Capítulo 17
-Están de nuevo con él, y parece que la princesa esta con él, no encuentro su energía –dijo la Sailor del mal, estaba furiosa por la muerte de su siempre compañera.
-Déjalas, el día de la playa está cerca –dijo la otra Sailor, el plan estaba perfecto, al final si todo terminaba en este presente no habría más futuro.
-Mañana despertara Ariana, creo que les dará batalla –Ariana era un ente del mal, había jurado vengarse después del desprecio del reino del sol, nadie se burlaba así de ella, además era poderosa, no había vendido su alma por gusto.
-Eso espero –dijo la Sailor del viento.
-Lo que paso hoy no está bien, creo que hay algo oculto en todo esto –Haruka sabía que el Seiya que había regresado no era tan fácil de derrotar como lo suponía.
-Eso creo, Haruka –le respondió su fiel y siempre pareja.
-Mama Sepsuna, sabes que hacer –dijo Hotaru poniéndose de pie rápidamente.
-Sí y me sorprende que tu siempre sepas lo que tengo que hacer –dijo con una dulce sonrisa Setsuna a su pequeña amiga.
-Recuerda que ese es mi don –dijo la pequeña sonriendo.
-¿A que se refieren? –pregunto Haruka casi molesta, no entendía a esas dos.
-Transfórmense –grito Setsuna.
-¿Para qué? –pregunto Michiru que no sentía ni una mala presencia.
-Para recibir a la reina Serenity –dijo Hotaru
-¡Que! –exclamo Michiru y Haruka
-Por el poder de Plutón
-Por el poder de Saturno
-Por el poder de Urano
-Por el poder de Neptuno
-Transformación
Las chicas se transformaron, al momento de terminar la transformación una luz blanca ilumino la habitación, quedando todo cubierto por destellos de luz, una enorme luz brillante apareció al centro del circulo que las chicas formaba, poco a poco fue tomando forma, las coletas purpuras suave y aquellos ojos hermosos se hicieron notar, la reina Serenity se había hecho presente.
-Su majestad bienvenida –Sailor Plut se inclino
-A qué se debe este honor reina –la Sailor del viento reverencio
-Majestad –Michiru y Hotaru sintieron gran emoción
-Sailor scout, es un honor verlas de nuevo –sonrió hermosa mente la reina más hermosa que había existido.
-El honor es nuestro –dijeron todas al unísono
-Su majestad, disculpe, que la haya hecho venir –dijo Sailor Plut.
-Plut, mi fiel Plut, no has podido dormir durante mucho tiempo y esta vez vengo a pedirte un favor, sé que no será fácil, no se ha podido hacer desde hace tantos milenios, pero prometo que luego de esto, todo, todo será mejor –la reina tomo la mano de Plut.
-Estoy para servirle su majestad –dijo sin más que agregar Sailor Plut.
-Pequeña Hotaru, aun te falta desarrollar tus poderes en su totalidad, al igual que las demás Sailor´s, pero les diré a lo que he venido –pues no había tiempo que perder, además el aparecer a la reina le quitaba mucha energía.
-La escuchamos majestad –dijeron al unísono.
-El mal despertara, los príncipes deberán decidir qué vida tomar, uno de los dos deberán fallecer, no permitan que la princesa de la luna perezca –dijo la reina con dolor en sus ojos.
-Pero quien será la otra persona que perecerá majestad –pregunto Haruka.
-Serena… Serena Tsukino, sé que la historia no debió de haber sido así, que todo debería de ser más simple para la vida de mi hija y de Sailor Moon, pero al final el cristal de plata la eligió, ellas deberán sentir lo mismo al final para ser una sola persona, pero, sino, una de ellas, no… una de ellas no podrá seguir existiendo –completo la reina con dolor en su alma.
-Majestad se da cuenta lo que nos pide, la Sailor inners lucharan porque Serena viva, aunque existan para la princesa de la luna –completo Michiru
-Pero ellas y ustedes deben de cuidar la vida de la princesa, quizá sea egoísta, pero sin los príncipes para gobernar la tierra se destruiría por la maldad, ellas sabrá que hacer al final, pues has compartido milenios juntas que al final terminaran sintiendo lo mismo, pero sino, entonces, por favor, hagan lo que les he pedido –dijo la reina
-Majestad cuente con nosotras –dijo Sailor Plut, aunque le dolieron las palabras y en verdad había llamado a la reina para que abriera las puertas del tiempo, pero ahora había otra misión por cumplir.
-Gracias mis Sailor –La reina Serenity desapareció y todas regresaron al lugar donde se encontraban al principio.
EN EL FUTURO
-Son unas estúpidas, como que no han encontrado a esas princesas, aunque pensándolo bien pronto despertare, pero tienen que asesinarlas, ellas ayudaran en mi encierro… pero esta vez será diferente –dijo el hombre tétrico de negro que estaba al fondo de la sala sentado en un trono antiguo y lleno de tela de araña.
-Pero tenemos al heredero del trono –dijo la Sailor del viento, en verdad quería ver morir a alguien de la realeza de la luna.
-Donde está, porque no me lo había dicho par de estúpidas –grito el hombre de negro, se puso de pie, pero rápidamente volvió a su lugar, parecía débil.
-Lo sentimos su majestad, es que lo atrapamos en el planeta de las flores de fuego hace algunos días y luego viajamos a la tierra –explicaba la Sailor del viento, la otra Sailor solo escuchaba.
-Ya cállate, odio escuchar tu voz –exclamo el hombre
-Perdónenos –dijeron ambas y se fueron en busca del odioso niño.
-Vayan y busquen a esas tres princesas, mátenlas hagan lo que tengan que hacer pero liquídenlas y… tomen –dijo y lanzo un objeto.
-¿Qué es esto? –pregunto Sailor del planeta más lejano.
-Esta espada no me sirve aquí, déjenla sobre la mi cama del pasado y el despertara antes de lo previsto -dijo
-Pero si ella está junto a él jamás lo hará –índico la Sailor del viento
-Pero la espada le dará más fuerza y en cuanto ella se descuide el despertara –ya no necesitaba demasiado para despertar, había empezado a sentir la energía negativa que expulsaba su pasado.
-Si su majestad
Seiya y Serena se quedaron platicando hasta tarde, al final entraron a la sala tomar café para poder seguir platicando, los segundos, los minutos y las horas pasaban, así que poco a poco el sueño los fue venciendo, quedando Serena recostada sobre el hombro de él y él poso su cabeza en la de ella.
Seiya se encontraba parado frente a un gran jardín de flores doradas su vista no se bastaba para lograr ver el fin del jardín de flores doradas, aunque no sabía que era ese lugar no se sentí amenazado, de momento una silueta apareció junto a él, la silueta se fue haciendo más densa cada vez.
-¿Te gusta este lugar? –pregunto junto a él, Seiya giro a ver, pues cada vez podía ver al hombre que había hablado.
-¿Quién eres? –pregunto dudoso, pero sorprendentemente no sintió amenaza alguna, es más, sintió paz.
-No temas, contesta, ¿te gusta este reino dorado? –volvió a preguntar el hombre que ahora se hacía más visible, pero aun borroso.
-Claro, es inmenso su jardín es hermosos y su castillo es sumamente interesante –dijo Seiya viendo cada rincón y parte del hermoso palacio.
-Así, ¿por qué lo crees interesante? –no entendía las preguntas, el tipo ¿era banal o quería hacer ver algo más?
-¿Es de oro? –pregunto Seiya al percatarse del inmenso brillo de las paredes del palacio.
-Sí, el reino del sol produce el material llamado oro, del cual se llevo mucho a la tierra el día que se formo, por petición de tu tío –Seiya no dijo nada, se sorprendió, sí que se sorprendió, ¿quién no lo haría?, si alguien que jamás conociste te habla como si conociera toda tu vida.
-¿Mi tío?, ¿a que se refiere?, ¿quién es usted? –Seiya se alteró un poco, no le gusto la información que el hombre le dio, además le parecía conocido pero no lograba distinguir como quería el físico del hombre.
-Hijo no me reconoces –en ese momento la silueta tomo mejor forma y se dejo ver a un hombre de cabello dorado y ojos azul como el mar profundo, era la belleza hecha hombre, un cuerpo atlético bajo una armadura dorada con el sello del sol. Seiya se quedó atónito, parecía estar viéndose en un espejo, con ciertas características diferentes, como el cabello rubio y… entonces en ese momento, otra imagen paso por su mente, el peque…
-No, la verdad es que jamás conocí a mi padre, además yo soy de un pequeño planeta de fuego llamado Kinmoku –pronuncio, su cabeza solo codificaba información que conocía, como sus inicios y ahora su presente, nada del pasado o cosas absurdas.
-No, esta es tu verdad, pronto lo recordaras –dijo el hombre con un semblante de dolor y desapareció.
-Espera, espera… -grito Seiya y en ese momento todo se derrumbó, Seiya cayó al vacío.
Seiya se levantó sudando, jamás había preguntado sobre su padre o cosas así y ahora aparecía de la nada un hombre que le decía hijo además, ¿por qué sus hermanos no sabían nada de esto o por qué no soñaban lo mismo? Eran las 4 de la mañana y Seiya no podía reconciliar el sueño, así que se levantó por una taza de café dejando recostada cómodamente a Serena sobre el sofá.
-Mi querida bombón, pronto me iré y tú te casaras, siempre te amare –decía Seiya mientras cubría con un cobertor a Serena.
Serena se encontraba en la habitación del palacio de la luna, cuando vio que una chica de cabello rojo fuego entraba por la puerta, intento reconocer su silueta pero no fue hasta que la chica estaba cara a cara frente a ella que logro ver quién era.
-Princesa Kakyuu, que haces aquí –pregunto haciendo la reverencia apropiada, Serena no podía terminar que creer que ella también era una princesa y que el formalismo quedaba de lado al estar frente a frente.
-Princesa de la luna, la verdad se revelara, pero deberá decidir qué camino tomar –dijo la pelirroja cerrando la puerta cuidadosamente.
-¿Qué dice?, ¿a qué se refiere?, ¿de qué verdad habla? –pregunto serena asustada, no entendía muchos desde hace algún tiempo.
-El mundo teme, los ancestros saben que el fin esta cerca, aunque lo derroten regresara y más fuerte, es mejor seguir con el futuro que lleva –dijo sin reparar, unos pasos de soldados se escuchaba en las de la habitación, la princesa sudaba helado y cuando Serena quiso tocarla, esta no dejo.
-No entiendo –argumento Serena con un rostro de dolor.
-Si sigue junto a Seiya todos morirán –dijo la princesa y se desvaneció de inmediato.
-Pero… -la puerta de la habitación se abrió, resplandeciendo una luz blanca y cegando a Serena, sintió tanto dolor que despertó más asustada de lo normal, no sabía a qué se feria la princesa y sus ancestros, además que era lo que se avecinaba, Serena salió de la habitación donde se encontraba, buscando a Seiya pues apenas eran las 5 de la mañana y el ya no estaba.
-Veo que tampoco puedes dormí –dijo una voz proveniente detrás de ella.
-Seiya, que haces aquí –pegunto Serena aun con la dificultad de tragar saliva.
-Ehh, aquí vivo, quieres que te prepare una taza de café –le dijo Seiya sonriendo.
-Gracia pero yo lo hare –respondió
-No, déjame servirte por una vez en tu vida –Seiya intento tomar la taza de las manos de Serena.
-Qué cosas dice, dame la taza –entonces la pelea por quien serbia el café inicio.
-No, espera lo hare yo –en forcejeo risas y negaciones las manos de ambos se encontraron en el borde de la taza, Seiya sintió por todo su cuerpo una gran corriente proveniente de la mano que se propago por todo su cuerpo, Serena le vio a los ojos su cuerpo se descompuso de inmediato y una sensación jamás experimentada se propago por todo su ser.
-Perdona –dijo el quitando la mano de la taza
-No, perdona, soy una necia –dijo Serena y dejo la taza mientras caminaba hacia la sala.
-¿Cómo te sirvo tu café? –Seiya estaba nervioso pero quiso disimular que nada pasaba.
-Con dos de azúcar gracia –respondió serena con una sonrisa, aunque nerviosa al final.
Servido el café y se sentaron en el sillón, Serena y Seiya no sabían que hacer, la sensación que acababan de experimentar había sido única, el siempre la ha amado y ella, ella no sabe lo que pasa por su mente.
-Llévale a ese niño al amo –dijo la Sailor del tiempo maligna.
-¿dónde está? –pregunto la Sailor del viento.
-En la habitación del pánico –respondió la otra
-¿Pero qué diablos?… ¡ese mocoso no está aquí! –exclamo la Sailor del viento buscando en cada rincón de la habitación.
-¿Cómo?, ese mocoso, siempre me he preguntado cuál es su poder –expreso la Sailor del tiempo
-Creo que es el desaparecer y aparecer donde quiere –dijo ahora meditando la Sailor del viento.
-Pero creo que puede jugar con el pasado y el futuro –y con su experiencia en la puerta del tiempo, la Sailor saco su conclusión.
-Es una basura, démonos prisa, pronto lo encontraremos –su misión era clara y de no cumplirla su muerte era segura.
KINMOKU
Bajo una capa gris va un niño mal herido, pero se mueve con agilidad, el viaje lo tenia exhausto, pero había llegado a su destino, se acerco a las puertas del castillo y uno de los guardias lo atendió, pero no sin antes avisar a las Sailor Star.
-¿Niño quien eres? –pregunto el guardia al pequeño moribundo.
-Busco a Seiya Kou –indico el pequeño, quien no se había descubierto debajo de la capa
-El joven Seiya no se encuentra en el reino y tenemos órdenes de no dejar pasar a nadie –informo el guardia
-¿Sabes a donde se fue? –el pequeño parecía cansado, pero antes de que el guardia respondiera, Ruby apareció y abrió la puerta
-¿Quién eres? –pregunto sin compasión
-Soy… soy amigo de Seiya y de Sailor moon –Ruby se paralizo, Sailor moon, poso la mano en la cabeza del pequeño y descubrió su ser, era el mismo pequeño de la ultima vez, creía haberlo visto morir, el chico era encantador, a pesar de sus heridas no perdía lo galante
-¿Sailor moon, la princesa de la luna? –hablo por fin después de terminar de reconocerlo.
-Pequeño es mejor que entres, comas algo, te des un buen baño y luego sigas tu camino –violeta, sonrió, sabía que las palabras del pequeño habían aturdido a Ruby su prima. Pero el niño no quito la mirada de Ruby, al final esta termino ruborizada por un niño de ocho años.
-Gracias, pero debo partir pronto, mis hermanas me esperan –El chiquillo cambio su mirada hacia Violeta, y luego giro de nuevo para fijarse en Ruby, quizá la conocía más de lo que ella imaginaba
-No creo que logres mucho con la poca fuerza que tienes, ven pasa –esta vez Verdi hablo
-Está bien, gracias –el pequeño acepto la solidaridad de las Sailor, aunque Ruby tenía un plan en mente.
Las 8 de la mañana se hacían presente Yaten, Taiky, Len-Len, Rini y Ity llevaban su presencia en la sala del apartamento, cuando se dieron cuenta que Serena estaba recostada sobre el hombro de Seiya y el tomaba la mano de esta en forma de protección dormían plácidamente como si la noche anterior no había podido descansar. Después de tomar el café, al final el sueño les volvió a vencer.
-No, lo siento, pero este amor no puede ser –el príncipe del sol y la princesa de la una estaban frente a la Reina de la luna.
-Pero, reina Serenity usted sabe que yo amo a su hija con toda el alma –dijo el príncipe y tomo fuerte de la mano a su amada.
-Y créeme que lo sé, yo más que nadie deseaba esto, pero la maldad es muy grande y créeme que será difícil luchar contra eso –era la maldad pura encarnada en hombre, no era solo un villano más, era toda la maldad de los mundos unida en un solo ser, aunque pelearan por mil años para derrotarla, se perderían muchas vistas hasta lograrlo.
-Madre, pero eso no importa, lucharemos contra quien sea –indo la princesa acercándose a la joven reina.
-No Serenity, Seiya lo siento, debes de ir a tu reino, tu padres sabrán que hacer –la reina era bondadosa y gentil, pero cuando era de imponer su palabra nadie ni su propia hija podía hacer que cambiara de opinión.
-Pero bombón viene conmigo –dijo el príncipe que además de estar enamorado era obstinado.
-No, ella está protegida en este lugar –dijo sin más la reina y lo reto con la mirada.
-Pero reina… -Seiya sabía que no había por el momento más que hacer, el tiempo les darían la razón.
-No Seiya, lo siento si es necesario tendré que borrar tu memoria –indico la reina, la princesa la vio con tristeza, su madre era tan buena, pero haría hasta lo imposible por protegerle.
-Pero, ¿qué dice? –interrogo el príncipe del sol
-Sí, tu alma no permitirá hacerle daño a nadie, así que tu don será tu perdición –ambos se quedaron viendo, ahora cada uno sabía cuál era su papel.
-Mama, sabes que lo amo –grito la princesa de la luna.
En ese momento las explosiones se hicieron escuchar las lágrimas de la princesa fue secada por el viento que se precipitaba sobre ello, Seiya sintió como de su mano fue arrancada el amor de su vida, Serena desesperada pedía ayuda. En ese momento Serena y Seiya despertaron al mundo real.
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-¡Bombón! –grito Seiya mientras brincaba del sofá y se ponía de pie delante de los ojos de los demás.
-¡Seiya! –grito al mismo tiempo Serena haciendo la misma acción de Seiya.
-¿Se encuentran bien? –pregunto Taiky
-Yaten, Serena, chicas, Taiky, creo que tuve una pesadilla, lo siento bombón, siento despertarte –dijo Seiya posando su mano en la cabeza, tenía un leve dolor y no sabia porque.
-No, no te preocupes, estoy bien, creo que también soñé algo que me espanto –dijo Serena sin dudar que el sueño había sido extraño.
-Bien, yo creo que ustedes dos necesitan ayuda –dijo Yaten con mala cara.
