HEAVENLY BLUE
Décimo sexto capítulo
Desde su visita al festival, Anna y Law habían intercambiado más palabras. Ya no era extraño que los dos se sentasen sobre la cubierta para conversar unos minutos, aunque los temas escogidos fuesen puramente triviales. A Law le costaba mucho abrirse, mientras que Anna poco a poco empezaba a sentirse más cómoda en compañía del doctor.
- A mi papá le gustaba mucho sacarme muy temprano de la casa para que le acompañara a sus expediciones a los pueblos cercanos. A mi mamá no le gustaba mucho la idea. - contaba Anna, con una cálida sonrisa. Law no podía evitar fijarse en el brillo de los ojos de la muchacha cuando hablaba sobre su familia. - Cuando volvíamos a casa, mi madre solía regañarlo. Pero la verdad es que yo disfrutaba mucho esas salidas. Fue así que aprendí todo lo que sé sobre plantas medicinales.
- Mi padre… - intervino Law - también fue el que me enseñó sobre medicina.
- ¿Tu padre era doctor?
Law asintió.
-¿Y tu madre?
- También. Los dos eran muy buenos doctores. Se conocieron en el hospital.
- Ya veo… Por eso eres tan bueno con la medicina. Y dime, ¿de qué isla eres?
Law no respondió. Su expresión, antes relajada, se tornó dura.
- No necesitas saberlo.
Anna frunció los labios, indignada.
- Tú sabes casi todo de mi, yo sólo quería saber un poco de ti. Ya que estamos en una misión juntos, me parece lo más justo.
Law no respondió. Anna dejó de insistir. No sabía por qué, pero las continuas muestras de desconfianza de Law le molestaban. Llevaban varias semanas viajando juntos y pensaba que había hecho méritos suficientes para ganarse la confianza del doctor.
El de ojos grises no se dirigió a la muchacha por horas, sin embargo, antes de que el sol se pusiera, la sorprendió, respondiendo a la pregunta que Anna había formulado en la mañana.
- Flevance. - respondió de forma escueta, dirigiendo su mirada hacia el horizonte y evitando cualquier contacto visual con Anna. - Así se llamaba mi ciudad… Seguro has escuchado de ella…
Anna notó que las manos de Law temblaban ligeramente.
- No, en verdad, no. - contestó Anna, con sinceridad.
Law no pudo evitar sorprenderse. Siempre que le comentaba a alguien sobre su ciudad natal, las reacciones que provocaba eran de asco y terror. Pero Anna no se había inmutado en lo más mínimo. Más que sentirse indignado por la ignorancia de la muchacha, se sentía profundamente agradecido.
- ¿Es un lugar famoso? - inquirió la muchacha.
- No… no realmente - mintió Law. - No es nada especial.
-¿Qué clase de lugar era?
- Era… era una ciudad próspera. Habían muchos festivales. Los edificios eran altos y … todo crecía de color blanco. Los árboles, las flores, todo…
- ¿En serio? Suena como sacado de un cuento de hadas. ¿Y por qué decidiste dejar ese lugar para convertirte en un pirata?
Law cerró los ojos. Sus puños volvieron a cerrarse y leves espasmos sacudieron su cuerpo.
-¿Law?
- Estoy cansado. Encárgate de vigilar que el barco siga su curso.
- Espera…
Sin decir más palabras, Law dejó la cubierta. Anna pudo percibir un cambio extraño en el doctor y decidió seguirlo. Ya dentro del barco, pudo ver que el joven tenía dificultades para mantenerse en pie.
-Oye, ¿qué sucede? ¿estás bien? - preguntó la muchacha.
- Si, no te preocupes. Encárgate de vigilar el camino. Yo sólo necesito descansar un poco.
Sin decir nada más, Law decidió acostarse. No supo cuánto tiempo durmió, pero cuando abrió los ojos ya era de noche y Anna se encontraba a su lado. Los ojos de la muchacha demostraban cierta preocupación.
-Tienes un poco de fiebre. - le explicó Anna. -¿Sientes algún dolor?
-Sólo… me duele un poco la cabeza.
- Toma - Anna le alcanzó una bebida caliente - Preparé esto con las plantas medicinales que recogí. Te ayudarán a bajar la fiebre en poco tiempo.
Law aceptó la medicina.
- Gracias - respondió, en un susurro. -¿No deberías estar vigilando el curso del barco?
- Está todo bien. Recuerda que ya no estamos en el Grand Line. Las corrientes aquí son mucho más estables. Si nada raro pasa, mañana llegaremos a nuestro destino.
- Esta medicina sabe mal.
- Para ser un doctor eres bastante quisquilloso. Acábatelo de una vez.
A regañadientes, Law se tomó la medicina.
- Buen chico. - dijo Anna, en tono de broma, provocando una mirada seria por parte del doctor. - Ahora es mejor que sigas descansando.
- No me digas lo que tengo que hacer.
- Pero mira, que terco. Haz lo que quieras.
- Eso haré.
Pese a sus palabras, Law optó por recostar su cabeza nuevamente en la almohada.
- Yo me ocuparé de todo. - soltó Anna, con una sonrisa. Law no pudo evitar contemplarla unos instantes. Luego, escondió su rostro de forma abrupta. Sus mejillas se habían enrojecido levemente. - ¿Eh? ¿Te subió la fiebre?
- No es nada. Déjame descansar. - dijo Law, dándose la vuelta para esconder su rostro enrojecido.
-Bueno… - Anna se puso de pie y se dispuso a salir de la habitación. Sin embargo, antes de marcharse, logró escuchar a Law.
-Gracias. - repitió el muchacho. Anna se sorprendió. Nunca había escuchado a Law agradecerle por algo dos veces en un mismo día. Sin entender por qué, sintió algo cálido en su pecho.
- De nada. Pero, no te acostumbres. - comentó la muchacha, con una gran sonrisa dibujada en sus labios.
Al día siguiente, tal como Anna había pronosticado, los dos jóvenes piratas llegaron a la isla de donde provenía la muchacha. Se trataba de un lugar lleno de montañas, donde apenas existían un par de pueblos. Pero la casa de la de ojos azules no se encontraba cerca a estos. Como si no hubiesen pasado tantos años, Anna fue capaz de guiar a Law por los bosques y montañas hasta finalmente llegar al lugar donde años atrás se encontraba su casa. No obstante, la casa ya no existía. Ni siquiera quedaban los escombros. Anna se detuvo en un punto donde la vegetación había dejado de crecer.
- Aqui era… mi hogar… estoy segura… - dejó escapar la muchacha con voz débil. Law pudo notar el leve temblor de sus manos. - No ha quedado nada. Todo está destruido. No hay pistas, nada… nada de lo que pensabas encontrar.
- Eso no es cierto.
-¿Pero no lo ves? ¡Todo está destruido! Es como si mi hogar nunca hubiese existido.
- Estoy seguro que hay algo más, sólo que no podemos verlo. ¡Room!- Law tomó a Anna de la mano. El gestó tomó desprevenida a la muchacha, que de pronto, empezó a sentirse muy nerviosa. - ¡Lo sabía, hay algo más! ¡Shambles!
En un instante, los jóvenes fueron teletransportados a un sótano abandonado. El lugar estaba muy sucio y apenas se podía respirar. Anna estaba atónita.
- Estamos debajo de tu casa. - comentó Law, soltando, muy despacio, la mano de Anna. - ¿Reconoces este lugar?
-No… él nunca… Mi papá jamás…
Anna no podía dejar de temblar.
- Por cómo tú y ese viejo Rembert describieron a tu papá, supe que no podía dejar de tener un lugar así. Incluso mi papá tenía un lugar reservado en la casa para sus investigaciones. Anna… - Law se calló de inmediato al ver el rostro de la muchacha. Todo su cuerpo temblaba. Sus ojos azules estaban abiertos de par en par.
-¿Por qué? - soltó. Luego, avanzó hasta un viejo escritorio y de un manotazo sacudió los documentos que ahí se encontraban. - ¿¡Por qué nunca nos dijiste nada sobre esto!? ¿¡Qué planeabas hacer con todo esto, papá!? ¿¡Fue por esto que vinieron a matarnos!? ¿¡Preferiste entregar a tu familia antes que a tus investigaciones!?
Anna no podía controlar sus emociones. Sentía mucha rabia, tristeza y desesperación, todo al mismo tiempo.
-Anna-ya, no podemos saberlo. No tenemos suficientes pruebas para entender lo que en verdad pasó. - explicó Law. De algún modo, quería tranquilizar a la muchacha.
-Pero… Si esta fue la causa…
- Desde que empezaste este viaje, sabías que podías encontrar cosas dolorosas. Pero sea lo que sea que hizo tu padre, Doflamingo lo mató. Y el causante fue Rembert. Nos ocuparemos de ellos.
-¿También Rembert? Pensé que tu plan…
-Mi plan los involucra a ambos. Si todo sale bien, mataremos dos pájaros de un tiro.
Anna se secó con sus manos las pequeñas lágrimas que habían empezado a brotar de sus ojos.
- Tienes razón. Lo lamento… Mi padre pudo haber empezado esta investigación, pero fue Rembert quien lo vendió a Doflamingo. Y luego él arrastró a mi madre a esta locura. Voy a vengarme de ellos, pase lo que pase.
Law asintió. Sus ojos grises aterrizaron de pronto en un papel que Anna había arrojado al suelo en su anterior arrebato de furia. Al leerlo, quedó pálido de la sorpresa.
-¿Qué sucede, Law?
Law miró fijamente a la muchacha, dudando sobre si relevar el contenido del papel, pero finalmente decidió leerlo en voz alta:
- "Doctor Rackman. Entréguele el cebo y resista. Intentaré ayudarlo lo más pronto posible. Sólo espere un poco más…
Dr. Vegapunk"
Continuará...
Notas de la autora:
Me cuesta encontrar tiempo libre para continuar esta historia, pero definitivamente estoy decidida a no abandonarla. Espero que logre entretenerlos. Poco a poco hay avances en la relación de Law y Anna. Son sutiles pero ahí están :) Ahora se nota que los dos se tienen más confianza. Y bueno, la atracción física empieza a mostrarse... xD Muchas gracias a los que leen esta historia. Si pudieran enviarme un review, me harían muy feliz xD Aunque se que no lo merezco por tardar tanto en actualizar T_T
ken1997 : Muchas gracias por los reviews, me animan a seguir la historia. jeje aunque estos capítulos se han centrado un poco en la relación de Anna y Law, más adelante volverá la acción ( y el maltrato a Law). Lo prometo xD
