CAPÍTULO 25

DECLAIMER: Todos los personajes que aparecen son propiedad de la grandiosa Naoko Takeuchi, usados sin ningún fin de lucro. La historia en cien por ciento origina de la autora aquí presente.

….

Ruby salió de la habitación, había estado a un paso de la muerte tan solo hace poco, pero la muerte no es irte de este mudo, también puedes morir en vida, así se sentía ella, quizá su corazón ya no latía, quizá sí, pero eso ya no importaba, siguió caminando, no quería que nadie la viera llorar, era tan malo sufrir del corazón, ella lo sabía, ¿en que momento había intentado sacar a otra persona de un corazón ocupado? y ahora era peor, pues el corazón estuvo ocupado por miles de años atrás, un pequeño golpe la saco de su transe de miles de preguntas, cayó al suelo sentada, pero la persona frente a ella también había caído

-Oh lo siento mucho, soy algo distraída –frente a ella estaba la princesa de la luna con una mirada dulce y avergonzada

-Yo… yo no me di cuenta, lo siento –era extraño poder dirigirse a la persona que había robado su sueño, además aunque intentara luchar, tanto contra Serena o contra la princesa, ella terminaría perdiendo.

-Vamos –Serena se puso de pie y le tendió la mano –eres Ruby verdad –Ruby se paró frente a ella, eran del mismo tamaño y cada una tenia lo suyo, pero a veces no es suficiente, en el corazón nadie manda incluso ni el mismo dueño.

-Gracias, disculpe majestad –le habían enseñado a ser propia y aunque la mujer que tenía al frente no parecía una princesa sino una persona común y corriente, ella sabía que tenía al frente a la soberana de la luna.

-Oh no me llames así, dime Serena, sabes el protocolo no es lo mío, además tu y yo somos amigas –amigas en qué momento se habían hecho amigas, Ruby solo sonrió

-Lo siento, Serena –era raro, no podía odiarla, Serena era dulce y amable.

-Adónde vas tan pensativa, puedo ayudarteayudarme, ayudarme - pensó Ruby -deja a Seiya y has que te olvide, así me ayudarías –quiso gritar.

-No te preocupes, solo iba en busca de aire –le sonrió Ruby, dolía, dolía sonreír y ver que el amor de tu vida ama a alguien tan perfecta.

-¿Estabas llorando? –no soporto más, Serena sabia donde golpear más bajo y sin querer hacerlo, pero no quería a ver nadie triste.

-¿Tú tienes el poder de hacer olvidar un sentimiento? –pregunto Ruby con dolor, es que ya no podía con ellos. Entonces serena recordó que aunque Seiya no fue claro, están chica era su… novia.

-Bueno, no lo sé –ahora serena se había quedado sin palabras, no quería entrar en la mente de Ruby, no quiera imaginar el desamor que podía sentir.

-Sabes, amo a una persona que no me ama, él tiene a alguien a quien amar y yo, yo quiero que él sea feliz, pero no creo soportar el dolor –Ruby se giró y vio esa hermosa estrella que titila junto a la luna.

-No sé qué decirte… -dijo serena y suspiro, no quería ella ser la causante de ese dolor, que había dicho Seiya a esa chica para que se sintiera de esa manera.

-A ti te aman, todo el mundo lo hace, hasta creo que puede decidir a quién amar –y es que faltaba poco para que Ruby dijera cosas de más, hasta ahora se había comportado, serena camino unos tres pasos y sus pies tocaron la arena, Ruby le siguió mientras la escuchaba.

-Sabes, eso sería estupendo, pero hay cosas que conozco que me atan a algo que no amo, a algo que no quiero, pero tengo que hacerlo, dejando por un lado el amor que siento por… mi verdadero amor, ahora no sé qué hare, estoy confundida, tampoco es fácil, pero debo de afrentarlo aunque eso conlleve vivir atada a alguien por muchos siglo –Serena suspiro y Ruby sintió pena, ella también amaba a Seiya y no podían estar juntos por tonterías de un mundo mejor.

-Pero eso es mucho, creo que tienes la facultad de decidir las cosas, siempre hay dos alternativas, porque no busca más dentro de ti y aprende a ver con los ojos del alma –Serena se sorprendió al escuchar esa frase, era la misma que había escuchado como un susurro, en un sueño.

-Sabes… -Serena no pudo terminar de hablar, las arenas de la playa se mecieron bajo sus pies, una enorme columna se formaba tomando el cuerpo de una niña como de 8 años.

-Princesa, es buena volverla a ver, hola Ruby… Aun confundida, no te vasta estar con el príncipe si no quieres estar con el rey también –la maligna conocía a ambas, pero a que se refería con Ruby

-De que habla Ruby –pregunto Serena, no comprendía nada.

-No lo sé, de que hablas cobarde, que intentas decir –Ruby ya tenía fuera su cetro de transformación.

-Tu mirada, tú no eres Ruby, quien eres tu –dijo la niña que ahora tomaba su forma de adulta, Serena se sorprendió al ver que la niña era Ariana.

-Eh –Ruby se sorprendió, como que no era ella.

-Granos de arena ataquen –grito la maligna y las arenas se fueron sobre Serena y Ruby.

-¡Por el poder del cristal luna, transformación! -

-¡Poder de estrella fugaz, transformación! -

Las dos Sailor esquivaron el ataque, pero Serena fue golpeada con un rayo de arena

-Ah, eso arde –exclamo tomándose el brazo.

-Quien eres y que quieres mujer de arena –grito Sailor fighter.

-¡bah! si eres tú, pero no eres aun la reencarnación, soy Ariana estúpida, también crecí junto al príncipe y te eligió, ¿cómo pudo elegirte a ti? –la mujer estaba perturbada por algo que Ruby no conocía, Serena tampoco lo comprendía.

-No entiendo de lo que hablas… y sabes que, no me importa, láser de estrella fugaz –grito y la lucha inicio de nuevo. Ariana esquivo el ataque, fighter se posó junto a Sailor Moon

-¿Estas bien? –le pregunto, la maligna era muy fuerte.

-Solo duele un poco, pero estaré bien, vete, ve por ayuda, yo me quedare a luchar –dijo Sailor Moon poniéndose de pie.

-No, jamás te dejare –dijo la Sailor de Kinmoku.

-Arena ataca –grito la maligna.

-Laser de estrella fugaz –grito fighter pero el ataca iba directo a ella y Sailor Moon, así que ya no podía quitarse de ese lugar.

Estrella de Sailor helear

Estrella de Sailor Maker

Saeta llamamiento de marte

Hojas de roble de júpiter

-Nooo –grito la pequeña niña arena malévola y desapareció antes de ser destruida. Ruby y Sailor Moon habían sido salvadas por sus amigas.

Durante muchas hora Amy, Violeta y Taiky se pasaron estudiando la manera de llegar a la otra dimensión si las puertas no se abrieran, para ellos tener un plan B era factible. Violeta fue la primera en dormirse, Taiky la cubrió con un cobertor y siguió leyendo los libros de física que tenía en una mesa.

-¿la amas? –fue la pregunta que Amy hizo estudiando un tubo de laboratorio.

-¿a qué te refieres? –dijo Taiky y bajo el libro.

-a violeta, se nota que la amas –dijo está quitándose los anteojos y dejándolos es la mesa.

-si –entonces Amy sintió que jamás debió de preguntar, había pasado ya tanto tiempo desde que conoció al intelectual de Taiky y aunque sabía que ella por ser una Sailor Scout no podía enamorarse o tener una vida normal, se dio el lujo de fantasía con ese chico durante noche –es como una pequeña hermana, las tres lo son para nosotros, fuimos su maestros, alguien tenía que enseñarles como lugar y a usar los poderes –dijo este levantándose de la silla, dejando su gafas en la mesa y caminando hacia Amy –¿por qué la pregunta? –dijo ya cerca de Amy.

Aunque esta vez sí era lo que quería escuchar, Amy se estremeció sentirse tan de cerca de Taiky –solo una pregunta –dijo, tenía más argumentos, claro que los tenia, una chica alista como ella tenía mucho que decir, pero Taiky le tomo de la mano y no pudo argumentar nada.

-Amy, sé que tienes novio, pero no sé qué pase mañana, la última vez que te vi no pude decir nada, ahora si es la última vez que te veré, quiero que sepas, que nunca te olvidare –Taiky se acercó y beso la mejía de Amy, el respetaba que ella amara a otro, pero esta vez le seria sincero.

-No tengo novio, el chico de la otra noche es solo un amigo, si yo no te vuelvo a ver, quiero que sepas lo que nunca pude decir, me gusta y te quiero –Amy se avergonzó y Taiky sonrió, ya no importaba nada más, así que se acercó a sus labios y la beso, la beso como si no hubiera mañana, la beso como si el sol fuer a desaparecer, la beso por si jamás la volvería a ver.

Después de una larga noche para muchos, o noche de insomnio para algunos más, el día había llegado, se prepararon para la batalla que les esperaba, las Outher se quedaron a la par de Rini todo el día, sabían la verdad, en ningún momento se dirigieron a Seiya o Darién, simplemente parecían neutras y eso sí que era extraño.

Las inners por su parte protegían a su princesa, esta vez luna y Artemis no irían, ya todos sabían quiénes eran esas dos personas que habían aparecido, jamás se lo imaginaron, pero igual habían muchos cabos aun sueltos. Además se quedarían con la pequeña Ity-Ity.

Las Sailor Star y los guardianes solares, habían tratado de convencer a Seiya que no fuera, pero aunque el cristal estuviera lejos, Seiya no dejaría de ir, aun así sin cristas sentía que debía proteger a las personas que amaban.

Darién estaba presente, desde la última batalla no había podido hablar con serena y Rini, pero si ella estaba allí era porque el futuro no estaba en peligro por otro hombre.

Al medio día las puertas del tiempo se abrieron, Sailor Plut les llevo a todos hacia ese lugar, Rini explico lo que encontrarían al otro lado.

-¿qué es esto? –pregunto Darién al ver las ruinas del lugar a donde habían llegado, oscuridad por todos lados. Seiya sintió una punzada en el corazón.

-esto no es la tierra –exclamo Amy.

-no –dijo Taiky –la tierra está allí –señalo, todos voltearon a ver, una gran capa dorada cubría la tierra, era la única que parecía no haber sido tocada por el mal.

-así es, estamos en el reino de la luna –dijo Rini y todos se sorprendieron.

-¿qué le ha pasado a Tokio de cristal? –pegunto Darién temeroso.

-está allí, en la tierra–dijo Rini y le sonrió con temor, Darién no se dio cuenta.

-es mejor iniciar, dinos ¿qué hacemos acá? –pregunto Yaten.

-debemos de buscar a mis hermanos, recuperar el cristal solar y devolverlo –dijo, ahora si giro a ver a Seiya, este veía con dolor el mundo en que se encontraba, se percató de la mirada de la pequeña dama y le vio, le sonrió y ella se sonrojo.

-es mejor iniciar –dijo Serena, ya todos iban transformados, excepto Seiya, así que primero irían al centro del palacio, allí era donde su hermana debía de devolver el cristal solar, donde se creía que los reyes se encontraban.

-Esta vez no sintieron nuestra presencia –dijo la pequeña pelirroja, había sido difícil llegar hasta el centro del palacio.

-Es mejor entregarle es cristal a papá, Selene –dijo el pequeño, pero se habían marchado antes de saber dónde estarían sus padres, no los encontraban por ninguna lado.

-Es lo que hare Seiya –dijo la pequeña y se apresuró a correr.

Pero la voz de Selene fue opacada por un gran rayo negro que provenía de los cielos, la luna de su frente brillo como nunca, Seiya se lanzó sobre ella para cubrirla con su cuerpo y viendo hacia el cielo con sus ojos llenos de ira, el sol de su frente brillo.

-Vaya tenemos a dos príncipe –pero la energía que ellos dejaron escapar fue suficiente para indicarles a sus amigos, donde estaban.

-Planeta Ceres enciende tu ira

-Energía de…

-¡Ah malditas Sailor que hacen aquí, mueran! –una gran energía fue lanzada, el enemigo era fuerte, apenas habían sobrevivido la última vez

-Princesa –gritaron al unísono

-No Ceres, Makemake –el joven príncipe se puso de pie, pero un rayo de arena lo ataco por detrás, cayendo al suelo con un fuerte dolor

-¡vasta! –una voz se escuchó –por el halo de la princesa de la luna –todas se sorprendieron Rini tenía los mismo poderes que su madre, sin duda era la heredera de la luna.

-Oh, veo que has venido por tus hermanos, pero ellos tienen algo que me perteneces y ahora con el cristal dorado soy más fuerte –grito la sombra, grandes venas negras cubrían su cuello, eran por toda la energía que el cristal dorado le daba.

-Espinas de… -Taiky pensaba a tacar peo un rayo se cursó por su camino y cayó al suelo, las Sailor exteriores se apresuraron, sabían que debían defender a su princesa.

-Tierra tiembla

-Grito mortal

-Maremoto de Neptuno

Pero una gran explosión se produjo, Rini estaba junto a sus hermanos, Selene estaba mal herida al igual que Seiya, pero Selene tomo la mano de su hermana

-Perdóname Rini, no recrimines a Seiya, él solo hacia lo que pensaba corrector -

-No, perdóname hermana, me salí del plan, sabía que estaba mal, pero tenía que retrasar su despertar, ahora es tarde, Eliot esta con ellos

-Toma, dáselo a papá

Para ese momento las Sailor exteriores estaban en el suelo, con múltiples heridas en el cuerpo, en cuanto el otro ataque se acercaba una dulce voz los protegió

-Por el halo de la princesa de la luna, ataca

-Vulgar del agua de mercurio

-Saeta llameante de marte

-Cadena de amor de venus

-Hoja de roble, ataquen

Pero el impacto fue menor, las Sailor salieron disparadas por los cielos, en cuando Tuxedo Mask vio eso se dedicó a atacar al enemigo, no le hacia ningún daño, el mal quiso hablar y salió de las sombras, así dejándose ver cómo era en realidad.

-No puedes atacarte a ti mismo joven príncipe –dijo un una gruesa voz, todos quedaron impactos, todos menos Seiya y serena.

-Quien eres

-Soy tu

-No puede ser, jamás dañaría a las personas que amo y menos a mi hija

Todas las Sailor yacían en el suelo, a excepción de Seiya, Rini, Yaten, y las Sailor Star que aun cuidaban de los que estaban heridos

-¿A tu hija? –la vos del hombre de volvió burlona –no dirás lo mismo cuando sepas la verdad

-De que hablas –las rosas salieron de la mano de Darién directo al corazón del malvado, pero él las repelo con un simple soplido

-Que dices princesa, se lo decimos –Rini estaba hincada frente a sus hermanos que recibían la atención de Yaten y las Sailor, Seiya estaba metro más lejos, cuidando a su bombón, pero Rini sabía que no podía acercarse a él y ni siquiera dar a entender que ella tenía el cristal solar.

-¿Rini de que habla, quien es él? –pregunto Darién temeroso.

-Eres tú Darién –respondió ella, aquel cariño que unas vez le tuvo se esfumo, él la vio dudoso -Déjame explicártelo, él quiere sembrar en ti la maldad, eres tu del futuro, la maldad logro consumirte –dijo ella, el negó con la cabeza, eso jamás pasaría.

-Y te diré porque Endimión –dijo el malvado Darién y sonrió, Rini temió, la Outher también temían, las demás solo se quedaban a la expectativa, Serena había despertado, Seiya le sonrió.

Darién volteo a verle y al ver aquellos ojos rojo sangre entro a su pasado, el pasado que algunos ya recordaban, se vio en aquel milenio de oro y plata, se vio amando a Serenity pero ella no le pertenecía a él, vio a su padre, Mamoru, hermanos de aquel rey que en sueños había visto que quería destruir la tierra, pero ahora vio bien, quería destruir a su padre, se vio en aquella lucha y vio su verdadera corazón vio por qué no recordaba nada de ese pasado, era Serenity quien lo mantenía dormido, pero el pasado no lo impacto como el futuro, vio dos amantes entregándose el uno al otro, meses después una pequeña niña de cabello rosa nacer –Rini –susurro en sus recuerdos, pero se dio cuenta que él no era el padre, y el sueño le revelo por qué hasta la pequeña pensaba que él era su padre y como el futuro cambio nuevamente, esa estrella fugaz había sido el causante de todo, debía de destruirlo, no podía permitir que su hija no naciera. La espada que estaba bajo su colchón apareció junto a él, la tomo y la maldad se apodero de él.

-El futuro y el presente ahora serán míos, no podrás contra nosotros y príncipe Apolo, tú ya no protege al Pegaso

Rini corrió hacia donde Seiya, sabía que era necesario entregarle el cristal, pero antes de llegar Darién se posó frente a ella.

-¿Qué haces, mentirosa? –con la mano izquierda le abofeteo lanzándola metro lejos de él, Seiya se puso de pie, no podía permitir que hiciera eso, menos con la hija de su bombón, Darién estaba furioso, solo quería matar a esa pequeña que era fruto de un amor prohibido.

-ahora es tu decisión, siempre lo fue Darién, elige hacer el bien, sé que puedes, sabes la verdad, pero eso no quiere decir que tomes la misma decisión –grito Rini con lágrimas en su ojos mientras se sostenía la mejía.

-Déjala –Seiya grito aún era un guerrero, quizá no muy fuerte pero bastaría para proteger a las personas que amaban, le dio batalla pero no fue suficiente, Darién le hirió una y otra vez su brazo derecho, con un enorme poder lo hizo volar cayendo a la par de Selene.

-Laser de estrella fugaz

-Estrella de Sailor

-Estrella de Sailor Maker

Aunque las estrellas eran fuerte no se comparaba con el Darién del presente y menos con el Darién del futuro, salieron mal heridas, cayeron sin brillo al suelo.

-Ruby, Verdi, Violeta, no –Seiya estaba adolorido pero sintió como las estrellas se apagaron y por un momento vio cursar el cielo a tres estrellas fugaces. El dolor era inmenso, Darién había llegado sobre él y estaba desarmándole la mano con su pie, Seiya gemía del dolor.

-Darién, noo, no eres solo eso, puedes elegir –grito Serena antes de sentir como un gran rayo negro le rozaba el brazo, dolió, pero no como ver a su amado sufrir.

Las sombras envolvían a las Sailor, intentaban quitarles sus talismanes, la batalla no iba a favor de las heroínas.

Selene estaba inconsciente pero escucho la vos de su padre, logro despertar, al ver aquella terrible escena su dolor fue grande, así que grito y lloro de dolor, un gran rayo dorado surco los cielos y un segundo cristal solar apareció, los ojos de muchos se abrieron, aquel brillo era encantador y poderoso, Selene estaba pálida y con los ojos sin alma, las sombras se ocultaron de tanta luz celestial. Rini logro recordar el día que Selene tomo el cristal dorado.

FLASHBACK

-Vamos, espérennos aquí –dijo su padre, llevando a sus cuatro hijos un lugar seguro.

-Pero, papá –reclamo la segunda hija de los reyes.

-Hija tendrás tu oportunidad, ahora quédate aquí es mi deber mantenerlas a salvo, además esto solo será diplomacia, no te preocupes –su padre dulcemente beso su magia. Se fue, pero ella sabía que debía de hacer algo más, no permitiría que su amado padre sufriera.

-Tu puedes usarlo, cuando papá regrese lo tomaremos, tu eres el heredero, y con mi cristal estelar te ayudare –dijo la pelirroja a su hermano.

-Pero papá dijo que no era nuestra lucha –el pequeño había ido a la cocina del lugar seguro por un emparedado, allí se albergaba a los reyes y a mucha gente más, era seguro estar en ese lugar, mientras la lucha entre el bien y el mal no cesara.

-Papá, deja el cristal solar todos los días para su purificación, el no lucha para destruir, lucha para hacer entender que el bien siempre triunfara sobre el mal, pero nosotros acabaremos esta guerra en muy poco tiempo, ya lo veras –la pelirroja sonrió

-Crees que sea buena idea –pregunto una pequeña que se había unido a la charla, una hermosa niña con ojos vivaces y cabello café rojizo, Chibi-chibi la volteo a ver.

-Ruby, no lo sé, pero Seiya será el heredero, y veras que con mi poder lograremos derrotar al mal, bien vamos –dijo y halo a su hermano, este solo meció la mano para decirle adiós a su mejor amiga.

-¿A dónde va Chibi-chibi? –pregunto Rini llegando a la cocina, Ruby la volteo a ver.

-Rini debes de detenerla –dijo la pequeña -Ella piensa tomar el cristal solar, convenció a Seiya de usarlo –informo, sabía que el plan no iba a resultar.

-No –Rini corrió tras su hermana, se dirigía al salón, donde los cristales eran depositado para que se purificaran a diario, pero al llegar su hermana estaba tocando el cristal.

-No, Chibi-chibi, no lo hagas –exclamo, en ese momento la mano torpe de la pelirroja toco el cristal solar y el cristal de plata.

-Ah –un gran poder brillo, pero los cristales había desparecido, los muros de protección del castillo se desarmaban poco a poco, el campo de energía que cubría la luna desaparecía, los poderes malignos comenzaron a entrar de a poco, las Sailor salieron a intentar proteger a los reyes, eran los únicos que podrían salvar a todos del desastre, cuando Seiya y Serena llegaron al salón, el cristal solar y el de plata había desaparecido.

-Por el poder de mercurio

-Venus

-Marte

-Júpiter

-No Sailor esperen

-Espinas de

-Rosas

-No guardianes

Pero los rellena habían quedado prisioneros, bajo los poderes de las Sailor y guardianes esto para resguardarlos del mal, aunque debían encontrar el cristal dorado, y traerlo frente al rey, cuando los malignos entraron y el mal reino, las Sailor guardianas de Sailor Chibi-chibi y Sailor Star, guardiana de Sailor Kinmoku, tomaron a los príncipes y huyeron, los guardianes del príncipe solar murieron en el escape.

Luego no supieron más, pues solo sabían que sus padres estaban durmiendo bajo el poder de los guardianes.

FIN DEL FLASHBACK