Capitulo 1: Los pensamientos de una Sirena y Los deseos de su viento.

Cinco años antes.

Haruka y Michiru se encontraban paseando por los jardines del palacio de Tokio de cristal tomadas de la mano; una con una mirada triste y la otra encerrada en sus pensamientos; Haruka desde hace días que tenia esa mirada llena de tristeza, sabia que Michiru quería ser madre, pero la madre de sus hijo, eso era lo que siempre pasaba por su cabeza las palabras de Michiru que eran como un eco "si, es cierto quiero ser madre, pero la madre de tus hijos Haruka, tuyos de nadie más", y siempre su pensamiento era el mismo "¿cómo le puedo cumplir ese deseo?". Michiru en cambio pensaba en que problema tenía Haruka para que la atormentara tanto, ni cuando estaba en batalla estaba así de seria y con la mirada triste. Haruka después de meditarlo mucho llego a una solución que tal vez podría funcionar pero tardaría su buen tiempo en que diera resultados, pero si sabio que por lo menos algo de esperanza había.

Presente

– "y pensar que le tomo casi cinco años a Ami desarrollar la tecnología adecuada para que dos mujeres tuvieran un hijo de ambas, jeje todavía escucho el grito de alegría de Michiru cuando se entero de que estaba embarazada" – pensaba Haruka y recordaba el momento en que esa idea paso por su mente, mientras terminaba de bañarse.

Haruka salio tranquilamente del baño para encontrarse con la hermosa vista del cuerpo de Michiru con un crecido vientre de casi ocho meses de embarazó, para los ojos de todo el mundo Michiru era la embarazada más hermosa y para Haruka era todavía difícil de creer que el hijo que ella estaba esperando fuera también suyo; Haruka se acercó lentamente por la espalda de Michiru, para poder rodearla con su brazos y pegarla contra su cuerpo, dejando en su vientre sus manos para acariciarlo; Michiru sonreí por la ternura que su embarazó despertaba en Haruka, aun cuando sabían que ocultarle a la reina, el embarazó de Michiru seria considerado de alta traición, pero eso no importaba su hija era ahora más importante que la reina y también la felicidad de su sirena, ellas no entregarían a su hija para que tuviera el mismo destino lleno de dolor, batallas, sangre, muerte y sufrimientos que ellas, no, esa pequeña niña iba a tener una vida totalmente normal costara lo que costara, ella no iba a ser un Sailor, no iba a arriesgar su vida en batallas, esa niña viviría como una niña normal, común y corriente; aun que eso significara dejar de ser Sailor's ellas dos y darle la espalda a todo el universo y a la humanidad.

– Haruka, ¿estas segura de esto? – dijo Michiru después de un largo momento de silencio – tú sabes que esas niñas no nos permitirán irnos sin ninguna explicación y creo que tanto Setsuna como Hotaru no lo van a entender, y… yo… n… no… quiero… esta…vi… - Michiru no pudo seguir y estallo en llanto.

Estaba conteniéndose desde que la reina dijo que cualquier Sailor estuviera embarazada, el bebé tendría debía ser entrenado para ser una Sailor que luche por el amor y la justicia lo antes posible, ya que la pequeña dama necesitaría a su escolta en unos poco años más; el horror y el miedo las invadió, al enterarse del cruel destino que le esperaba a su hija, ni siquiera había nacido y ya habían decidido su destino, cuando Michiru miro a los ojos de Haruka vio que ella no lo permitiría por nada en el universo era su hija y solo de ellas, Haruka tardo unos segundos en mirar a Michiru y ambas decidieron ocultar la existencia de su bebé para que no viviera lo mismo que ellas pasaron en todos eso años de lucha, si bien es cierto que no solo vivieron cosa triste y dolorosas también vivieron momento de felicidad y amor pero no era una vida que le desearan a alguna persona ni siquiera a su peor enemigo. Es día se irían muy lejos de Tokio de cristal o por lo menos hasta que su hija naciera, Haruka llevaba meses ideando un plan para que cuando naciera su hija ninguna de las Sailor se encontrara cerca siquiera, pero solo había algo que sabían que no podrían hacer, eso era volver a palacio y pelear para defender a su reina, eso ya no podía ser, ahora solo había una cosa o mejor dicho una sola persona de la cual preocuparse y esa era…

– Quiero que se llame Sora, para que siempre este cerca de nosotras – dijo Michiru mientras acariciaba su vientre – y para que el la proteja de todo… solo espero que no le cumpla todos sus caprichos como seguro lo aras tu Ruka – dijo mientras se reía de su amante que se había puesto más roja que un tomate por su comentario.

Pero rápidamente su semblante cambio cuando sintió que unos pasos se dirigían a su habitación Haruka tomo de la mano a Michiru y la dirigió al baño le dio un beso en los labios y con la mirada le dijo que no saliera por nada del mundo, Michiru solo asintió con la cabeza para ver como Haruka salía con una tolla en el cuello y cerraba la puerta, se acerco para poder escuchar lo que pasaba en su habiatacion y de Haruka, para prepararse por cualquier cosa.

Mientras con Haruka, la puerta se habría lentamente sacando un poco de quicio a Haruka, cuando derepente aparece la figura de la reina Sereniti junto con la de la pequeña dama, por la cabeza de Haruka paso el pensamiento de que ya sabia de la existencia de su hija y que también sabia de su plan.

– Buenas Tardes, Haruka – saludo cordialmente la reina, Haruka solo se arrodillo frente a ella esperando a que no supiera nada – quiero hablar con Michiru, para que le de clases de arte a la pequeña dama, ¿sabes donde esta? y si ¿podría háceme ese favor?

– Pues su alteza, en estos momentos Michiru esta en el baño – dijo viendo que la reina parecía no saber nada.

– Pequeña dama ¿puedes ir con Setsuna y Hotaru? – pregunto la reina a su pequeña hija la cual solo asintió – bien diles que quiero hablar con ellas ¿si? – la pequeña dama solo volvió a asentir antes de retirase de la habitación – Haruka, dime ¿qué es lo que planean tu y Michiru?, hace días siento la presencia de alguien más cerca suyo y no soy solo yo, las chicas también lo sienten, y todas concuerda conmigo en que Michiru se ve diferente dime Haruka, dime siendo tu una de mis Sailor's más poderosas y leales, ¿qué es lo que pasa?

El mundo se le venia abajo tanto a Haruka como a Michiru, la reina estaba sospechando y de la forma en que lo decía se notaba que ya había atado cabos y sacar deducciones con respecto a lo que pasaba, pero de algo estaban seguras si salían de esta se tendrían que ir apenas terminara esta conversación si querían que su hija no corriera la misma suerte que ellas.

Continuara…