Hola, que gusto leer nuevos comentarios, sé que no tengo perdón pues ha pasado mucho tiempo desde que subí esta historia, sé que no tengo perdón por que han habido años de nunca publique absolutamente, nada, al final problemas de familia, personales, enfermedades y algunas otras cosas me quitaron las inspiración, pero mi objetivo es subir los 25 capitulo o menos que tenía planeados para esta historia, espero seguir leyéndoles comentarios y que al final como lectores queden complacidos.

Capítulo 15

Sailor Plut apareció frente a Haruka y Michiru – ¿Aun nada? – pregunto desesperada Haruka, Sepsuna negó con la cabeza.

-¿Setsuna, quien puede cerrar las puertas del tiempo? –Michiru pregunto agobiada, las puertas aun no se abrían y no había señal de nada

-Solo Serena o la neo reina Serenity –Sailor Plut cambio su traje por el de Sepsuna Meíou.

-¿Tendrá ella algo que ver con todo esto, el enemigo será tan poderoso que decidió cerrar las puertas para que ellos no puedan cruzar? –Haruka trataba de sacar una conclusión para imaginar lo que estaba pasando

-No lo sé Haruka, Neo reina Serenity no es la misma Serena que conocemos –Setsuna se puso seria, Hotaru que hasta entonces estaba callada se puso de pie, Haruka y Michiru le voltearon a ver

-Qué quieres decir, mamá Setsuna –dijo espantada la pequeña pelinegra

-Cuando ella suba al reinado, cambiara todo en ella, la Serena que conocemos… morirá, la que reinara será Serenity el antigua alma lunar –bueno en realidad se comprendía poco de las palabras de la guardiana del tiempo

-No entiendo, ¿quieres decir que Serena y Serenity son dos personas diferentes? –pregunto Haruka

-Sí, algo así, por lo menos así será si jamás sus alas se funden en una –respondió cortante Setsuna

-¿Cómo?... pero son idénticas ¿no? –completo Michiru alterada

-Físicamente sí, pero sus almas están unidas por el cristal de plata, cuando la princesa de la luna murió, el cristal de plata necesitaba un cuerpo para luchar haciéndola reencarnar milenios después en el mismo cuerpo pero con otra alma, en la reencarnación el alma de la princesa vivió en el cuerpo de Serena Tsukino, quien seria Sailor, aunque aquí ya no estaba sola, el alma de la princesa ahora estaba unida junto a Serena Tsukino –todas trataron de comprender dichas palabras

-Quieres decir que Serena tiene dos almas –era lo único que pudo agregar la pequeña pelinegra

-Sí, eso quise decir, y las dos aman a Darién, eso es lo más asombroso, son idénticas, pero su comportamiento es el diferente, pero, cuando ascendió al reino, una tuvo que morir, pues no lograron fundir sus almas, jamás se supo por qué –Setsuna agrego

-Pero cuando la luna no desaparezca de la frente de Serena sabremos que la princesa Serenity ha despertado –agrego Haruka

-Pero, ¿porque reencarnar en un cuerpo con alma? –Hotaru aun no comprendía, amaba a su princesa, pero Serena era un ser humano noble y bueno, no merecía morir

-El último deseo de la reina fue ese, que Serenity tuviera una vida normal, pero el cristal de plata se equipo por la energía, las Sailor habían reencarnado y Sailor moon también, el cristal eligió el resplandor más parecido y era el de Sailor moon, así que es por eso que Serena es Sailor moon y Serenity, la Sailor más poderosa siempre fue Sailor moon, la mano derecha de la reina Serenity –completo Setsuna, esa historia la había aprendido de su reina, recordó poco a poco cuando la reina se lo había contado aun dolida por la muerte de aquella dulce chica llamada Serena Tsukino

-Si, Serenity despertara y la chica llorona que conocemos volverá a dormir –completo Michiru desconsolada

-Es una lástima, Serena es muy alegre –Hotaru camino hacia su habitación con esas últimas palabras

-Aunque es lo mejor, si Serenity despierta alejara a ese cretino de su lado –Haruka era dura al pensar así.

Las chicas estaban jugando en el cuarto de Ity-Ity, las risas se escuchaban por todo el apartamento, Seiya se acerco a la puerta y abrió lentamente.

-Hola pequeña, he venido a darte la buenas noches –sonrió al verlas divertidas

-¡Papi! –la pequeña pelinegro corrió a sus brazos, hundiéndose en su pecho, luego levanto su mirada

-Porque esa cara de tristeza pequeña –dijo Seiya tomándole del mentón

-Mami… mami –repitió a pequeña tristemente, Seiya se quedo helado, la pequeña extrañaba a su madre, las chicas observaron la cara de frustración de Seiya

-Creo que extraña a su mamá, deberías buscarla, creo que está más cerca de lo que creemos –la pelirroja se tomo su mentón, pensando como detective, Rini se quedo helada, pero su hermana no hacia las cosas por mal.

-Creo que tienes razón Len-Len, iniciare a buscar a la madre de Ity-Ity –dijo Seiya y camino hacia la cama para arropar a la pequeña

-¿No sabes quién es? –Chibi-chibi quería decirlo todo, quería gritarle al mundo pero Rini jamás se lo permitiría

-Disculpa a mi hermana Seiya, por ese mismo motivo me han corrido de los demás trabajos, me siento avergonzada –Rini estaba desconsolada por el comportamiento de su pequeña hermana

-No te preocupes Helena, Len-Len como toda adolecente tiene muchas dudas –Seiya termino de acostar a la pequeña, pero vio a Len-Len de reojo –Bien pequeña duerme bien, ten dulces sueños –Seiya dio un beso a la pequeña y se irguió y camino hacia la salida

-Disculpa Seiya, ¿puedes contarnos un cuento? –dijo la pelirroja

-¿Un cuento, Len-Len?, eso si esta difícil, no se ninguno –Seiya sonrió y poso su manos sobre la cabeza

-Ento, ento, ento…si, si, si –grito emocionada la pelinegro

-Vaya creo que a la pequeña Ity le gustan los cuentos –dijo emocionada la pelirroja, la pelirosa recordó a su padre en su habitación, redactaba historias sobre aquellas grandiosas guerreras.

-Eso creo, bien –respondió Seiya acercándose a la cama, las chicas se acostaron en la cama, primero Helena, luego Len-Len, seguida de Ity-Ity a la par de Seiya.

Seiya les relato del cuento de un ángel que salvo la tierra, un ángel que existió y que su amor era el amor más puro de toda la vía láctea, las chicas oyeron atentas las historia, era como si ya la habían escuchado pero aun así les emocionaba, los segundo y los minutos fueron pasando, quedándose los 4 dormidos, la mano de Ity-Ity quedo prendida del meñique de la mano de Seiya.

-Es increíble que hoy sea nuestro primer día de escuela –el pequeño príncipe solar por fin pisaba tierra extraña

-Lo puedes creer –la princesa de Venus iba junto a el

-No, me alegra que mis padres me dejaran venir –dijo el príncipe solar

-Este planeta es hermoso, es tu tío el guardián verdad –completo al rubia amiga

-Sí, así dice mi padre, pero hace años que no nos visita –indico el principito

-Crees que vengan muchos príncipes y princesas –la chica parecía emocionada

-Eso creo, este planeta lo crearon entre todos los reinos, así que es el mejor de todos –caminaron hacia dentro de la hermosa escuela

-Hola, buenos días, príncipe Apolo –indico la maestra al verle, una hermosa chica pelirroja de cabello largo y un dije de mariposa, parecía conocida.

El día inicio los pequeños del kínder empezaban a llegar, eran pequeños niños de apenas 6 años pero cada uno con una especialidad y con un titulo de realeza, uno por uno entro a la clase. Lo más sorprendente fue cuando una pequeña niña con coletas entro al aula, Apolo quedo con la boca abierta, quizá el destino jamás estuvo escrito.

Rápidamente pasaron años en el sueño, cuando Seiya se vio de nuevo en el sueño tenía ya 16 años.

-Ella será tu esposa –indico su padre, señalando en el baile real a la heredera de Venus.

-Pero padre, sabes que amo a otra persona –indico el joven príncipe

-Esto ha sido una promesa, el padre de Venus falleció y le prometí que te casarías con ella –el rey había dado su palabra y su hijo no le haría cambiar de opinión

-Amo a Serenity y lo sabes, eso no cambiara, y no puedo casarme con nadie más que no sea ella –el joven príncipe camino hacia fuera del palacio, no quería escuchar mas.

-Apolo regresa – el grito de aquel hombre fue agudo, Seiya despertó sudando y agitado, le asustaba lo que sus sueños le revelaban

No reconoció la habitación, pero luego se dio cuenta que estaba en la cama de las niñas e Ity aun le sujetaba el meñique, se levanto despacio de la cama y salió a la azotea, vio el reloj, eran las 4 de la madrugada.

-Aun demasiado temprano, que tengo que hacer para averiguar mas sobre lo que en verdad soy –tomo su cabeza frustrado, no sabía que hacer ahora que se encontraba en ese planeta.

-Me gustas y quiero que seas mi esposa –el joven guardián de la tierra tomo la mano de la princesa de la luna

-Tú esposa, pero sabes que amo a otra persona, tú y yo solo somos amigos –indico dulcemente ella

-No princesa tu y yo seremos algo mas –el joven tomo fuerte la mano de la delicada princesa de la luna

-¿A qué te refieres? –pregunto ella tímidamente, era una joven heredera de un poder místico, pero aun no desarrollado

-Que tú debes casarte conmigo –dijo fríamente el joven guardia, la princesa abrió sus enormes ojos como platos

-Suéltame, me lastimas –dijo y halo su mano

-Suéltala primo –un joven de armadura dorada aprecio tras la dulce princesa

-Y si no que harás –pregunto el guardia de traje negro

-No pasa nada Apolo todo está bien –indico la princesa, no quería que su novio se alterara

-Sabes que Serenity y yo no vamos a casar verdad –indico el príncipe de armadura dorada.

-¡Casarse!, que cosa dices, según mi tío tu estas comprometido con Venus –el guardián se había alejado lo suficiente de la princesa de la luna

-¿Comprometido, que quiere decir con eso? –ella volteo a ver a su novio con ojos llorosos

-Vamos tenemos que hablar –el príncipe al tomo de la mano

-Explícame ahora –ella se soltó rápidamente y exclamo

-Si Apolo explícaselo, le prometes matrimonio a dos princesas a la vez, esta vez si estas en problemas –el joven de traje negro se reía

-Bombón, mi padre le prometió al padre de Venus que me casaría con ella, ya sabes, ellos eran buenos amigos, pero yo me he negado, le he dicho que con la única que me casare será contigo, sabes que te amo, lo sabes verdad –índico el joven príncipe con su mirada dulce.

-Si –respondió la dulce princesa de la luna

-Bien vamos –tomo la delicada mano de la princesa y caminaron junto, pero esto no había terminado

-Primo, no descansare entiendes –indico el joven de ropas negras al ver alejarse a su primo y a su amada.

-Adiós Endimión… – la mirada de Apolo fue lo único que voltio para despedirse de su primeo.

Serena despertó agitada, esta vez sabía que era necesario saber qué es lo que estaba pasando, porque Apolo era idéntico a Seiya y además porque él y Endimión aparecían en sus sueños y ella podía verlos como si lo viviera, además que hacia del brazos de Seiya y porque ellos eran… primos.

-¿Serena este bien? –pregunto su guardiana

-No Luna, tengo que salir –indico y se puso de pie

-Pero, ¡Serena espera! –grito su dulce guardiana

-Ira a darme un baño, Luna… quiero estar sola –indico Serena, le temblaban las piernas y no sabía por qué.

-Si… si, Serena –indico Luna

Las 8 de la mañana marcaba el reloj, las Sailor exteriores se dedicaban a buscar el cuartel del enemigo que hasta ahora no había dado la cara, las inners se reunían, querían reunirse para poder a Serena feliz pues llevaba días preocupada y nostálgica, Serena salió de su casa a toda prisa, iría a buscar a Seiya, si ella tenía visiones posiblemente el también, quiso lo mejor hubiera sido que fuera hacia donde Darién pues el también debía de haberlas tenido, pero no decidió ir con Seiya.

La cocina de Seiya olía especialmente rico, Helena cocina muy bien, Yaten y Taiky le ayudaban a servir y limpiar mientras Len-Len jugaba con la pequeña Ity, Seiya seguía en la azotea, hasta el momento no había descifrado nada, nada que le pareciera racional pues lo que descifraba parecía una vida entera vivida hace miles de años atrás, y además con un reino que no se conocía.

El timbre del apartamento sonó, Taiky estaba cubierto de harina pues Yaten había reventado la bolsa dentro de la cocina y ahora parecían hombre de nieve, Taiky corrió abrir la puerta y se sorprendió al ver a Serena para en frente.

-Buenos días Taiky –índico Serena sonriendo

-Buenos días Serena, disculpa mi presentación pero estaba cocinando –rio gracioso Taiky

-¿Quieres que te ayude en algo? –pregunto Serena

-Gracias Serena, pero Helena está cocinando –indico Taiky y sonrió

-Ya veo –la mirada de Serena lucia apagada

-¿Quieres hablar con Seiya? –pregunto Taiky y abrió mas la puerta

-¿Se puede? –pregunto Serena con mas confianza

-Claro, pasa adelante, ya lo llamo –Taiky se hizo a un lado y dejo pasar a la dulce princesa.

Para este entonces Seiya había tomado una ducha fría para despertar por completo y se había vestido cómodamente y perfumado bien. Taiky llego a la habitación, toco la puerta.

-Pasa –indico Seiya desde dentro

-Seiya, buenos días, Serena esta abajo esperándote –indico fríamente Taiky

-¡Bombón! –exclamo Seiya, algo que le parecía extraño. Taiky observo el nerviosismo de Seiya aun se ponía como chiquillo.

La cocina hacia demasiado ruido, Serena podía escuchar como los trastos salían volando y los sartenes caían al suelo, lo cual le producía risa. Escucho que la esposa de Seiya se acercaba a lo cual se puso de rígida de pie, observando la silueta que salía de la cocina, cuando la chica la vio quedo igual de sorprendida.

-Hola buenos días, mi nombre es Serena, disculpa la molestia, solo vine… –Serena se acerco a ella y le tendió la mano, pero algo dentro de ella se estremeció, la chica retiro la mano.

-No te preocupes, mi nombre es Helena, disculpa el tiradero –indico sin sonreír, vio que había harina por todas partes, y no era que la presencia de Serena le disgustara, lo que paso fue que no se lo esperaba, además los planes se podía frustrar.

-No hay problema… oye, ¿te conozco? –indico Serena dudosa

-Eh… ¿conocerme?… –la pequeña se puso nerviosa y seria.

-Si… –Serena se le quedo mirando y Helena giro su vista – ¡ya se! –La pequeña se estremeció – ¡eres la chica que corría y choco conmigo, lo recuerdas, te golpeaste… la nariz! –indico Serena sonriendo

-¡Oh!, si es verdad –Serena sigue siendo despistada, por eso por primera vez en minutos Helena sonrió – ¿quieres desayunar con nosotros? –era mejor así, Serena no sospecho nada, así que Helena podía relajarse.

-Oh… -que podía decir Serena, quizá Seiya jamás hablo de ella y por eso no era amenaza para nadie.

-Buenos días bombón –Seiya apareció por detrás de su bombón, muy sonriente y feliz

-Oh, Seiya estaba… –Serena intento decir más, pero la sonrisa de aquel hermosos chico le impactaba, hacia tanto tiempo que le hacía falta ver esa sonrisa.

-¿Te quedaras a desayunar con nosotros?, así ubico la otra silla –hablo Seiya

-Gracias –dijo serena

-Disculpen –Helena salió de allí, no quería permanecer mucho tiempo cerca de serena

-Espero que no le moleste mi presencia –Seiya le vio extraño al escuchar esa palabra

-Que dices bombón, tu presencia es siempre la más agradable, pero dime, ¿a qué has venido? –pregunto Seiya

-Seiya yo… yo quería saber que harás ahora que tienes que abandonar el planeta –Serena no podía dormir, no quería una pelea con el príncipe de la tierra y el guardián de Kinmoku

-Sabes bombón, si al quedarme tengo que luchar, pues luchare contra quien sea –Seiya poso su manos sobre los hombros de Serena, esta se estremeció ante eso, Seiya rompía demasiado el espacio de ambos.

-Pero… no quiero que esto termine mal –dijo titubeante

-No te preocupes, no lo lastimare, pero le hare saber que no me voy, no sin antes descubrir que está pasando –Seiya podía ser tan positivo

-Pero… -Serena quería asegurar el bienestar de Seiya, en realidad temía por él.

-Hola, disculpen si los interrumpo pero podemos pasar a desayudar –Len-Len era tan oportuna en algunas ocasiones.

Todo quedo en silencio, Yaten Taiky y Helena estaban listos para el desayuno, Ity-Ity y Len-Len fueron las primeras en sentarse, Serena y Seiya se sentaron uno a la par del otro, aunque Serena se sentía mal por la esposa de Seiya. La oración fue hecha, Ity-Ity no quitaba la mirada de Serena, era como si la conociera.

El desayuno estaba llegando al final, Serena se sentía incomoda, asa que decidió disculparse. Justo cuando todos tomaban el jugo de naranja.

-Espero no incomodarlos, especialmente a la esposa de Seiya –dijo observando a Helena a lo cual Taiky, Yaten, Helena, Len-Len y Seiya escupieron el jugo, Serena quedo sorprendida ante tal reacción.

-Esposa bombón… ¿crees que Helena es mi esposa? –Seiya se puso de pie, pero en qué momento Serena pensó eso.

-¿Qué, me equivoco? –la mirada de Serena era tan inocente

-¡Serena no cambias! –Yaten rio a carcajadas

-¿Qué pasa? –Serena no comprendía aun, todo indicaba que Seiya y Helena eran esposos.

-¿Esposa?, apenas tengo 16 años Serena –indico la dulce chica de cabello rosa

-¿16?, es que como vi… que vivías aquí… y la pequeña… creí que era… tu hija –Serena poso su mano en la cabeza, como podía ser tan torpe

-Serena, Seiya jamás se casara si nos es con el amor de su vida –rio Len-Len, todos voltearon a verle

-¿Amor de su vida? –Serena tardaba en comprender en algunas ocasiones.

-Sí, y yo la conozco… –Len-Len se puso de pie, todo posaron sus manos sobre la mesa en acepción de Serena – ¡Len-Len! –gritaron todos al unisonó

-¿Qué? –exclamo la chiquilla

-Lo siento, interprete mal las cosas, que vergüenza, disculpen –dijo Serena poniéndose de pie y pidiendo disculpas

-No bombón, no te preocupes, todo está bien –Seiya se poso junto a ella y le invito a sentarse

-Serena, Helena cuida a Ity-Ity y Len-Len es su hermana –les presento formalmente Taiky

-¿Hermana? –Serena se sorprendió – ¿tú eres su hermana? –señalo a Len-Len

-Si –sonrió Helena

-Entonces no puede ser –dijo susurrante Serena

-Creo que traeré el postre –Helena se puso de pie

-No puede ser que Serena…–la pequeña Len-Len no podía quedarse en silencio

-Len ya vasta –Taiky por primera vez le volteo a ver molesto, cosa que a Len-Len le sorprendió

-Bombón siéntate, ¿está todo bien? –Seiya noto que pasaba algo más en la vida de la rubia

-Necesito hablar contigo –en realidad Serena necesitaba hablar con Seiya muchas cosas.

-Bien vamos, con su permiso –Seiya se puso de pie y Serena le siguió

Seiya y Serena se fueron del comedor, subieron a la azotea.

-Seiya, Len-Len me recuerda a… –como hablar un tema tan delicado

-Chibi-chibi –Seiya volteo a verla, no sorprendido como Serena lo imagino

-Eh, ¿tú también? –dijo Serena suspirando mas aliviada

-Si la recuerdo, recuerdo cuando me unto de pastel y que siempre estaba perdiéndose –sonrió Seiya ante esos hermosos recuerdos

-Si Len-Len tiene los mismos ojos y el mismo rojo del cabello –Serena se recostó sobre el barandal

-No lo había visto tan así, pero de ser así ella nos recordara –dijo Seiya imitando la postura de serena

-Eso es lo que creo, pero su mirada, su mirada me dice más, creo que nos conoce, pero, lo intenta disimular –Serena cada vez se notaba más ansiosa

-Ahora que dices eso… hay cosas que dice a veces que no comprendo –dijo Seiya recordando las cosas que Len-Len habla en ocasiones

-Pero la duda es, entonces, ¿no era la semilla estelar de Galaxia? –Seiya volteo a ver aquellos hermoso ojos celestes.

-Pero es hermana de Helena –indico Seiya dudoso

-Hasta hoy pude ver bien a Helena, ella me recuerda mucho a…–Serena recordaba a aquella pequeña pelirosa

-¿A quién bombón? –pregunto Seiya

-A mi hija –el mundo completo se estremeció

-¿Tu hija?… tienes una hija, bombón –la sorpresa fue grande, en cuatro años su amada no se había cansado pero si había concebido una hija y seguramente era hija de aquel gobernante de ese planeta.

-Hace años viajo a través del tiempo, Sailor Plut ayudo a pasarla…-Serena no soporto ver el rostro de tristeza de Seiya.

-¿Quien es el padre? –la pregunta era hasta absurda, pero el quería escucharlo

-Ese no es el punto, el punto es que Helena se parece mucho a ella, claro sin las coletas es diferente, pero sus ojos, jamás los confundiría –Serena no quería entrar en detalles, no si eso lastimaba a tan bella estrella

-¿Quien es el padre de tu hija? –vaya que era terco cuando se lo proponía

-¿Quien es la madre de tu hija? –Serena volteo a verle, su mirada también sentía dolor

-No se vale, yo pregunte primero –dijo Seiya con una sonrisa de resignación

-Darién… nuestro futuro ha estado escrito desde el milenio de plata –Serena dio pasos al frente y contemplo el cielo.

-¿Milenio de plata? –una palabra nueva para Seiya, que era ese lugar o época

-Si –afirmo Serena

-Ya veo, espero que seas feliz –resignarse no era lo suyo, pero con Serena lo había aprendido casi a la perfección

-Creo que la batalla final se acerca –la pelinegra se puso de pie sin que nadie se diera cuenta

-¿Que quieres decir Hotaru? –Haruka se estremeció los ojos de Hotaru habían perdido el brillo

-La verdad saldrá a la luz –Hotaru hablaba hacia la nada, no se dirigía a ninguna de ellas.

-¿Hotaru estas bien? –Michiru intento acercase pero fue imposible algo la alejaba del cuerpo de Hotaru

-¿Qué?, ¿qué pasa?, ¿por qué preguntas eso? –dijo Setsuna alterada, raro en ella.

-Estás diciendo algo –la pequeña volteo a verle, era como si nunca hubiera pasado nada.

-No, para nada –susurraron las Outher

Cada vez me confundo mas, llegue decidida a contarle mis sueños a Seiya, pero esas chicas pueden ser mis hijas, el futuro no lo podre cambiar, Seiya no quiero que sufras mas, esta vez no permitiré que te ilusiones –¡Tengo que irme! –exclamo Serena, cosa que Seiya no extraño

-Está bien bombón –indico con una mirada triste.

-Lo siento, Seiya –dijo ella y giro

-No tienes porque –no había más que decir, el futuro estaba escrito.