Décimo quinto capítulo
El barco se agitaba violentamente. El clima no era nada favorable, sin embargo, ya no había marcha atrás. La Reverse Mountain se vislumbraba en el horizonte.
-¡Puedo verla! - gritó Anna, que llevaba el control del timón.
-¡Sigue de frente! - ordenó Law - Debemos entrar en esa corriente.
Los dos jóvenes piratas trabajaron duro para dirigir al barco hacia la corriente que los dejara navegar por la Reverse Mountain. Cuando lo consiguieron, respiraron aliviados, sin embargo su calma se transformó en terror cuando el barco adquirió una gran velocidad. En más de una ocasión pensaron que se estrellarían contra las rocas.
-¡Había olvidado cuanto odiaba esto! - exclamó Anna, que luchaba por sostenerse de la barandilla del barco. De pronto, una fuerte ola la golpeó. La muchacha soltó un instante la baranda y por el movimiento, estuvo a punto de caer del barco, pero Law logró agarrarla del brazo.
-¡No bajes la guardia! - Law tiró de la muchacha de vuelta al barco. Ambos terminaron muy cerca, aferrados a la baranda, hasta que finalmente el barco descendió por la Reverse Mountain y se asentó en las tranquilas aguas del West Blue.
Habían pasado tres días desde que los dos jovenes piratas lograron ingresar al West Blue. Law examinaba el mapa, mientras devoraba los onigiri que la muchacha había preparado.
- Haz mejorado en esto, Anna-ya. Tus onigiri ya no saben a tierra.
- Si crees que puedes hacerlo mejor, hazlo, y no me fastidies. - respondió la muchacha, de mala gana.
-En unos días debemos llegar a la isla 'Cabos'. Ahí podremos reabastecernos. Luego, tendremos que navegar por una semana hasta llegar a tu isla.
Anna no dijo nada. En todos esos años, nunca había pensado en volver a su hogar. La sola idea le producía un gran dolor. Aquel lugar, al que alguna vez llamó hogar, estaba lleno de recuerdos placenteros y dolorosos a la vez. No sabía si quería volver, pero no tenía opción.
-¿Has descubierto más cosas del libro? - inquirió el doctor.
-Aún no. Como te dije la otra vez, algunas plantas no obedecen el orden inicial del libro. Sin embargo, existen muchos criterios con el que podría ordenarlas. No encuentro aún un sentido en concreto ni un mensaje oculto.
-Ya veo.
Anna apoyó su cabeza contra una de las paredes del barco y fijó su mirada en el infinito cielo encima de ella. Las estrellas brillaban de forma intensa, dibujando una hermosa visión sobre el oscuro firmamento.
Law yacía a unos metros de ella, con la mirada perdida sobre las tranquilas aguas que apenas hacían ruido al golpear contra el barco.
-Había olvidado cómo se ven las estrellas en el West Blue. Algunas de estas constelaciones no son visibles en el Grand Line. - soltó Anna, sin esperar respuesta alguna. En los días que llevaban viajando juntos, apenas había intercambiado palabras con Law. El doctor solía responder con monosílabos cualquier comentario de la muchacha, a menos que se tratara de la misión. A Anna realmente no le importaba ser escuchada, simplemente sentía que tenía que romper de cualquier modo el agobiante silencio.
-Lo mismo en el North Blue. - comentó Law, fijando su vista en el enorme firmamento. Anna levantó una ceja, sorprendida de que por primera vez el cirujano prestase atención a uno de sus comentarios.
- Entonces sí eres del North Blue. Igual que Doflamingo.
Law dudó unos instantes.
- Sí, ahí lo conocí. - respondió finalmente.
Anna quería saber más. Quería preguntarle, pero no estaba segura de cuánto de su pasado el doctor estaba dispuesto a compartir. La muchacha consideraba la reserva de Law un acto egoísta, pues él ya sabía casi todo de ella.
- ¿Hace cuánto te uniste a él?
- Hace poco más de 5 años.
-¿Por qué? ¿Por qué decidiste unírtele?
Law no respondió. Anna decidió no proseguir con sus preguntas.
Anna y Law llegaron a la isla de Cabos cuando el sol ya estaba por ponerse. Aseguraron el barco en la bahía y se adentraron en la ciudad, en busca de provisiones que les permitieran continuar con su viaje. Sin embargo, cuando llegaron, descubrieron que las tiendas y puestos de mercado estaban cerrando.
- Nadie los atenderá hoy, muchachos. - comentó una señora, cuando Anna le preguntó dónde podrían reabastecerse de alimentos. - Todos se están preparando para el festival.
-¿Festival? - repitió Anna, con un aire confundido.
- Si, será esta noche. - le explicó la señora.
- Volvamos al barco, Anna-ya. - sugirió Law. - Podemos dejar las compras para mañana temprano.
Ambos volvieron al barco. Una vez ahí, Anna no pudo seguir conteniendo su curiosidad.
-¿Has estado alguna vez en un festival? - preguntó la muchacha.
Law frunció el ceño.
- Si, hace mucho.
-Y… ¿qué hacen en un festival? ¿Por qué todos en el pueblo parecen tan entusiasmados?
Law alzó la ceja, sorprendido.
- ¿Nunca has visto un festival, Anna-ya?
- Crecí con mi familia en una zona rural, alejada del pueblo. Luego, me volví pirata y la verdad no pasé mucho tiempo en ningún lugar.
- Ya veo. - Law se sentó en la cubierta. No tenía deseos de explicarle a Anna de qué trataba un festival. Sin embargo, no pudo evitar fijarse en la intensidad con la que la muchacha mantenía la mirada fija en el pueblo, como si esperase alcanzar a ver algo del festival desde el barco. Law frunció el ceño. Reconocía esa expresión de deseo, la había visto cientos de veces en el rostro de su hermana.
¡Hermano, vamos al festival!
- Si tanto quieres ir, puedes hacerlo. - habló Law, casi sin pensar. La muchacha lo miró sorprendida.
-Law…
-Haz lo que quieras, sólo no te metas en problemas.
La muchacha frunció los labios.
-Puedo cuidar bien de mi misma. - dijo. - Y no necesito que me digas lo que debo hacer. Si quiero ir, iré, no necesito pedirte permiso.
- Si, haz lo que quieras. - Law acostó su cabeza sobre el barandal del barco. Anna le dedicó una mirada de protesta. La muchacha dudó unos instantes, pero finalmente decidió acudir al pueblo. Tenía curiosidad por ver de qué trataba un festival.
Una vez en el pueblo, no pudo dejar de sorprenderse por la cantidad de luces y colores que ornamentaban el lugar. La gente bailaba y bebía en las calles. Anna no recordaba la última vez que había visto tanta gente genuinamente contenta, concentrada en un solo lugar. Una mezcla de emociones se formó en su interior: calma, paz, envidia, añoranza… De pronto, empezó a arrepentirse de su decisión de conocer el festival. La muchacha aceleró sus pasos hasta que finalmente se encontró en el final del pueblo. Pero no se detuvo. Siguió caminando hasta que las risas de la gente se convirtieron en un murmullo lejano. De pronto, se vio rodeada ya no de gente y luces artificiales, sino de maleza y de luciérnagas que flotaban a su alrededor. Anna las siguió hasta alcanzar la orilla de una laguna. Las luces de las luciérnagas se reflejaban en el agua, iluminando la laguna de forma bella. Anna se sintió más sola que nunca en su vida. Se sentía débil, y se odiaba por ello. Había jurado nunca más sentir nostalgia por su pasado, sin embargo, los últimos acontecimientos habían abierto heridas profundas en su interior. La muchacha se sentó en el suelo. Con sus brazos, rodeó sus rodillas y posó su cabeza sobre estas. Así se quedó por un tiempo, perdida en sus propios pensamientos y recuerdos.
-Pensé que habías dicho que querías ir al festival - la voz de Law sorprendió a la muchacha.
-¿Qué haces aquí?
-Tardabas demasiado en volver.
- No me fui tanto tiempo, ¿o si?
- Un par de horas.
-Que extraño… Para mi no fue tanto tiempo.
-Estaba seguro de que no tardarías en volver. No hay nada de especial en un festival, después de todo.
- ¿Has estado en muchos festivales, Law?
-Si, hace muchos años.
- ¿Solían gustarte?
-No, en verdad no… Pero siempre acababa yendo.
-¿Por qué?
-No lo sé… - Law respondió sin pensar. En verdad, sí sabía el motivo. Por su hermana…. siempre había sido por ella. Pero no quería hablar al respecto. No había hablado con nadie desde su pasado, no desde la muerte de 'esa persona'.
-Law, ¿por qué estás aquí? - quiso saber Anna. No podía creer que Law simplemente hubiese decidido ir por ella. Debía haber otro motivo por el cual el cirujano la había seguido. Sin embargo, no logró obtener respuesta alguna.
Law no sabía qué decir. En cuanto se quedó solo en el barco, no pudo evitar rememorar viejos tiempos. Nunca le entusiasmaron los festivales de Flevance. En ocasiones, la fastuosidad de su antiguo hogar le resultaba atosigante. Sin embargo, de pronto, sintió un deseo incontenible por darle vuelta al reloj y volver a aquellos días de paz con su familia. Law interpretó aquel deseo como una muestra de debilidad. Se preguntó si aún se quebraría al recordar a su familia y decidió ir al festival, para demostrarse así mismo que podía mirar hacia atrás sin sentir dolor. Sin embargo, una vez en el festival, no pudo evitar sentir una gran rabia. Aturdido por sus emociones, quiso escapar de todo y se adentró, sin pensarlo, en la maleza, siguiendo los pasos de Anna, hasta que finalmente se encontró con la muchacha.
- ¡Esto es! - la voz de Anna sacó a Law de su ensimismamiento. La muchacha introdujo sus manos en la laguna y sacó de ella una hermosa flor azul - No puedo creer que crezca aquí también-
-¿Qué es? - preguntó Law, y se arrodilló junto a la muchacha.
-Heavenly Blue. Es una flor acuática, es muy rara. Aunque es muy bella, puede usarse para crear fuertes alucinógenos. Tiene un aroma muy característico. Una sola flor no produce nada, pero en grupo, se dice que pueden provocar un efecto afrodisiaco. Aunque claro, son tan raras que es casi imposible encontrar muchas de ellas reunidas. - empezó a explicar Anna. Como siempre, cada vez que la muchacha hablaba sobre plantas, su rostro se suavizaba y los ojos le brillaban. Law no podía evitar admirar esa cualidad. Era como si por un instante, todo el dolor y la oscuridad de su pasado se borrasen.
- Entonces, ¿cómo saben de esa propiedad?
- Por leyendas.
-Dijiste que no podías creer que crecieran aquí también. ¿Donde más las has visto?
- En mi hogar. - Anna llevó la flor hasta su rostro y aspiró su aroma con delicadeza. - Huele tan bien… Me recuerda a…
Anna no completó la frase, pero Law sabía qué había querido decir. "Me recuerda a mi hogar". Por primera vez, sintió verdadera empatía por ella. Él mismo había sido abordado por sentimientos de nostalgia respecto a su hogar, como no le había sucedido en muchos años.
-Pronto verás tu hogar con tus propios ojos. - habló Law, poniéndose de pie. - Cuando eso suceda, estaremos un paso más cerca de nuestro objetivo, Anna-ya.
- Tienes razón. -Anna se puso de pie también. - No es momento de perder más el tiempo.
- Volvamos al barco. - Law empezó a caminar en dirección a la bahía. Anna dejó caer la flor sobre la laguna, y tomó su lugar al lado del cirujano.
Continuará...
No puedo creer que haya tardado tanto en actualizar esta historia. Realmente lo siento :(
Quiero aclarar que tengo TODA la intención de acabar con esta historia, y lo haré aún así me tome mucho tiempo.
Aunque no puedo pedir tanta paciencia a los lectores... Por eso quiero agradecer profundamente han quienes han seguido esta historia desde que empezó a publicarse, y a quienes la encontraron después.
Muchas gracias por los reviews, los favoritos, o simplemente por entrar aqui.
Seguiré escribiendo esta historia con todas mis ganas.
Saludos a todos
(Se que la relación de Law y Anna avanza lento... pero es que quiero evitar que se vea forzada... ambos son muy lentos y les tomará tiempo darse cuenta de que se están enamorando... al menos ahora conversan más)
