Capitulo 14

En un lugar oscuro, lleno de energía maligna, sin sentimiento alguno, cuerpos moviéndose sin voluntad, platicaban las malignas.

-El está a punto de despertar y no podemos vencer a las Sailor, casi siempre están juntas

-Pero según la maligna Rifa, dice que ya tiene el viaje listo, allí llevara a las Sailor y las mataremos y el no estará.

-No teman cada vez me hago más fuerte, el ataque del rey me dejo lastimado, pero, ella cada vez se aleja más de él, y él lo presiente, así que cuando me recupere, aparecer frente a ellas –la voz masculina del hombre hacía sentir escalofríos y pavoroso hasta el más valiente.

La Sailor del tiempo apareció al frente de aquellas grandes puertas selladas, poso su mano sobre ellas –Reina Serenity, ¿qué sucede, he sido la guardiana por muchos siglo, que pasa ahora? –la Sailor del tiempo sintió una energía, se dio cuenta que no era maligna pero está escondida en la profunda oscuridad del lugar – ¡muéstrate! –grito apuntando con el báculo en la dirección correcta – ¡grito mortal! –lanzo el ataque, pero antes de impactar la presencia desapareció, la Sailor del tiempo frunció el ceño – ¿que fue eso? –se pregunto al Sailor del tiempo, retrocediendo.

Serena despertó en una habitación conocida, poso su manos en la cabeza que le dolía arto, se sentía extraña, no recordaba mucho sobre lo de anoche, pero por su mente paso el rostro de Seiya en y la herida de su frente, se sentó sobre la cama y se dio cuenta que estaba en el cuarto de su prometido.

-Me duele la cabeza, ¿dónde estará Darién? –pregunto al sentarse en la cama sobre el buró vio una nota en la que decía: "princesa tuve que ir a trabajar, cuídate nos vemos en la noche". – ¿En la noche?, no lo creo, ¿qué paso anoche? –se preguntaba Serena para sí misma.

En el departamento de los hermanos Kou, Taiky había sido el primero en despertar, aun no comprendía lo que había sucedido anoche, el porqué querer proteger a su hermano le hizo actuar de esa forma, estaba sentado en el sillón meditando, cuando el timbre del apartamento sonó. Camino a la puerta y se sorprendió al ver a dos chicas paradas frente a él.

-Hola, buen días, como están –Mina saludo alegremente, regalando una hermosa sonrisa, Amy esta tras de ella tímidamente.

-Hola, buen día –pronuncio tímidamente.

-Hola Amy, ¿qué hacen aquí? –pregunto Taiky

-Visitando –dijo Mina enarcando los ojos

-¿Como estas? –pregunto Taiky posando su mano en la mejía de Amy, preocupado por el golpe de Sailor Neptiun

-Bien gracias –dijo ella apenada –Mina y yo decidimos venir para ver cómo estaban –dijo esta sonrojada.

-¡mmm que romántico! –dijo Mina haciendo que Taiky y Amy se sonrojaran y alejaran el uno del otro

-Pasen adelante, no se queden allí –dijo Taiky sonrojado, Mina y Amy entraron al apartamento era grande, limpio y ordenado, además su hermosas ventadas que completaban la pared, se veía hermoso.

-Gracias, les trajimos woffles para desayunar –dijo Mina emocionada sin una canasta en su mano.

-Gracias, los chicos no tardan en levantarse, pero les confieso que ya no somos tres –dijo Taiky caminando con las chicas hacia la cocina para dejar la comida.

-¿A qué te refieres? –pregunto Amy, colocando la comida en la cocina, Pero antes de contestar, Yaten apareció tras la puerta y justo detrás de él una pequeña pelirroja adormitada, Yaten se sorprendió al ver a Mina en la cocina con Amy y Taiky.

-Buen día Yaten –dijo Amy y se acerco a la pequeña aun adormitada –buenos días pequeña –dijo y sonrió

-Buen día, veo que llegamos en buen momento –dijo Mina saludando a los presentes.

-Buen día chicas –Yaten las vio sorprendo

-Hola señora –dijo la pelirroja con una hermosa sonrisa

-¡Señora! ¿Qué?, ¡no, no, no yo no soy señora niña! –pero al parecer eso la pequeña ya lo sabía, aunque conocía también Mina que sabia que eso le molestaría, los presentes se rieron como nunca, la expresión de Mina había sido de lo mejor.

-Perdóneme, señora –dijo la pequeña y todos iniciaron a leer nuevamente.

-Están con él, no debemos preocuparnos

-Lo sé, pero debemos buscar a las demás y decirles la verdad

-Como confiar en ellas si en un futuro son traidoras

-No por su elección

-Si él la eligió, es porque su corazón tiene maldad

-Te equivocas S…

-Ya basta, es mejor buscar al Pegaso, está aquí, debimos evitarlo, pero fallamos, ahora busquémosle

Mina y Amy prepararon la mesa, todo se veía delicioso, Lita les había ayudado a cocinar, pero su sorpresa fue cuando vieron que Seiya se acercaba al comedor con su hija en sus brazos y la chica de cabello rosado a su lado, imaginaron que ella era la madre de la pequeña, aunque era demasiado joven para él, pero no era para tanto, Darién y Serena se veían igual o quizá hasta peor.

-Buen día –saludo Seiya, pero se sorprendió al ver a Mina y Amy –hola chicas, ¿qué hacen aquí? –pregunto Seiya extrañado la verlas

-Les trajimos el desayuno, pero creo que calculamos mal, pero ¿cómo está tu cabeza? –dijo Mina y le sonrió a la chica de cabello rosa a lo cual la chica respondió la sonrisa.

-No te preocupes, todo está bien –dijo Seiya tocándose la herida que tenia cubierta con una pequeña gaza.

-Ahora ya sabemos que son más de tres –dijo Amy dirigiéndose a Taiky y termino de servir los woffles.

El desayuno estaba delicioso, los chicos y las pequeñas comían animosamente, Mina y Amy veían a Seiya, habían cambiado bastantes, cada vez más guapos, pero Seiya no sonreí igual que cuando lo conocieron, la chica pelirosa baja su vista y evitaba verlas, pero Amy no podía dejar de verle.

-Seiya y Serena hubieran hecho una linda pareja –susurro Mina en el oído de Amy, quizá algunos le escucharon, quizá algunos no quisieron decir más.

-Cállate Mina –susurro Amy al lado de Mina.

-¿Quieren ir al parque? –pregunto Seiya a las chicas terminando su desayuno.

-¡Sí! –indicaron animosamente

Serena corría sin rumbo, había salido del apartamento de Darién, no sabía qué hacer, además sus padres estarían preocupados, aunque no creía que se hubieran dado cuenta, las chicas seguro se encargaron de eso. Iba pensando en eso cuando delante de ella tres figuras se posaron.

-¿A dónde vas? –pregunto la señora de los vientos

-¡Haruka me asustaste! –Serena se paralizo, no las había visto venir.

-Perdona gatita, pero es mejor que descanses –dijo Haruka tomándole de los hombros.

-¿Descansar, a que te refieres? –pregunto Serena molesta

-Aléjate de él, Serena, no repitas lo mismo –Haruka no perdía el tiempo en decir las cosas.

-Haruka, Michiru, Setsuna, quiero que sepan que las quiero y las respeto, pero esta vez es diferente, me han dado otra oportunidad y esta vez será diferente, mi corazón habla –Serena había dicho en pocas palabras que no haría algo que su corazón no quisiera

-No seas tonta, ya escogiste tu camino –dijo Haruka tomándola fuerte de los hombros.

-No olvide a la primera dama –dijo Sepsuna tomando la mano de Haruka para alejarla de la princesa

-Sepsuna yo… –las lágrimas de Serena salieron de sus grandes ojos azules, jamás imagino que le doliera tanto el pensar que si no se casaba con Darién, Rini jamás nacería.

-Lo siento gatita, pero para esos somos tus protectoras –dijo Haruka alejándose de ella.

-No se preocupen, iré a casa –Serena bajo su mirada perdida, le dolía tanto estar amarrada a un futuro sin futuro para ella.

Una luz apareció cerca de un parque, nadie lo noto, pero alguien lo sintió, era aquel chico que se había disfrazado para pasar desapercibido.

-Espero no me haya reconocido –dijo y camino en dirección a los juegos infantiles.

Serena dio la vuelta y se dirigió a su casa, con su mirada perdida y su cabeza baja, se sentó en la banca de un parque, veía correr, jugar, salta y reír a los niños, su corazón se estremeció, su corazón y su futuro eran dos cosas distintas pero una era más fuerte que la otra. A lo lejos una pequeña niña de cabello negro entro a los juego rápidamente, seguida de una joven de cabello rosa y un joven de cabello negro azabache con una coleta. Serena los observo de lejos era la segunda vez que los veía juntos, quizá así como el acepto su destino tenia ella que aceptar el de ella. Atrás de la pareja llego su amiga Mina con su acompañante Yaten, seguidos de la chica de cabello rojizo y más atrás Taiky y su amiga Amy. Vio la felicidad en sus rostros, tantas peleas habían servido para salvar un futuro que ella no escogió, su sacrificio seguiría hasta el último día de su vida. Su felicidad jamás llegaría pero si la de las personas que amaba.

-No había podido agradecerte, por lo que hiciste anoche –índico Yaten sentándose junto a Mina en una de las bancas del parque.

-¿A qué te refieres? –pregunto Mina haciéndose la desentendida.

-Mis hermanos me contaron y gracias por defenderlos –dijo este con una tenue voz y sus ojos perdido hacia los cerezos que caían del árbol.

-No hay porque, sabes que haría todo por ustedes – Yaten giro a verle sus hermoso ojos color cielo, la mirada de Yaten y Mina brillaron, entre ellos siempre hubo una conexión, pero no se habían dado cuenta.

Seiya sentía una mirada, así que volteo a ver y era su bombón, sentada a metros de distancia de él, lo observaba pero sus ojos estaban inundados de lágrimas, así que decidió acercarse a ella para saludarla, pero ella vio su intención así que se puso de pie y salió de aquel parque.

-¡Bombón espera! –grito Seiya pero ella no se detuvo, así que el corrió detrás de ella, aunque ella no se detenía por nada del mundo, el tampoco se rendiría. Cuando por fin la logro alcanzar la tomo del brazo girándola hacia él.

-¿Bombón que te pasa? –Seiya se preocupo al verle sus ojos rojos de tanto llorar – ¿te encentras bien? –pregunto tomándola de los hombros, pero la mirada de ella estaba hacia el suelo.

-Disculpa no te escuche –dijo Serena mientras volteaba su mirada en otra dirección.

-No te creo –dijo Seiya molesto –pero solo quiero saber si estás bien bombón, me preocupa verte así –dijo suavizando su mirada.

-No es nada Seiya… sabes… –dijo ella tristemente

-¿Serena, que haces aquí? –esa voz ronca tras de ella al espanto más de lo esperado

-Darién, Darién yo… -dijo girando hacia donde provenía la voz.

-Creí que te habías ido a casa princesa –dijo este acercándose lentamente, dirigiéndose a Seiya quien le reto con la mirada.

-Las horas se acortan cada vez más –dijo quedando a centímetros de distancia

-Tengo una misión que cumplir, y no irme hasta que lo haga –respondió Seiya serio

-Es mi planeta y yo decido –indico serio Darién, pero antes que Seiya respondiera, Serena hablo.

-Darién, Seiya, por favor, debemos de unir nuestras fuerzas –indico

-Vamos Serena –la tomo del brazo –es mi planeta y yo lo protegeré –Darién era obstinado y celoso, Seiya quedo parado en aquella acera observando cómo su amor se alejaba en los brazos de su rival, sentía impotencia, desafiarlo indicaba provocar una guerra entre Kinmoku y la tierra.

Serena llego a su casa, en el camino no se dirigieron ni una sola palabra, se despidió de Darién quien a su vez se marchó sin decir nada. Serena subió a su habitación, sus padres, ni Sammy se encontraban, estaba cansada, frustrada y decepcionada de todo, se dejo caer sobre la cama, cerró sus ojos, pero los ojos de su amiga le hicieron abrir sus orbes celestes, Luna estaba frente a su rostro.

-Hola Serena, está preocupada por ti –indico al hermosa gatita

-¿Y eso por qué Luna? –pregunto Serena tristemente

-Rei llamo, conto sobre lo que sucedió anoche, me preocupa el nuevo enemigo –respondió la gatita ante el tedio de la bella princesa

-¿A si? –indico la princesa

-¿Estás bien? –Luna se dio cuenta ante el cansancio de serena

-No Luna, hay unas dudas en mi mente que no me dejan tranquila –indico Serena posando su mirada en el techos de la habitación.

¿-Que dudas Serena?, sabes que puedes contar conmigo –indico su felina amiga

-Lo sé amiga, lo sé, pero… no sé qué es lo que pasa –dudo Serena

-Dime lo que te incomoda –Serena ya no era la misma niña llorona que antes.

-Primero, el regreso de Seiya y la acusación hacia las Sailor exteriores por invadir su paneta, luego ellas no saben que es lo que le pasa, pero lo que más me incomoda amiga mía es que él…él –Serena tenía un nudo en su garganta y su corazón

-¿El que Serena? –pregunto la felina, aunque por su tono de voz sabía lo que diría.

-Pues nada Luna –al final opto por no decir lo que sentía.

-Te incomoda que él te olvidara –Luna no jugaría más

-¡Eh! –Serena se sentó repentinamente en su cama – ¿pero qué dices Luna?, yo… -dijo y se puso de pie

-Sabes Serena, creo que ese chico te amo, pero tu destino está escrito, y él sabía que no podía luchar contra eso –Luna camino junto a su princesa

-Ahora más que nunca deseo jamás haber sido ninguna princesa –Serena se doblego

-No digas eso, tienes a Darién a quien amas sobre todas las cosas –la gatita roso su cuerpo en la pierna de su princesa

-… tienes razón…Luna… pero también… -era mejor olvidar el tema, no serbia de nada luchar contra lo que ya estaba escrito –oye Luna- prefirió cambiar de tema –recuerdas a Chibi-Chibi –pregunto y se incorporo.

-Claro cómo olvidar a tan dulce niña –Luna sonrió ante tan dulce recuerdo

-Sabes, creo que está de regreso, aunque es mucho el parecido, su color de cabello y ojos, pero no sé si será suficiente como para saber si es ella –Serena camino al closet para sacar su piyama.

-¿A qué te refieres, quieres decir que regreso? –pregunto Luna caminando tras de ella

-Algo así, pero esta vez es diferente… ella era la luz de la esperanza verdad, Luna –Serena inicio a cambiarse

-Creo que sí, Serena –indico la felina

-Era poderosa, crees que era algo más que eso –Serena giro a ver a Luna, quien no comprendía el porqué su princesa hablaba sobre esa niña.

-No lo sé, pero no te atormentes con eso, además si ella regresara, quiere decir que hay aliados –indico Luna

-Tienes razón, jamás supimos si era mi hija –Serena no volteo a ver a Luna esta vez, pero la gatita se paralizo.

-Serena… recuerda que pensábamos eso, pero descubrimos que era una parte de Sailor galaxia, Sepsuna dijo que no habían más hijos que la pequeña Dama –Luna explico, Serena había conocido su futuro, sin tan solo eso no hubiera sucedido

-Sailor galaxia…, ¿crees que si la busco, ella pueda aclarar algunas dudas? –pregunto serena

-¿Donde la buscaras? –pregunto Luna

-Es una Sailor, Sepsuna y tú sabes la respuesta –índico Serena, Luna no pudo ocultarlo

-Serena… sabes que estoy para servirte –dijo y se inclino

El joven forastero se acerco de apoco, logro ver a su Rey, a la reina y a su amada, pensó enacerarse pero una presencia fue visible, era mejor irse de ese lugar no debía ser visto, seguro la Sailor del tiempo ya se había ido, cerró los ojos y se desvaneció.

-Segura que era aquí

-Sí, pero se ha ido

-Bien vámonos

-Seiya, te esperamos en el parque pero no regresaste –indico Yaten

-Lo siento Yaten, vi a bombón, pero Darién llego y… -Seiya estaba explicando cuando la pelirroja interrumpió

-Te gusta esa chica verdad –Len-Len no podía evitar sentir familiaridad

-Hermanita –Helena se avergonzaba por eso

-Hasta las niñas se dan cuenta de tu amor, Seiya –Yaten sonrió al ver que Seiya era tan obvio

-Sabes pequeña, tienes razón, ella me gusta y es más, la quiero como las plantas al sol –dijo Seiya quedando al tamaño de la pequeña pelirroja.

-Lucha por ella, ella siente lo mismo por ti –sonrió la pelirroja

-Len-Len –Helena sabía que su hermana tenía el carácter de su padre, no ocultaba nada dentro de ellos

-Curioso nombre –Taiky se tomo por la barbilla

-Si verdad –dijo la chica pelirroja con una sonrisa –pero, Helena, solo digo lo que se –Len-Len era imprudente

-¿Lo que sabes? –los chicos se le quedaron viendo

-Lo que sabes… no, no ella quiere decir lo que ve –Helena trato de que todos olvidaran lo que su hermanita acababa de decir

-Si eso, pero te aseguro que ella te quiere igual que tú a ella –Len-Len se dirigió a Seiya con una sonrisa

-Gracias pequeña… -Seiya le giño el ojo, Seiya sabía que jamás podría estar al lado de su bombón, pero era dulce que la pequeña le diera ánimos –y las chicas –Seiya se percato que Mina y Amy ya no estaban en el apartamento.

-Se fueron, hace horas que desapareciste –Yaten hablo molesto

-¿Donde andabas? –Len-Len pregunto celosa

-Discúlpenla mi hermana es muy imprudente, iremos a ver a Ity-Ity –Helena la tomo de la mano y la llevo junto a la pequeña pelinegro

-No te preocupes Helena –indico Seiya viéndolas retírense

-Creo que el carácter de Len-Len me recuerda a alguien que es así de imprudente –sonrió Taiky

-Crees que Yaten sea así, Taiky –indico Seiya

-El no habla de mí, está hablando de ti, Seiya –Yaten bufo, Seiya a veces también era despistado.

Es mejor que sepas cuál es tu lugar –Helena estaba furiosa

Ya Rini –indico la pelirroja – ¡esto está mal! –Indico –porque no decimos todo y ya mamá decidirá –dijo la pequeña pelirroja.

-Cállate Selene, esto no es tan fácil –dijo la chica pelirosa –piensa, que harías que en un futuro llegue una pequeña diciendo que es tu hija y de una persona que no amas, te enamoras de la pequeña, pero no del hombre que es el padre, ¿qué harías por tener a esa pequeña entre tus brazos? –indico molesta la pelirosa

-No te compliques hermana –la chica pelirroja quizá aun no comprendía el tamaño del problema en el que se encontraban

-¡Eh! –exclamo la pelirosa

-Un día hablando con papá, encontré una fotografía de… Darién –dijo la chica pelirroja caminando hacia la ventana.

-Darién, en donde la encontraste –pregunto Rini

-En un baúl, estaba mamá, tu y él –Selene recodo la sonrisa de los tres, donde su hermana aparecía al medio con una hermosa sonrisa

-¿Quién?… ¿Darién? –pregunto tímidamente Rini, sabia de que fotografía hablaban, el futuro no había cambiado demasiado, ella si le había conocido a él.

-Sí, y sé que tú sabes la respuesta a esa imagen –volteo a verle Selene

-¿Que dijo mi padre? –Rini estaba más interesada en saber lo que su padre había dicho al ver esa imagen

-Nada, a parte que él era su primero, no entendí porque mamá estaba tan feliz a su lado –dijo Selene

-¿Feliz…? –había sido parte del pasado, claro que era feliz, pero no por él, si no por ella, por haberla conocido.

-Si… –dijo tristemente Selene