en el estómago y caminó hacia Rosalie- Y tú, lo tenías todo, y lo dejaste por alguien muy inferior a nosotros- Señaló su vientre- Encima te han mancillado y ni tan siquiera te importa- Le abofeteó la mejilla- Me repugna que compartamos sangre, no puedo creer que seas mi prima- Se giró hacia Alice, dejando la puerta de entrada a su espalda, sin ver que Eleazar entraba sigilosamente por ella- Y tú, te creías mejor que yo por casarte con mi primo y no me llegas ni a la suela de los zapatos- Se rió de ella- Eres tan poca cosa que ni siquiera has podido engendrar un hijo de mi primo- Le escupió en la cara- Nunca podrás igualarte a mi.
-Eso es cierto- Dijo Eleazar tras Tanya- Ella es mucho mejor de lo que tú serás jamás- Le golpeó en la cabeza con la empuñadura de la espada, dejándola inconsciente. De inmediato liberó a Alice y Rosalie y fue junto a Esme, las tres lo miraban con sorpresa y algo de temor- No voy a haceros daño, he venido a ayudar.
-¿Por qué? Tú nos odias.
-Poco después de nuestro último encuentro entendí lo que había hecho- Bajó la cabeza- He venido obligado por el gobernador y su hermano, pero Bella me ha pedido que suba a por vosotras y os ponga a salvo, y pienso hacerlo.
-¿Qué?- Esme se llevó las manos a la boca escandalizada- ¿Y Bella? ¿Donde está ella?
-La última vez que la he visto corría al exterior para alejar al gobernador y a sus hombres de aquí y que así yo pudiera sacaros.
-¿Y has dejado que se fuera sin más?- Esme estaba horrorizada- ¡No! ¡Tenemos que encontrarla! ¡Por Dios! ¡Está embarazada! ¿¡Como has sido capaz de dejar que se fuera!?
-No lo pensé, lo lamento, solo pensaba en ayudaros.
-Está bien- Suspiró intentando calmarse- Alice, llévate a Rosalie a un lugar seguro, id a la vieja casa del abuelo y esperad allí a que alguien de confianza vaya en vuestra busca- Cogió a su hermano y tiró de él- Nosotros vamos a ir a buscarlos de inmediato.
-Haré lo que me digas, lo que sea por compensar el daño que os he hecho.
Salieron todos de la casa de inmediato y corrieron, Alice y Rosalie al lugar que Esme les había indicado, y Esme y Eleazar hacia los muelles, seguros de que Bella habría ido hacia allí, con la esperanza de encontrar algún lugar donde camuflarse.
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El alba despuntaba cuando Edward por fin pudo enfrentarse cara a cara contra Cayo, la batalla había ido bastante bien, muchos de los barcos enemigos había sido abatidos y los que quedaban con pie empezaban a replegarse buscando la salvación, tan solo unos pocos continuaban en su posición, y uno de ellos era el de Cayo.
Edward comenzó a blandir su espada contra la de aquel sádico pirata que solo buscaba el mal para su familia, y poco le importaba perder la vida siempre que se lo llevara a él por delante. El enfrentamiento fue duro, largo, feroz, pero en un último golpe, por fin, Edward pudo clavar su espada en el pecho de su adversario, haciéndolo caer al suelo.
-Mátame- Le ordenó Cayo, pero Edward bajó su espada- ¡Mátame! ¡Prefiero la muerte a ser un prisionero!
-No voy a matarte, yo no soy como tú.
-¡Hazlo! ¡De lo contrario volveré a por ti!- Gritó enfurecido.
-La justicia se hará cargo de ti, yo no soy quien para decidir tu destino- Jacob fue hasta Cayo y lo ató con las manos a la espalda, empujándolo hacia una celda.
-¡Maldito niñato! ¡Mátame! ¡Haz conmigo lo mismo que habrán hecho con tu adorada mujercita!
-¿Qué has dicho?
-¿De verdad creías que lo íbamos a dejar todo a esperar a ver que sucedía en esta batalla?- Rió con ganas- Eres más estúpido de lo que pensaba- Tosió de dolor al sentir una patada de Jacob- Mi querido hermano, mi sobrina, tu querido tío y algunos de mis hombres han ido a tierra a por tu mujercita y todos los que se encontraran con ella, a estas alturas deben estar muertos.
-¡NO!- Edward se abalanzó contra él, pero los brazos de su padre y de Jasper se lo impidieron- ¡oy a matarlo!
-¡Cálmate! ¡Eso no arreglará nada!- Le gritó Jasper- Tenemos que volver a tierra y buscar a las chicas.
-Tienes razón- Carlisle fue hasta la baranda- ¡EMMET!- Gritó al barco que había a pocos metros de ellos, Emmet asomó la cabeza por allí de inmediato- ¡Tienes que llevarnos a tierra! ¡Las chicas podrían estar en peligro!
Emmet asintió y aproximó el barco todo lo que pudo. Jacob les aseguró que él se encargaría de lo que quedaba por allí mientras ellos iban a tierra, y así fueron directos a tierra, deseando que todo lo que Cayo había dicho no fuera más que un farol para asustarlos.
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Bella corrió hasta los muelles con toda la rapidez de la que disponía, fue directa a uno de sus escondites de niña, de los días que navegaba con su padre, se metió bajo las tablas del muelle y quedó sobre un tablón que había camuflado, allí esperó quieta y en silencio.
De pronto sintió un pinchazo bastante fuerte en la parte baja de su vientre, y casi al mismo tiempo notó como un líquido cálido se deslizaba por sus piernas. Ella tocó su vientre con miedo, nunca había visto nada parecido, pero no era estúpida, estaba segura de lo que significaba eso, su bebé estaba apunto de salir al mundo y ella estaba ante el mayor peligro que había vivido nunca.
Disculpad el retraso, pero espero que entendáis mis motivos. Mi padre falleció el lunes, y antes he estado cuidándolo, espero que comprendáis mi tardanza, y lamento si el capítulo es algo forzado, pero no me ha salido nada mejor.
Ahora mismo acepto cualquier sugerencia, estoy un poquito desmotivada, quiero escribir pero no me salen las cosas, si se os ocurre cualquier cosa, por favor, decidmela.
Si tardo en actualizar es por mi estado de ánimo, así que perdonadme, pero os prometo que no abandonaré ninguna de mis historias, tarde lo que tarde.
Nos leemos
