Capitulo 19
En el instante en que te volví a encontrar
Mi mente trajo a mí aquel hermoso lugar
Que cuando era niño fue tan valioso para mí.
Quiero saber si acaso tú conmigo quieres bailar
Si me das tu mano te llevaré
Por un camino cubierto de luz y oscuridad.
-Di que no sabes, que no recuerdas nada, que está sorprendida por lo que dicen –mina había ido a comprar las bebidas, las pequeñas se habían quedado solas en el la habitación, sabían que tarde o temprano llegarían y les preguntarían por lo que había sucedido.
-Pero digámosle la verdad –Len-Len, quería ser honesta, aunque sabía que esa no era su misión.
-La verdad está a punto de descubrirse –Rini por su parte no quería hacerlo, en un pasado había regresado y había hecho que su madre siguiera un rumbo que ya no deseaba.
-Serena, no quise hacerlo…yo –Len-Len por primera vez se refirió al nombre real de Rini, siempre se le llamo Rini por cariño y por ser la imagen viva de su madre, pero serena,
-Ya sabes que hacer, tengo miedo, pero creo que todo saldrá bien, Seiya tú has lo mismo –no había más que agregar, Len-Len era la hija dulce del reino, ella en cambio era la hija obediente, sus padres eran los mejores de todos, su padre le había enseñado el amor más tierno. Las chicas conversaban entres si, Taiky llego hasta dónde se encontraban
-Tengo que hablar con usted –no se habían dado cuenta cuando Taiky llego, ellas se pararon de la cama, Ity-Ity y Seiya jugaban con una pelota, no voltearon a ver, siguieron jugando.
-Dinos, Taiky –Rini estaba nerviosa, pero no lo demostraría.
-Quienes son, y quien es él –Taiky pregunto sin esperar, había leído suficiente en la biblioteca.
-Es mi hermano, mis padres sufrieron un accidente, nos llevaron una casa hogar, donde escapamos y es por eso que ahora estamos juntos –y es que mentir no se le daba a Rini, es solo que debía seguir su misión, los demás no dijeron nada.
-Porque no lo dijiste –Taiky siento pena, había algo en esos niños que no le terminaba de convencer, pero al final había algo que era adorable en ellos –pero, ¿Ity, es tu hermana? -pregunto
-No, ella no, a ella y a Seiya los conocí hace poco –dijo sosteniendo la mirada.
-Pero tu hermana, sabe más de lo que dice, además no te creo todo –Taiky sonaba diferente, estaba perdiendo la paciencia y es que no fue poco ver a Amy con su novio.
-Taiky…que quieres decir –pregunto la pelirroja.
-¿Cómo murieron tus padres? –pregunto
-En un trágico accidente, me duele recordarlo –esta vez, no es que fuera un accidente como lo quería hacer notar, pero recordó, la mirada de sus padres, de su padre, su amigo y entonces, lloro, Seiya intento acercarse a ella, pero Taiky lo hizo antes.
-No llores, lo siento Helena, pero quiero que sepas que puedes contar conmigo –Taiky se sentía incómodo con tanto chiquillo, pero sintió pena por lo que les estaba pasando, aunque era claro, no les creí todo –pero, díganme quienes son las personas que las siguen –y de nuevo las preguntas, ellas solo tenían que fingir un poco más, aunque eso les costra caro.
-Creo que es una equivocación, no sé nada de lo que está pasando –Rini hablo tranquila.
-Y tú Len-Len –Len miro a su hermana, luego a su hermano que fingía no estar en el lugar y por ultimo a Taiky, en verdad que no sabia mentir.
-No recuerdo, no se de lo que hablan, créame que si lo supiera se los diría –entonces la paz en el pecho de Rini se dejo ver.
-¿Cómo te llamas pequeño? –pregunto Taiky al chico que se encontraba jugando con la pequeña ity, él lo giro a ver.
-Mi nombre es… Apolo –y allí estaba, ese nombre, parecía haberlo escuchado o leído, ya no lo recordaba y eso que tenía buena memoria, el pequeño cruzo su mirado con la de él y dejo ver algo más, su parecido a alguien que él conocía desde niño, Taiky frunció el ceño, pero sabía que esos pequeños no dirían nada.
-Un buen nombre para un chico fuerte como tú –dijo
-Gracias –el pequeño Apolo sonrió y allí de nuevo la evidencia, esa sonrisa, Taiky decidió salir de esa habitación o se volvería loco pronto.
-Llego el momento, está a punto de despertar –una gran figura negra veía por la ventana.
-Si –dijo una de sus fieles sirvientas.
-Es el momento de ganar esta batalla –en ese tiempo él era el más poderoso, el único que conocía su fuerza.
-¿Dónde estamos princesa? –pregunto Sailor Júpiter.
-En el planeta de… Galaxia –dijo y miro alrededor, todo estaba en ruinas.
-Bombón…crees que sea el planeta de Galaxia –Seiya sabía que se había equivocado, la princesa al verlo en su transformación intentaba recordar quien era esa persona, le sorprendió que le llamara de esa forma pero sabía que era a serena a quien le llamaba así.
Serenity solo sonrió, no le desagrado que Seiya le llamara de esa forma tan dulce, hasta ese momento todo estaba bien, pero el corazón de Ruby se partió en dos, Seiya tenía un bonito sobrenombre para su amada y… estaba junto a ella, protegiéndola en todo momento.
-¿Por qué preguntas? –indico Sailor Marts, quien se posiciono junto a su princesa
-no sé si te has dado cuenta en la ruinas que se encuentra este lugar –indicó Seiya.
-¡Todos abajo! –Grito Sailor fighter
Los ataques llegaron por todas partes, las Sailor apenas lograron esquivarlo, una por una fue cayendo.
-¡Láser de estrella fugaz! –grito fighter una gran luz blanca en forma de rayo salió disparada alumbrando y destruyendo todo a su paso.
-¡Fuego de marte enciéndete! –grito Marts al ver que eran zombis los que los atacaban con poderes sobrenaturales.
-¡Venga por aquí! –les llamo una voz que los hizo entrar a una cloacas, los chicos y las chicas siguiendo la silueta de una mujer a la que no podían ver le rostro por tanta oscuridad. Corrieron hasta un lugar más iluminado, parecía que ese planeta había sido atacado pero no vencido en su totalidad.
-¿Quién eres? –pregunto Seiya en cuanto llegaron al lugar más seguro.
-¿Es importante? –dijo la mujer aun de espaldas, no respondió.
-¿Que ha pasado en este lugar? –pregunto Serenity tristemente.
-Hace algunos meses que estamos en guerra, son personas malvadas, quieren dañar a todo el universo y una causa eres tu princesa –se giró la mujer de armadura desgastada pero aun dorada.
-¿Qué? –dijeron todas sorprendidas al ver que la mujer que hablaba era Sailor Galaxia, la Sailor más poderosa del universo y estaba casi rendida en esta batalla.
-Sailor Galaxia, ¿qué te ha pasado? –pregunto dulcemente la princesa.
-Hola princesa, veo que las Outher no vienen contigo –Sailor Galaxia parecía que la estaba esperando
-Ellas han elegido –índico la princesa mientras todas esperaban saber más.
-Entonces el principio del fin ha empezado –nadie comprendió esas palabras.
-¿A qué te refieres? –preguntó Seiya acercándose más a ella
-Regresen a su planeta, la princesa debe casarse con el príncipe y tu alejarte de ellos –esta información era más importante para Ruby que para los demás, Serena estaba a punto de casarse y Seiya seria libre
-Créeme que lo hare pero dame una buena razón –indico Seiya.
-No lo tengo permitido, desde que te vi en la tierra supe que algo más pasaría, debía haberte matado, pero falle –Galaxia se dirigió a Seiya, todas se sorprendieron.
-¿Qué?, ¿qué quieres decir?, ¿que fue todo eso de la semillas estelares entonces? –Seiya tenía el presentimiento que había algo más.
-Cuando regrese a la tierra, fue porque la maldad ataco al planeta de la princesa Kakyuu, ellos huyeron de aquel lugar, no soy la misma persona que destruyó su planeta, la esencia que el mal buscaba había desaparecido –explico, aun guardaban por la verdad.
-Explica porque no entiendo nada –aclamo fighter temerosa de escuchar, la princesa y Sailor Galaxia la vieron directo, ella no se inmuto.
-Están en este planeta, pero no siento en donde –confirmo la sombra.
-Arrasa con todo, dile a los zombis que aniquilen sin compasión… a todos –la orden estaba dada.
-así será, igual, cuando el amo despierte no quedara nada –rio la sombra maligna.
En el apartamento de los Kou, la comida ya estaba lista, las chicas, y los chicos estaban en la mesa, Mina y Amy se sentaron a la par una de la otra, Yaten se sentó al medio de Rini y Len-Len, Taiky al medio de Apolo e Ity-Ity, Verdi y Violeta una a la par de la otra.
-hay algo que quiero contarles –Taiky llamo la atención de todos los presentes.
-Dinos, Taiky –agrego Mina.
-Fue un sueño, un sueño loco, de hace algunos días –dijo los niños pusieron atención, en realidad todos estaban poniendo atención.
-¿Un sueño? –pegunto Violeta.
-Si…en el que aparece Helena, la pequeña Ity, Len-Len y Apolo, sé que es extraño –dijo, la respiración de los niños se aceleró, excepto la de Ity que no entendía mucho, Amy y Mina giraron a verlas, Yaten estaba más serio de lo normal, Verdi y Violeta no entendían mucho.
-Eh…ah… ¿y qué pasa? –Helena se tenía que mostrar normal.
-En mi sueño había una batalla, pero lo que me llamo la atención fue que al final, ustedes toman algo que le pertenece a… Seiya –todos se quedaron en silencio. Sabían que los sueños eran mensajes, pero no entendían que tenían que ver las chicas.
-Ha si, púes que sueño, es muy raro verdad –Helena fingió no entender.
-Quizá, pero… todo puede pasar –comento Verdi. Después de eso todo transcurrió en silencio.
-Lo primero que hice llegando fue dormir al príncipe de la tierra… para que no te viera –Seiya frunció el ceño, que tenía que ver el con el príncipe –era mi misión desde tiempos remotos, si volvías a aparecer, mi deber era quitarte del camino, lo segundo que tenía que hacer era buscarte, pero lo que no sabía era que tenías una transformación diferente, entonces tenía que atacar tanto a hombres como mujeres y ninguno eras tú –Seiya ahora solo estaba más confundidos, la princesa e la luna aún más y con más tiempo que pasaba al lado de Seiya sentía algo diferente, las demás solo podían escuchar la historia.
-No entiendo, quiere decir que si esa era tu misión, tú sabrás quien soy –Seiya se puso rígido, ya se había aburrido de tanto ramerío.
-Lo siento hay cosas que no puedo decirte –y eso era lo que se esperaba.
-Galaxia, tu tenías la misión de encontrar la semilla estelar, por qué dices eso –entonces la princesa interrumpió, ahora para ella nada tenía sentido.
-La semilla estelar, no princesa, esa pequeña me llevaría hasta donde estaba Seiya, no me di cuenta antes, él no era como lo recordaba y cuando note su precia no se parecía a quien yo buscaba, claro lo vi como Sailor nada más, luego apareciste tú –y las cosas iniciaba a caer por su propio peso.
-Entonces quien era la pequeña Chibi-Chibi –sin darse cuenta y poco a poco, la princesa unía sus recuerdos con los de Serena.
-Tu hija –esas palabras resonaron en los oídos de Seiya, dolía y dolía mucho, los presentes se sorprendieron y aunque Ruby entendía poco, trataba de poner la mayor atención.
-¿Qué? –la princesa de la luna se sorprendió, era raro sorprenderla, pero había cosas que ni ella conocía.
-Viste Serena, se parecía tanto a ti, perdón princesa –dio Lita, recordando claro la parte de su humanidad.
-No te preocupes Júpiter –su princesa era tan dulce, quizá igual a Serena, pero era duro saber que tenían que elegir a una de las dos, aunque cada vez se sentía más conectada con los sentimientos y pensamientos de Serena.
-Pero si era hija de bombón, porque te llevaría hasta donde yo estaba –Seiya estaba dolido, pero quería saber más, no comprendía por qué una de las hijas de bombón llegaría hasta él y luego estaba en que aunque él también tenía una trasformación no lograba recordar nada.
-Porque…perdóneme alteza… –pero antes de que pudieran proseguir con la conversación todo empezó a temblar, Galaxia presintió que su planeta estaba a punto de colapsar y Seiya se sorprendió cuando lo llamo alteza.
-¿Qué pasa? –la Sailor se pusieron en alerta, todo comenzó a retumbar y eso las ponía muy nerviosa.
-¡Váyanse!, busca a Plut, ella no te es leal a ti, pero si a tu hija, ellas son las guerreras de tu hija –Galaxia tomo su espada y salió corriendo rumbo a donde se encontraba una de las malignas, pero no sin antes advertirle a la princesa.
-Pero como hare que hablen, aun mi hija no nace –grito la princesa de la luna, cosa que hiso que Galaxia volteara de nuevo, Seiya suspiro y Ruby más a tras de él.
-Está más cerca de lo que crees Serena, pequeña Satur, tú la conocerás, quizá tus ojos no han visto la realidad, pero las Outher están ligadas a protegerla –la pequeña Satur se quedó sorprendida ante la declaración de Galaxia, ahora caía en cuenta, la otra noche la vio, el otro día la sintió y ahora estaba segura que era ella.
-Nos quedaremos luchando por tu planeta –una mano sostuvo la muñeca de Galaxia, sintieron como sus cuerpos se estremecieron, Seiya se había acercado más de la cuenta, pero así era él.
-No… busca tu destino –dijo Galaxia con una sonrisa adolorida y con sus ojos a puntos de desbordarse en lágrimas.
-No me iré, tú paliaras junto a mi –Seiya aun sostenía la mano de Galaxia y se veían a los ojos como si recordaran algo más que el pasado –¡poder solar! –la armadura de Seiya brillo y un color dorado lo envolvió, todas se sorprendieron
-Majestad, si usted ya despertó ¿entonces porque no recuerda? –Galaxia se reverencio ante él, nadie comprendió nada, Apolo suspiro.
-tengo algunas dudas que tu resolverás en cuanto acabe esto, mis recuerdos no los tengo y quiero saber porque –el que hablaba ya no era Seiya, era otra persona.
-¿Luchara? –Galaxia se sorprendió al escuchar eso, a la persona que tenía el cuerpo de Seiya le pareció increíble que se lo preguntara, le parecía que había nacido para luchar y ella dudaba.
-Y porque no lo haría –pregunto, a Serenity le retumbaba dos palabras MY LADY, no sabía porque.
-Porque su naturaleza príncipe Apolo, es dar vida a todo, y jamás ha querido quitarle la vida a nadie –aparte de la poca información que obtuvieron, lo más sorprendente para todos incluso para la princesa Serenity fue por el nombre que Galaxia le llamo a Seiya.
-Por proteger tu planeta y a las personas que amo, créeme que lo hare –Apolo dio tres pasos delante de Galaxia y aunque esta estaba sorprendida, tomaron aire y decidieron salir a salvar el planeta.
Vieron como las personas corrían y los zombis les quitaban la vida, Serenity se estremeció de tristeza, pues la silueta de Plut y Urano del mal se podía apreciar a lo lejos.
-Hoja del roble de júpiter
-Fuego de marte enciéndete
-Laser de estrella fugaz
-Campo mortal
-Por el poder de la luna plateada
-Manchas solares
-Brazaletes fulmines
-Ahora –gritaron al unísono, los ataques pasaron dando luz y aniquilando a todos los malvados que se encontraban en esa dirección. Las Sailor del mal voltearon rápidamente vieron al los guerreros aproximarse a toda velocidad.
-Nebuloso solar ataca –el segundo ataque de Seiya fue tan fuerte que la Sailor del viento no pudo escapar y murió en el intento, mientras que Sailor Plut desapareció segundos antes, las nubes negras se dispersaron, el sol alumbró aquel hermosos planeta con destellos dorados y flores hermosas, Seiya cayó al suelo precipitadamente, con solo un ataque había podido acabar con la maldad, era poderoso pero su alma aun no soportaba tanto poder.
-¡Seiya! -gritaron todas.
Sailor Moon apareció y corrió rápidamente, le tomo de la mano, Seiya estaba inconsciente, pero Sailor Moon estaba asustada por su salud. Así que lloro sobre su pecho y una sola lágrima de amor despertó algunos vagos recuerdos. Toda pudo ver como una luz blanca los envolvía mientras los recuerdos regresaban, Ruby lloraba en silencio, no había dicho nada, hasta el momento. Las cosas a partir de ahora no volverían a ser las mismas, pero tendrían que tomar un solo camino y eso conllevaba lastimar sin querer, sufrir queriendo.
Seiya y Serena aparecieron uno a la par del otro con sus respectivos trajes de príncipe y princesa. Se vieron, se reconocieron, se volvieron a ver y en realidad se confundieron, las voces de sus cabezas los agobiaban, los sueños por las noches los desesperaban, ahora sabían que las cosas no eran como las habían creído, ahora imaginaban que decidir iba a ser lo más difícil que en sus vidas les había tocado hacer. Se preguntaban quien podía ser capaz de jugar con sus vidas, de arrancar sus recuerdos, de borrar un amor, de dejarlos vagar solos, con esperanzas y sueños falsos.
Al frente de ellos tres siluetas los saludaron.
Mi corazón encantado vibra
Por el polvo de esperanza y magia
Del universo que ambicionan todos poseer.
Voy amarte para toda la vida
No me importa si aún no te intereso
Ven toma mi mano para huir de esta infinita obscuridad.
