CAPITULO 21

Sin importar que pase yo te amare

Y quiero que por siempre a mi lado estés.

No vale la pena seguir pensando en el ayer.

Quiero saber si acaso sigues tu soñando con el

En un mar de dudas me perderé

Y ya no encuentro el camino que me lleve hasta ti.

Cuando al fin me logre decidir

A confesar las cosas que siento por ti

No sé qué me lo impidió

Pero hoy voy a pelar con todo mi amor.

-¿Por qué?, si aun así, siempre salían perjudicados, ¿por qué no nos dejaron amarnos? ¿Por qué crearnos un pasado y un futuro que no deseamos?, eso no es justo –Apolo hablo y tomo la mano de Serenity pues no podía ser consolada, había ganado y perdido mucho, ahora no sabía la dimensión que esto había provocado. Aunque los recuerdo habían vuelto, eso no quería decir que todo sería más fácil.

-Lo se hijo, créeme que si tuviera otra oportunidad, no lo repetiría –los reyes del pasado se sentían culpables.

-Apolo, fue necesario cambiar su mente y forma para que no recordaran nada después del cumpleaños de la princesa –eso ya lo habían comprendido, eso ya lo habían recordado, es solo que les habían robado una parte de ellos para salvar el universo.

-No puedo creer, me mandas un futuro que no pedí, una hija que me hace tomar ese futuro, eso no es justo como crees que me siento mamá –las cosas no habían salido como pensaban, en realidad, nada podía ser compuesto ahora.

-Tú elijes princesa –su madre era sabia y ruda.

-¿Cómo?, ¿Cómo?, dímelo, me das un futuro, ya me habéis dado un pasado para recordar al príncipe de la tierra y ahora me das otro pasado y al final nada es real, solo –la princesa volteo a ver a quien por mucho tiempo había querido abrazar –solo mi amor por ti es real –dijo y se sonrojo, en realidad sabía que lo amaba, no podía seguir dudándolo, pues aún conservaba el recuerdo del presente y eso hacía que el sentimiento de Serena hacia el fuera comprendido.

-No te mentí, aunque no te lo di completo, pero si te enamoraste de él –la reina estaba dolida y sabía que lo que había hecho era necesario. Seiya veía el dolor de su amada, para el todo era más simple, pues ahora comprendía por qué jamás pudo olvidarla.

-Tengo una duda, ustedes conocen el pasado y futuro, quien es la pequeña que me llama papá y el niño que dijo lo mismo, esta vez no quiero mentiras –Seiya, Apolo, el nombre ya era en vano, al final eran las mismas personas.

-Son tus hijos –el rey lo dijo sin rodeo.

-Hijos… ¿quién es la madre? –en verdad que podía amar a esos pequeños, pues ya lo hacía, el problema era que no quería estar junto a nadie más y ahora eso lo ataba como a Serenity a un futuro que no pidió. Apolo y Serenity se quedaron quietos para escuchar la respuesta, pero lo que escucharon no se lo imaginaban.

-La princesa de la luna –y entonces su mundo se derrumbó hasta el final, no era fácil, pues como podía la princesa elegir entre una vida y otra y más aún cuando a conocido a dos de sus posibles hijas.

-Su amor es milenario, se enamoraron desde siempre, poco a poco recordaran más de su pasado pero esta es su verdad –sí, aún faltaban detalles por recordar pero era pocos, pero en realidad no podían tomar ahora las cosas con calma.

-Protegeré este universo y esta vez luchare hasta el final –el príncipe Apolo de su frente hizo nacer su marca real, sabía cuál era su poder mas no conocía su limita y menos aún si tenía que luchar por un futuro con su amada, para Serenity era mas complicado.

Todo se desvaneció lentamente, el darte cuenta de algo que no es como siempre lo habías imaginado e incluso hasta soñado te hace pensar cosas que jamás pasarían por tu cabeza, esta era la situación de Seiya y Serena, sus otros yo recordaban su pasado, pero ellos solo había vivido un pasado de hace 4 años, y aunque se revelo más de lo esperado, ahora no sabía que pasaría, pues habían muchas cosas en juego.

La luz que envolvía a Serena y Seiya desapareció, todas las chicas estaban sorprendidas, los labios de Serena estaban sobre los labios de Seiya, las chicas no podían creer lo que veían pues Serena se caracteriza por amar a Darién más que nada.

Rei tocio para que Serena se diera cuenta que estaban presentes. Serena levanto la mirada percatándose de que la observaban, pero la mirada que más le llamo la atención fue la de Saturno y Sailor fighter.

-Lo sabíamos princesa, y por eso él debe morir –todo se sorprendieron ante las palabras de Satur, ella había podido hilar más rápido todo el manto que cubría esta mentira, imagino que su misión era esa.

-¿Saturno que dices? –pregunto Sailor Moon, ya no estaba vestida como la princesa.

-¡Como le hablas a si a Serena! –grito Marts

-¡Pequeña Saturno, no podrás enfrentarte contra el príncipe sol! –Galaxia grito, pero no pudo sostenerla, el príncipe ya no estaba, era únicamente Seiya el que estaba tendido en el suelo junto a serena

-¡Campo mortalllllllllllllllllll!

Un gran resplandor negro salió de aquel báculo, Serena fue lanzada hacia un lado por Seiya y el se puso de pie, todos se sorprendieron Seiya estaba a punto de morir, pero algo se interpuso entre él y el ataque mortal.

Siento que me desconoces

Siento que tocarme ahora te de igual

Cada vez hay más temores

Crece como hiedra la inseguridad

Ruby se interpuso y uso su cuerpo como un escudo para proteger a Seiya, Marts ataco a Satur, fue un simple reflejo para desviar la mortal energía, aunque al final no pudo hacer nada por la Sailor que se interpuso.

Y me lastima ver que intentas rescatar

Lo que un día

En el alma nos unía

Ya no está

Aunque estas

Es momento de afrontar la realidad

-¡Ruby! –Seiya corrió al cuerpo herido de fighter, sus recuerdos habían vuelto, pero eso no hacia cambiar su esencia, es más, siempre fue el, pero no lo sabía, al igual que Serena.

Tú me quieres pero yo te amo

Esa es la verdad

Tu presencia aquí me está matando

Sentirte a la mitad

Me eh cansado de intentar y no lograr

Que te vuelva a enamorar

Sé que no me quieres lastimar

Pero tengo que soltarte

Hoy te dejo en libertad.

-Perdóname, no debía de haber sido así, pero no tenía opción –las manos de Ruby acariciaron el bello rostro de su amado, Seiya no podía mentirle, es más, jamás le mintió, ella sabía que su corazón pertenecía a otra, a la mujer de la cual se enamoró un día en el aeropuerto.

-Lo siento Ruby, jamás quise lastimarte –una dulce traviesa lagrima curso la mejía de Seiya, la quería, eso no lo dudaría, pero, querer y amar son do cosas totalmente distintas.

-No llores Seiya, no por mí, siempre he querido verte sonreír –Ruby no soportaba el dolor de las heridas, pero la herida que la estaba matando era la del corazón, provocada por el desamor, aunque vio en su en los ojos de su amado una mirada distinta, era idéntico al que conocía pero ahora brillaba más, seguro no eran por el llanto y no eran por ella, era por la mujer de la luna.

No te odio no hay rencores

Simplemente el corazón,

Tu corazón ya no está

Se han perdido los colores

Ya tus manos no me tratan de buscar

Todas se quedaron viendo, las manos de Ruby acariciaban el rostro de su amado Seiya, el sonrió, Serena puso las manos sobre el hombro de él, Seiya giro su mirada, era una mirada de dolor, Serena lo pudo notar, sabía que así como ella, él había tenido una historia, aunque no se imaginaba que era la chica que ahora estaba herida, no pudo evitar sentir una punzada en su corazón que parecía temor, quizá porque él amara a alguien mas después de todo.

-Bombón está bien –pronuncio tragando con dolor, Serena sonrió.

-Déjame ver que puedo hacer por ella –pronuncio y Seiya asintió.

-No, déjame, déjame ir –quizá se había rendido, ya no había esperanza para seguir viviendo. Su amor, su amado, el ya no estaría para ella.

Me hace más daño seguir contigo

Y ver que aun con mi calor

Tú sigas teniendo frío…

-No, no quiero perderte –esas palabras bastaron para querer seguir viviendo, era suficiente para Rubí, si Seiya la necesitaba, entonces, allí estaría ella, aunque los orbes celestes de Serena se abrieron como enormes platos, esta chica era alguien especial para Seiya, no era solo una Sailor protectora más y eso ya lo había notado –bombón ayúdala –Seiya sabía que serena podía hacerlo, serena asintió.

Saco el cristal de plata y lo puso sobre el pecho de Ruby, el cristal brillo como nunca, curando las heridas de la joven Star, las demás Sailor se encargaban de ver a Hotaru, solo estaba desmayada por el impacto del fuego de Marts, pero con un poco de descanso todo estaría bien. Fighter fue sanada por el cristal de plata, aunque estaba inconsciente fue tomada por los brazos de Seiya.

-gracias bombón –sonrió, la veía y aun por podía creer que sus recuerdos volvieran, no lo dirían aun, no querían alarmar a nadie y más por las que luchaban por un futuro incierto. Serena no podía evitar sentir celos por la actitud de su Seiya, su apolo, su amor, hacia la ahora desmayada Sailor Star.

-vamos a al palacio, allí podrán descansar –Galaxia les llevo hasta un palacio, aun resguardado por las Sailor Animal.

Todos se encontraban agotados, quizá el viaje, la batalla, la recuperación de recuerdos, la travesía de las cosas, pero descansarían unas horas, pues era necesario volver. Hotaru fue llevada a una habitación lejos de la habitación que a la Sailor Star le había proporcionado. Los demás simplemente se quedaron en el salón principal, aun había que hablar.

-Veo que ha despertado su majestad, si lucha por lo que quiera tenga por seguro que lograra vencer al mal –para Galaxia no pasó desapercibido, Seiya siempre había tenido ese porte de niño galán, ahora se notaba aún más.

-Porque no lo dijiste antes –Seiya camino frente a Galaxia, Sailor júpiter, marte y serena solo veían a Seiya y Galaxia.

-No podía –las lágrimas de Galaxia amenazaban por salir.

-A que se refieren –pregunto la Sailor de fuego, no le gustaban los rodeos.

-Galaxia es… es mi hermana –todos se sorprendieron incluso hasta la misma Galaxia, se sorprendieron pues era extraño que Seiya lo supiera -Si, en uno de los recuerdos lo supe, jamás te conocí hasta la batalla en la tierra –dijo y sonrió.

-Seiya ¿estás seguro? –Serena pregunto, era algo que jamás imaginaron además ella no lo sabía todo, habían cosas que aún no lograban recordar, pero lo harían de apoco.

-Ella era la única que podía matarme, por ser la Sailor más poderosa, después de Sailor Moon, pero bombón estaba cerca y Galaxia no pudo hacerlo –dijo y tomo la mano de su hermana.

-Apolo… -dijo Galaxia.

-Ahora soy Seiya, tendré que decidirlo hermana, no sé quien terminare siendo, cuida a la pequeña, regresare –dijo este y le abrazo, recordó los siglos que si vivió con ella, esos que había olvidado, cuando la vio como Sailor Star fighter la odio, pero no era real, él sabía que su hermana solo quería proteger el universo.

-Sí, lo hare…mi madre siempre te recordó –Galaxia había sido una leyenda, jamás se supo de donde provenía, pero su armadura dorada y su espada representaban al sol, ahora se sabía la verdad, Galaxia era la hermana menor de Seiya, pero ella no podía heredar el reino del sol, ya que el cristal había desaparecido junto al heredero.

-Regresare –apolo había despertado, sus recuerdos al igual que Serenity, no solo pequeñas gotas de ellos, recordaban su amor y los errores que habían sucedido, ahora tenían que solucionar más de un problema.

-no se irán sin mí –giraron a ver a la Sailor Star, Seiya sonrió y la Sailor se lanzó a sus brazos, Serena solo bajo la mirada, odiaba verlo, ahora sabía lo que Seiya podía sentir cuando la veía junto a… Darién.

-Hay algo raro en todo esto –Haruka estaba recostada en la ventana, mientras Michiru y Sepsuna nadaban.

-Lo has notado –la Sailor del tiempo había salido de la piscina y se secaba el largo cabello.

-El príncipe, no es el mismo –dijo Michiru dando la última vuelta en la piscina.

-Hay mucha maldad en él, no es normal –dijo Haruka y las volteo a ver.

-Siempre me pregunte porque todas las malignas se apoderan de el –Michiru salía de la piscina y conversaba.

-Será por su corazón débil –pregunto Haruka con una mirada interrogatorio a Sepsuna.

-No, ella no lo mataban porque el… pertenece a ellas –Sepsuna tomo su bolsa de ropa, iría a cambiarse.

-¿Que dices Sepsuna? –Haruka se puso de pie y camino hacia Sepsuna.

-Hay cosas que se saben pero no puedo contar, aunque en esta ocasión les diré, que el siempre pertenecerá al lado oscuro, nuestra misión es hacer que la princesa se case con él para apaciguar esa maldad y que nazca nuestra princesa –Sepsuna fue fría al decirlo, había estado en las puertas del tiempo y pudo comunicarse con la antigua reina de la luna, ahora lo sabía todo o algo de todo, pero solo lo sabía, no se le había pedido nada.

-Quieres decir que Darién… es malo –Michiru se acercó por el lado de Haruka y le tomo la mano.

-Y si lo sabe ¿por qué que tenemos que dejar que Serena se case con él?, además, ¿cómo lo sabes? –Haruka estaba alterada, todo lo que tenía que ver con serena, con su princesa, con su amiga, con esa niña tierna, todo le interesaba.

-Quien va a luchar contra él, acaso tú, Serena no se casara con él, será Serenity, fui a las puertas, la misión fracaso, solo ella puede mantener la pura maldad en donde pertenece –Sepsuna tenía que hablar de esa manera, ella sabía que no era justo, pero no podía hacer más.

-Como sea, Si es necesario, si, luchare contra él y ¿por qué dices que fracaso? –Haruka estaba dispuesta a todo por su amiga.

-Es poderoso, no sabes cuánto, además sin él no nacerá la princesa, nuestra princesa a quien le debemos lealtad, no podemos dejar que serena y Seiya sigan juntos –y eso era lo más importante, la princesa a la que ellas debían de proteger y serle fiel. Haruka suspiro, no podía cambiar lo que tenía que suceder.

-pero… y Serena –pregunto ya casi agotaba, pero ahora fue Michiru quien respondió.

-Pero… nuestra meta es que nazca ella sin importar quien salga lastimado –Haruka se vio sola, jamás habían penado tan individualmente, le sonrió a su compaña con dolor y se rindió.

-Si –dijo sin más.

-Ya lista, mañana iremos a ese viaje, nos divertiremos y nadaremos –mina había llegado a apartamento con una enorme maleta de viaje.

-Ya aliste mi traje de baño, amo la playa, nadare, nadare y un pez pescare –Len-Len saltaba en el sofá y reía de felicidad.

-Eh…que bien pequeña, a Seiya también le encanta la playa y a ti Helena –pregunto Taiky sentado en el otro sofá, Helena ene se momento veía la televisión sin poner importancia a lo que pasaba a su alrededor.

-Eh… si me gusta, pero no iré, Apolo no podrá ir, así que me quedare cuidándolo -dijo y siguió viendo la televisión, Amy se sintió mal.

-Helena te mantienes muy preocupada, o eres muy seria para tu edad –dijo Mina

-Porque no la conoces, pero Helena es chillona, además le encantan los dulces y… -la pequeña Len-Len no pudo seguir hablando, Helena la reto furiosa.

-Ya cállate Len-Len –grito, Taiky se preguntaba que le preocupaba a esa chica.

-Verdad siempre supe que no eres así como te comportas –dijo Mina sonriéndole.

-No, no soy así…crees que es fácil perder a tus padre o que…-en ese momento entro Serena, Seiya, Lita, Rei y Rubí. Seiya y Serena habían acordado en no decir nada a nadie hasta que acabaran con las maligna y por el momento solo quedaba una de ellas.

-¿qué paso? –pregunto Verdi y Violeta al ver a Ruby entrar.

-Hola chicas –dijo Mina mientras se sentaba al lado de Amy.

El pequeño apolo se puso de pie al verlos entrar, Rubí le sonrió y el aún más, las chicas preguntaron rápidamente, pero era claro que no podían hablar claramente, por los chiquillos, así que después de una corta introducción.

-Bueno como sabemos que está bien, están listas para la playa –Mina y sus comentarios fuera de lugar, solo Len-Len apoyo su alegara, Violet volteo a verle, no le conocía pero parecía una chica tonta.

-Yaten, me acompañas a mi recamara –Verdi tomo al mano de Yaten, todas quedaron impactadas, él le sonrió, él, que era una persona molesta y mal humorada era encantado con la dulce voz de la chica de ojos verdes. A Mina le dio mil vueltas el corazón.

- Llevare a los niños a acostar, Seiya –a Helena no le gustaba estar tan cerca de Serena, igual era cuestión de minutos para que sus hermanos se soltaran en llanto al verla tanto tiempo.

Seiya, Serena, Rei, Mina, Amy, Lita y Taiky se quedaron sentados en la sala –No se les hace raro que hayamos ganados todos –Mina hablo por fin, Yaten a un no regresaba, "que se cree esa chica" -pensaba

-Lo mismo pienso yo –dijo Lita

-Creo que mañana tendremos que enfrentar algo más que a unas simples maligna –Serena poso su dedo cerca de su boca en señal que estaba pensando.

-eso creo bombón –dijo, Violeta que estaba atenta a los movientes inquietos de Rubí, noto las miradas entre la princesa y Seiya.

-Están de regreso –dijo Sepsuna.

-Pero no siento que Hotaru este con ellas –Haruka volaba en su auto.

-¿Qué quieres decir? –pregunto Michiru.

-No lo sé –dijo y acelero más.

Después de la plática y el agotamiento que tenia, Taiky y Yaten prepararon palomitas de maíz, chocolate y algunas boquitas mas para ver una película de miedo, se acomodaron Rei, Lita, Amy, Taiky, Rubí, Mina, Yaten y Violet, todos disfrutaban de la película de miedo que comenzaba a asustarles, Serena y Seiya había desaparecido hace un instante, pero nadie se percató debido a que veían la tv. Bueno Rubí si los había visto, pero no podía intervenir, el jamás fue suyo.

Seiya y Serena entraron al cuarto de la pequeña Ity-Ity, la vieron dormida como un pequeño ángel.

-Es linda, verdad –Seiya la veía dormir, se aprecia mucho su bombón, de él solo veía el color de cabello.

-Si –Serena tenía un nudo en la garganta, un pesar en su corazón, esa pequeña se parecía a la pequeña Chibi-chibi cuando la conoció, pero tenía el color de cabello de Seiya.

-Puedes creer que es mi hija y tuya, bombón – Seiya giro a verla, sabía que esa mujer era la misma de sus recuerdos, a la que ha amado por toda la eternidad, pero no estaba seguro si ella le seguía amando después de todo.

-No –ahora una lágrima cursaba la mejía de serena, se sentía atrapada en un mundo de posibilidades y ninguna para ella.

-No importa lo que decidas, igual sabes que voy a amarte en esta vida y en la siguiente y en la que sigue de esa, no te preocupes por mí, yo solo quiero que seas feliz –Seiya halo la puerta y la cerro, serena no merecía las cosas malas que estaban pasándole.

-No sé qué camino tomar –dijo y suspiro, se recostó en la pared, después de ver dormir a su posible hija. Rini se gro e la cama, vio que la puerta se cerró y suspiro, sus madre tenía que elegir y eso sería duro.

-Te casaras con él para que la maldad jamás despierte o lucharas contra lo que ha ocasionado daño durante muchos milenios –Seiya la veía y dolía, sabía que ella no estaba para sus preguntas, pero quería saber.