¡Hola a todos!
Vale; hace poco he puesto la introducción; y, aquí, os traigo el Song-fic dedicado a Shimori Matsumoto.
Con la cancióin de Kami Hikooki de Vocaloid 2 de Rin y Len Kagamine.
ADVERTENCIA: NI INAZUMA ELEVEN NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN. LE PERTENECEN A LEVEL-5.
TAMPOCO ME PERTENECE EL OC DE SHIMORI MATSUMOTO LE PERTENECE A SHIMORI MATSUMOTO.
¡ ESPERO QUE TE GUSTE!
KAMI HIKOOKI (PAPER PLANE)
FUSSUUKE SUZUNO Y SHIMORI MATSUMOTO
Hace tiempo, allá por el 1935; durante la guerra; residía una chica de 14 años de edad en un hospital.
Esta joven de pálida piel, cabello negro largo con flequillo y ojos de color negros; estaba ingresada en aquél recinto porque estaba enferma del corazón y de las piernas.
Es decir; era propensa a sufrir infartos y le costaba trabajo caminar, ya que, poco a poco, perdía la movilidad de sus piernas.
Siempre se encontraba vigilada por muchos doctores y enfermeras; ya que, por orden de su padre; tenían que mantenerla vigilada todo el tiempo; porque no quería que nada malo le pasara.
El nombre de la joven era Shimori Matsumoto.
Su padre era el capitán del supuesto grupo Nazi; por lo que, le era prohibido salir a otro recinto que no fuera la habitación del recinto hospitalario donde ella residía.
En este mundo, alguna vez; a un hermoso prisionero visité;
y la única forma de poder hablar con él era por aviones de papel.
Cuando mi padre se va hacia su trabajo; me escapo del hospital
para estar contigo y darte un momento especial.
Un buen día; cuando su padre se marchó a trabajar; a la pelinegra se le ocurrió una brillante idea: burlaría como pudiera la seguridad del hospital y podría salir fuera y ver otro panorama.
Y así lo hizo; después de que su padre se despidiera de ella como todas las mañanas y las enfermeras y doctores se marcharan a la sala especializada en medicamentos y aparatos de rehabilitación; se levantó de la cama, se quitó la bata hospitalaria y se puso una ropa que le gustaba, pero que, a su vez; que estaría comoda.
Entonces; abrió lentamente la puerta de su habitación y miró afuera hacia ambos lados.
Vió que no había nadie y se dijo a sí misma:"Esta es mi oportunidad"; por lo que comenzó su carrera y, se dirigió hacia la parte trasera del hospital. Nunca antes había ido a verlo pero si que había escuchado hablar sobre aquél lugar, por lo que, por curiosidad y porque allí no solía haber nadie, se dirigió allí.
Corriendo como podía marchó hacia allí y, cuándo por fin llegó hacia allí, se paró durante pocos segundos; retomó aire para recuperar aquel que había perdidoen su gran carrera y; finalmente, se situó frente a ella y la abrió.
Tubo que cerrar los ojos ya que el potente brilló de aquél sol que tanto extrañó por estar siempre encerrada y, siquiera salir alguna vez fuera a sentir la suave brisa del aire matutino, la cegó por unos instantes; por lo que, cerró los ojos fuertemente.
Esperó un par de minutos cuando, abrió ese par de ojos color rojos y sonrió.
La razón por la cual sonrió fué que vió el hermoso paisaje que se encontraba frente a sus ojos.
Un gran prado verde... pero no un prado cualquiera...
Divagó por todo aquel lugar cuando, vió una especie de valla de madera con alambres; eso la dejó con la curiosidad por lo que se dirigió hacia allí.
Cuando se acercó hacia aquél sitio observó que, dentro de allí; se encontraba un joven.
La pelinegra se sonrojó levemente al ver a aquél muchacho.
Tenía el cabello blanco grisáceo de ojos azules como el hielo; de piel albina y de la misma edad que la joven.
El nombre de aquél chico era Suzuno Fussuuke.
El albino, se dió cuenta de la presencia de la ojinegra y se levantó del suelo donde se encontraba sentado y se dirigió hacia donde se encontraba ella.
Suzuno también se sonrojó cuando estuvo muy cerca de Shimori ya que su belleza la hacía inigualable. El joven quien se encontraba en el interior de la valla tuvo que apartar su mirada de la de ella porque sentía cada vez más que su rostro enrojecía cada vez má ; por su parte, solamente le dedicó una tierna y tímida sonrisa.
El ojiazul quería hablar con la ojinegra pero, por culpa de aquella valla les era imposible.
Hasta que, a la pelinegra se le ocurre que, tal vez, con un papel y un boli, podrían hablar entre ellos.
El joven se retiró de la valla y ella realizó la misma acción; a continuación, ella le dijo:
-Nos veremos mañana; traeré folios y boligrafos y podremos hablar entre nosotros.
Y con esa frase Shimori desapareció de aquél prado y se dirigió a la triste habitación de hospital.
Después de haber visto a aquella joven alejarse de allí, el peliblanco, todavía con la mirada fija en la dirección dónde ella se había marchado; en un susurro pronunció:
-Hasta mañana...
Cada vez que me pongo a leer tus cartas, es feliz mi corazón;
¿cómo esconderlo; si es tán grande nuestro amor?
Para la suerte de ambos jóvenes; la noché pasó muy deprisa entregándoles de nuevo el día.
La pelinegra hizo lo mismo que el día anterior; pero, antes de salir de la habitación cogió varios folios y boligrafos.
Ahora si que estaba totalmente preparada.
Shimori, volvió a la puerta donde detrás de esta; se encontraba el joven prisionero.
La alegría que se llevó Shimori fué grande, ya que al dirigir su mirada hacia aquella parcela de madera y alambre; pudo observar que el peliblanco ya se encontraba esperándola y la saludaba con la mano.
La ojinegra sonrió abiertamente y se dirigió junto al albino.
Se saludaron entre ellos y la chica comenzó a hablar:
-Espero que hayas pasado buena noche... Mira, tal y como te dije ayer, aquí he traido varios folios y boligrafos para poder hablar entre nosotros...
¡¿Pero cómo vas a poder escribirme si no puedo darte esto porque la vaya no me lo permite?! ¡YA SÉ!
Por favor; aléjate un poco de dónde estás; voy a envolver algunos bolis con los folios y te lo voy a intentar pasartelos por encima de la valla, ¿entendido?
Suzuno asintió con la cabeza y se apartó un poco de la posición de donde estaba; a continuación la ojinegra realizó el gesto que había dicho que iba a hacer anteriormente y, finalmente, aquellos materiales acabaron delante de los pies de Suzuno.
El albino sonrió,y, todavía sonrió mas al ver como aquella chica se ponía de rodillas sobre aquel pasto, abría la hoja y empezaba a escribir algo.
El ojiazul se quedó admirando a Shimori, observaba con sumo detalle los delicados movimientos de muñeca de la ojinegra al escribir; observaba la cara de la chica y sus finos cabellos que se movían al compás del viento.
La ojinegra finalizó de escribir; pero, se quedó un momento como se encontraba ya que, en parte, se sentía extraña con la mirada del joven prisionero sobre ella.
Entonces; ella, al cabo de rato si que se levantó de donde permanecía sentada y se volvió hacia Suzuno; allí la pelinegra se dió cuenta de que el chico se había quedado como hipnotizado clavando sus ojos color azul en los de ella negros.
Ella le avisó diciéndole:
-¡Prepárate!¡Ahí va!
El peliblanco asintió y la joven cogió el papel donde había escrito y, con él, formó un avión de papel; que, por consiguiente lo lanzó haciendo que este cayera en las manos del albino.
Este lo abrió y sonrió al leer lo que contenía ese avión:
¡Hola! Mi nombre es Shimori Matsumoto. ¿Quién eres tú?¿Me podrías decir que es lo que haces aquí y porqué estás tan solo?
Yo; si me lo permites, me gustaría hacerte compañía todos los días ya que yo estoy internada en el hospital que está detrás de esta puerta; y, también estoy muy sola.
La razón por la que me encuentro ingresada es que me duele mucho el corazón y, me cuesta caminar día a día. Según las enfermeras y doctores, estoy perdiendo lentamente mi capacidad de caminar y lo que me ocurre esque soy propensa a sufrir infartos.
Espero que algún día lleguemos a ser amigos.
Soy muy divertida y, aunque no podamos estar juntos porque nos separe esta valla, podríamos hablarnos mediante aviones de papel.
¿Qué te parece?
¡Vamos, anímate!¡Seguro que es divertido!
El chico sonrió y, al igual que Shimori; escribió algo rápido y lo lanzó; haciendo que, al igual que el avión de ella, siguiera el mismo trayecto, para acabar en las manos de la joven.
Ella lo abrió y sonrió.
Su contenido era el siguiente:
¡Hola! Yo soy Suzuno Fussuuke; puedes llamarme por mi nombre. Te responderé a tu siguiente pregunta; la razón por la que me encuentro aquí esque me encuentro prisionero por una razón que ni yo mismo sé; lo único que creo saber es que yo me encontraba viviendo en la calle y, como tenía hambre y no tenía dinero; se puede decir que cogí prestado una pieza de fruta y me la llevé.
Pero me pillaron y me trataron de ladrón...
No se porqué me tacharon de eso si lo que hice era por necesidad...
Y ahora me encuentro aqui; estoy aislado del resto del mundo; estoy yo solo, no sé ya ni cuanto tiempo estoy aquí encerrado, me siento solo, a cada día que pasa siento que me vuelvo loco; pero, ahora que has aparecido aquí; siento que eres mi angel, mi luz; mi vida...
Respecto a tu petición; estaré encantado de que vengas a hacerme compañía todos los días; así, por lo menos no me sentiré tan solo.
Está bien; hablaremos entre nosotros por aviones de papel.
Por favor, no esperes a que podamos ser amigos; porque, yo ya creo que tú eres mi amiga.
Te aprecio mucho, y estoy muy feliz de que te hayas animado a hablarme.
De verdad muchisimas gracias.
Entonces, Shimori cogió otra hoja y escribió una última cosa.
Suzuno lo leyó y sonrió; ya que decía lo siguiente:
-¡Vaya! Lo siento mucho...
Espero poder hacer algo para poder ayudarte...
¡Está bien! Fussuuke-kun.
¡Muchisimas gracias por ser mi amigo!
Tú tambien eres muy especial para mi.
Disculpame; pero debo de marcharme; ningún trabajador del recinto hospitalario sabe que me he escapado; ni siquiera saben dónde es que estoy.
Pero; te pido que seas paciente... Mañana volveremos a vernos sobre la misma hora.
¡Espero que tengas un buen sueño Fussuuke-kun!
¡Hasta mañana!
El albino fijó su mirada en los pozos negros de Shimori e hizo un ademán con la mano; le estaba diciendo adiós; ella se despidió de el chico con una tímida y sincera sonrisa y se dió la vuelta.
Y aún sigo; escuchando a mi padre repetir,
que lo nuestro no debería existir;
pero renunciar...
¡A tí eso jamás!
Cuando la pelinegra llegó a su habitación cerró los ojos, suspìró y esbozó una pequeña sonrisa.
A continuación la joven se disponía a ponerse la bata de hospital; pero, en ese momento; alguién irrumpe azotando la puerta bruscamente en la habitación.
Shimori dió un salto por el ruido que causó el contacto de la puerta estampandose contra la pared; tardó un rato en recuperarse pero, cuándo ya estuvo bien se dió la vuelta y abrió los ojos desmesuradamente al encontrarse a su padre recargado contra la puerta de la habitación con los brazos cruzados y una expresión bastante seria en su rostro.
La ojinegra habló con voz trémula y un poco asustada:
-¡Papá!¡¿Qué estás haciendo aquí?!
El padre, todavía recargado en la puerta, fijó sus ojos en los de la chica y respondió frunciendo un poco el ceño:
-¿Qué pasa?¿Qué no puedo venir a visitar a mi hija? Además, soy yo quien te ha dejado aquí; y si estás aquí no es precisamente por mí; no; es por tí.
Es por tí que me he dejado una gran suma de dinero aquí para que tú puedas estar bien, para que revisen que todo en tí está bien...
¡Para que te vigilen todo el tiempo!
¿¡Y dónde te encontrabas tú!? Me he llevado un gran disgusto cuándo he venido a verte y me he enterado por el jefe de hospital que has desaparecido; que se han vuelto como locos buscándote y que no te hayan encontrado.
¡Vuelvo a preguntarte...¿Dónde has estado?!
¡Solo espero que no estés viendote con ningún chico durante tu estadía aquí!¡No quiero que acabes como tu mardre!No quiero que seas una cualquiera que se vende por tan solo algo de atención.
¡No quiero volver a escuchar ninguna excusa! ¡Se acabó!
A partir de ahora haré que haya mucha mas vigilancia; habrán cámaras por todos lados; y, siempre habrá algún vigilante de pasillo que merodeé por ellos.
Shimori no respondió, ya que su padre, en ese momento su padre no tenía un semblante nada amigable.
Su padre; al ver no recibía contestación; se irritó, pero no dijo nada; lo único que hizo fué dirigir una dura mirada hacia su hija y marcharse de la habitación pegando un portazo.
Estar junto a ti es lo único que quiero hacer;
¿o esque acaso amar es prohibición?
Esta habitación de a poco va aclarandose
al revelar que nos espera mucho dolor
Shimori, después de las duras palabras de su padre; no quiso hacer nada más que dormir.
No tomó su cena ni tampoco consintió que le pusieran el gotero con los medicamentos que necesitaba.
Pero; antes de cerrar sus ojos y caer en un profundo sueño lloró amargamente, regocijada entre las sabanas de la cama; también se preguntó algo a sí misma mientras se abrazaba:
-¿Por qué? ¿Por qué papa no quiere comprender que estoy enloqueciendo con estar solamente encerrada en esta habitación; sin que me dé el aire,ni el sol...?
Según él no quiere que me ocurra nada malo; y sé que lo hace todo por mi bien pero, aun así; al igual que quiere que lo entienda; me gustaría que por una vez él me entendiera; dejara su cabezonería y entendiera que quiero paz, quiero amor; quiero libertad...
En cuanto a tí Fussuuke-kun;¿qué haré ahora que mi padre reforzará la vigilancia?
¿Ya no podré volver a verte más? ¿ No volveré a deleitarme con tu voz, perderme en tus ojos o ver tu rostro angelical?
En estos dos días me he dado cuenta de que; no puedo sentir amistad por tí...
En estos días, al estar un rato contigo me he dado cuenta de que ese sentimiento que tenía de amistad ha desaparecido; de que ahora siento algo más fuerte por ti...
¿Cómo lograré decirtelo si a partir de hoy estaré encerrada para siempre con gente vigilandome por todos lados?
Me he enamorado de ti...
Y ahora que te he encontrado... Tengo miedo de olvidarte; tengo miedo de no verte; tengo miedo de perderte...
Te amo Fussuuke-kun y; te prometo que sea como sea mañana volveré junto a tí...
Fué con ese último pensamiento que se durmió la pelinegra.
Desesperada por lograr ir y estar contigo, noto que lejos estoy;
y perdida sin avanzar;
sueño que hacia tu lado voy...
Nuevamente no veo nada y siento mi cuerpo frio
es la muerte acercandose;
me preocupa tanto...
¿qué harás cuándo sea mi final?
Un nuevo día se había establecido y; cuándo se creía que todo iría bien; nada iba bien...
Shimori no despertaba; eran las 11:15 de la mañana y, eso preocupó a una enfermera que había entrado en la habitación de la chica; ya que, después de ponerle la medicación y revisar que los signos vitales de la pelinegra; vió que estaban en lo mínimo.
La pobre enfermera no sabía que hacer y, presa del pánico salió de la habitación y fué a informar al director general sobre lo que estaba pasando.
En cuanto el jefe del recinto hospitalario se enteró de lo que ocurría con Shimori mandó a muchos trabajadores que acudieran lo mas rápido posible a la habitación de la chica para lograr estabilizarla; ya que Shimori estaba básicamente perdida en la oscuridad.
Ya todos dentro de la habitación de la chica; entra como un rayo el padre de esta que, al enterarse de lo que ocurría no dudó ni un instante en ir a socorrer a su hija; a pesar de la pequeña discusión que tuvieron ambos el día anterior.
El cuerpo de Shimori estaba pálido y bastante frio.
La joven apretaba sus párpados fuertemente y susurró un nombre que tan solo una persona alcanzó a escuchar: Fussuuke.
Y corro lanzando un avión hecho de pape;
dándote un adiós por última vez;
no lloraré más...
¡Tras este fin tan cruel!
Todo fué un susto; gracias a dios; en cuanto lograron reestabilizar a la ojinegra, todos se marcharon de la habitación; el personal hospitalario se marchó cada quien a su planta y el señor Matsumoto volvió a sus quehaceres.
Eran las 11:45 de la mañana cuando Shimori despertaba de su sueño, se sentía un poco mareada y le costaba un poco respirar pero; lo dejó pasar ya que se acordó de que el albino peliblanco ojiazul la estaba esperándo en la valla de madera y alambre.
Se levantó; pero se cayó al suelo.
La chica se asustó; empezó a ponerse nerviosa y estuvo a punto de ponerse a llorar; pero, Shimori se acordó de que Suzuno se encontraba solo y; como pudo se levantó del suelo, y, después de vestirse con la misma ropa de siempre, poniendose un pañuelo entre los hombros y; se dispuso a salir de la habitación; más no pudo porque habían guardias de seguridad rondando por ese recinto.
Volvió a cerrar la puerta tras de sí y cerró los ojos.
Pero; no perdió más tiempo, así que, sin tener que pensarselo 2 veces salió disparada de la habitación y, a pesar de que se había topado con varios guardas de seguridad y la habían seguido, pero, Shimori, con las pocas fuerzas que le quedaban los despistó y, cuándo ya estuvo totalmente a salvo; se dirigió hacia el pasto verde donde permanecía el prisionero de hielo.
Cuando entró, se dirigió corriendo hacia la valla; donde estaba esperando el ojiazul.
Suzuno se preocupó al ver que Shimori no sonreía; por lo que le preguntó con un avión de papel:
-Shimori...¿Qué te ocurre?¡No te ves bien!
Estoy preocupado por tí.
Por favor dime que te ocurre..
Quien sabe a lo mejor puedo ayudarte...
Shimori; cogió la carta y la laeyó, pero sin brillo en sus preciados ojos negros.
Entonces; cogió y escribió lo que le pasaba.
Después de lanzarle el mensaje a Suzuno, la joven siquiera lo miró a la cara.
El peliblanco se quedó más blanco de lo que ya se encontraba al leer la afirmación de la pelinegra.
Decía así:
-Fussuuke-kun; me gustaría explicarte el porqué de mi comportamiento.
Verás; lentamente se van incrementando mis ataques al corazón y me cuesta demasiado caminar...
Quiero decirte también que, ese sentimiento de amistad que tenía por tí ha desaparecido y que, ahora lo que siento no es lo mismo que antes...
Bueno... me desvío del tema.
Hoy casi no despierto.
Me he asustado; tenía miedo; miedo de no verte, de no escucharte...
Miedo de que te vuelvas loco cuándo yo falte.
Me han fallado mis signos vitales y estaban por los suelos.
Ayer nada mas llegué a mi dormitorio, me encontré con mi padre...
No le hace mucha gracia que salga de la habitación sin que yo esté acompañada...
Incluso ha llegado a reforzar la seguridad del hospital con tal de que no me escape.
Por suerte; he logrado burlarlos y llegar hasta aquí, pero...
Por favor; solo quiero decirte que; seas comprensivo...
Solo me queda decirte unas últimas palabras y esque siempre mantengas la esperanza y que donde tú estés siempre yo permaneceré junto a tí.
Fussuuke-kun...
TE AMO.
No te vayas compañera de mi corazón;
¿ya no volverás más a esta prisión?
He guardado carta que he recibido de ti;
y a que tú vengas, otra vez, esperaré...
Cuando el albino leyó lo escrito por la chica; no creía que era lo que leía.
Suzuno se quedó con el corazón desquebrajado.
No podía creer que la chica a quien él amaba le dijera adiós...
No lo aceptaba, se negaba a tener que dejarla marchar y volver a quedarse solo...
Se le escaparon algunas lágrimas de sus ojos y por impotencia y rabia le escribió su respuesta en un último avión de papel.
Cuando Shimori lo leyó aparte de mirarlo sin expresión alguna, se le resbalaron algunas lágrimas y se dió la vuelta.
Ponía lo siguiente:
-¡¿Cómo?! ¿Estás de broma, verdad Shimori?
¡Me niego a creer que me vayas a dejar aquí solo!
Ahora me has renovado; soy una nueva persona; soy muy feliz cuando vienes a verme, a visitarme...
Siento que tú eres la única que me entiende, eres mi ángel, mi cielo, mi luz...
¿Qué voy a hacer cuándo te vayas?
Me deprimiré, lloraré; moriré lentamente si no te veo.
Eres la primera persona en la que pienso nada más levantarme y la última cuándo me duermo.
Eres la persona más importante y especial para mi.
Shimori Matsumoto te amo; te amé desde que te ví por primera vez y te amaré hasta el día que me muera; pero, aún así; te seguré queriendo hasta después de muerto.
Porque... tú me haces sentir vivo...
Por favor... ¡Quédate a mi lado!
¡Te necesito! ¿Te quiero! ¡TE AMO!
Te quiere, te adora y te ama:
SUZUNO FUSSUUKE.
Solamente, lo que Shimori hace es estrujar esa carta contra su pecho y se larga a llorar.
Suzuno la llama pero ella no hace caso a su llamado.
El albino vuelve a llamarla; la ojinegra esta vez responde a su voz y se gira; lo único que hace es mirarlo con mucho resentimiento y con mucho amor; le dedica una sonrisa muy pequeña y le dice lo más cerca que puede a su rostro:
-Fussuuke-kun; por favor... no me odies...
¡TE AMO!¡ NO LO OLVIDES!
Suzuno; simplemente la mira tristemente y le sonríe cálidamente
Este simplemente le dice:
-Shimori-chan, quiero decirte que pase lo que pase; yo siempre te estaré esperando.
Exáctamente de aquella vez, ya mi cuerpo no se ha vuelto a mover...
Pronto este suplicio conmigo acabará y con la valla que vió alejar...
¡Vuelve a mí; te necesito, para seguir; pero estás tan lejos hoy de mi...!
Y si ya no puedo contemplarte sonreir;
¡dolerá, dolerá, dolerá...!
Ya no hay luz que ilumone a esta flor que se extinguió;
no podemos cambiar lo que ocurrió...
solamente quiero ver tus cartas de amor;
o mi luz poco a poco perderá su resplandor...
He guardado tus cartas aunque débil estoy;
debo de apresurarme e ir a mi habitación...
Por favor, si yo muero tengo una petición...
¡Es que tú vivas y superes el dolor!
Después de la charla de Shimori y Suzuno; la chica ojinegra se marchó a su habitación.
Lo raro fué que no hubiera nadie merodeando por los pasillos.
Eso le extrañó bastante pero, enseguida supuso que podría ser que había ocurrido alguna emergencia extremadamente urgente y todos hubieran tenido que salir.
Lo que hizo fué, volver a cambiarse de ropa y coger al bandeja que había encima de su cama; por lo que, a continuación, empezó a ingerir el alimento.
Después de eso; se acostó con un último pensamiento:
-Fussuuke Suzuno... Me alegro de haberte conocido. Has sido una de la spersonas más importantes para mí durante mi estadía aquí.
Sé que no ha sido muy prudente de mi parte haberte dejado así, pero; creo que era lo mejor para los dos...
Mi enfermedad avanza a demasiada velocidad y;no quiero que tú salgas lastimado y que por mi imprudencia de no haberme mantenido quieta cuando me lo ordenaron.
No quiero que sufras más de lo debido; y es por eso que te he escrito ese avión.
Espero que algún día llegues a perdonarme.
Solo rezo porque en la otra vida logremos reunirnos y estemos siempre juntos.
Tengo y mantengo la esperanza de que así será.
Pasaron los días y Shimori iba a peor; había dejado de comer; estaba muy pálida y sus signos vitales empeoraban.
Un buen día; no despertó.
Sus signos vitales estaban muy irregulares.
Todo el personal del hospital hizo todo lo posible por salvar la vida de aquella joven pero; fué en vano.
Lo único que se supo fué que murió feliz, ya que, murió con las cartas de su amado en mano; y, nunca jamás se las arrancaron de las manos.
En cuanto a Suzuno Fussuuke; también murió ya que el señor Shimori, en cuánto se enteró de que su hija se había estado viendo con su prisionero; se enfadó muchisimo, ya que, el padre de Shimori se había sentido celoso.
Tenía miedo de que, como era la única persona de su familia que todavía era de su familia; mejor dicho; que quedaba viva.
Entonces; lo mandaron fusilar.
El albino lo aceptó; no tuvo miedo, a parte de que sabía que era su hora y como estaba triste y desolado por ya no tener la compañía de la pelinegra; también fué porque finalmente se reuniría con su amada.
Desde aquél día nada nos volvió a separar
y nuestra gran sonrisa nadie nunca borrará...
A los dos nos envuelve la profunda oscuridad
alejados de todo rastro de felicidad.
¡Hasta mañana...
en algún lugar...!
Finalmente, tanto Shimori como Suzuno se reencontraron en el otro mundo.
Cuando se encontraron se detuvieron en su sitio; se miraron a los ojos, se sonrieron mutuamente y, sin poder evitarlo, la pelinegra sintió que sus ojos se humedecían por las lágrimas, pero, no le importó; asi que, todavía con la mirada clavada con la del albino, corrió hacia sus brazos.
El peliblanco sonrió y abrió sus brazos contento esperando recibir el cuerpo de su querida Shimori.
Cuando sintió el contacto de la piel de la oijnegra, el ojiazul todavía sonrió todavía más.
La pelinegra, entonces, siente como su hombro se moja; con lo cual levanta la cabeza y se queda un poco traspuesta al ver a Suzuno llorar.
De igual modo; al albino no le importó sentirse débil a ojos de la pelinegra; ya que, mientras fuera observado por la persona más importante de su vida todo lo demás le daba absolutamente igual.
Shimori entonces, posó su mano en el rostro del ojiazul y este levantó la cabeza.
Entonces la ojinegra preguntó con voz apacible:
-Fussuuke-kun;¿Qué te ocurre?¿Por qué lloras?
El albino respondió clavando su mirada en la de ella:
-Porque tenía miedo de perderte, tenía miedo de no verte... de enloquecer sin a mi lado yo tenerte.
Porque tú eras quien me animaba, quién me hacía reir cuándo estaba triste; quien me consolaba cuándo me decaía...
Porque tú fuiste la única que se atrevió a dar el primer paso y decidir hablarme; poruqe fuiste la única que sabía perfectamente como me sentía y porque me enseñaste el valor de que vivir sí vale la pena cuándo crees que no le importas a nadie, porque, al final te das cuenta de que, la persona más inesperada, te dá un voto de confianza, está siempre para ayudarte, que nunca te abandona y que siempre está ahí.
Es por eso que me alegro de haberte conocido; eres una persona maravillosa...
Maravillosa no creo que sea la palabra adecuada; eres grácil, sensible, amable, cariñosa, respetable, única, formidable; única.
También me he dado cuenta de que al igual que a tí; mis sentimentos han cambiado; ya no siento amistad por tí ni nada de eso...
Ante las palabras de Suzuno, Shimori sintió que su corazón se destrozaba lentamente, quería gritar y apartarse de él; pero... todo esos sentimientos desaparecieron cuando el ojiazul albino posó su mano sobre la de ella, volvió a clavar sus ojos de hielo en los suyos negruzcos y, su otra mano la puso en la delgada cintura de la pelinegra; con lo que Shimori abrió desmesuradamente sus ojos, Suzuno, le sonrió muy cálidamente y le dijo:
-Lo que siento es amor... Me he dado cuenta de que no me gustas como amiga; me gustas como algo más... Ni siquiera creo que gustar sea la palabra adecuada...
Yo te amo; Shimori Matsumoto...¿Quieres ser mi novia y quedarte conmigo la eternidad?
Shimori; lo único que pudo hacer fué sonreir, mirar muy tiernamente al albino y decirle:
-Fussuuke-kun...¡Siempre!
Después de esa frase, el peliblanco aferró mas su mano hacia la cintura de la pelinegra; ella, correspondiendo al agarre se sujetó al pecho del albino y, mirandose muy tiernamente y sonriéndose de igual modo se fundieron en un dulce, cálido y profundo beso.
Al cabo de unos minutos se separaron por escasez de aire, y, Suzuno, mientras pasaba una mano por la cintura de Shimori; le preguntó:
-¿Sabes como empezó todo esto?
La joven le respondió:
-Por supuesto que sí; pero... creo que tú también sabes la respuesta a tu pregunta...
Mientras Shimori decía eso sonriendo, Suzuno le dijo:
-Por supuesto que si pero... Digamoslo juntos.
Ante la petición del albino la ojinegra no pudo resistirse; por lo que, lo repitieron al unisono:
-Todo comenzó lanzándo cartas convirtiéndolos en aviones de papel...
Finalmente, ambos se miraron de nuevo y se fundieron en un eterno beso; del cual sus almas se juntaron y se marcharon al paraiso del cielo que lo cual era para ellos la habitación en la que se conocieron por primera vez; un pasto verde y una valla de madera y alambre.
¿QUIÉN DIRÍA QUE PARA JUNTAR A ESTA PAREJA SOLAMENTE HARÍA FALTA UN PASTO VERDE, UNA VALLA; Y UNOS CUANTOS MENSAJES CONVERTIDOS EN AVIONES DE PAPEL?
FIN.
Bien; hasta aquí el primer song-fic, dedicado a Shimori Matsumoto.
Espero que os haya gustado a todos.
Si os ha parecido demasiado largo, aburrido, os ha gustado... Por favor dejadme reviews; me gustaría saber vuestra opinión.
Si queréis participar los datos se encuentran en la introducción.
Muchas gracias por leer; enserio, me hacéis muy feliz.
Nos leemos en el siguiente song-fic.
¡RECORDAD; VUESTRA OPINIÓN CUENTA!
Se despide de vosotros muy feliz:
EstrellaDarkloveFidioyMark.
