Capitulo 2: La Huida.
– Y bien Haruka, ¿qué es lo que planean? – dijo la reina con su tono más autoritario.
– No estamos planeando nada grave majestad – dijo Haruka con su tono más seguro y serio – solo planeamos dejar Tokio, ya que la nueva generación de Sailor's viene a vivir acá en palacio Michiru y yo hemos pensado que seria mejor marcharnos de Tokio de cristal para que Hotaru no se niegue a tener nuevas compañeras de combate – todo lo que decía era una estupenda fachada para irse sin ningún problema – aparte Setsuna jamás envejece a diferencia de nosotras dos, nosotras si envejecemos, y con el tiempo los daños físicos cada vez son peores… - dijo mirando a la ventana para poder seguir, la reina pensaba que eso le estaba dañando su orgullo y que se iba por la preocupación de sus heridas – nos iremos esta tarde si es posible majestad, por favor no intente nada… si nos necesita ahí estaremos, tal ves no físicamente pero si en espíritu majestad aparte tanto Michiru como yo no le podemos dar condescendencia para pertenecer a la escolta, y no creo que sea bueno para Michiru ver como las demás pueden tener hijos y ella no, ese es uno de sus deseos más importantes – hizo una pausa para ver que decía la reina.
– Pero las investigaciones de Ami, ¿no resultaron con Michiru? – pregunto para saber que había pasado, ya que según Ami ellas no les caí muy bien hablar de ese tema, Haruka bajo la cabeza y miro hacia otro lado – ya veo.
– Fueron negativos los resultados… Michiru no quiso probar de nuevo porque piensa que no funcionara, así que no lo vamos a intentar de nuevo hasta en mucho tiempo majestad – dijo con un tono que marcaba mucho su pena.
– Comprendo… - dijo por decir algo, ellas no podían seguir ahí por mucho que quisieran defenderla pero el dolor de sus almas ya habían sido muy torturadas con el pasar de los años, no podía pedirles que se quedaran y vieran como las demás tenían hijos y ellas no – les autorizó a dejar Tokio de Cristal, pero espero verlas de nuevo algún día, por favor vengan a visitarme alguna vez, ¿si? – dijo con mucha tranquilidad.
– Tal vez algún día, majestad – dijo Haruka de manera muy pensativa.
La reina miro por unos segundos más a Haruka para luego retirarse de la habitación que en unos minutos más seria desalojada, le dolía perder a dos de sus valiosas amigas pero tenían unos motivos, y era muy importantes para ellas, no podía exigirles tanto no a ellas que entregaron dos veces sus vidas por el bien de el planeta y la humanidad; se fue sabiendo que después no las volvería a ver y que no le dirían a nadie más que se iban. Mientras en el dormitorio Haruka ya podía respirar tranquila, la reina se había creído todo y no dudo de sus palabras, suspiro para después mirar como la puerta del baño se abría y salía un Michiru entre preocupada y aliviada, Michiru corrió a los brazos de Haruka para sentirse más segura de lo que iban a hacer; en unos pocos minutos ya tenían todo arreglado, Michiru se arreglo de tal manera que el embarazó no se notara, y en todo el procedimiento Haruka no le quitaba la vista de encima, en pocos minutos estaban en el deportivo amarillo, Haruka y Michiru miraron por ultima vez lo que las rodeaban, Haruka puso en marcha el motor para ir a su nuevo hogar en donde vivirían y criarían a su hija; Haruka manejo por más de 5 hrs. para llegar a una casa a las orillas del mar, recién en ese momento Haruka mira a Michiru encontrándola profundamente dormida, la contempla por un rato para después salir del auto y llevar la maletas a dentro de la casa y desempacar toda la ropa, una vez terminado de ordenar reviso toda la casa para ver si estaba como ella lo había mandado y en efecto todo estaba en orden; después se fue a revisar el cuarto de su hija y que cosas podrían faltar pero al parecer no faltaba nada. Antes de ir por Michiru preparo la cama para que ambas durmieran tranquilamente, una vez terminado de preparar la cama fue por su amada sirena, quien todavía estaba durmiendo, la tomo entre sus brazos y la llevo hasta el cuarto, depositándola en la cama con mucho cuidado y delicadeza para que no se despertara, cuando por fin le pudo colocar el pijama, se dispuso a ponerse el suyo, en eso no tardo nada una vez acostada se atrevió a acariciarle el vientre a Michiru, haciendo que despertara de golpe, se miraron unos instante, siendo Michiru quien rompiera la conexión de sus mirada para observando su entorno, encontrándose en una habitación desconocida pero muy hermosa y delicada.
– Esta será nuestra habitación, a partir de ahora… - hizo una pausa para ver a Michiru y si decía algo, pero como no dijo nada - ¿te gusta?
– Me encanta Haruka, pero… – no continuo la oración porque no hacia falta, Haruka sabia muy bien que su hija cuando creciera tendría que ir a la escuela y eso no era para nada bueno.
– Todo estará bien Michiru, deja el tiempo al tiempo… eso algún día tendrá que pasar, pero por ahora solo debemos preocuparnos de vivir tranquilamente esta parte de la paternidad – dijo una muy reflexiva Haruka, quien después de unos pocos segundo hizo acostarse de nuevo a Michiru, para así poder dormir por primera vez en mucho tiempo tranquila y en paz.
Continuará….
