Capitulo 3: Una Indefensa Criatura.
A la mañana siguiente en el palacio, todas las Sailor's estaban reunidas al frente de la reina, escuchando atentamente sus palabras y el porque ya no estaban Uranus y Neptune, todas lo tomaron como una traición hacia la reina y por eso no las perdonarían.
Mientras en el nuevo hogar de Haruka y Michiru; la primera estaba dejando todo en orden para no tener problemas a futuro, Michiru solo miraba como Haruka arreglaba las cosas de la casa hasta que su pequeña reclamo algo de atención dando un pequeña patada, Michiru se acerco a Haruka deteniéndola de lo que estaba haciendo para tomar su mano y llevarla a su vientre justo en la zona donde su hija estaba dando pataditas, Haruka sonrío era la primera vez que podía sentir a su hija, en las otras ocasiones que le daba pequeñas patadas a Michiru estaban rodeadas por las demás y no podía dejar al descubierto la existencia de su hija, su tesoro como ambas le decían, sin darse cuenta Haruka había comenzado a llorar de felicidad, ahora podrían disfrutar de esa nueva etapa en su relación sin tener que escóndese ni tener que aguantar a que estén solas para sentir a su pequeña ya no, pero sabían que eso no seria para siempre, pero lo disfrutarían al máximo todo lo que pudieran.
Pasaron unas horas después de que disfrutarán por primera vez de el embarazó, y ahora disfrutaban de una comida de lo más tranquila hasta que el timbre sonó, Haruka y Michiru se miraron para saber que hacer, se levantaron al mismo tiempo y se dirigieron en direcciones distintas, Haruka a la puerta principal y Michiru al garaje; cuando Haruka llego a la puerta sabia quienes eran y a que habían venido, lentamente abrió la puerta encontrándose con las tan familiares figuras de la escolta personal de las Sailor's y a estas mismas; la miraban con profundo recelo.
– Buenas tardes, Sailor's ¿en qué las puedo ayudar? – dijo como si no las conociera, ellas la miraron incrédulas, ella la Sailor más fuerte entre ellas le hablaba como si no las conociera.
– Si no es mucha molestia queríamos pedirle a Ud. y a la Srta. Kaioh, que toquen junto a una orquesta en palacio para el cumpleaños de la princesa – dijo Setsuna de manera calmada a pesar de que sentía unas ganas tremendas de pegarle a Haruka por hacerse la desentendida.
– Me temo mucho, que tanto Srta. Kaioh como yo, no estamos atendiendo esos asuntos en estos momentos, ya que queremos salir del mundo de la farándula para vivir tranquilamente – dijo muy seria, seca y firme – con su permiso, si eso era todo me regresare a mi dormitorio para descansar ya que me he pasado todo el santo día arreglando la casa, para que Uds. vengan a interrumpir mi hora de descanso – dijo tajante – que tengan un buen día – y cerro la puerta, no iba a volver ahí aunque le amenazaran con su muerte, pero sabia que Mina no la dejaría irse así no más.
Y en efecto Mina uso su poder para derribar la puerta y su escolta entro como si nada a su nuevo hogar, agarrando la de los brazos evitando cualquier movimiento de su parte, miro a Mina y a las demás de manera desafiante, un hombre de la escolta le pego en la cara para que dejara de míralas de esa manera.
– Vaya, desde cuando las Sailor's que luchan por el amor y la justicia, irrumpen en casa de otras personas, les impiden moverse y mandan a su escolta a pegarle a la cara al dueño de esta – dijo con un sonrisa de odio, si porque eso era lo que sentía ahora odio hacia esas mujeres que alguna vez fueron sus amigas.
– Desde que tú y Michiru nos traicionaron, para vivir una vida normal, para huir de sus responsabilidades – dijo Lita muy angustiada y decepcionada.
– Juraron servir a la Reina toda su vida, y ahora se van como si nada pasara – esta vez hablo Hotaru - ¿por qué… por qué nos traicionaron de semejante manera? – dijo mirando a Haruka con desesperación.
– Porque las cosa y las condiciones en nuestras vidas han cambiado – dijo Michiru quien estaba siendo llevada ante ellas por dos de los escoltas de Rei – y nada nos asegura que podamos estar tranquilas – dijo mientras lloraba, las chicas miraron a Michiru con mucha sorpresa, ya que estaban viendo el motivo de su traición y el de Haruka, Ami era la más sorprendida; Haruka cuando vio eso comenzó a crecer su ira, y como si recuperara las energías perdida se quito a los hombre que evitaban que se moviera mandándolos a volar como si de muñecos de trapo se trataran.
El símbolo de Urano apareció en su frente avisando a las Sailor's de que Haruka estaba más que enojada estaba furiosa, y que si antes las trato con distancia ahora tendrían lo que buscaban la pelea que tanto deseaban la tendrían pero no contra una Sailor sino con una guerrera de Urano sin más que como una humana.
– Si quieren vivir estúpidos suéltenla ahora mismo – dijo con una vos tétrica y llena de ira, los dos sujetos que sostenían a Michiru de los brazos la soltaron con cuidado, depuse de esto Haruka les regreso la mirada a las chicas – si viene de nuevo a nuestra casa las mato, sin importarme quienes sean ni lo que hacen para este mundo – sus ojos les trasmitía que no hicieron nada que le ayudara para que volvieran es más lograron lo opuesto y esta vez Haruka no les ayudaría si un enemigo las atacaban, y sabían que si venían las mataría sin dudarlo siquiera – lárguense ahora mismo de aquí, y no vuelvan jamás.
Las internas se fueron, junto con todas las escoltas dejando solamente a las externas, que se miraban intensamente, Hotaru las miraba con entendimiento mezclada con tristeza, Setsuna con culpa, mientras que Haruka y Michiru las miraban expectantes.
– ¿Por eso se fueron? ¿por el decreto que la reina impuso a las hijas de las Sailor's? – pregunto un triste y culpable Setsuna.
– Si, por nuestra hija es que nos alejamos de ese lugar, porque a la persona que juramos servir parece haberse ido y dejar a una en donde solo le importa su hija y el resto de la humanidad, sin importar los sentimientos de las personas que están con ella para ayudarla en su causa – dijo más firme y seria que nunca Michiru.
– ¿Qué querías que hiciéramos? – dijo con tono sereno Haruka – que viéramos como nuestra hija iba a batallas en donde podía morir y que pudiera no volver nunca; ver como nos la quitaban para meterla en el mundo donde vivimos nosotras… por favor Setsuna apenas y a nacido, y la reina ya la quiere entrenar para que viva lo que nosotras conocemos de memoria; eso no lo permitiremos, ella es nuestra hija y de nadie más, les brindaremos ayuda cuando la creamos que la necesiten pero si no, no iremos a esas batallas arriesgando nuestras vidas y el futuro de nuestra hija.
– No, eso es lo que menos queremos ¡pero…! – dijo Hotaru, siendo interrumpida por la mano de Setsuna.
– No Hotaru, ellas tiene razón, nuestra reina a cambiado mucho y es verdad que ya no es la misma de antes, pero a sido tanto para bien como para mal – dijo mirando a sus amigas que le devolvieron su manera de ser – y en lo de sus prioridades creo que se esta volviendo sobre protectora por la energía maligna que desde hace unos meses céntimos, tiene miedo de que a la pequeña dama le pase algo por no tener unas compañeras de batallas listas para proteger al mundo – suspiro para después dedicarle una sonrisa – yo también me iré del palacio para saber que es lo que esta por pasar, podrían ir a dejar a Hotaru con las chicas… es que me voy ahora no me gusta esta sensación, algo muy malo se avecina – y diciendo eso desapareció.
– Si quieren solo me dejan hasta lo que queda de puerta – dijo una Hotaru apenada.
– No, yo te acompaño hasta donde están las chicas – dijo una pensativa Haruka – tengo que hablar con Mina… tiene que pagar los daños hechos a la puerta de mi casa.
– Esta bien, nos vemos mamá-Michiru – dijo mirando a la persona que la crío como si fuera su madre, aunque no lo fuera de verdad.
– Espérame aquí Michiru, vuelvo en un instante… - dijo mientras se acercaba a Michiru para arrodillarse al frente de su vientre – y tu pequeña no le des problemas a tu mamá ¿de acuerdo?
– Creo sentir su respuesta, jaja – dijo Michiru mientra reía suavemente – creo que tendrías que explicarle que le hablas de sus pataditas.
– Ya escuchaste Sora no más pataditas hasta que vuelva ¿entendido? – dijo Haruka divertida, comenzando a caminar hacia donde estaban las Sailor's, cuando estuvieron en frente Haruka mira muy seria a Mina – quiero que pagues los daños que provocaron en mi casa, sea que lo pagues tu misma Mina Aino o que lo pague la reina… - hizo una pausa para mirar a todos – desde hace mucho tiempo que nuestra reina cambio y no fue para bien les pido no contar nada sobre la existencia de nuestra hija, dejamos de ser Sailor's por esa pequeña que todavía no nace… por favor no digan nada – luego de estas palabras miro a Ami – Doctora Ami Mizuno, le pedimos que por favor siga siendo la doctora de nuestra hija, por si llega a ver complicaciones… con su permiso volveré a mi hogar, que tengan un linda tarde… y Srta. Aino, le pino que no se tarde en pagar las reparaciones o me veré en la obligación de demandarla y créame cuando le digo que tengo muy buenos abogados.
Haruka se dio la vuelta para dirigirse a su hogar, Mina y las demás la miraron y pensaron en lo que les dijo, era verdad que su amiga Serena había cambiado pero como sus amigas y fieles súbditas no creían que ese cambio fuera en a ser algo malo para ellas; Haruka vio a Michiru parada en el margen de la puerta haciendo muecas de dolor, Haruka ni lo pensó corrió hasta ella, cuando llego vio que había roto la bolsa.
– parece que tu hija no aguanto más el no conocerte – dijo una muy asustada Michiru – que haremos Haruka, ellas están acá y…
– ¡DOCTORA MIZUNO, VENGA DE INMEDIATO, QUE SU PACIENTE ESTA EN LABOR DE PARTE! – grito a todo pulmón Haruka.
Ami corrió a toda prisa para atender a Michiru, Haruka se dirigió con Ami y Michiru en sus brazos a su dormitorio, una vez dentro Haruka se puso nerviosa pero a cada orden que le daba Ami la realizaba como si no lo estuviera; pasó como casi una hora y no se escuchaba nada afuera, hasta que el pequeño sonido de un llanto se hizo escuchar; las Sailor's vieron salir a una muy feliz Ami, que les indico con la mano que era mejor irse y guardar el secreto; Haruka no podía creer lo que estaba viendo, era una preciosidad de bebe y muy frágil para sus ojos; para Michiru era ver a Haruka cuando bebe pero con los mismos ojos de ella misma. Estaban felices con la hermosura de su pequeña bebe tan tierna y tan frágil, Michiru le extiende los brazos con la bebe a Haruka, Haruka la queda mirando pero sabe que cuando su amor quiere algo no descansa hasta tenerlo; Haruka tomo a su hija en brazos con mucho cuidado como si con un roce se fuera a romper, pero igual la cargo y la pequeña la miro muy minuciosamente poco después bostezó para dormir en los fuerte y calidos brazos de Haruka.
– Ahora menos que nunca dejare que algo les pase a las dos, lo prometo con mi vida – dijo mientras veía dormir a sus dos amores.
Continuara….
Dedicado a Haru&Michi_Fan y a MaHaruka de DZ FOROS.
