¡Hola una vez más a otro capitulo de EL ALMA MUSICAL!
Soy yo de nuevo; EstrellaDarkloveFidioyMark y, vengo a ofreceros otro capitulo de esta historia.
Esta vez va para mi amiga Laura Excla; con la canción Little Mermaid y la pareja de Laura y Nagumo.
SIENTO MUCHÍSIMO EL RETRASO, PERO ESTABA DEMASIADO OCUPADA :S
Pero, aun así...¡Que lo disfrutéis!
ADVERTENCIA: NI INAZUMA ELEVEN NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN. TAMPOCO ME PERTENECE EL OC QUE APARECE. ES PROPIEDAD DE LAURA EXCLA. TAMPOCO ME PERTENECE LA CANCIÓN, LE PERTENECE A AKIRA.
SOLO ME PERTENECE LA HISTORIA.
LITTLE MERMAID
Cuenta una historia que, hace mucho tiempo seres mitológicos como las sirenas y los humanos convivían en alegría y armonía.
Aunque, todo eso cambió un buen día cuando, pescadores de un remoto lugar, echaron las redes y lanzaron arpones para cazar peces y, de paso, tratar de capturar a uno de esos seres... para conservarlo como trofeo.
Las sirenas, por suerte, se dieron cuenta de lo que ocurría, por lo que, lograron escapar a tiempo de las redes de aquellos truhanes; aunque, por desgracia, uno de aquellos bravos bucaneros atravesó con un arpón el pecho de una bella sirena...
Desde ese día; la paz entre el mundo terrestre y el marino se detuvo.
A partir de aquel día; se dictaminó una ley en todo el reino marino...
Cualquier ser de las profundidades que asomara la cabeza fuera del agua para contemplar el mundo humano pagaría las consecuencias...
Primero con el cautiverio y...mas tarde... con la muerte...
Aunque esté a punto de perder mi luz
todos mis recuerdos siempre permanecerán
mientras yo viva entre el mar y el cielo azul
yo te miraré desde mi lugar.
Pasaron años y parecía que nunca terminara aquella estúpida guerra entre ambos mundos...
A pesar de que la reina del mundo marino quien governaba a las sirenas hubiera fallecido tiempo atrás, todavía quedaba el rey...y sus hijas; las cuales eran un total de 7.
Todas eran sumamente hermosas, de ello no cabía duda; pero, de entre todas ellas, había una que era la alegría del reino; era la mas joven, aunque, también, destacaba en belleza; tanto, que llegaba incluso a superar al resto de sus hermanas...
Tenía una bella voz, le encantaba cantar y era la viva imagen de su madre.
Era de cabello color miel hasta media espalda y de ojos esmeralda, medía 1'50cm de estatura y tenía 14 años;su nombre:Laura Excla.
Un buen día, ya que su padre se encontraba haciendo tareas reales y sus hermanas se encontraban preparando sus voces, pues, aquella misma tarde, harían un espectáculo musical con todas de protagonistas; la joven de cabellos color miel, como estaba aburrida y no habían guardias por ahí merodeando, decidió ir al lugar prohibido para ellos...La superfície.
Allí, una vez hubo sacado únicamente la cabeza del mar, la joven quedó asombrada al ver aquel mundo el cual tenía unas vistas preciosas, junto con varios colores; todos ellos daban una armonía perfecta acorde con el mar.
La bella sirena observaba todo emocionada, con ganas de querer disfrutar cada parte de ella en ese maravilloso mundo; aunque, para su desgracia, debía volver a su mundo pues, en breve se realizaría la actuación y no quería desobedecer a su padre; así que, volvió a sumergirse en las profundas aguas para regresar al castillo junto a su familia.
Luminosa vida, mi alma pedía
entre el cielo y el océano vacío
sueño con el día en que pueda salir
y vivir fuera del encierro de los mares.
Una vez terminado el recital musical, las 7 hermanas se dirigieron a sus habitaciones a cambiarse y demás.
Laura, solo podía suspirar pues, seguía ensimismada con el mundo exterior. Ante eso, el resto se extrañaron y le preguntaron que le ocurría.
-E-Eh...? -Preguntó pues ante la pregunta de la mas mayor salió de sus pensamientos para adentrarse en el mundo real, donde, al volver, pudo observar la cara con la que la miraban sus hermanas, a lo que ella respondió- ¿Podéis guardarme un secreto...?
Estas asintieron y escucharon el relato de la ojirubí.
Tras escuchar lo que había dicho la mas menor la miraron con un deje de asombro e incredulidad.
-¿Pero cómo te has atrevido a hacer eso?¡Sabes perfectamenteque está totalmente prohibido subir allí arriba!-Replicó una.
-Ya pero...-Trató de decir mas no pudo pues se vió interrumpida por otra.
-¡Sabes de sobra que no se puede hacer eso!¡También sabes la que te puede caer si los guardias reales te hubieran visto!-Contestó enfadada y preocupada otra.
-Lo sé, pero...pero...-De nuevo, fué cortada por otra de sus hermanas.
-¡Y les da absolutamente igual si eres la hija del rey o no; son extremadamente estrictos y si te hubieran pillado se te hubiera caído el pelo!-La reprendió la mediana.
La pobre Laura no sabía como tranquilizarlas, estaba a punto de llorar pues, no creyó que la vieran como una inmadura, pues, ella no era así; tenía muchas ganas de poder mostrarles aquello mas poco a poco se le iban desvaneciendo las ilusiones; cuando, la mas mayor de todas les gritó que se callaran.
Todas enmudecieron al verla alzar la voz de tal forma pero, se callaron y la escucharon.
-¡Vamos a ver!¡Estos no son modales! ¡Puede que tengáis razón en que la acción que ha cometido Laura ha sido muy imprudente, pero, por otra parte, no es motivo de lanzarnos a atacarla, porque, en todo caso, no ha echo tampoco nada malo!¡Somos las primeras en reprenderle por su mala acción, puede que seamos las mas mayores y demás, pero, para eso estamos nosotras aquí, para poder decirle lo que hace bien y lo que hace mal!¡Esta vez estais hablando de mas chicas, pues, yo pienso que no ha hecho nada malo, al contrario; ha salido a volver a ver aquel mundo al que solíamos ir cuando mamá solía estar viva!-Respondió a las demás severamente pero tranquilamente-Laura; por mi parte yo te acompañaré; y, tranquila, no diré nada-Dijo y le sonrió, a lo que la ojirubí la abrazó mientras lágrimas cristalinas se deslizaban por sus mejillas.
-Muchas gracias...-Respondió pues la había salvado de un aprieto.
Bajo nubes de intenso color
entre todo el mar, solo pude ver
que bajando ibas tú.
Y mi cuerpo solo estremeció
eso lo sentí,
la tristeza inmensa sintió mi corazón...
Por la noche, la pelimiel junto a su hermana mayor salieron del castillo sin ser vistas por los guardias, los cuales estaban bastante liados en observar y proteger el tridente y los aposentos del rey.
Estuvieron nadando bastante tiempo hasta que llegaron a la superficie. Las dos jovenes sirenas se quedaron sin palabras pues, a lo lejos pero lo bastante cerca de donde ellas estaban se hallaba un barco del cual se escuchaba música, por lo que dedujeron que podía haber una fiesta, así que se aproximaron más al barco pudiendo contemplar el interior de este, donde, habían muchisimos hombres humanos.
Ambas estaban embobadas al observar a todos aquellos humanos, quienes, la mayoría de ellos, eran bastante atractivos.
La chica miraba todo asombrada y muy entusiasmada cuando, al pasear la vista por la parte delantera del barco, se quedó como hipnotizada al clavar su mirada color rubí en un joven de pelirrojos cabellos.
Aquel muchacho procedía de unas tierras bastante adineradas, pues, por su vestimenta ya se podía deducir, por lo que no era necesario ser demasiado listo para poder darse cuenta de aquello.
De pronto, un perro se aproximó a la zona donde Laura se encontraba y al principio gruñó y después ladró, ocasionando que el joven de ojos dorados se acercara allí, mas, al asomarse no pudo ver a nadie. La razón: la bella sirena se ocultó rauda en uno de los huecos que había impidiendo así que pudiera ser vista por aquel humano.
Las dos sirenas estaban maravilladas ante todo aquel espectaculo aunque, decidieron que, una vez se hubieron divertido, decidieron volver a casa, por lo que así lo hicieron, pero, cuando apenas estaban a punto de sumergirse en el agua, pudieron vislumbrar como un humo bastnte intenso cubría el cielo.
Se giraron raudas y contemplaron con horror aquella escena: el barco quemandose y los tripulantes cayendose al agua para tratar de poder salvar sus vidas.
El pelirrojo de nombre Nagumo, se había quedado atrapado entre una tabla salida del suelo del barco y le era imposible avanzar, cuando, se giró y vió cómo un barril cargado de dinamita explotó y, el barco junto a él, haciendo estallar todo en mil pedazos.
Los tripulantes del barco miraban aquello con estupefacción.
Las hermanas sirenas se sumergieron en el mar y se dirigieron al palacio, donde aguardaban las demás con impaciencia porque escatimaran detalle.
Mientras nadaban, la menor de las siete hermanas pudo divisar como aquel marinero se hundía raudo en aquellas aguas marinas, por lo que, le pidió a su hermana que se adelantara, pues, quería ayudar a aquel joven humano.
La otra iba a replicar, mas le fué imposible pues la joven princesita ya estaba nadando con todas sus fuerzas para poder llegar rápida donde el muchacho.
Una vez logró sujetarlo para que no se adentrara más en las profundidades de aquel inmenso océano, se dirigió rumbo a la superfície.
Cuándo llegó rumbo a tierra, tumbó al joven en la arena y, aprovechando que no había ningún humano cerca salvo él, se tumbó a su lado acariciándole la cara con cuidado.
En ese instante el joven comenzaba a recuperar la consciencia, por lo que, abrió muy débilmente los ojos pudiendo observar por un instante la bella cara de la sirena, quien sonreía levemente.
Laura, pudo observar como el marinero, quién resultó ser príncipe de aquel reino, abría los ojos.
Le hubiera encantado permanecer mas tiempo a su lado pero le fué imposible pues el mayordomo junto al perro del muchacho, quienes ambos se encontraban con anterioridad en aquel barco dónde ocurrió aquel fatídico accidente, se dirigía hacia el muchacho para ayudarlo a levantarse del suelo, lo que ocasionó que la pelimiel tuviera que adentrarse rauda en el mar escondiéndose detrás de una roca para poder continuar contemplandolo.
Una vez Nagumo se alejó ayudado por su mayordomo, Laura suspiró y se sumergió en el interior del mar retomando el rumbo al palacio.
Y aunque mis piernas sientan todo el dolor
podré soportarlo si a mi lado estás tú,
pero no pidas que baile así como tú,
yo te miraré desde mi lugar...
Llegó pronto a su habitación donde la demás ya estaban enteradas de lo ocurrido, pero les faltaba enterarse de lo que había sucedio después de que fuera a salvar al joven ojidorado.
Como sabía que sus hermanas querían saber todo lo que ocurría, ella les contó lo ocurrido cuando fué a la superficie.
Después de contarles todo el relato decidieron descansar, por lo que, todas se acostaron en sus respectivas camas y se durmieron.
Laura, no podía dormir, pues no podía dejar de pensar en aquel muchacho de pelo rojo.
Pensó que, si tal vez, fuera una humana, podría vivir donde el muchacho y estar junto a el para siempre, asi que, sin hacer ruido, quiso escapar de allí para tratar de hacer algo, aunque, se vió sorprendida por sus hermanas quienes estaban despiertas.
-¿A dónde ibas? -Preguntó la mediana con curisidad.
Las demás también querían saber, por lo que ella respondió.
-Veréis...No puedo dormir...La razón es simple...Me he enamorado de aquel humano a quien salvé... N-no sé cómo ha ocurrido, pues nunca antes me había ocurrido una cosa así...L-lo único que sé esque no puedo dejar de pensar en él...
Solo pienso...s-solo quiero pasar una vida entera junto a él, pues, en verdad hay algo que tiene que...mantiene cautivo mi corazón...
Es por eso que he decidido ir a visitar a la bruja del mar para...-Fué cortada por las seis restantes que gritaron a coro.
-¿¡QUE VAS A IR A VISITAR A LA BRUJA DEL MAR!?-Preguntaron casi chillando totalmente incréulas.
-Así es...-Respondió-Me gusta demasiado y...Estoy dispuesta a darle a esa bruja cualquier cosa con tal de poder convertirme ne humana...-Dijo-Sé que no estáis de acuerdo con esta decisión pero...-De nuevo fué cortada por la mas mayor.
-Si con eso eres feliz, todas estaremos de acuerdo-Respondió y todas asintieron, ante eso todas se fundieron en un gran abrazo fraternal.
-¡Mucha suerte!-Gritaron todas a coro dedicándole sonrisas.
La sirena ojirubí asintió y se fué nadando hacia la cueva de la bruja del mar.
Continuó nadando hasta que llegó a la parte mas profunda del mar; donde el agua tenía un color mas oscuro, pero, no por eso se echó atrás, y se adentró en el interior de esta quedando cara a cara con la bruja del mar.
-¿La princesita se ha perdido?-Preguntó con una sonrisa un tanto frívola al verla alli.
-Pues no. ¡No me he perdido! La razón por la que me encuentro aquí es porque quiero que me transformes en una humana...-Explicó.
La bruja del mar aumentó su sonrisa y dijo-Por un chico...Pero no por un chico cualquiera...Te has enamoraddo de un principito que juega a ser marinero...-Rió y continuó hablando-Está bien...pero con una condición...deberás conseguir que se enamore de tí antes de que amanezca, porque si no lo consigues... volverás al mar y te convertirás en espuma de mar...-Respondió.
-Está bien...-Contestó.
Ante eso, con un simple chasquido de dedos, le cambió su hermosa cola de sirena por dos piernas muy suaves.
La joven sonrió encantada y nadó hacia la superficie, pues, al ser humana y no sirena, no tenía tanta capacidad pulmonar para poder aguantar bajo el agua en la parte mas profunda, así que, logró llegar a la superficie y vestirse con lo pirmero que encontró.
Cuando por fin estuvo lista, pensó por donde comenzar a buscar para poder encontrarse con el joven quien añoraba.
Aunque, no tuvo que buscar mucho, pues, en cuanto comenzó a caminar apenas escasos metros paseando por la playa, un chico de 15 años también, pelirrojo y ojidorado, quien paseba por allí la vió y se acercó a ella.
-¡Hola! Oye; ¿Te encuentras bien?-Preguntó preocupado al verla desorientada.
La joven solo pudo asentir con la cabeza, incapaz de poder decir nada, ya que, al verlo allí, a su lado, preocupado y observándola; se le subieron los colores.
-¿Te has perdido?¿Cuál és tu nombre?-Volvió a preguntar.
-¿E-eh? ¡Mi nombre es Laura...Laura Excla, s-su majesad! -Dijo en señal de repeto y, aunque el muchacho le gustara a ella, debía tratarlo con respeto por el título que tenía.
-Yo me llamo Nagumo; Nagumo Haruya. Me gusta tu nombre- Respondió a lo que la joven se sonrojó; pero este continuó hablando.- No es necesario que me llames majestad-Dijo, pues, no le gustaba mucho que lo llamaran de tal forma.
-¡Está bien!-Contestó amable.
El joven sonrió levemente al verla así. Al cabo de un tiempo, el joven príncipe y la chica se dirigieron rumbo a palacio, pués, él la invitó; y, ella, al recordar las palabrs de la bruja del mar, no podía negarse, pues, pensó en que, al estar junto a Nagumo en la misma estáncia, podría tratar de conquistarlo.
Ahora lo comprendo,
resulta imposible
que mi vida pueda unirse a la tuya;
aunque grite fuertemente,
mi voz es muy débil
y no podrás escucharme nunca.
Cuando llegaron al palacio, el principe Haruya ordenó que prepararan una habitación cómoda para que la ojirubí estuviera agusto durante su estáncia; por lo que, el mayordomo de este, junto a otros criados prepararon la habitación más suave y reconfortable que encontraron.
Una vez ya tuvieron todo listo, una de las sirvientas del palacio guió a la pelimiel hasta la recámara, dónde allí ayudó a la chica a prepararse pues, en breve, se realizaría una cena en la cual el marinero quería que la chica estuviera presente.
Nagumo esperaba con impaciencia la presencia de la joven; cada vez estaba más nervioso, pues, no sabía por qué, ni cómo; lo único que sabía era que ella era muy especial.
Tras la breve espera, la cual al pelirrojo le pareció eterna; la ojirubí ingresó en el gran comedor haciendo acto de presencia.
El joven ojidorado se quedó embobado al ver tanta belleza delante de él.
Después de la cena, el guió a la joven hacia los jardines reale y le regaló una rosa mientras la contemplaba y, un poco sonrojado respondió:
-Esta rosa es hermosa, al igual que la noche, pero, ninguna de las dos cosas, por mas que se juntaran, podrían traspasar tu resplendor ni superar tu belleza.
Ella se quedó muda ante tal piropo.
Él solo pudo sonreir un poco más ante la acción de la joven y respondió de nuevo:
-Vé al barco que hay en el puerto y esperame; vámos a pasear en esta fantástica noche. Pero antes voy a por unas cosas-Respondió.
La ojirubí asintió y se puso rumbo al puerto con una sonrisa un poco mas grande que la anterior.
Mientras tanto; en el fondo del mar, la bruja observaba todo dese su bola de cristal
No soportaba a la sirena y no soportaba su felicidad; así que decidió ponerle un prueba...
De nuevo en la Tierra, la joven ya esperaba dónde el príncipe le había dicho, aunque, al ver que tardaba tanto fué a ver que ocurría; así que se dirigió hacia donde se encontraba el príncipe.
Una vez llegó se quedó de piedra, pués se hizo ilusiones equivocadas...
Esa noche desde el barco
escuché unas voces
que me resultaban familiares
mis hermanas me gritaban "asesínale"
El príncipe, quién ya tenía todas las cosas preparadas para partir rumbo al barco, se encontró con una extraña joven; quién lo abrazó y después lo besó.
Este no hizo nada; fué un impulso...pero correspondió.
Laura, quien observaba todo aquello, estalló en llanto silencioso y, muy despacio volvió al barco y allí dejó de llorar; tratando de calmarse.
Se encontraba desolada; pero, no estaba sola, pues, habían varias voces que la llamaban desde el agua. Ella creyó saber de quién se trataba y se acercó al borde del barco quedando asombrada.
Sus hermanas sirenas la estaban llamando pues, querían saber cómo le estaba yendo a la menor de estas; pero, quedaron mudas al verla asomarse con los ojos irritados.
-¿Qué te ocurre?-Preguntó la mayor preocupada observándola.
Laura solo pudo volver a llorar y, apenada respondió contando el suceso que había ocurrido y que había tenido la desgracia de presenciar.
Una vez terminado el relato, todas estaban enfadadas y, le dijeron malhumoradas que lo matara; pues, aquel necio no merecía sus lágrimas.
-¡No me podéis estar pidiendo esto!-Gritó incrédula observándolas.
Estas, simplemente con varias palabras la hicieron reaccionar y esta asintió.
Una de ellas le dió una daga de plata creada desde las profundidades preparada para poder atravesar el corazón de los humanos.
Ante eso, la pelimiel asintió y agradeció el apoyo que le daban todas.
Y yo...
Cantaré, cantaré
bajo el mar yo lo haré;
cantaré, cantaré,
mi corazón daré.
Pasados varios minutos, las sirenas se marcharon de nuevo bajo el mar.
La ojirubí suspiró y se dió la vuelta rauda escondiendo aquella pequeña daga entre sus ropa al sentir la presencia del joven detrás de ella.
-Siento mucho haberte tenido esperando aquí para nada-Dijo-Me han surgido varios improvistos y me he entretenido...Ya se ha echo tarde y tú has esperado aquí sola... Te prometo que te compensaré...-Contestó el pelirrojo-Ahora volvámos al palacio a descansar mas debes estar cansada...Mañana será otro día-Respondió este.
La pelimiel solo pudo asentir con la cabeza y junto al ojidorado se dirigieron al castillo; quien, estaba cabizbaja mientras sus ojos estaban ocultados por su flequillo. No podía creer las mentiras que le decía con tal de salvarse el pelo.
Cuándo volvieron al castillo, ella se dirigió a su habitación y él a la suya.
Aunque ya nunca más me podrás escuchar
nunca dejaré de cantar yo para tí,
y rogar por mis días que logres oir
"mi corazón siempre te lo dí".
El pelirrojo se durmió nada mas tocar la cama; en cambio, Laura reflexionaba sobre las palabras que le dijeron las sirenas.
Pensaba y pensaba; y por más que lo hacía tratando de darle una explicación lógica a todo aquello o, al menos, tratando de encontrar otra salida u alternativa siempre llegaba a la misma conclusión: ella nunca debió hacerse ilusiones ni debió tomar aquella decisión que la apartó durante un tiempo breve de su familia y amigos.
Miró el reloj de la pared de la habitación en la cual estaba encerrada y vió que eran las 23:45 horas de la noche; así que, con mucho sigilo salió de esta y fué a la habitación de Nagumo.
Tras llegar a la habitación de este, entró sin hacer ruido y se quedó al lado de este, de pié, contemplándolo seriamente.
Miraba la cara del pelirrojo sin expresión alguna y, cuando volvió a pensar en la mentira que había ingeniado para pasar, se frustró; así que alzó la daga y se dispuso a clavarla en el pecho de este.
Aunque esté a punto de perder mi luz
todos mis recuerdos siempre permanecerán
si algún día se unen el cielo y el mar
ese día a mi lado estarás...
Y cuando el filo de la afilada daga estuvo a punto de tocar la piel del joven se detuvo pues, los recuerdos buenos que había pasado junto a él agloparon su mente.
Tal vez no hubieran sido muchas las cosas que había pasado junto a él, pero, fué lo suficiente como para detener aquel ataque que estaba dispuesta a cometer.
Se llevó la mano al corazón, la cual contenía la daga, encerrándola en un puño; volviéndo a mirar al suelo.
-No puedo hacerlo...-Se dijo a sí misma en un susurro y, volviendo a contemplarlo por última vez le susurró al oido-Perdóname- Con lo que, tras pronunciar aquellas palabras llenas de dolor desapareció de allí cerrando la puerta con cuidado para no alertar a nadie.
Corriendo sin detenerse llegó al puerto dónde, sin pensarlo dos veces se lanzó al mar dónde sus hermanas la esperaban.
Nada mas tocar el agua sus piernas volvieron a tranformarse en cola.
Esta se hundió en un gran abrazo junto al resto de sus hermanas y se dirgeron al palacio.
La pelimiel se extrañó de que no se hubiera convertido en espuma de mar tal y como la bruja del mar dijo; pero no le dió importancia y se fué junto a las demás sirenas partiendo rumbo a su hogar...su verdadero hogar...percatándose de que; lentamente; se convertía en burbujas...
-"Aunque esté a punto de perecer, todos los momentos, tanto buenos como malos que he vivido junto a ti en tan poco tiempo guardaré en mi corazón. Aunque me hayas mentido para tu própia felicidad, no me importa pues, a pesar de eso, sigo amándote. Deséo que seas muy feliz sin mi; que encuentres un camino lleno de luz y amor...Deséo también que, algún día, tras yo morir, pudiera volver a renacer pues, si algún día el cielo con tu mundo y el mío se pudieran juntar; ese día, a pesar de que tú vivas tu vida y yo la mía por ser seres diferentes; podremos estar juntos; dá igual las circunstancias"-Fué su último pensamiento antes de terminar de desvanecerse y esparcirse por el inmenso océano.
Bueno, hasta aquí otra bonita historia de amor.
Espero que os haya gustado, tanto como a mi.
Me dá a mi que me ha quedado muy cursi y no ha quedado bien; pues el carácter no está bien.
Lo siento.
No se si la canción de Little Mermaid era la de Luka Megurine... supongo que si, pero si a unas malas no ha sido esa; pido disculpas.
¡Espero vuestra opinión, pues saberla me anima a mejorar!
¡Os espero en el siguiente!
Se despide:
EstrellaDarkloveFidioyMark.
