26º Un nuevo amanecer
El barco de Emmet navegaba a toda velocidad hacia el puerto, Jacob se había quedado al mando para ocuparse de Cayo y de todos los que quedaban con vida, él se encargaría de organizar a los pueblerinos de Forks para que los apresaran y los vigilaran hasta que estuvieran listos para llevárselos ante la justicia.
Edward iba asomado en la popa del barco, desesperado por no saber que era lo que les había sucedido a las chicas, aterrado ante la idea de que lo que Cayo les había contado fuera cierto. Por ello, en cuanto el barco llegó al puerto, no esperó a que este fuera amarrado, saltó a las tablas del muelle y corrió en dirección a su casa, Jasper, Carlisle y Emmet lo siguieron sin pensarlo.
A mitad de camino vieron como Esme y Eleazar se acercaban corriendo por la calle principal, con el rostro contraído.
-¡Madre!- Gritó Edward al verla llegar- ¿Estás bien?
-Si, yo estoy bien pero...
-¡Esme!- Carlisle la abrazó con fuerza en cuanto llegó junto a ellos, los demás pararon a su lado.
-¿Y las demás?
-Alice y Rosalie están camino de la antigua casa del abuelo- Habló Eleazar.
-¿Y Bella?- La voz de Edward tembló de miedo.
-¿No la habéis visto?- Todos negaron- ¿Y al gobernador junto a tres hombres?- Volvieron a negar- ¡Tenemos que encontrarla! ¡Están persiguiéndola!
-¡Dios mío!- Edward se llevó las manos a la cabeza consternado- ¿¡Donde podemos buscarla!?
-Puede que yo sepa donde está- Dijo Eleazar- Conozco algunos de los escondites que utilizaban los piratas de Charlie Swan cuando frecuentaban esta zona, puede que esté en alguno de ellos.
-Ahora mismo es nuestra mejor baza- Sopesó Carlisle- Está bien, Jasper y Emmet, llevaos a Esme e id a buscar a las chicas, aseguraros de que están a salvo, nosotros tres iremos en busca de Bella y del gobernador.
Nadie dijo nada, directamente, todos hicieron caso de las palabras de Carlisle, Eleazar guió a Edward y Carlisle a los posibles lugares donde pudiera estar escondida Bella mientras que los demás iban a la antigua casa Platt.
Los primeros escondites no tuvieron éxito, pero Eleazar sabía algunos más, volvió a la zona de los muelles y allí fue donde vio a Aro y a los tres hombres de Cayo buscando a diestro y siniestro el lugar donde ella pudiera estar.
-No la han encontrado aun- Suspiró Edward algo más aliviado.
-Si, y tenemos que aprovechar eso- Dijo Eleazar mirando a su sobrino- Hay una tabla suelta dos muelles más adelante, bajo esa tabla hay un hueco en el que caben varios hombres, es posible que esté allí- Le explicó rápidamente- Ve a buscarla mientras nosotros nos ocupamos de ella.
-¿Estáis seguros? Son más que vosotros.
-Eso ahora no importa, busca a Bella y ponla a salvo- Le indicó su padre.
Sin esperar más, Eleazar y Carlisle corrieron hacia Aro y los tres hombres que lo acompañaban, dispuestos a enfrentarlos y morir incluso con tal de ayudar a que Edward encontrara a Bella. Una vez que Edward escuchó los primeros sonidos de las espadas al chocar, sigilosamente, se escabulló hacia el lugar que le había indicado su tío, esperando realmente encontrar allí a Bella.
Cuando estuvo fuera del campo de visión de los demás, corrió lo más rápido que sus piernas le dejaban, corrió hasta que llegó al muelle que su tío le había indicado. Allí empezó a probar una tabla tras otra, desesperado por encontrar aquel hueco, y por fin, tras varios intentos, consiguió levantar la tabla.
Ágilmente se deslizó en el hueco y lo tapó, al bajar los brazos notó como una espada estaba sobre su cuello, saliendo de el poste que tenía al lado.
-Haz un solo movimiento y te mato.
-Bella, tesoro, soy Edward- Indicó alegremente al escuchar su voz.
-¿Edward?- Bella se asomó de detrás del poste y lo miró con algo de temor- ¿Eres tú de verdad?
-Si, soy yo.
Bella bajó la espada y lo abrazó con fuerza, estaba aliviada de verlo allí, de saber que estaba vivo, pero sobretodo, de no verse sola ante lo que iba a ocurrir.
Como si hubiera recibido un disparo, Bella se encogió con brusquedad y emitió un gemido de dolor que asustó a Edward.
-Bella, cariño, ¿estás herida?- La tomó en volandas antes de que ella respondiera, preocupado porque se desmayara y cayera al mar.
-No, no estoy herida.
-¿Qué te ocurre entonces?- Preguntó más preocupado aun.
-Parece ser que vuestro hijo, señor Cullen, ha decidido que esté es un buen momento para venir al mundo.
-¿¡Qué!?- Edward se puso pálido como la cal al escucharla decir aquellas palabras- Pero... Pero... ¿Y que hacemos?
-No lo se- Los ojos de Bella se llenaron de lágrimas, estaba asustada, y ver a Edward tan inseguro la hizo estallar en llanto- No se nada de lo que hay que hacer cuando un niño viene al mundo, hasta que te he visto aparecer pensaba que iba a tener que apañármelas sola... ¡Estoy asustada, maldita sea!
Edward la escuchó hablar y eso fue como un jarro de agua fría, ella nunca había visto un embarazo, mucho menos un parto, y aunque el tampoco había presenciado ninguno, tenía más idea que ella de lo que sucedía. Bella se apretó contra él al sentir otra contracción y fue en ese momento cuando él reaccionó, la abrazó con fuerza y besó su frente.
-No te preocupes, todo saldrá bien, ¿de acuerdo?- Bella asintió sin soltarlo, notando aun los espasmos de la contracción- Perdóname, ha sido la impresión- El sonido de las tablas al intentar sel levantadas lo alarmó- Escóndete- La soltó un momento- No se quien puede ser, y no pienso dejar que te pongas en peligro.
Bella no replicó, se volvió a colocar en el mismo lugar en el que estaba cuando Edward había bajado, él, por el contrario, se quedó a la vista, preparado para enfrentarse a quien fuera que intentara bajar. Al abrirse las tabla, Edward sonrió, Carlisle estaba allí, sonriente.
-Padre- Le devolvió la sonrisa.
-Ya ha terminado todo, el gobernador ha sido apresado.
-Eso es maravilloso- Tendió la mano hacia donde estaba Bella- Cielo, ven, ya no tienes nada que temer.
Bella salió de su escondite, cogió la mano de Edward y se dejó subir a la superficie, deseando pisar algo más estable que aquella tabla en la que estaba escondida. Mientras Edward subía, Bella sintió otra contracción y no pudo retener un pequeño grito de dolor.
-¿Te encuentras bien?- Carlisle se arrodilló junto a ella y colocó sus manos en el vientre de su nuera, a los segundos de haberla tocado se dio cuenta de lo que sucedía- Está bien, no tienes de que preocuparte.
-¿Entonces por qué me siento tan asustada?
-Todas las mujeres están asustadas cuando están en su situación- Le sonrió intentando darle tranquilidad- Da igual que el primer niño que el décimo.
-¡Bella!- Exclamó Edward tomándole la mano una vez estuvo arriba.
-Cálmate tú también- Se puso en pie- Cógela y vayamos hacia la casa, siendo primeriza, esto tardará un poco, tenemos tiempo de llegar.
-Está bien- Edward la tomó en volandas y siguió a su padre por las calles de Forks- ¿Y tío Eleazar?
-Está llevándose a los prisioneros al muelle en el que se colocará el barco de Jacob, todos serán enviados ante un tribunal justo y serán procesados.
-¡No!- Dijo Bella asustada- ¡Si lo hacen ellos nos delatarán! ¡Sabrán quien soy!
-Eso no ocurrirá, pero os lo explicaré luego, ahora lo importante es llegar y ponernos manos a la obra.
No tardaron demasiado en llegar a la casa de Edward y Bella, allí, Edward colocó a Bella en la confortable cama mientras Carlisle amordazaba a Tanya en la habitación contigua. Una vez estuvo seguro de que ella no daría problemas, volvió junto al joven matrimonio y se dispuso a organizar cosas.
-Edward, ve a buscar a tu madre, yo me quedaré a su lado hasta que vuelvas.
-¿Tengo que ir yo?- Preguntó consternado ante la idea de alejarse de Bella tan siquiera un momento.
-¿Ves a alguien más aquí?
-No pero...
-Pero nada, yo no puedo irme porque si el parto se acelerara tú no sabrías que hacer, así que ve. Cuanto antes te marches antes volverás- Dijo sin rodeos.
-Está bien- Besó la frente de Bella- No tardaré, te lo prometo.
Edward salió corriendo, dejándolos solos en la habitación, Bella observó el rostro de Carlisle antes de preguntarle.
-¿Qué es lo que ocurre para que quieras que se marche?
-Se me olvidaba lo astuta que eres- Se rió al mirarla- En realidad no ocurre nada, pero lo he visto muy nervioso, y he creído prudente que saliera a que le diera el aire mientras te explico a ti todo lo que va a suceder.
-Está bien, eso puedo entenderlo, ¿pero porqué llamar a Esme?
-A parte de que me ha servido de excusa para que se fuera, resulta que además la necesitaré para que te ayude- Le explicó- Aunque Edward no se aparte de tu lado, como se que ocurrirá aunque le pida que salga, Esme ha pasado por esto dos veces y sabrá que palabras de aliento darte y si lo necesito sabrá como ayudarme.
-Está bien- Suspiró algo más tranquila- Adelante, ilústrame.
-Pues bien, los dolores que sientes se llaman contracciones, y ocurren porque toda tu zona íntima se está abriendo para darle paso al bebé, el dolor cada vez irá a más, pero eso no quiere decir que vaya algo mal, ¿de acuerdo?- Se apresuró a añadir.
-No le temo al dolor.
-Me alegra oír eso- Le tomó la mano- Cuando esa zona esté abierta lo suficiente empezaremos el verdadero trabajo, que será empujar hasta que el bebé salga.
-No parece complicado.
-En realidad no lo es, pero al estar acompañado del dolor gastarás mucha fuerza, y puede que sientas que no puedes más- Le apretó la mano a Bella- Pero aun así debes seguir intentándolo, ¿de acuerdo?- Ella asintió- Te aseguro que todas tenéis más fuerza dentro de la que pensáis, solo que en ese momento no podéis verla- Bella asintió con algo de duda en sus ojos- Si en algún momento realmente piensas que no puedes más, piensa que si sigues intentándolo, pronto tendrás a tu bebé en brazos, ese bebé que llevas esperando tantos meses y al que has querido desde antes de que viniera al mundo.
-Lo haré, te lo prometo.
Poco después apareció Edward con las manos temblorosas, se sentó junto a Bella y le sonrió. Esme se sentó apoyando la espalda en el cabecero y colocó la cabeza de Bella sobre sus piernas, dándole ánimos y palabras de aliento que hicieron que las contracciones fueran más llevaderas.
Cinco horas después, Carlisle les informó de que Bella estaba lista para empezar a empujar así que con cuidado la colocaron en el borde de la cama, colocaron sus pies sobre el mueble de la cama, haciendo que abriera las piernas, dando acceso a Carlisle a su intimidad. Edward tomaba su mano con fuerza, dispuesto a rompérsela con cada apretón de ella si eso la ayudaba, Esme seguía teniendo la cabeza de Bella entre sus piernas, poniéndole paños húmedos para refrescarla.
Bella siguió cada indicación de Carlisle, empujó cada vez que se lo decía, apretando la mano de Edward con cada empujón y soltando un fuerte grito de dolor, pero por más que empujaba, el bebé no salía y ella empezaba a notar como le fallaban las fuerzas.
Cuando pensaba que ya no podía más miró a Edward, que le besaba la mano asustado, después a Carlisle y este le dedicó una media sonrisa.
-Vamos, un poco más, no falta mucho- Bella recordó las palabras que horas antes le había dicho su suegro a solas, y de inmediato, sintió como nuevas fuerzas nacían en ella, así que continuó con su labor, consiguiendo que minutos después, un llanto inundara la habitación- Es una niña- Dijo Carlisle colocándosela a Bella sobre los brazos- Una hermosa niña sana.
-Renesmee- Susurró al verla por fin- Eres más bonita de lo que me había imaginado.
-Es la niña más bonita que existe- Añadió Edward besando la frente de Bella para luego quedarse embobado mirando a su hija- Mi hermosa Renesmee.
Hola a todos,
siento muchísimo el retraso, pero la verdad, no he pasado una buena temporada, hace un mes murió mi padre y espero que entendais que no he estado de mucho humor para escribir. Además, he estado con examenes hasta el viernes, pero como veis, no he abandonado ninguna historia, nunca lo he hecho y nunca lo haré.
¿Qué os ha parecido el capítulo? Igual un poco rápido, pero creo que tampoco había que poner mucho más, meter acción porque si no creo que sea bueno, y lo importante del momento era ver que ocurría con Bella.
Gracias por todos los que seguís ahí a pesar de mi tardanza, de verdad, que lamento haberme retrasado tanto. Y por los que habéis preguntado, mi embarazo va viento en popa, ya estoy en mi sexto mes y todo va de maravilla, en tres mesecitos tendré a Manuel en mis brazos.
Espero tener el siguiente en una semana, como mucho dos, prometido.
Nos leemos pronto.
