Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y a la Saga Crepúsculo, sólo me adjudico la historia y algunos personajes.

Capítulo 4: "La cosita"

"Errar es natural, pero rectificar el error es la gloria."

George Washington.

Capítulo beteado por Zaida Gutiérrez Verdad

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Carlisle me mira con una sonrisa plasmada en el rostro. Lo único que ha salido de sus labios es Anthony Cullen. ¡Sobre mi cadáver! ¡Qué nombre más antiguo y aburrido! Yo tenía pensado algo más… Mierda, ni siquiera tengo pensado algo para el bebé, o para la bebé. Digo, podría ser una niña.

¿Cómo le llamaría? ¿Isabella? Desde luego que no. Sería otro nombre antiguo y aburrido para la lista, habrá que tacharlo.

—¿Estás bien? —Me animo a preguntar, sintiéndome mucho más relajada por su reacción.

Al fin se mueve de su sitio y me abraza, levantándome en sus brazos y dando vueltas por el salón como dos adolescentes.

¿En serio C?, ¿en serio estás respondiendo tan bien a mi descuido?

Una parte de mí se alegra. Debo agregar un hijo a la lista de "Las cosas que hacen feliz a mi marido". Además de los hervidos y la carne, no es como si quisiera darle muchos hijos más…Pero siempre existe la posibilidad.

No seas tonta, pienso, con un bebé es suficiente.

Un hijo de Carl y mío con cabellito rubio y ojos color chocolate. Todo sonriente o enfurruñado. Suspiro ante la idea, definitivamente me enamoraría.

Involuntariamente llevo una mano a mi plano vientre. Carlisle sonríe y sus ojos rebozan felicidad.

—¿Pero cómo…

—Oh, tú sabes cómo… —Le interrumpo.

Sacude la cabeza con diversión.

—¿Estás segura? —pregunta aún sonriente.

Asiento y me regala un suave beso en los labios, mientras murmura gracias.

Le miro con confusión, pero claramente entiendo que es por el hecho del bebé.

Lágrimas asaltan mis ojos, no puedo retenerlas por más que quiero.

Abrazo a mi marido y sollozo, soltando la multitud de sentimientos que me invaden, es inevitable.

¿Por qué no he tenido ningún síntoma de embarazo? ¿Por qué me descuidé de tal manera? Quizás si Alice no lo hubiera insinuado… ¡Dios Santo! ¿Habría perdido al niño? Me entran escalofríos sólo de pensarlo. Es como si de un momento a otro pudiera imaginarme siendo mamá, cuidándolo y preocupándome por él. O ella.

—Cariño, ¿qué te sucede? —Inquiere preocupado.

Niego, las palabras están atoradas en mi garganta. Tampoco sé cómo describir lo que siento. Sólo se me antoja llorar.

—Tranquila —susurra—. Estoy tan abrumado como tú Bella, pero también me siento feliz. —¿Escuché Bella?—. ¿Puedo ver el ultrasonido?

Me limpio las lágrimas y me separo de él.

—Vamos —digo mientras entrelazo mi mano con la suya y caminamos hacia el salón de proyecciones.

. . . . . . .

En el camino nos encontramos con una escena de lo más divertida. Alice está enojada y un Jasper sonriente le está hablando. Hay una tensión enorme entre ellos… Tensión sexual. Carlisle y yo soltamos unas risitas al escuchar cómo Jasper le pregunta si quiere ir con él a tomar algo y Alice le escupe un rotundo no. ¿Cuándo se dará cuenta que de verdad lo quiere? ¿Cuándo, señor?

—Hey, tórtolos. A ustedes los estaba buscando —dice Alice cruzándose de brazos.

—Alice… —Advierte Carlisle.

Ella le guiña un ojo y me sonríe. Creo saber por qué lo hace, el duende sabe del embarazo a pesar de que no le he dicho a nadie más que a mi maridito.

—Quería felicitarte, papi. —Mis ojos se abren como platos.

Mierda, ya sé qué va a pensar cierta persona sobre esto…

—Bella… —Comienza—. ¿Alice ya lo sabía y yo no?

Bufo y ruedo los ojos. Alice no hace más que cagarme la vida.

—Desde luego que no, señor Presidente —afirmo—. Ella sólo lo suponía

Él se queda callado, meditando. Siempre medita todo. ¿Es que acaso no puede aceptar las cosas tal y como son?

—Lo entiendo. —Se encoge de hombros—. ¿Ahora podemos ir a ver el ultrasonido? —pregunta con ojos brillantes.

¿Quién es él y qué hizo con mi marido?

. . . . . . .

—¡Ay Dios, es mi sobrina! —exclama Alice mirando la pantalla.

Carlisle le lanza una mirada de disgusto y sigue mirando la enorme pantalla, donde apenas se ven unas imágenes borrosas de mi cosita. Estoy expectante a sus reacciones cuando sé que va a sonar el latido de su corazón. Los miro atentamente.

El mágico sonido inunda el lugar.

Carlisle empalidece y Alice abre los ojos asombrada. ¡Por primera vez estos dos tienen reacciones de estupefacción! Querido Dios, ¿qué les hiciste a los Cullen?

—B-Bells, ¿eso es su corazón? —balbucea Alice.

Sonrío complacida. Toma, enana. Ya decía yo que en algún momento estarías nerviosa o asombrada por algo.

—Sí.

Carl sigue sin emitir palabra, sólo mira la pantalla fijamente. Aunque el vídeo ha terminado.

—Carlisle, cariño... —Le hablo, pero no recibo respuesta—. Me preocupas.

Alice suelta una risita y me enseña la lengua, siempre un paso adelante.

—Hermanito, ¿verdad que no te esperabas esto?

Su hermanito asiente con rapidez. Lo siguiente que hace me coge desprevenida. Me toma por las caderas, sentándome en su regazo. Descansa la cabeza en el hueco de mi cuello y deposita allí un corto beso. Noto su errática respiración, Dios mío, ¡pero si está llorando!

Anne no se lo creerá, claro que no. Necesito una cámara.

Alice nos deja solos, gracias al cielo.

—¿Ya podrías reaccionar? Hablo en serio cuando digo que me preocupas.

—Es sólo… estoy muy emocionado, ¿vale? No sabía que se sentiría así… ya sabes… —Se endereza y rasca la parte trasera de su cuello.

—Te entiendo, pero háblame, ¿de acuerdo? —Él murmura un está bien y me levanta, para luego levantarse él.

. . . . . . .

—Bella, tienes una llamada en la línea dos —informa Jasper.

Después de toda la conmoción decidimos no contarle a nadie aún, no queremos a cientos de cámaras siguiéndome… Más de lo que ya lo hacen.

Tengo una vida aparentemente normal, así que debo retomar mis responsabilidades. De todas formas, un embarazo no es nada del otro mundo, aunque no puedo negar que Carlisle quería librarme de todas las obligaciones. Siempre tan terco.

Cojo el teléfono y le agradezco a Jasper con una seña.

—Buenas tardes, Primera Dama al habla —contesto con monotonía.

¿No podría simplemente decir "habla Bella"?

Buenas tardes señora. —Aquí vamos…—. Soy Edward Masen, de la conferencia de Europa…

—¿Sí? —Cuestiono.

¿Edward Masen? Nunca nadie me habló sobre él. ¿Sobre qué hablará?

Eh… Quería confirmar su asistencia. Sabe que es dentro de una semana.

¡Mierda, es en una semana!

¿Cómo lo pude olvidar? Claro… desde que me enteré de La cosita, los días los paso con la mente en quién sabe dónde.

—Oh, sí. Uh… —No sé qué decir.

Bueno —prosigue—, ¿aún va a asistir?

Como si fuera a perdérmelo. Pienso.

—Sí, señor Masen —afirmo—. ¿Algo más?

La línea queda en silencio durante unos segundos. Edward se aclara la garganta y responde.

Tal vez… —susurra.

—¿Qué quiere decir con tal vez? —pregunto con confusión.

Me pone de malas que no vayan al punto.

Bueno, eh… —Se detiene—. No se preocupe, Primera Dama. Ya lo hablaremos en la conferencia. Estaré recibiéndola en el aeropuerto —asegura con torpeza.

Okay, esto es más raro de lo normal. ¿Recibiéndome en el aeropuerto? ¿Lo hablaremos en la conferencia? Que alguien me explique de qué va todo esto.

—No entiendo nada, disculpa.

Resumiré… Seré algo así como su acompañante durante los días que esté en Europa. Es sólo protocolo de la conferencia, nada más. —Suelta.

No pude evitar notar el tono brusco de su voz. Es como si estuviera obligado a acompañarme… Como si me detestara. ¡Pero si ni siquiera lo conozco!Quizás son sólo ideas mías.

Aunque, de nuevo, ese presentimiento de "no va a traerme cosas buenas", se instala en mí. Así como sentí cuando Vulturi propuso ser mi periodista personal.

N/A: ¡Hola, chicas! Siento lo corto del capítulo. Pero, primero no tenía mucha inspiración. Segundo, perdí mis lentes y tengo un dolor de cabeza enorme. Tercero… ¡No sé qué jodidos! Ya apareció Edward, bueno, casi. ¡Aplausos! Esto es para las que pensaban que Vulturi era él. Pues, ya ven que no, él tiene otro papel en esta historia. ¿Qué piensan sobre La Cosita? ¿Y sobre Carlisle? Está más blando que nunca…

Para las que al ver la foto de Edward pensaron que sería guardaespaldas… Casi aciertan. Pero no. Es más un chaperón. En el próximo capítulo se les aclararán muchas dudas. ¡No desesperen! Y comenten sin pena lo que les preocupa. Siempre les respondo.

Gracias por sus reviews, favoritos, alertas, etc. Son unos amores.

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A x.