CAPITULO 4: "UN OSCURO PASADO"
[Loki]
— ¡No! —grite despertando de golpe bañado en mi propio sudor.
Me pase mis manos por el rostro para borrar las horribles imágenes de aquella pesadilla, pero no podía borrar aquellas imágenes de mi mente ya que no era una pesadilla... eran mis recuerdos; los recuerdos de aquel pasado cuando… caí del Bifrost.
Me levante, me cubrí con la ilusión de la imagen de Odín y salí de la habitación del rey, el palacio estaba oscuro, solo estaba la poca iluminación de las velas.
La oscuridad del castillo trajo a mi mente el recuerdo de cuando caí en aquel desconocido y horrible mundo, el lugar donde conocí aquel titán ruin. Tanthos. Ese era su nombre, de solo recordarlo un escalofrío me recorría la columna. ¿Cómo fui a terminar con aquella bestia?
Salí a uno de los balcones de palacio y deje que el aire fresco de la noche de la ciudad dorada de Asgard rozara mi piel. Aquel suave tacto del viento era relajante, pero no lo suficiente como para apartar aquellas oscuras memorias.
Cerré mis ojos e inmediatamente los tuve que abrir, aun podía ver todas aquellas torturas que practico el horrible titán en mi persona. Era como si me arrancara la piel, pero mi piel seguía en su lugar, era como si te arrancaran el corazón y las torturas mentales era aun más fuertes que las físicas. La tortura que más odiaba ver era… que hiciera una visión donde podía ver a Jemma y a Thor teniendo sexo delante de mis ojos, aquello hizo que me asqueara, que mi odio por Thor, al que alguna vez llame hermano, hacia eso con Jemma aquello me pudría el alma en odio.
Sacudí la cabeza apartando aquella visión tan vivida para mí. Pero no tardo en atacarme otro horrible recuerdo.
Aquel titán me hizo visitar horribles mundos, mundos en los que hice actos horribles, pero a quien más herí sin darme cuenta fue a Jemma.
En aquellos mundos conocí a diferentes mujeres, mujeres que me deseaban y yo, sostuve relaciones con cada una de ellas. Solo eran relaciones sexuales pero aquello me hizo darme cuenta que; en ningún mundo iba a encontrar a una mujer como Jemma, en todos los mundos no había ninguna mujer que igualara su belleza y su encanto, en todo el universo solo había una Jemma y era mía. Ella era la única mujer que amo con todo el corazón.
Mi corazón se encogió al saber que ella no estaba conmigo que por mi culpa ella no estaba aquí. Tengo tanto dolor guardado en mi pecho y… no sé cómo deshacerme de él. Solo Jemma era mi luz en la oscuridad, mi faro de esperanza, la única que podía sacar este dolor de mi pecho.
Por primera vez en mi vida admito tener miedo.
A mi mente viene la imagen de una sonriente Jemma… pero la imagen se ve empañada al verla llorar por mí… al verla llorar mí supuestamente. Siempre he echado todo a perder con ella, creo que… eso es todo lo que sé hacer.
Las horribles cosas que hice con las mujeres con las que engañe a Jemma atacaron mi mente; de aquellas asquerosas y horribles relaciones tuve tres hijos, monstruos como yo.
Aquellos hijos los tenía ocultos para Jemma, ella no sabía que esos monstruos llamados hijos existían. Tres horribles hijos, un lobo, una horrible niña y una serpiente. No sé cómo pude llegar a concebir tales monstruos pero así fue. Desde mi fallida conquista a Midgard no sabía nada de ellos y no quería saber nada.
A veces me da miedo que las noches que he pasado con Jemma tengan consecuencias, tenía miedo de tener hijos con ella, tenía miedo de que ambos fuéramos a tener alguna clase monstruo, las posibilidades eran altas ya que ambos teníamos sangre Jotun ¿Qué clase de monstruo podrían procrear dos seres diferentes con el mismo tipo de sangre?
—Jemma…—susurre su nombre en medio de la noche dejando que su nombre fuera llevado por el viento.
A veces me sentaba en el trono de Odín en el cual podía ver todo, solo me sentaba ahí para verla, para saber cómo estaba para ver que hacia .
El estomago se me retorció al recordar que había dado a parar con los midgardianos que me humillaron en la tierra, me daba coraje verla feliz con ellos. Yo la necesitaba conmigo, abrazarla, besarla, tocarla, hacerla mía, mía, solo mía.
La sonrisa de Jemma se dibujo en mi mente, a mi mente brincaron los buenos momentos que pase con ella, las interminables noches de pasión a su lado.
Sacudí mi cabeza apartando también aquellos recuerdos, tenía que apartarla de mi mente, tenía que dejar de preocuparme por ella, debía dejar de sentarme en el trono de Odín para saber sobre ella. Estaba a punto de iniciar la segunda fase de mi plan y para eso necesitaba sacarme a Jemma de la mente y del corazón.
