Capítulo VII
Los dos hermanos
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Isabella
Maldición; ya eran las 7:23 pm.
La fiesta era a las seis de la tarde. Una hora y media de retraso; válgame señora mía.
—Te falta una cosa, Isabella —la voz de mi madre me detuvo en seco frente a la puerta de mi habitación.
—¿Qué falta? —mire a los ojos a mi mamá; esperanzada.
—Perfume.
Saco de su bolsa de cosméticos un pequeño frasco de vidrio color rosa transparente. Me baño literalmente con el suave liquido azul y sentí que me acababa de bañar; de nuevo.
—Listo.
—¿Y qué tal quede? —enarque las cejas esperando una buena señal; la combinación de un vestido fresco sin mangas color azul cielo con lunares blancos, y con un atractivo escote en "V" y, para colmar, apenas si me tapaba mis muslos.
Mi mamá me había dado un collar con una mariposa plateada en la caída. Tenía puesto unos zapatos de piso blancos. ¿Y qué mejor que mi cabello amarrado en una coleta en alto, sujeta por un listón azul?
Bueno, es que cuando una chica está desesperada por verse guapa en la fiesta de cumpleaños de su amigo con derechos, una recurre a medidas drásticas; como pedir ayuda a su mamá.
—Te vez hermosa; tus ojos azules resaltan demasiado.
—Gracias, mamá.
—De nada, pequeña.
Tome mi bolsillo de mano blanco y me lo puse. Me mire una última vez por el espejo y bueno, sentí que me faltaba algo; hice una mueca de inconformidad.
—¿Sucede algo, Isa? —pregunto mi mamá, preocupada.
—No… —arrugue la nariz—. Es que no encuentro mi brazalete favorito.
—¿Cuál? ¿El que tiene varios dijes y en uno de ellos tiene una foto tuya con Santiago?
—Si… No lo encuentro desde ayer… Sabes que siempre lo llevo conmigo… Es de la suerte… —susurre.
—No te preocupes. Lo encontré tirado ayer que venía de regreso a la casa; estaba en la calle; del otro lado de la rendija de madera del patio. ¿Eso es demasiado raro, no lo crees?
Y todo se me vino a la mente de nuevo; yo cayendo a la calle; yo viendo a Phineas y Ariana besándose; yo en los brazos de Phineas; yo recostada en mi cama y Phineas acorralándome; yo durmiendo en los brazos de Phineas; yo con las dudas del pelirrojo; yo besándome con Phineas…
—¡Devuélveme mi brazalete, mamá! —grite con los ojos cerrados.
—Hey, Hey, Hey. ¿Por qué estás tan roja?
—¡Mamá!
—Ten.
El Dios santísimo escucho mis plegarias y me devolvió mi suerte. Por suerte el brazalete estaba intacto.
—Recuerda llegar máximo a la una de la madrugada; mañana tienes escuela —dijo mi mamá mientras bajábamos las escaleras.
—Claro que lo recordare. Aun así, no te preocupes tanto; recuerda que solo iré a la casa de enfrente —exclame cuando estábamos ya en la entrada de mi casa.
—No importa; aun así cuídate; no olvides que si alguien intenta sobrepasarse contigo, tienes que salir corriendo a casa, ¿de acuerdo?
Madre mía; si tan solo supieras lo que hizo Phineas conmigo ayer y hoy…
—Claro, claro. Tú tranquila.
Abrí la puerta y note que el sol ya se estaba escondiendo.
—Ve con cuidado Isa. Y lo más importante; diviértete.
—Claro. Adiós mamá —le di un beso en la mejilla y después salí de ahí sin mirar atrás.
Todo el lugar se sentía demasiado fresco y los pájaros cantar fueron de mucha ayuda para tener agallas y abrir la rendija de madera del jardín trasero de Phineas.
La música estaba un volumen no muy escandaloso, pero si considerable.
El jardín parecía estar decorado por un "Decorador profesional"
El gigantesco árbol tenia las hojas de las ramas lo más finas posibles. La música quien sabe de dónde salía pero se sentía como si llevaras audífonos a un volumen exacto y hermoso.
Adornos rojos esparcidos por todo el jardín; el cabello de Phineas era rojo.
Entonces, de la nada, me encontré un artefacto demasiado peculiar para mis sensibles ojos; parecía una caja de regalo por enfrente, pero por la parte trasera, había un millón de cables, luces y botones que solo hacían que odiara más el árbol genealógico del "Algebra"
Sentí las manos de alguien por detrás, abrazando mi cintura.
—Vaya, hasta que te dignas en venir. Una hora con cuarenta minutos es algo tarde, ¿no lo crees?
El ronroneo de esa voz masculina me sacó de quicio. Retumbando por mis oídos y queriendo más.
—A veces puedo llegar a ser muy impuntual —susurre aún sin voltear a verlo.
—Pues que mala costumbre tienes, Izzy.
—Supongo…
—¡Hey todos, es hora de abrir el mayor regalo de Phineas! —grito un chico.
Mi mirada la dirigí a dónde provenía la voz y, como un "deja vu", vi a Ferb Fletcher en el techo de la casa con un micrófono en mano.
Por un instante, muy corto a decir verdad, él cruzo la mirada conmigo y, yo sé que, por muy pequeño que fuera, algo extraño y cálido me calo; él me vio, yo lo vi, y algo sucedió ahí, yo lo sé.
—¡Sí! —gritaron todos; yo no.
—Bien —respondió él Fletcher.
De una manera sorprendente y anormal, Ferb Fletcher brinco del techo dando una marometa. Sus pies aterrizaron justo y directo en el pasto fresco. Su sonrisa resplandeció y las chicas se pusieron a aplaudir y a gritar como locas.
—Phineas… Tu hermano debería ir a un psicólogo —susurre.
—No te preocupes, es normal; lo que caracteriza a Ferb es su manera increíble de decir máximo veinte palabras en todo un día.
—Pues no lo parece —fruncí el ceño.
Él pelirrojo que me sujetaba con fuerza de la cintura, dio una enorme carcajada que causo que el corazón casi se me paralizara.
—Isabella, Ferb es un chico callado, sí, pero su forma de hacer las cosas es diferente.
—Explícame que quieres decir con diferente.
—Es "cool"
Di una carcajada y sonreí como una estúpida enamorada.
—Un callado cool, si claro, repíteme eso cuando tenga treinta años.
—Que graciosita, Isabella.
Iba a decir algo más pero Fletcher se acercó a nosotros y la palabra se me quedo congelada en la boca.
—¡Phineas, hermano!
—¡Ferb!
Los dos se dieron un abrazo fraternal y como Phineas diría; cool.
—¿Dónde estabas? No te he visto desde la mañana que no me despertaste ni porque era mi cumpleaños.
Ferb Fletcher no hacia contacto visual conmigo para nada; como si me quisiera evitar.
—Haciendo ajustes para tú mayor regalo, pero bueno, aquí me tienes.
Fletcher se señaló así mismo con las manos y sonrió de oreja a oreja.
—Bueno, te presento a Isabella.
Phineas me tomo de los hombros y me puso adelante de él; como si quisiera que él Fletcher me examinara por completo y diera una opinión de mí.
Él peliverde ni me vio a pesar de que estaba justo enfrente de él, no, Fletcher solo se dignó a dirigir la mirada al cielo y comentar:
—Claro… Ya casi cae la noche; perfecto para abrir tú regalo por parte mía.
Fletcher, aún sin dirigirme la mirada, tomo a Phineas por detrás de los hombros y lo condujo adentro de la casa; abandonándome y dejándome sola.
—Claro, ignórame —susurre.
Tome una gran bocanada de aire y la saque por la nariz ocasionando un largo y doloroso suspiro.
—¡Isabella! —la voz femenina de alguien me saco de mis pensamientos.
Mi cabeza la dirigí adonde provenía la dulce voz y, para mi mala suerte, me encontré con esa chica; la rubia amiga de Ariana… Creo que se llamaba Jane…
Llego hasta mí con una sonrisa en los labios y con un dulce vestido rosa que le llagaba más arriba de las rodillas.
—Amm… Hola… —le sonreí confundida.
—Soy Jane —carcajeo.
—Amm… ¡Oh, sí! Jane…
Me sonrió enormemente dándome a entender que comprendía mi confusión.
—Vamos a Calculo Integral, Física y Español juntas.
—¡Claro!... Eres… La amiga de Ariana, ¿no es así?
—Ariana tiene muchas amigas —sonrió—. Querrás decir: "La mejor amiga de Ariana".
—¡Claro!.. Eso mismo quise decir… —sonreí forzadamente y ella hizo una mueca, desvió la mirada al techo, y después pronuncio:
—No te agrado. —no fue una pregunta; fue una afirmación.
—¿Por qué lo dices?
—Ariana ha… Ariana ha estado observándote desde ayer que fue tu primer día de escuela.
—Pero hoy no fue a la escuela…
—No. Pero otras chicas le han informado por texto lo que has estado haciendo con Phineas…
—Jane, mira, te juro que no fue mi intención; ayer Phineas me…
—No te preocupes —me interrumpió—. A mí no me molesta lo que hagas con Phineas. Además, verdaderamente me agradas.
—Pero Ariana…
—Lo sé —volvió a interrumpirme—. Ariana es mi mejor amiga y yo debería de odiarte por meterte con su novio pero, Ariana, a pesar de ser mi mejor amiga, no se merece a Phineas.
—¿Lo dices enserio? —la mire estupefacta.
—Sí, mira, conozco a Ariana desde el preescolar. Se todo de ella y también se cómo es y de lo que es capaz de hacer. Antes ella no era así; antes ella era linda, inteligente, amable y buena persona, pero… —dio un largo suspiro; recordando—…Danny Freeman la cambio por completo.
Los ojos los abrí desmesuradamente.
Danny no, por favor Danny no. Cualquiera menos él. Mi Danny no…
¿Danny que tenía que ver con Ariana? Es decir, Ariana y Danny eran el polo opuesto; ellos no podían…
Entonces… Recordé lo que Danny me había dicho de Ariana el día pasado; mi primer día de clases.
"—Ariana Fields —pronunció Danny—. Hija de uno de los diputados más importantes de Danville. Líder de las porristas. Puede que sea hermosa, pero ella se lo toma muy enserio. Los chicos la buscan por su belleza, pero saben a la perfección que es una cabeza hueca. Además, ella tiene novio."
Pero en ese momento, Danny la describía con odio, sí, pero a la vez, con lastima y rencor.
No podía comprender cuál era la relación de Ariana y Danny, era como sí me dieran un golpe en la cara. Dolía, y, en ello, no tenía sentido; se suponía que todos mis sentidos estaban fijos en Phineas y nada más. Pero, ahora que Jane mencionaba el cambio drástico de Ariana Fields por culpa de Danny Freeman, mi interior despertaba y ahora se daba cuenta de que yo sentía algo fuerte por Danny, no lo negaba pero, mis celos eran evidentes hasta para mí misma; yo estaba loca por Danny desde que lo había conocido.
—¿Por qué? —susurre.
—Ellos… Bueno… Es difícil de explicar… Solo te puedo decir que Danny Freeman es un buen chico, y un buen chico como él no se merece algo como lo que le hizo Ariana.
—¿Qué es lo que le hizo Ariana a Danny? —mi voz no lograba escucharse bien; apenas y podía hablar; me costaba encontrar mi voz aún con vida.
—No es por ser mala persona o porque me caigas mal, nada de eso pero, lamento decirte que no es de tú incumbencia —«Justo en el orgullo»
—No te preocupes; a veces suelo meter mis narices en donde no me llaman.
—Isabella, perdóname; no quise sonar grosera, y menos contigo; tú me agradas.
—No; no te preocupes, Jane; estoy bien, no pasa nada.
—Enserio, perdón; lo que menos quiero es que me guardes rencor o tener problemas.
—No te guardo ningún rencor y, para suerte buena, yo tampoco quiero tener ningún problema contigo y menos con Ariana.
Jane me sonrió y sentí su calidez inundarme; como algo maternal; la rubia, después de todo, me agradaba, y mucho.
—¡¿Cómo la están pasando todos?! —grito Ferb Fletcher desde lo más alto del árbol.
—¡Bien! —todos gritaron; incluyendo a Jane.
—¡Qué bueno porque les tengo una sorpresa a todos; aunque la verdad la sorpresa es para el festejado!
Fletcher saco un pequeño control y presiono un botón. Entonces, de la nada, el regalo extraño que me había encontrado cuando llegue, se desdoblo como si fuera cartón; por si solo se desdoblo; como si tuviera vida propia.
Para mi "buenísima suerte" este saco un tubo a lo largo y, de él, un escenario en concreto. La carpa se alzó y una pantalla grande y plana se apareció en la parte central de la lona. Dos tipos salieron del suelo del escenario y, con una guitarra y un bajo en mano, se acomodaron en la parte de atrás.
Después otro tipo salió del piso con una guitarra acústica y otro más con una batería.
Cinco micrófonos se deslizaron por si solos hasta llegar al escenario en cuánto Fletcher presiono otro botón.
Y, de la forma más increíble, la guitarra acústica comenzó a sonar.
La rola se hizo presente y me sonó conocida. De la nada; la voz de Lesley Roy acompaño a los cuatro instrumentos.
Don't hang up, can we talk?
So confused, it's like I'm lost
What went wrong? What made you go?
Don't pretend, you don't know
This is me, Im unchangeable
When did we fall apart?
Or did you lie from the start?
Y su presencia se hizo presente con la sonata de "Unbeautiful" en el escenario.
It was you and me against the world
Los brazos de alguien me rodearon. Mi rostro se espantó al principio, pero después di media vuelta a mi cabeza.
And you promised me forever more
Phineas me estaba sonriendo como un tonto enamorado.
Was it something that I said?
Was it something that I did?
Di la media vuelta por completo y lo sujete del cuello mientras que él a mí de la cintura.
Cause I gotta know what made me unbeautiful
—Valla, hasta que te dignas a venir —susurre.
—Perdóname. Ferb me enseño la idea de este regalo y… Bueno… Me entretuve en algunos pequeños ajustes —empezó, lentamente, a bailar conmigo al compás de la canción—. Ahora me crees cuando te dije que mi hermano y yo creamos cosas desde pequeños.
—Bueno, la palabra "cosas" no encaja en el texto.
—Sí, bueno, es hipotermia.
—La hipotermia no encaja en "este" texto.
Phineas me sonrió y siguió bailando conmigo.
No era una canción especialmente para vals o simplemente para bailar pero, aún después de eso, muchos chicos y chicas se adentraron al centro del jardín y comenzaron a bailar.
We were still untouchable
Él me dio un tierno y suave beso en la coronilla de la frente.
It was you and me against the world
And you promised me forever more
Phineas, literalmente, me dio una vuelta cargándome fuertemente de la cintura. No sé por qué, pero solté una risita estúpida.
Was it something that I said?
Was it something that I did?
¿Importaba lo demás? No. Para mí no. Era especial y relajante al mismo tiempo; fabuloso y químico junto.
Cause I gotta know what made me unbeautiful
Pero la letra de la canción no encajaba con dos cosas; la primera, el cumpleaños; algo realmente opuesto a la letra de la canción. La segunda; el momento; era algo completamente romántico como para encajar en una sintonía que, para ser honesta, era algo deprimente y frustrante; nada que ver con un momento lindo y hermosamente mágico a comparación de ello.
Because we're much better all together
Can't let go!
Phineas me tomo del mentón y, con el pulgar, acaricio suavemente ese punto; acercando sus labios a los míos.
It was you and me against the world
And you promised me forever more
Was it something that I said?
Was it something that I did?
Cause I gotta know what made me unbeautiful
Me beso.
Y, no fue un beso como los anteriores, no; fue un beso diferente, mágico; único. Las mil maravillas me inundaron y sentí no solo que Phineas me bajaba la luna y las estrellas, no; él me bajo, para mí solamente, el universo entero.
It was you and me against the world
And you promised me forever more
Was it something that I said?
Was it something that I did?
Cause I gotta know what made me unbeautiful
Made me unbeatiful
No estaba enamorada, pero me sentía única con él.
La canción termino y yo detuve el beso.
—¿Qué sucede? —pregunto Phineas.
En su mirada, supe enseguida que él no quería que terminara ese momento.
—La luz nos refleja a nosotros —susurre.
—Ya me di cuenta —espetó mientras miraba todos a nuestro alrededor.
—¡Parece que, después de todo, Phineas Flynn se la está pasando increíble en su fiesta de cumpleaños! —hablo Lesley Roy—. Mi banda y yo tocaremos otra canción. Linda noche a todos —y "Crushed" comenzó a sonar
—¿Habrán visto el beso? —murmure lo más bajo posible.
—No lo creo; pero es más que evidente que vieron nuestro pequeño baile.
—Ahora sí que llegara a oídos de Ariana y estaremos muertos los dos.
—Ariana no me da miedo…
—¡Phineas! —Ferb Fletcher llego a interrumpir, de nuevo. Voltee los ojos y crucé los brazos.
—¿Qué sucede? —hablo Phineas.
—Tú pequeño show tiene impactado a todos.
Ferb Fletcher seguía sin mirarme a los ojos. «Patético»
—No fue un show… —murmuró.
—Tal vez no lo sea pero, te recomiendo que busques otra parejita porque, con Isabella —mi nombre pronunciado por él, sonaba exquisito y delicioso—, no creo que sea posible; un "posible" romance —remarco la penúltima palabra con comillas imaginarias de los dedos—, será comenzado.
—No me interesa —pronunció Phineas con el ceño fruncido.
—Talvez a ti no pero, para Isabella, su vida será imposible con Ariana detrás de ella.
—La defenderé.
—Vamos; que te cuesta bailar con otra chica y ya.
—Ferb…
—¡Esta bien, Phineas! —lo interrumpí con una sonrisa fingida en los labios—; no quiero que tengas problemas por mí culpa. Mira, ve con Jane; ella está allá —la señale en el centro del jardín bailando sola.
—Isabella… —me miro a los ojos, después miro a su hermano—. De acuerdo. Volveré por ti, ¿está bien? —me miro como si se fuera a la guerra.
—Está bien —murmure.
Deposito un beso suave en mi frente y se fue por Jane.
Y, reaccione en una fracción de segundo que "yo" y "Fletcher" nos habíamos quedado solos. Sin más remarcar que era un "Ella y Él"
Mire al cielo buscando una señal, una respuesta o, cualquier otra cosa que me sacara de ese lugar; para no decir que más bien algo que me alejara de él.
Lesley Roy comenzó a tocar "Thinking out loud" y mi corazón se paralizó.
—¿Quieres bailar? —fue lo que dijo Ferb Fletcher en cuanto sonó la primera nota de la canción.
Yo, sin mirarlo a los ojos, conteste:
—¿Me hablas a mí?
—¿A quién más si no es a ti?
—Pensé que era invisible para ti —murmure aun observando al cielo.
—¿Por qué lo serias?
—Por qué parece que me veo fea, que huelo mal y que, sin embargo, soy como un veneno para ti.
—No lo eres.
—Pero parece que si lo soy. Me has estado evitando desde que llegue; ignorando mi presencia.
Me voltee a mirarlo y, para mi pésima suerte, me encontré con sus ojos azules penetrándome.
Su mirada la dirigió a Phineas que estaba del otro lado y, después, la volvió a dirigir directamente a mis ojos.
Avanzó con pasó dudoso a mí y, después, justo enfrente de mí, tomo mi mano derecha y la puso sobre su hombro, sus manos sujetaron con firmeza mi cintura y mi mano izquierda se sujetó de la manga de su camisa por inercia. Todo eso sin despegar ni por un segundo nuestros ojos del contacto visual.
Su camisa de cuadros azules era una combinación increíble para esos jeans negros ajustados y sus tenis negros con suela blanca. Y, para enredarme más en él, tenía su cabello verde rebeldemente acomodado.
—Es que… No quería que supieras que eres como un imán para mis instintos masculinos —masculló.
—¿Lo soy? —exprese mientras seguíamos el compás de la música.
—Evidentemente.
—¿Y porque?
—Desde que sentí tú presencia en esta casa, presentí que "esto" iba a pasar.
—¿Exactamente a que "esto" te refieres?
—A que… Por inercia, terminara como un lunático sintiendo tú presencia por todos lados y no pudiera dormir en paz por ello.
—Qué tontería —espete desviando la mirada hacia un lado.
—No lo es —pronunció con seguridad.
Lesley Roy comenzó a cantar "Dead but breathing" y no puede evitar ponerme colorada de la cara.
Mis ojos los desvié hacía los de él y me encontré con que, estúpidamente, nuestros labios estaban a escasos centímetros.
Jamás en mi joven vida imagine encontrarme con un tipo tan huraño pero, a la vez, tan atractivo como él; increíble.
Tomo mi mano izquierda y la subió hasta llegar a su hombro.
La canción era lenta y hacia que me sintiera del carajo.
Aún no despegábamos los ojos del contacto visual y, como estúpida, sentía mis piernas de gelatina; en mi vida ningún chico me había mirado de esa manera; tan profundamente.
Maldito Fletcher.
Mi corazón lo sentía tan acelerado como nunca imagine sentirlo, mi respiración comenzaba a agitarse, y mis manos comenzaban a temblar.
Descubrí que, por muy tonto que sonara, me había vuelto adicta a esos ojos y a su forma de mirarme; la mirada de Fletcher se había vuelto adicta para mí en cuestión de minutos.
Estúpido chico. Y, estúpida chica.
"Here for you now" hizo presencia en la voz de Lesley.
Por dos segundos estuve a punto de besar a Fletcher, hasta que…
—¿Qué carajo estás haciendo, Ferb? —Dios mío santo, Phineas.
—Yo no estoy haciendo nada; solo bailo. ¿Algún problema por ello? —gruño él peliverde.
—A ella no la toques —espetó Phineas.
—No eres dueño de ella, Flynn —pronunció.
—No es de tú incumbencia, Fletcher —hablo en tono alto.
Él peliverde me sujeto con firmeza de la cintura y después me puso detrás de él; como si me quisiera proteger de Phineas.
—Te he dicho que no la toques —los ojos de Phineas encendieron.
—¡Te he dicho que ella no tiene dueño! —gruño.
—¡Aléjate de ella! —grito Phineas y, por instinto, no lo soporto más y exploto.
Un golpe a Fletcher hizo impacto en la cara y, estúpidamente, todo comenzó.
Él peliverde casi cae sobre mí pero por suerte lo sujete de la espalda y del hombro para que no cayéramos ninguno de los dos.
—¿Estás bien? —susurre.
Lo mire a los ojos y vi que, en ellos, reflejaban preocupación. No por él; Si no por mí.
—Isabella, yo…
—¡¿Aún no comprendes que debes de alejarte de ella?! —grito Phineas.
El volumen de la música era tremendamente alto; solo cuatro personas se habían dado cuenta de la pelea entre Flynn y Fletcher; los demás estaban bailando y completamente atentos a la música de Lesley Roy.
—¡No! ¡Anda; dame otra paliza para que aprenda! —mire a los ojos al peliverde y vi en ellos la desesperación. Yo era la que le daría otra paliza si no dejaba de decir estupideces.
Ferb Fletcher se levantó con esfuerzo y balanceos de mis brazos y se encamino a Phineas.
Un golpe en el estómago a Phineas, otro en la cara, otro en la nariz.
Phineas reacciono y se abalanzo sobre él. Lo golpeo varias veces en la cara; sus nudillos se pusieron rojos de sangre.
No pude reaccionar; solo me deje llevar por el instinto.
Tome a Phineas de los hombros y lo empuje al pasto, después, por inercia y coraje, le di un golpe en la cara.
—¡NO ESTORBES! —grito, me empujo, y después me devolvió el golpe en la cara.
Mi mundo callo y descubrí que no podía seguir así.
—Isabella… —susurro Phineas y su mano me quiso tocar—. Yo no quise…
—¡Aléjate de mí, Phineas Flynn! —quite su mano de mi cara bruscamente y retrocedí cuatro pasos hasta quedar justo enfrente de él peliverde
—Izzy…
—¡No, no; no me vengas con tus estupideces! ¡No me digas así!
—Oye… Yo… —me tomo del mentón.
—¡QUITA TUS SUCIAS MANOS DE MÍ, FLYNN!
—Detente, Isabella.
—¡No, tú detente, Phineas! ¡No soy un maldito juguete tuyo a la espera de que abandones a Ariana! ¡No soy tú perrito faldero, Flynn! ¡Ni creas que seguiré como estúpida detrás de ti solo porque me demuestres tus besos y caricias! ¡PARA ESO ESTÁ ARIANA!
—Isabella… Llevaremos a Ferb a su habitación… —murmuro Jane a mis espaldas y yo asentí.
—¡Tú no eres ningún juguete para mí, Isabella! —expresó Phineas.
—¡Pues eso es lo que demuestras, Phineas!
—¡Jamás fue mi intención demostrarlo!
—¡Me siento como la distracción mientras Ariana no está!
—¡Te dije que terminaría mi relación con ella en cuanto volviera!
—Eres un mounstro, Phineas —murmure—. Vete al diablo.
Camine hacia adentro de su casa y subí las escaleras; lo único que sabía era que él cuarto de él peliverde estaba arriba.
Una puerta entre abierta me dejo divisar a Ferb Fletcher acostado en una cama y no tenían que decírmelo dos veces para entrar.
—¡Fletcher! —exclame al entrar.
—Isabella… ¿Estás bien? Lamento no haberte defendido después de que Phineas te golpeara.
—No te preocupes; estabas herido y no tenías por qué haberme defendido.
—Isabella… Te he causado muchos problemas.
—No… —lo tome del mentón y lo mire a los ojos—. Phineas se ha convertido en un problema para mí desde ayer por la tarde.
—Creo que… Creo que he cometido un error al mirarte.
—¿Al "mirarme"? ¿A qué te refieres con eso?
—A que… en el techo, mientras anunciaba el regalo más grande para Phineas, te vi abajo, por primera vez pude ver a una chica y… Y lamento decir que no fue a la correcta… —su rostro lo puso sobre sus manos y después exclamo—; ¡Oh, Dios! ¡Observe a una chica prohibida!
—Oye… Lamento haber causado problemas… Dicen que ustedes dos son inseparable y mira; ahora los he separado.
—No, Isabella; él ya estaba distanciado de mí.
—Yo…
Me tomo del mentón y, con suavidad, me deposito un beso en los labios.
Era real y estúpidamente que esto sucediera.
¡Dios mío!
Ferb…
Continuara…
