Capitulo 7: Las nuevas Uranus y Neptune.

15 años después – departamento de la familia Tenou – Tokio, Japón.

Una joven de cabellos rubio ceniza se despertaba tranquilamente, mientras en la habitación de al lado salía un joven de cabellos color turquesa con reflejos rubio ceniza, desordenados, ojos verdes azulados, alto y delgado, con complexión atlética, vestía una camisa blanca sin abotonar los primeros tres botones, unos bluejenss color negro, unos zapatos formales del mismo color y por ultimo un arete color oro en la oreja derecha. El joven se dirigió al comedor sin muchos ánimos de salir de su casa, cuando llego se encontró con su padre leyendo el periódico de ese día en la mesa.

– Buenos días Sei – dijo su padre, dejando el periódico, comiendo un pedazo de su tostada con toda tranquilidad.

– Buenos días padre, ¿mamá y mi hermanita, llegan hoy a la casa? – saludo y pregunto con tranquilidad mientras se serbia el desayuno.

– Sí, tengo que irme en unos minutos más a llenar los papeles de salida, luego las dejo acá en la casa para luego irme al trabajo; me gustaría que volvieran tú y tu hermana temprano de la universidad – dijo calmadamente, mientras veía entrar al comedor a su hija mayor – buenos días Sora.

– Buenos días papá, Sei – dijo sonriente mientras se serbia su desayuno – tranquilo alcance a escuchar lo de llegar temprano a casa y te prometo que llegare temprano.

– Yo no podre tengo algo importante que hacer después de clases… Sora ¿puedes irte hoy en tu auto? – dijo mirando a su hermana con preocupación – hoy saldré antes y quede de juntarme con una persona – se paro mientras esperaba la respuesta de su hermana mayor, retiro sus platos para comenzar su camino a la universidad.

– No hay problema Sei, si puedo irme sola hoy a la universidad… saluda a Sakura de mi parte, Sei – dijo mientras veía como se iba, camino hasta donde estaba su padre y le dio un abrazo de esos que transmiten la preocupación que uno tiene por otra persona – hoy Sei volverá muy mal o simplemente no volverá a casa, pero si es seguro que estará muy mal papá.

Haruka miro irse a sus dos hijas mayores, pero el comentario de Sora la dejo pensativa y se preparo para lo que pudiera pasar, si el tiempo le enseño algo de sus hijas era que solo se entendían entre ellas, y que Sora podía ver el futuro a su antojo, cosa suficiente para darle mucha importancia a sus palabras.

Por otro lado Sora trataba de no preocuparse por Sei, si bien Sei era un genio en intelecto en sentimientos era como cualquier otro adolecente de 14 años de edad, si todo sucedía como vio en su visión, Sei volvería a casa se cortaría el cabello al estilo que tenía su padre a esa edad, se vestiría con su ropa de cuero color negro y saldría a darle una paliza en su Ferrari modificado a cierto imbécil. Entre revisar mentalmente lo que haría Sei, se le hizo corto el camino a la universidad, estaciono su BMW color azul rey, en el lugar más cercano al edificio donde tenía clases; como de costumbre el primero en saludarla fue Tom el príncipe de Tokio de cristal, el rey de los egocéntricos, codiciosos y envidiosos; y entre grandes comillas "el mejor amigo" de Sei.

– Hola Sora hermosa – dijo muy cortes pero de parte de la joven ni una mirada recibió – que te parece si aprovechamos que Sei no está y me das un beso – Sora seguía con su camino sin prestarle importancia algo que lo enojo de sobre manera, la agarro del brazo con violencia haciendo que volteara y daño en este – tu a mi no me ignoras, ni me miras así.

Sora lo miraba con superioridad y enojo, si bien era un poco como su padre en algunos rasgos de su carácter pero también lo es en orgullosa.

– No me toques basura humana, si crees que por ser el hijo de los reyes te debemos respetar olvídalo, yo soy hija de uno de los magnates más grande de la historia y no ando pavoneándome de eso a cada momento que respiro; ahora aprovechando de decirte que si le haces algo a mi hermanita como para dañarla te ira muy mal y yo no haré nada de nada – Sora se libera de su captor y va para su clase.

Por otro lado Sei estaba extrañada con la actitud de su novia, estaba muy distante y fría, cuando llego y la saludo con un beso ella no le correspondió, es más, se separo bruscamente de ella y se alejo sin decir nada de nada; cuando se sentó a su lado ella se alejo como si tuviera la peste. Algo andaba mal y muy mal, Sakura siempre fue cariñosa con Sei, jamás había actuado de ese modo, y la cita de urgencia que le pidió ayer en la noche le preocupo pero con la actitud de ahora en la mañana la alerto de que nada bueno iba a pasar hoy en su cita.

Las clase pasaron como siempre para Sei, fueron aburridas, tan solo con leer sus libros bastaba para saber toda la materia y comprenderla; los profesores siempre dudaban de que tuviera 14 años de edad. Hoy por ejemplo tenía un examen oral que aprobó sin mayor esfuerzo dejando de nueva cuenta al profesor con la boca abierta y a sus compañeros impresionados.

Después de sus clases de la mañana terminaran sus compañeros y ella se enteraron que sus clases de la tarde se suspendieron, algo que le agrado, ya que quería adelantar cierta cita; al poco rato de estar buscando a su hermana mayor, le llego un mensaje de Sakura diciéndole que adelante su cita de hoy para dentro de una hora, cuando le mando su respuesta se encontró con su hermana y Tom, le dijo a su hermana que se iba ya que no tenia clases, y su cita se había adelantado, como de costumbre su hermana le sonrió y le da un beso, como despedida, se fue sin más pero noto como su mejor amigo se fue sin siquiera mirarle, eso le dio mala espina ya que él y Sakura eran amigos de la infancia.

Llego un poco antes de lo acordado solo para pedir la mesa más apartada, para que nadie las molestaran.

– Como siempre llegas antes de la hora… sigues igual que cuando éramos niñas – dijo Sakura mientras se sentaba al frente de Sei, mirándola con lastima – are esto lo más corto posible, lo nuestro se termino porque yo amo a otra persona… y conociéndote querrás saber quién es, te ahorrare tiempo, amo a Tom y salimos juntos desde hace dos meses… lo siento Sei, pero esto es lo mejor.

Sei solo se levanto fue a la caja y pago su cuenta, y se marcho a su casa sin importarle quien se encontrara en su camino, apenas piso su casa se encerró en su dormitorio, cerró la puerta de un portazo y le puso seguro, se dirigió a su baño y pensó que haría, pero su mente estaba en blanco hasta que miro su cabello y vio lo largo que estaba, se acordó de porque se lo dejo crecer a pesar de que le gustaba corto, Sakura le dijo que le gustaba su cabello y que le gustaría verla con el cabello largo algún día, pero ahora solo sentía odio hacia ella, por haberla traicionado, vio las tijeras y sin dudarlo se lo corto hasta que le gusto como quedo; al poco rato recordó que ella le dijo que le quedaría mucho mejor los colores claros cosa que no le gustaban mucho porque no iban con su forma de ser, pero igual lo hizo; ahora tomo toda esa ropa y la saco de su cuarto sin importarle lo costosas que fueran, y busco la ropa que había guardado y que le gustaba, se fue a la ducha sin más para tratar de borrar todo recuerdo e ira que sintiera, luego se vistió, cuando termino miro una pequeña cajita de color azul que le había regalado su padre para su cumpleaños 14, nunca la abrió porque pensaba que por el momento no necesitaba usarla pero ese día al fin necesitaba algo mucho más potente que su yaris; cuando la abrió encontró unas llaves, como ya lo había pensado pero aun no sabía qué modelo y marca de auto era, solo salió encontrándose con sus padres que la miraron como si vieran a un fantasma.

– Sei, ¿eres tú, mi pequeña ventisca? – dijo Michiru haciendo sonrojar de golpe a Sei, quien no hablo – lo tomare como un sí, ¿no es muy temprano para que estés en la casa?

– Suspendieron todas mis clases de la tarde, mamá – dijo todavía con algo de sonrojo.

Sei tenía el corte de cabello al estilo que tenía su padre cuando iba al Mugen, con un conjunto de pantalones y chaqueta de cuero color negro, junto con una camisa blanca; sus padres la miraron y su madre le sonrió porque le hizo acordarle como era físicamente su pareja en los tiempo que se conocieron, Michiru le dedica una mirada a Haruka llena de amor y nostalgia, pero de repente el llanto de la nueva integrante de la familia llamo su atención, reviso que era lo que quería su pequeña Marina y apenas le paso uno de sus dedos, esta lo chupo con todas sus fuerzas.

– Tranquila mi pequeña, ya te voy a dar de comer… te quiero de regreso antes de las tres de la mañana jovencita – dijo mirando a Sei de la forma más seria que tenia.

– De acuerdo mamá – dijo mirando a su hermanita – nos vemos después pequeña Marina, papá ¿me podrís mostrar de que auto son estas llaves?

– Claro, porque no… ya mi amor vengo en un ratito más, cuida de tu madre mientras vuelvo – dijo Haruka mirando a su pequeña hija, Michiru solo le regalo un codazo en forma de regaño; luego de besar a su esposa se dirigió con Sei hasta un auto que se notaba llevaba un buen tiempo sin moverse – es ese de ahí ten cuidado esta modificado para ser muy rendido pero a la vez para ser tan rápido como el viento, así que controla bien tu temperamento ¿ok, Sei?

– Esta bien papá, hoy lo necesito para hacer puré a un idiota que se cree el viento pero nunca ha competido contra mi – dijo Sei dejando notar que por primera vez en su vida iba a correr con todo su potencial.

Haruka solo se marcho con una sonrisa que dejaba notar lo orgullosa que estaba, hoy por fin su sucesora como guerrera de los vientos avía despertado y como la peor de las tormentas, se preguntaba quién sería el idiota que provoco su furia y con qué o por quien, solo esperaba que no le hiciera daño físico; cuando llego a su casa recibí la mirada preocupada de Michiru.

– Ya nada se puede hacer, las dos han despertado y tarde o temprano ellos vendrán para hacer que tomen el lugar que por derecho les pertenece pero espero que sea en mucho tiempo más – dijo Haruka con su corazón comprimido porque no pudieron evita lo que tanto temían.

Por otro lado Sei quitaba el protector de encima, y miraba un Ferrari de color dorado imponente, sonrió su padre siempre sabía de sus gustos y este no era la excepción, ahora solo era ir y darle su merecido a ese arrogante.

Pero justo en ese momento Sora aparece en su BMW y le sonríe, Sei le mira de una forma que entendiera que nada la detendría, ella solo baja de su auto para mostrarle su traje de motociclista, que para Sei le pareció algo más que provocativo.

– ¿Me puedes esperar un momento? – dijo Sora con su mochila de la universidad y un bolso que por obviedad contenía la ropa que traía en la mañana – quiero acompañarte, de paso quiero dale una paliza a Sakura, por algo que lleva diciendo desde hace mucho.

Sei solo asintió con la cabeza y se dedico a esperar y a preguntarse ¿desde cuándo su hermana vestía de esa manera tan… tan… tan irresistiblemente, endemoniadamente sexy?, luego se pregunto si puso una cara de atontada porque se rio de ella, luego se replanteaba eso ahora iba a ir a darle una paliza a ese imbécil de Tom y no tendría piedad; Sora miro cuan concentrada estaba su hermana que ni noto cuando volvió ni cuando se puso prácticamente encima de ella, solo la noto cuando estaba a un milímetro de sus labios, le dio mucha gracias la expresión de Sei cuando se dio cuenta.

– ¿Nos vamos? – pregunto Sora esperando a que Sei reaccionara.

– Si – dijo casi gritando.

Las dos subieron a sus respectivos vehículos, pero solo en una de las dos la sensación fue diferente, Sei por primera vez en su vida sentía la necesidad de ser el viento, apenas prendió su auto su ira y odio desaparecieron solo dejo la necesidad de volar, de correr a más de la velocidad ya habitual para ella; en menos de un segundo el auto de Sei ya estaba saliendo a toda velocidad del estacionamiento y con un aura que dejaba de piedra a todo aquel que le mirara, Haruka miro a su hija salir de esa manera del estacionamiento y elevo la copa de vino que tenía en la mano.

– ¡ACABA CON TODOS ELLOS SEI, LA NUEVA GUERRERA DEL VIENTO! – grito a todo pulmón tanto que tanto Michiru como su pequeña hija saltaron del susto – lo siento pero debiste ver el aura de Sei, estaba tan intensa como cuando corría junto al viento, creo que ya podre estar tranquila Sei me preocupaba más que Sora, ya que ella sabe muy bien que hacer pero Sei es más de sentimientos de lo que aparenta ya que en cuanto carácter es igual a su hermosa, hechizante y muy talentosa madre.

La sonrisa que mostraba Haruka hizo que Michiru se volviera sentir como en los años que pelearon al lado de su reina; pero cuando menos se lo esperaba la pequeña Marina Tenou comenzó a llorar con todas su ganas, pero una sensación de alerta las hizo correr hasta su dormitorio donde estaba su hija menor encontrándose con todas su ex compañeras y su reina.

– Cuanto tiempo sin vernos, Haruka – dijo mientras se daba la vuelta para mirarlas – Michiru, veo que ya tiene más de un descendiente, si no es mucha molestia me llevare a la pequeña conmigo como garantía de que sus respectivas sucesoras vayan a el palacio de cristal y por favor no intenten nada arriesgado, adiós mis Sailor Uranus y Neptune.

Haruka corrió más rápido que nunca pero eso no fue suficiente como para alcanzar a la reina, es más fue interceptada por Sailor Plut, quien le miraba de una forma que entendiera que era mejor no moverse una vez que desaparecieron la reina y las demás Sailor's, Sailor Plut se des transformo mostrando a una Akane mucho más madura que la que vieron hace unos años atrás.

– Lo siento mucho, pero son ordenes y debo cumplirlas espero que Sora y Sei vayan lo antes posible, la pequeña bebe tiene hambre, nos vemos después tías – se despidió con una sonrisa media apenada.

En otro lado Sora y Sei conducían hacia la salida sur de la ciudad, con solo un objetivo en la mente, destrozar a dos personas en concreto, apenas llegaron las miradas se dirigieron a ellas, incluyendo a Sakura y Tom, todos se preguntaban ¿Quiénes son los recién llegados?, era todo lo que se escuchaba, Tom y Sakura se acercaron y apenas estuvieron cerca Tom recibe un puñetazo en la cara que lo dejo a 5 metro de distancia de Sei, y solo porque su propio auto estaba en su trayectoria.

– Como te atreves a pegarme a mí, ¿quién demonios eres? – dijo lleno de rabia Tom.

– O vaya, como se nota que no reconoces ni a los viejos amigo, chico lunar – dijo Sei con un tono tan tenebroso que dejo a todos con los pelos de punta – vine a pagarte la lealtad que has tenido conmigo durante todos estos años de amistad.

Tanto Tom como Sakura se pusieron pálidos de golpe, la persona que debían mantener lejos de ese lugar ahora estaba frente a ellos y por lo que transmitía su mirada no iba a irse sin antes dejarlos humillarlos, Sora se retiro el casco y miro a Sakura de una forma que ella ya sabía lo que debía hacer.

– Lo siento mucho Sei, de verdad pero necesitaba el dinero de las carreras para subsistir y Tom dijo que si tu y Sora entraban a las carreras nadie les ganaría aun que lo desearan, así que ideamos un plan pero de apoco me fui enamorando de ti, y llegue al punto en que ya no quería seguir con esta farsa, por favor perdóname – dijo Sakura de forma suplicante, Sei miro a Sora con la clara pregunta si ella lo sabía, ella solo le miro con el claro mensaje que se lo trato de decir.

– Yo no voy a correr contra ti, Surimoto… lo hará mi hermana, en cuanto a ti Tsukino, tú y yo cuesta abajo, a máxima velocidad claro si es verdad que eres el viento… – dijo Sei con una sonrisa marca Tenou – porque yo si soy… ¡EL VIENTO!

Apenas grito el viento la rodeo de una forma tan furiosa y violenta que todos los ahí presentes no dudaron en lo que decía, Tom tan solo levanto el dinero de forma que notara que aceptaba el duelo, Sei hizo lo mismo solo que en vez de pasárselo a Sakura se lo entrego a su hermana mientras le depositaba un beso en los labios como ya era regla de los duelos, Tom no se esperaba que hiciera lo que debía hacer; Sora sonrió su hermana no se detendría ante nada le haría pagar lo que le hicieron, Sora levanto un fajo de dinero y lo apunto a Sakura de forma que entendiera que ella la estaba desafiando a un duelo de motocicletas, Sakura acepto y cada una beso a la persona que guardaría su mitad del premio, Sei solo sonrió, ahora sabrían que algo más que el apellido habían heredado de su padre.

Sei camino a su auto con un paso lento, apenas toco la puerta todo su ser estaba relajado y en paz, y con un solo pensamiento, correr a toda velocidad sin detenerse o disminuir la velocidad, solo acelerar; por otro lado Tom por primera vez se sentía amenazado por Sei y la sombra de la persona que era su padre, como no sentirse así si Haruka Tenou fue campeona de fórmula uno por más de 15 años seguidos, y en todos esos años gano por la mitad de las vueltas de las carreras como ventaja, aquel que no tuviera miedo no es humano.

Narrado por Sei:

Miro a mi alrededor no hay nadie solo veo la carretera, y al viento que viaja por ella, recuerdo que papá me decía que en sus mejores carrera vea lo mismo que veo ahora, decía que era como una predicción de lo que pasaría a sus contrincantes, me veo en la mitad de la carretera y Tom recién esta en el cuarto de ella, con eso me basta para sonreír; toco la puerta y todo ese mundo desaparece, entro al auto y miro a Sora, parece que sabe todo lo que me paso hace un segundo atrás, miro al frente, y veo a Sakura con un pañuelo en la mano, extiende el brazos y yo pongo el auto en primera, veo como cae lentamente incluso a las demás personas del lugar, me siento tan a gusto que no cambiaria esto por nada en el mundo.

Apenas el pañuelo toco el suelo salgo disparada de la línea de meta, Tom recién a puesto primera marcha, mientras yo voy llegando al primer cuarto del recorrido; me siento como si volara; primera curva cerrada acelero más para luego poner las marchas en neutro y hacer un derrape perfecto, recupero en la pequeña recta la poca velocidad perdida; hace años que no conducía de esta manera, recuerdo que mi papá me sacaba cada fin de semana y me llevaba al autódromo a conducir su viejo auto de carrera, me sentía en mi salsa pero ahora mi padre ya no está sentada en el asiento del piloto, ni mucho menos yo estoy sentada en sus piernas… ahora soy yo la que está sentada en asiento del piloto y mucho menos un paseo de padre e hija; no esta es una carrera donde mostrare todo mi potencial; veo que ya he llegado a la meta sin darme cuenta, también que he estacionado sin hacerle daño a nadie y que Tom esta recién en la mitad del recorrido, Sora me extiende el premio con una sonrisa en sus labios.

– Bienvenida Sei – me dijo con un brillo especial en sus ojos.

Y es ahora que entiendo que desde hace tiempo que no era yo la persona que se mostraba al resto sino una máscara que fue creada por Sakura y Tom, y esa persona definitivamente no era yo.

Fin de la narración de Sei

Sin previo aviso Sora es abrazada por su hermana con tantos sentimientos que esta no los entiende, solo corresponde a la muestra de cariño y le transmite lo mismo, para luego separarse de Sei e ir a su moto y alistarse para correr.

Narrado por Sora:

Sé que es lo que debo de hacer, sé que mi hermanita ya ha vuelto a ser ella misma, sé que esto ya no es necesario pero… quiero volver a ser yo misma, quiero recupera mi propia personalidad y para eso debo cerrar este capítulo llamado "Tom y Sakura los dos más grandes traidores" y por fin volver a nuestra rara pero normal vida cotidiana junto a papá, mamá y claro está con mis hermanas.

Veo como Sei se levanta y camina hasta estar en medio de las dos motocicletas, lentamente alza la mano, me mira y sonríe como hacía años que no lo hacía pero este es el ahora, el presente, no hay nada más.

Apenas Sei bajo su mano arranco mi moto a toda velocidad, veo como Sakura queda de inmediato rezagada atrás mío, igual que como la carrera de Sei y Tom; recuerdo como cada fin de semana papá salía con Sei al autódromo mientras mamá y yo íbamos a la alberca del departamento a nadar hasta más no poder, recuerdo que solo un fin de semana no lo hicimos y ese fue el fin de semana en que papá correría su última carrera como profesional mamá nos llevo a los pits para desearle buena suerte a papá, cuando nadie veía a Sei, ella se subió al auto de formula 1 de papá con su traje de piloto, jeje recuerdo que mamá la buscaba con desesperación hasta que el jefe de mecánicos le paso unos auriculares donde papá le comunicaba que Sei era la que conducía, mamá palideció yo solo reía de los nervios, a mitad de las vueltas hicieron una parada en los pits, Sei se negó rotundamente a bajarse del auto, papá solo reía al igual que yo pero mamá no logro hacer que bajara.

Sei y papá ganaron sin problema alguno, todos los demás pilotos reían de lo lindo de que una niña de 4 años de edad les gano el titulo del campeón mundial de fórmula 1; Sei levantaba la copa con sus manos y papá la levanta.

Cuando salgo de mis recuerdos veo que termine la carrera de igual modo que Sei, miro como ella me extiende el premio, lo tomo para luego volver a ponerme en marcha para irme a casa, veo por un espejo lateral como se sube a su auto y me sigue para ir a casa.

Fin de la narración de Sora.

Luego de un agotador camino para regresar a casa, Sora y Sei llegaron y lo primero que encuentran es a sus padres destrozados sentados en el sofá mirando a sus hijas con ojos llenos de lágrimas.

– ¿Qué paso? Papá, mamá – dijo Sei toda preocupada pero tanto Haruka como Michiru, no dijeron nada.

– Esa mujer se llevo a Marina ¿verdad?, vamos Sei ella nos quiere a nosotras – dijo Sora, mirando a Sei esperando una respuesta de su parte.

– ¿De quién hablas, Sora?, ¿qué está pasando aquí? – dijo Sei asustada y alarmada, mirando a todos ahí.

– Sora está hablando de la neo reina Serena Tsukino, ella las quiere a uds. dos para que tomen el lugar que les corresponde como las nuevas Sailor's Uranus y Neptune; su madre y yo no querías que esto pasara pero no pudimos hacer mucho que digamos, solo espero que no las obliguen a quedarse en palacio – dijo un poco preocupada ya que no decían nada, solo las miraban.

– Sora, vayamos a buscar a nuestra hermanita y para poder dormir temprano mañana haremos las preguntas que tengamos – dijo Sei sin siquiera dudar un segundo en lo que decía – tranquilo papá, nada nos detendrá para volver a casa… solo cuida de mamá ¿sí?

Haruka solo sonrió a sus hijas pero cuando menos se dieron cuenta ya estaba detrás de ellas, Sora y Sei no sabían en qué momento se había ganado detrás de ellas, solo la miraron con asombro.

– Se de sobra que son muy fuertes y que a esta edad son mejores candidatas a Sailor's que yo y su madre juntas, pero el subestimar a nuestras ex compañeras es un error que puede ser fatal, Sei te falta mucha experiencia para liberar todo tu potencial como Sailor Uranus y tu Sora aun no eres capaz de dominar lo más básico, que es tu instinto de guerrera, ya aclarado ese punto ¿creen que podrán salir de ese lugar tan fácil como lo dicen? – dijo Haruka de una manera que logro helar la sangre de sus hijas sin mayor esfuerzo, el silencio fue eterno para Sora, Sei y para la misma Michiru – eso pensé, subestimar a alguien es un error que como Sailor's no podrán cometer ni una sola vez o el resultado sería fatal; vayan a sus cuartos y piensen bien lo que van a hacer, y nada de intentar escapar porque ni pasar al comedor podrán.

Michiru solo era una espectadora de todo lo que acontecía en su casa, ver a Haruka tan enojada la asusto de sobremanera pero apenas sus hijas entraron a sus dormitorios, se atrevió a acercarse a Haruka pero apenas se acerco noto que el cuerpo de Haruka temblaba sin control alguno, corrió para evitar una posible caída cosa que apenas logro, reviso cada centímetro del cuerpo de su amor y todo indicaba que había forzado a sus músculos a trabajar a su máxima capacidad, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la mano de Haruka quien le acaricio la mejilla con mucho cuidado.

– Fue un error muy grave el que cometimos dos veces y en las dos el precio fue muy caro, no quiero que ellas cometan nuestros mismos errores por eso no las deje macharse porque van a repetir el error que nos costó la vida dos veces, pecar de soberbias – dijo Haruka mirando con determinación a Michiru y ella solo asintió, sabia de sobra lo que se sentía perder al ser más amado en esta tierra y el dolor que se siente no se comprende hasta que lo vives.

– ¿Quieres entrenarlas? – pregunto Michiru con mucho cuidado, Haruka solo la miro – pero ¿qué hay de Marina? Haruka es solo una bebe, no quiero que nada malo le pase.

– Por eso quiero entrenarlas, para que nada malo pase y ellas se arrepientan de lo que hicieron – dijo mientras tomaba su teléfono celular y marcaba un número que obtuvo hace solo unas horas atrás.

Hola habla Akane Tomoe ¿con quién tengo el gusto de hablar? – dijo la joven Sailor del tiempo.

– Hablas con tu tía Haruka, ¿está tu madre contigo? – pregunto Haruka esperando que si lo estuviera.

Si lo está, dame un segundo tía – dijo mirando a su madre y hermana con mucha preocupación, para después extenderle el teléfono a su madre.

Habla rápido que por el momento estamos sin moros en la costa – dijo Setsuna sabía muy bien con quien estaba hablando.

– Necesito que detengas el tiempo por aproximadamente un año, y que tú, Akane y Hotaru vengan a mi casa, ya es hora de entrenar bien a las chicas; y por cierto no es una petición es una orden – dijo con tono helado Haruka, provocando que la sangre de Setsuna y de Michiru se helara de golpe.

Entendido – dijo sin más y de golpe detuvo el tiempo para todos menos, ellas – vámonos tenemos cosas que hacer, y el tiempo es muy preciado – miro la acción de su hija con mucha duda – Akane no vamos a salir por la puerta nos moveremos por la puerta del tiempo para salir y aparecer en otro lado.

En menos de un segundo Hotaru, Akane y Setsuna estaban en la casa de Haruka y Michiru, quienes las miraban con notoria preocupación.

– Sei, Sora, vengan al comedor tenemos que hablar muy seriamente – dijo Michiru con un tono similar al que tuvo Haruka hace unos segundos, Sora y Sei salieron pálidas de sus respectivos dormitorios, ellas conocían que nada bueno venia si su madre les hablaba de esa manera, se colocaron al frente de todos y esperaron a ver qué pasaba – bien Haruka, como tú sabes quién es mi aprendiz y cuál es la tuya, empiezas tu.

– Esta bien, Sei tu eres mi aprendiz y como no tenemos mucho tiempo por así decirlo entrenaras conmigo y con Hotaru ¿entendido? – Sei solo miraba incrédula a su padre su forma de actuar era muy distinta a lo normal pero solo asintió, algo le decía que no era algo agradable para ellas hace lo que estaba a punto de empezar – bien en marcha a la azotea.

– Akane, tu y yo vamos a entrenar en las puertas del tiempo – dijo sin más Setsuna, sonriendo a Michiru y Sora, para luego irse junto a Akane.

– Bien es hora de comenzar a entrenar – dijo algo preocupada Michiru, a paso lento camino hasta Sora – tu lo tendrás más difícil que Sei ya que no habrá descanso más que para comer e ir al baño, dormir no está en el itinerario de nadie.

Sora estaba perpleja, su madre jamás hablaba de esa forma, y comenzaba a preocuparse, camino junto a su madre hasta llegar a la alberca apenas llegaron a la orilla de esta Michiru tira a Sora dentro de esta, Sora apenas reacciona para evitar caer mal, Michiru la mira con mucho cuidado para notar que su hija siente miedo de la forma en que la mira.

– Lo siento pero ahora no puedo ser tu madre… ahora solo debo ser tu maestra – dijo Michiru con un hilo de voz, para ella era su niña, su pequeña que había sido arrojada a una vida que ellas jamás le desearon ni a ella ni a su hermana.

Por otro lado, Haruka no la tenía nada fácil Sora de por si era muy rápida pero Sei era tan impresionante su velocidad era solo comparable con la que tubo ella hace unos momentos y eso solo lo consiguió con la experiencia de los años como Sailor, sonrió si Michiru pensó que Sora lo tendría más difícil que Sei estaba muy equivocada, ya que el que Sora no tuviera un alto instinto de supervivencia no era algo que no se pueda construir pero Sei era muy impulsiva e impaciente cosas que la meterían en muchos problemas si no sabía controlase y las cuales solo con los años se van disminuyendo, pero no tenían ni el tiempo ni el interés en tratar ese problema ahora debía enseñarle a controlar y liberar todo su poder sin que requiriera de un gran esfuerzo.

– Bien, como veo que no necesitaremos a Hotaru hasta dentro de un gran rato creo que sería mejor que se fuera a ayudar a Michiru – dijo como hablándole a la nada ya que si hablaba directamente con Sei esta saldría disparada por los aires.

Sin decir una palabra Hotaru se retira de la azotea, mientras que Haruka se alista para liberar todo su poder que durante estos 15 años a almacenado dentro de su cuerpo; cierra sus ojos para concentrarse y entrar en el lugar más recóndito de su mente, de apoco empezó a aparecer una puerta de color oro con el signo o símbolo de Urano grabado en ella, al frente de esta estaba una mujer muy parecida a Haruka pero con la diferencia de que tenía el cabello largo y los ojos de color violeta.

– Al fin vienes a visitarme Haru-chan, no solo eso, por primera vez en todas tus reencarnaciones me vienes a pedir ayuda es raro en ti… ¿a qué se debe esto? – dijo la mujer con una voz delicada y fina, todo lo opuesto a la de Haruka.

– Tengo que entrenar a mi hija para ser mi sucesora como Sailor… madre – dijo con una pena y tristeza que no podía dejar a nadie sin sentir un dolor inmenso.

– Ya veo… tan mal está la situación – no fue una pregunta era una afirmación, se acerco a su hija y le entrego la llave que tenía en sus manos – usa tu poder y este nuevo poder con todo el cuidado del mundo, ya que este están delicado como el tiempo.

Luego de estas palabras la mujer desaparece dejando el camino libre a su hija, quien aun duda en liberar y acceder a ese nuevo poder, se tomo un tiempo en meditar sobre el asunto y decidió que aun no era el momento por lo cual se encamino en la dirección contraria de la puerta que aun era custodiada por su madre, cuando llego a una puerta de color azul rey supo que esa si la tenía que abrir sin dudarlo, la abre una ráfaga violenta de viento recorre todo su cuerpo haciendo que habrá sus ojos viendo que su hija la esta mira con unos ojos de asombre.

– ¿Tan mal me queda el cabello largo? – dijo sabiendo que su cabello había crecido hasta llegar al nivel de sus rodillas.

– ¿Qué hiciste, papá? – pregunta denotaba el asombro que embargaba a su hija.

– Lo mismo que tú hiciste ayer cuando manejaste el Ferrari… libere todo mi poder, que selle por largos y gloriosos 15 años, los más felices de mi vida – dijo mientras aparecía al lado de Sei, logrando que diera un salto en la dirección opuesta a la suya quedando de frente – tienes un buen instinto de guerrera, sin mencionar tus reflejo pero aun no estás lista.

Mientras Haruka hablaba su cuerpo comenzó a desaparecer en frente de los ojos de Sei, hasta que no quedo rastro de ella; Sei miraba todo su entorno buscando a su padre quien literalmente parecía haberse fundido con el aire, en menos de un segundo Sei ya estaba en el suelo con sus brazos en la espalda fuertemente sujetados, estaba completamente inmovilizada.

– Si empezara a entrenarte físicamente no durarías ni 5 segundos… por ese motivo tu primer entrenamiento será de meditación, sé que no crees en esas cosas pero tu objetivo es poder ver una puerta gigante color oro con un extraño símbolo grabado en ella… hasta entonces no podrás moverte de aquí – dijo acercándose a ella con una mirada que helaba la sangre de cualquiera – yo evitare que te muevas, y ya viste que aunque no me veas yo estaré aquí.

Sei no dijo nada, sabía de ante mano que hacer otra cosa a la que se le ordenaba no era una opción, intento sentarse para meditar pero su cuerpo no se movía, miro a su alrededor y no encontró a su padre así que entendió que el tipo de meditación que haría seria de pie, cerró los ojos sintiendo que era una estupidez lo que hacía, relajo su cuerpo todo lo que pudo; pasando tal vez una hora empezó a sentir como su cuerpo era mucho más ligero, también empezó a ver un sitio muy brillante al frente suyo pero lejano, algo temerosa empezó a caminar, poco a poco lo que le parecía una luz se convirtió en la puerta que le describió su padre.

– ¿Quién eres? – dijo una mujer muy parecida a su padre pero muy distinta en algunas cosa – habla o tendré que atacarte.

– Madre, detente ella es tu nieta – dijo de la nada la voz de Haruka.

– O lo siento pequeña, es solo que eres muy diferente a como pensé que eras – dijo la mujer algo avergonzada, Sei por su lado estaba muy impresionada como para hablar o rebatir el que pensaran de que tuviera el cabello rubio – Haru-chan dime ¿por qué mi nieta tiene el cabello de ese color?

– Lo heredo de su madre – dijo como si hablara del clima y seguía sin aparecerse – en fin la mande para haya para que la conociera ya que a la mayor no creo que la conozcas pero te diré que ella cuando niña se parecía mucho a mi pero con el tiempo es más parecida a su madre.

– Papá, ¿qué debo hacer ahora? – dijo Sei por fin recuperando el habla.

– Sencillo, solo debes abrir tus ojos y listo, si es que quieres salir, pero creo que tu padre quiere que vayas a la otra puerta – dijo la mujer que estaba desapareciendo.

Sei no recibió más explicaciones por lo cual decidió ir a donde su instinto le decía, y eso era ir en sentido contrario al de esa puerta, camino un trechor un poco largo pero al fin estaba al frente de una puerta de colores oro y negro, que estaba entre abierta, sin más decidió abrirla totalmente, apenas la abrió en su totalidad, sintió un viento muy fuerte envolverla, provocando que abriera los ojos y encontrando un collar con el símbolo de la puerta que su padre le describió.

– Eso que tienes en tu mano es, un collar de transformación, es el encargado de darte un traje que te protegerá de algunos ataques enemigos, también te permitirá tener mayor control de tu poder sin necesitar mucho esfuerzo o concentración… – dijo Haruka mientras terminaba de cortarse el pelo hasta el nivel de los hombros, al terminar le dedico una mirada como el hielo más helado del planeta – ahora transfórmate, necesitas mucha experiencia y para ganar un gran cantidad en poco tiempo tendrás que pelear contra mí.

Sei miraba a su padre con mucho desconcierto, le decía que hiciera algo que ni siquiera sabía cómo hacerlo, desvió un poco su mirada al objeto que tenía en su mano para luego alzar la mirada y encontrar a su padre justo al frente suyo dándole un pequeño golpe en la frente con la punta de su dedo medio de la mano derecha en su frente, para luego sin aviso alguno mandarla a volar al otro extremo de la azotea con un izquierdoso, Sei no quito la mirada de su padre, seguía con las misma ropas que traía desde que llego a su casa, nada físicamente visible había cambiado, casi como si todo se moviera en cámara lenta vio como su padre tomo posición de combate, daba el primer paso hacia ella y casi encima de su rostro empezaba a extender con mucha fuerza su puño sobre su rostro; y casi cuando está a punto de tocarlo Sei reacciona y salta para su lado derecho, dando un salto mortal, sin conocimiento alguno se coloco el collar en el cuello y sin que su voz se escuchara dijo las palabras que necesitaba para transformarse junto con unos movimientos que se requería, justo cuando termino de brillar, vio que sus ropas habían cambiado ahora ya no estaba con su buzo de correr sino un traje de marinerito con una falda, cuello de la camisa y pañuelo de colores oro y azul; miro de nueva cuenta a su padre y noto que ya no estaba, reviso toda la azotea pero no había ni una sola pista de su paradero hasta que por puro instinto salto hacia tras topándose con la cerca que marcaba el límite de la azotea y vio como su padre caía del cielo con una espada tipo árabe en el sitio donde se encontraba.

– Si, definitivamente tienes buenos instintos y reflejos; recuerda esas sensaciones Sei, te puede salvar de muchas situaciones – dijo Haruka mirándola a los ojos – ahora, voy a enseñarte como liberar tu talismán después de esto solo tendremos combates, y una cosa más, ya es hora de comer es pero que tu madre haya hecho algo de comer.

Sei mira incrédula a su padre para después desmayarse pero antes de que tocar el suelo, es tomada en brazos por Haruka, quien mira como se des transforma, camina a paso lento mientras piensa en ¿cómo le habrá ido a su otra hija y a su esposa?

Mientras en la alberca una muy agotada Sora miraba a su madre con dificultad; hacia apenas unas 4 horas atrás, logro liberar todo su poder, a transformarse, a respirar bajo del agua, a sacar su talismán, a des transformarse y a controlar sus ataque; pero lo único que no lograba era leer los movimientos de su enemigo, en este caso su madre, Michiru lanzaba varios ataque al azar y la mayoría acertaban sin dificultad alguna en Sora, porque o ella no se movía o porque ella iba justo al lado a donde estaba dirigido el ataque.

– Es todo por hoy, es hora de comer – dijo con un tono muy helado dando se media vuelta, Michiru no le dedico ni una sola mirada a su hija quien tenía muchos golpes marcados en sus ropas de Sailor y tal vez tendría unos cuantos moretones cuando volviera a la normalidad – "aun no estás lista para ir a un campo de batalla menos para lograr entrar y salir de ese castillo como si nada, solo espero no haberte hecho mucho daño".

Sora no podía creer lo dura y fría que era su madre como maestra pero era más que evidente que no le gustaba esa situación porque de a ver querido la hubiera dejado inconsciente en el primer ataque pero no fue así, su instinto de supervivencia era muy bajo pero debía ser solo por una cosa y eso era que no se sentía en peligro de muerte y eso lo sabía todo su ser; miro a su hermana Hotaru y sin más se planteo al frente de ella.

– Quiero que me ataques como si fuera un enemigo de verdad, no pienses si quiera que soy un aliado solo por tres minutos piensa que soy un enemigo total – dijo casi como suplica, como respuesta Hotaru se transformo en Sailor – gracias Hotaru.

Ambas se pusieron a lo largo de la piscina y en extremos diferente, cada una lista para el combate sin tregua ni cuartel; y cuando todo estuvo en total calma, tanto Hotaru como Sora atacaron de frente, y como si no tuviera golpes Sora esquivaba cada uno de los ataque que le lanzaba Hotaru a su vez Hotaru esquivaba los de Sora; y justo a los tres minutos escucharon ambas un aplauso que provenía de la puerta, miraron ambas en esa dirección y se encontraron con Michiru.

– Así que ¿tengo que ir a por todas? – dijo con su tono habitual de voz, la mirada de Sora fue su respuesta – está bien pero no me pidas que no me preocupe, ya que Sei está O.K. gracias al extremo entrenamiento de tu padre en fin, vamos a come…

Michiru no termino ni la palabra cuando Sora se desmayo en frente de Hotaru quien la iba a felicitar, tanto Michiru como Hotaru sonrieron, ya que a Sora solo le faltaba experiencia mientras que a Sei le faltaba, a gran medida, lo que su hermana había logrado; sin más que una mirada Se retiraron de la alberca para ir a descansar, ya que no creían prudente despertar a ambas jóvenes durmientes.