CAPITULO 12: "UNA NUEVA ESPERANZA…
¿UN NUEVO AMOR?
5 AÑOS DESPUES
[Jemma]
El tiempo en Midgard pasa muy rápido y más cuando solamente te concentras en no perder ni un segundo con tu hijo, lo único que ahora le da sentido a tu vida y lo único que te mantiene con las fuerzas suficientes para seguir adelante.
Han pasado cinco años y muchas cosas han sucedido en la torre Vengadores desde entonces. Primeramente, Tony y Pepper se casaron el año pasado y ambos esperan ya a su futuro heredero de Industrias Stark. Thor y Jane se casaron hace tres años, Thor entendió que Odín jamás le daría su bendición para casarse con una mortal, así que prefirió ahorrarse la vuelta a Asgard y solo le pidió matrimonio a Jane; ahora ellos tienen una hermosa niña de cabellos rubios y ojos azules, a la cual llamaron Heidi. Janet y Hank se prometieron hace dos meses, tiene planeado casarse en Septiembre. Clint y Natasha iban lentos en su relación pero siempre progresando. Steve, Bruce y T'Challa eran los solteros más codiciados de Nueva York y bueno yo también pero no era tan codiciada. Tony estaba de necio presentándole amigas a Bruce pero él las rechazaba, tenía miedo enamorarse de alguien y que al conocer su otro lado la chica saliera huyendo dejándolo con el corazón roto. El corazón de Steve estaba de luto por el momento ya que hace tres meses que Peggy murió. T'Challa, él… bueno, es un poco más reservado en cuanto a su vida amorosa; la única relación de la que nos enteramos fue la que tuvo con Ororo.
— ¡Mamá! —la voz de mi primogénito llorando llego a mi oídos. Voltee en dirección en la que escuche su llamado.
— ¿Qué pasa Erick? —lo vi correr directo hasta mí y me abrazo por la cintura, él era alto para su edad, algo más que había heredado de Loki. Lo tome en mis brazos y el recargo su cabeza en mi hombro, me encamine a la sala del Pent House. Me senté en uno de los sillones del Pent House y senté a Erick en mi regazo— ¿Qué tienes cariño? ¿Por qué lloras? —limpie las lagrimas que caían de su mejilla con mi pulgar.
—Porque…—decía Erick entre sollozos— Heidi no deja de burlarse de mí porque no puedo levantar el martillo de tío Thor y ella sí.
—Oh corazón—lo abrace contra mi pecho.
A mi mente vino el recuerdo de aquel niño de cabellos negros y ojos verdes que lloraba asustado por los gigantes de hielo sin saber que él también era uno de ellos. Me dolía tanto ver a mi niño triste, daría lo que fuera por jamás verlo llorar. No quiero que él sufra los mismos abusos que sufrió Loki, no quería que lo hicieran sentir inferior como su padre. No quería que mi hijo creciera escaso de amor como lo hizo Loki, pero lo bueno es que él estaba rodeado de personas que lo amaban; lamentablemente Heidi había heredado el carácter de su padre, pretenciosa, vanidosa, todo lo que fue Thor ahora lo era su hija. Y una de los cosas que Heidi aprovechaba para hacer sentir inferior a mi niño era con los poderes. Lo mismo que hacia Thor con Loki cuando eran niños Creía que Erick iba a heredar mis poderes pero no y si tenía poderes mágicos, estos aun no aparecían. Temía que de algún modo la historia se pudiera repetir, pero sabía que dependía de mí que aquello no se volviera a repetir nunca más.
No sabía que decirle para hacer sentir mejor a mi niño, pero una idea cruzo mi mente. Lo tome entre mis brazos como cuando era bebe, lo comencé a arrullar y cante:
— Solo cierra tus ojos, el sol se está poniendo, tú estarás bien, nadie puede herirte ahora, ven luz del día tú y yo estaremos sanos y salvos —le cante aquella canción que solía cantarle a su padre para hacerlo sentir bien, que al mismo tiempo aquella canción era como una promesa.
El cayo dormido en mis brazos, acaricie sus negros cabellos; Erick es la viva imagen de Loki solo que con mis ojos azules. Me encantaba vernos a Loki y a mí, reflejados en este pequeño niño que es nuestro hijo. Nuestro fruto de amor.
Oh cariño no crezcas nunca, quédate así pequeño. Oh cariño, nunca crezcas y todo podría seguir siendo así de simple. Nadie te ha lastimado, nada nunca te ha dejado cicatrices y aun que se que quieres hacerlo… solo trata de no crecer.
Desde la muerte de Loki el propósito de vivir había desaparecido, solo quería seguirle en el Valhala. Lo único que me mantenía sobreviviendo era mi deseo por salvar a la tierra. El mismo propósito que me mantuvo con vida la primera vez que creí a Loki muerto. Cuando nació Erick algo dentro de mí volvió a la vida, el deseo de vivir y luchar por mi hijo. Erick era mi motor para seguir adelante, era por él por quien vivía, respiraba y luchaba, Erick es todo para mi, mi vida entera, daría lo que fuera por que jamás sufriera lo que su padre y yo llegamos a sufrir.
Me había prometido que nadie jamás lo heriría y que jamás compartiría el mismo destino que su padre.
— ¡Mamá, mamá! —La voz de Erick llena de emoción inundaba la habitación— ¡Primer día de escuela, primer día de escuela! —Erick brincaba sobre mi cama.
—Ya voy cariño—tome a Erick entre mis brazos y llene su rostro de besos y dulces risas resonaron en mi habitación hinchando mi corazón de felicidad— ¿sacaste todo para el baño?
— ¡Sí, hasta mi patito verde! —El verde es su color favorito.
Bañé a Erick y lo ayude a vestirse con su nuevo uniforme. Igualmente yo me bañe y me puse ropa cómoda. Subimos al Pent House para encontrarnos con los demás Vengadores, nuestra familia, para desayunar juntos como lo teníamos por costumbre.
— ¡Tío Stark! —grito Erick cuando salía disparado del elevador.
— ¡Eh campeón! —le dijo Tony, este subió al niño pelinegro en su regazo.
—Hoy es mi primer día de escuela—contaba Erick a Tony con emoción en su voz, mientras yo iba a la cocina con Janet y nos servía el desayuno.
— ¿De verdad? —Pregunto el filántropo incrédulo— ¿Ya eres lo suficiente grande como para ir a la escuela?
—Sí, hoy quiero hacer muchos amigos.
—Apuesto que si los harás campeón y si no te hacen caso no olvides decir que tu tío es Iron Man y serás muy popular.
—Tony—lo reprendí.
— ¿Qué? —Pregunto con fingida inocencia—todos son fans de Iron Man—puse los ojos en blanco.
Todos desayunamos juntos. Me sorprendía como todos los Vengadores querían mucho a mi hijo, a pesar del mal que hizo Loki en la vida de varios de ellos o mentes, como en el caso de Clint. Todos trataban a Erick con amor y cariño, estaría agradecida con ellos de por vida por el haber hecho a un lado el rencor que le tienen al ser que es el padre de Erick, y por querer a mi hijo como si fuera su familia de verdad. Terminamos de desayunar y cada quien comenzó con sus respectivas actividades en la torre. Erick se despidió de Heidi y le prometió regresar para jugar con ella. Antes de salir de la torre le coloque una chamarra, un gorro y guantes de lana, para cubrirlo del frio de la ciudad de Nueva York.
—Mamá—dijo con fastidio— ¿Por qué me tengo que poner todo esto? —miro su ropa invernal.
—Porque está haciendo frio corazón y te vas a enfermar—me puse un suéter ligero por pura apariencia ya que el frio no me molestaba. Sería ridículo si me molestara.
—Pero no tengo frio—reprocho.
—Cuando estés afuera te dará frio—el hizo un puchero.
Salimos y se comenzó a quejar que se estaba muriendo de calor a pesar de que el clima en Nueva York era de -12°C. En ese momento supe que la sangre Jotun corría por sus venas; solo le deje quitarse el gorro y los guantes, él estuvo satisfecho con eso.
¿Qué tanto sabía Erick sobre su origen? Lo suficiente que un niño de cinco años debe saber. Le hable sobre nuestro origen, los gigantes de hielo ocultando el aspecto que tenían esos seres, no quería que se asustara o pensara que él era un monstruo. También le hable sobre Glerheim, él comenzó a hacer preguntar de por qué no era igual a mí, con cabello blanco y poderes de nieve, así que le tuve que contar sobre Asgard, mi infancia, Thor y Loki. Erick sabía cosas sobre su padre, incluso sabía que él había muerto intentando salvar a su tío Thor. Lo único que Erick no sabía sobre su padre era sobre él lado oscuro de este, no sabía las atrocidades que hizo su padre que iban desde querer matar a su tío hasta el querer destruir el planeta que amamos y consideramos nuestro hogar. Si Loki estaba muerto no valía la pena recordar aquellas cosas horribles que hizo, aun que en mi corazón Loki aun seguía vivo.
Llegamos a la puerta de la nueva escuela de Erick. "New York Middle School", era el nombre de la nueva escuela de Erick
—Muy bien, aquí es—le dije.
— ¡Wow! —exclamo al ver la escuela y la cantidad de niños y niñas que entraban en ella.
—Bien Erick—me puse en cuclillas frente a él—vendré por ti a las dos, si no puedo venir por… ya sabes qué.
—Pelear con los malos—dijo con emoción, él soñaba con algún día ser parte de los futuros Vengadores, pero temía que no fuera posible.
—Así es—sonreí—ya sabes que solo pueden pasar por ti tu tía Jane o tía Pepper ¿entendido?
—Sí mamá.
—Recuerda no hablar con extraños, obedece a tus maestros, has amigos y no pelees ¿de acuerdo? Recuerda que eres un príncipe y como tal te debes de comportar.
—Está bien mamá, nos vemos más tarde—beso mi mejilla y entro corriendo a la escuela sin mirar atrás.
Aquello partió mi corazón, el corrió sin mirar atrás, pero tenía que aceptar el hecho de que mi bebe estaba creciendo y pronto se apartaría de mi lado. Vi partir a mi hijo en busca de sus propias aventuras, sentía que mi bebe estaba creciendo muy rápido. Oh cariño no crezcas nunca. Solo pido que no pierda esa forma en la que baila en pijamas antes de irse a la escuela.
Una lágrima solitaria bajaba por mi mejilla, la limpie y me puse en pie. Tenía que aceptarlo dejar a mi niño crecer y ser independiente. Di media vuelta para regresar a la torre pero… necesitaba un momento para pensar y relajarme, así que decidí tomar el camino largo de regreso a la torre de los Vengadores.
Caminaba por las calles de Nueva York que estaban repletas por blanca nieve. Era hermoso todo este paisaje, mientras caminaba jugaba con la nieve creando una pequeña ventisca levantando la nieve y haciéndola danzar en el aire.
Aquello era entretenido y relajante pero mi mente no dejaba de pensar en una sola cosa: Loki.
No podía hacerme a la idea de su muerte, cada noche venía a mi mente ese recuerdo cuando lo vi levantarse de la muerte, antes parecía tan cercano y real pero ahora… solo era como un sueño cruel que llegaba cada noche para torturarme.
Quería deshacerme de aquello pero no podía, ese recuerdo era como una sombra que siempre me seguiría. Sigo amando a Loki, el amor que le tengo sigue ardiendo en mis venas y en mi corazón como desde el primer día. Cada noche soñaba con sus besos, sus abrazos, todas las noches recordaba esas noches en las que me amaba y me hacia suya. Recuerdo esas palabras de amor que nos susurramos ahora ¿Dónde quedo todo eso? Todos mis sueños con Loki habían muerto el día que él murió. Lagrimas caía discretamente por mis mejillas. Jamás iba a ser amada, jamás me iban a volver a amar como Loki me amo alguna vez, nunca habrá nadie que llene el lugar de Loki. A veces sentía que debía empezar de nuevo, darme la oportunidad con alguien más, por mi bien y por el bien de Erick.
Pero no podía dejar ir lo que sentía por Loki como si nada. En ese momento las palabras que me dijo mi padre antes de partir de Glerheim llegaron a mi mente: "El amor toma su tiempo pero recuerda nunca cerrarle las puertas, no te cierres al amor Jemma, deja ir aquella que te lastima y nunca te cierres Jemma". Pero… ¿Cómo dejar ir a Loki? ¿Cómo abrirle la puerta de mi corazón a alguien más cuando mi corazón está roto y maltratado? ¿Cómo sabré quien es el indicado? ¿Cómo saber si es amor de verdad? Pero la pregunta más importante ¿Habrá alguien que realmente me ame por lo que soy?
Caminaba entre la nieve arrastrando mis pies, veía como la punta de mis botas lamian la nieve apartándola del camino.
Aquello sucedió tan rápido que no lo pude detener. Levante mi mirada, vi un puerta abrirse y mi frente termino estrellada contra esta. El impacto del portazo más el hielo en el suelo me hizo resbalar y caer sobre mi trasero. Aquello fue un golpe doble, tanto en mi frente como en mi trasero.
— ¡Ouch! —me acaricie la frente con una mano y el trasero con otra.
— ¡Oh Dios mío como lo siento, soy un idiota, lo siento! —dijo una voz algo familiar, pero no pude recordar a quien pertenecía dicha voz.
— ¡Mi cabeza! —me queje.
—Déjame revisarte—aquella persona tomo la mano que tenía en mi frente para quitarla, en cuanto quito mi mano vi su rostro y mis ojos se abrieron en gran manera y los de él igual— ¡¿Tu?! ¡Imposible! —Sonrió mostrando su perfecta dentadura—te juro que no es mi intención hacer esto costumbre cada vez que nos encontramos.
—No puede ser— murmure.
— ¿Me recuerdas Jemma? ¡Soy Tom! Tom Hiddleston.
—Sí—baje mi mirada apenada— de Londres ¿verdad?
—Así es —río—déjame ayudarte—tomo mi otra mano, se levanto y me ayudo a ponerme de pie al mismo tiempo, lo solté y me sacudí la nieve del trasero— y… ¿Qué haces aquí?
—Aquí vivo.
Tom rio.
—Sí recuerdo que me dijiste pero… no, ammm… me refería a que hacías por esta calle.
—Oh, ammm… venía de…—algo me hizo refrenar mi lengua—de caminar.
— ¿En este clima?
—Me gusta el frío, no me molesta y a veces siento que es parte de mí.
—Vaya, nunca había escuchado que a una chica le gustara tanto el frío—hubo un pequeño silencio incomodo—ammm… ¿te apetece si nos tomamos algo? Yo invito.
Sus ojos azules claros como el más bello manantial de Asgard brillaron llenos de ilusión mientras esperaban por una respuesta afirmativa de mi parte.
—Ammm… yo… no lo sé.
—Anda vamos—tomo mi mano y una corriente eléctrica me recorrió la mano hasta mi columna y me estremecí—será solo para ponernos al día.
—Está bien.
Me paso una mano por la espalda y me guío hasta su auto, me abrió la puerta del copiloto como todo un caballero, cuando ya estaba yo dentro del auto, él lo rodeo y se subió en el lado del conductor. Encendió su bello automóvil y condujo por la Gran Manzana.
Llegamos a un café y en seguida de este se encontraba el restaurante de Shawarma que era muy famoso entre nosotros los Vengadores; incluso teníamos una noche de Shawarma en la que Tony mandaba pedir Shawarma para todos. Tom me abrió la puerta del auto.
—Oye—le dije— ¿has probado el Shawarma? —el me tendió su mano y me ayudo a salir del auto.
— ¿Disculpa? —me miro extrañado.
—Sí—sonreí y me sonroje. Recordé que de la misma manera miramos a Tony al hacernos dicha recomendación culinaria. —es un restaurante donde venden Shawarma, sabe mejor de lo que se oye.
—Bueno—nos encaminamos al restaurante—proveemos el Shawarma.
Entramos al renovado restaurante de Shawarma patrocinado por Tony Stark.
—Hola señora Ming y señor Parker—salude a los dueños.
—Oh señorita Jemma—dijo la señora Ming— ¿tan temprano por aquí?
—Ya sabe lo que dice Anthony—me encogí de hombros.
—El Shawarma es bueno a todas horas—dijo el señor Parker citando al millonario.
Tom y yo nos sentamos a esperar nuestra orden de Shawarma.
—Y… ¿Qué haces en Nueva York? —le pregunte a Tom.
—Pues…—se recargo sobre la mesa y entrelazo sus dedos—estoy filmando una nueva película—sus ojos se iluminaron.
—Oh ¿de verdad?
—Sí—río.
— ¿De qué trata?
—Pues veras…
Tom me estuvo hablando sobre la nueva película en la que estaba trabajando, me dijo que por el momento estaba rentando un departamento en el centro de la ciudad. Nos entregaron el Shawarma. Yo le dije que me había salido de la agencia del gobierno, que vivía con unos amigos. Omití cualquier detalle sobre los Vengadores y cosas que se relacionaran.
Me divertí mucho con Tom, tenía un excelente sentido del humor, las horas pasaron volando a su lado, me sentía muy cómoda en su presencia. Había conocido a muchos midgardianos pero ninguno se asemejaba a Tom, él era tan diferente, veía la vida de una manera tan hermosa. Él estaba tan consciente de lo corta que era la vida y él solo sacaba lo bueno de la vida, no le gustaba desperdiciar su vida en pensar en las cosas negativas. Cada vez que veía a Tom era como si me diera un vuelco al corazón, como una chispa que me encendía y me devolvía la vida. El ver sus ojos y verme reflejada en ellos era hermoso. Algo dentro de mí revoloteaba y me daba miedo. Tom era como un huracán. Me daba miedo pero era maravilloso a la vez. Quería cerrar mi corazón ante Tom pero cada vez que el sonreía lo dejaba entrar. Por Yggdrasil ¿Qué me está pasando con este midgardiano? ¿Por qué me hace sentir así?
Comencé a sentir una vibración en mi pantalón, tuve miedo que fuera mi tarjeta de Vengador pero no fue así. Era mi celular. Le hice una seña a Tom de que me diera un momento y poder contestar.
— ¿Aló? —conteste.
— ¿Señora Jemma? —dijo una voz femenina.
—Así es.
—Necesitamos que venga a la escuela.
— ¿Qué paso? —me preocupe por mi niño.
—Solo venga.
—En un momento estoy ahí.
Colgué y me guarde el celular nuevamente. Rápidamente salí del restaurante sin despedirme de Tom. Antes de salir corriendo por la calle, alguien me detuvo tomando mi muñeca. Voltee y vi a Tom quien me miraba preocupado y con miedo, si ese miedo con el que ves a la persona que amas marcharse de tu vida y temes que nunca vaya a volver.
— ¿Qué sucede? —en sus ojos vi su miedo de perderme.
—Tengo que irme—trate de soltarme de su agarre pero lo hacía cada vez más firme sin lastimarme.
—Te llevo—podía oír la angustia y la desesperación en su voz.
—No puedes venir conmigo… Tom por favor suéltame.
—Jemma, recuerda que hemos apostado algo.
— ¿Qué? —sinceramente no lo recordaba, mi mente solo pensaba en una cosa: el bienestar de Erick. Tom suspiro.
—Apostamos que si nos volvíamos a ver saldrías conmigo y me besarías.
Me quede helada al escuchar sus palabras y el recuerdo me golpeo la mente. Ya habíamos salido eso significa que… ¿me va a besar ahora?
—Oh…—fue todo lo que pude decir. En realidad… ¡¿Qué mas podia decir?!
—Tranquila se que tienes que irte, solo dame tu numero y yo te llamo.
—Está bien—me dio un pluma y un papel y escribí mi numero de celular en el—nos vemos—le di la hoja y la pluma. Me despedí dándole un beso en la mejilla.
Corrí lo más rápido que me dieron mis piernas y llegue a la torre. Subí al ascensor y pulse el botón del garaje. Al llegar me encontré con Steve dándole mantenimiento a su moto.
—Cap…—lo llame y el salió de debajo de su moto.
— ¿Qué pasa Jemma? —se paro y se limpio las manos en el pantalón caqui.
— ¿Podrías llevarme a la escuela de Erick? —le pregunte mientras me frotaba las manos con nerviosismo.
—Claro—se apeo a la moto—sube.
Me subí detrás de él, lo tome por los hombres y Steve arranco la moto y condujo rápidamente a la escuela de Erick. Llegamos muy rápido a la escuela, le pedí a Steve que me esperara afuera. Entre y la señorita que me había llamado me envió a la oficina del Director. Al entrar vi sentado en una de las sillas frente al escritorio del Director a mi pequeño niño de cabellos negros. Detrás del escritorio se encontraba un señor corpulento de unos 60 años aproximadamente.
— ¿Señora Jemma? —pregunto el hombre corpulento detrás del escritorio de caoba.
—Así es—conteste y mi niño volteo a verme con ojos llorosos que partieron mi corazón.
—Tome asiento—señalo con su regordeta mano el asiento vacío frente a su escritorio.
— ¿Qué sucede? —pregunte mientras me sentaba.
—Vera señora Jemma—el director suspiro recargo sus codos en el escritorio y entrelazo sus dedos de salchicha—mire señora en esta escuela no hacemos discriminación pero vera… no nos gusta mezclar niños mutantes con niños normales, es algo peligroso mientras aprenden a controlar sus poderes.
— ¿Mutantes?
—Sí y no queremos problemas con los demás padres así que por el bien de…—interrumpí al regordete director.
—Un momento ¿Quién es un mutante? — ¿Había un mutante en la escuela? ¿Por eso estaba mi hijo aquí? ¿El mutante habrá querido atacar a mi hijo?
—Pues… ammm… Erick ¿no lo sabía? — ¿Qué? ¿Erick un mutante? Voltee a ver a mi niño y sus ojos estaban llorosos.
— ¿Qué paso? —pregunte confundida.
—Pues vera, según me informaron. Los niños se encontraban en recreo, unos niños molestaban a Erick, de sus manos salieron destellos verdes y los niños terminaron estampados en la pared— ¡Por Yggdrasil casi bailaba de la felicidad en la dirección! ¡Mi hijo no era un niño normal! ¡Destellos verdes! Era lo mismo que tenia Loki, Erick había heredado la esencia mágica de su padre. Erick no era un mutante era un mago. ¡Como su padre!
—Oh ya veo. —fingí pena.
—Por consecuente, Erick no puede seguir estudiando aquí.
—Pero…
—Lo lamentamos señora.
—No, está bien. —Era lo mejor para Erick mientras aprendía a controlar su magia iba a ser peligroso que conviviera con niños mortales.
Sin decir nada más, tome a Erick de la mano y salimos de la escuela.
—Mamá—dijo Erick con la voz quebrada— ¿me vas a castigar? —me miro con ojos llorosos.
Me detuve en la acera frente a la moto de Steve, me puse de cuclillas frente a Erick.
—Cariño—lo abrace y luego lo vi a los ojos—no te puedo castigar por tu naturaleza—en sus ojitos vi la confusión—vamos a casa ahí te lo explicare todo.
Subimos a la moto de Steve, quien nos llevo de regreso a la torre.
Al llegar le explique a Erick lo poco que sabía sobre la magia y que había heredado los poderes de su padre. No puedo describir la emoción que sintió Erick al enterarse que tenía poderes mágicos, solo diré que bailo y corrió como loco lleno de emoción al saber que no era un niño normal y podría estar en un futuro en el grupo de los Vengadores.
Hable con Tony sobre la educación de Erick ya que fue él quien pago por la educación de mi niño. Tony llamo a la escuela y dijo que los demandaría porque para él eso si era discriminación, pero persuadí a Tony para que ignorara eso ya que iba a ser peligrosa la convivencia de Erick con niños mortales. Entre todos los Vengadores acordamos que nuestros hijos no iban a ir a la escuela con los demás niños, estudiarían en la torre con tutores privados hasta que aprendieran a controlar sus poderes.
Así que la nueva rutina de Erick iba a ser estar con su tutor y al terminar sus clases iba al laboratorio con Tony, Hank, Bruce, T'Challa, Jane, Thor y conmigo. Tony, T'Challa y Thor se dedicaron a buscar hechizos Asgardianos y con el poco conocimiento que teníamos sobre la magia y como podíamos tratábamos de ayudar a Erick.
Después del embarazo había perdido algo de condición física y no la pude recuperar rápidamente, así que dedicaba dos horas de entrenamiento con Steve como mi instructor.
—Tomemos un descanso—pidió Steve agitado mientras secada su sudor de la frente con la palma de su mano.
— ¿Ya te están atacando los achaques de la edad? —bromee y el rio.
—Para nada, estoy en mis mejores años.
Fui a una banca y tome una toalla para secarme el sudor, le avente otra toalla a Steve. Me senté en la banca y le di grandes tragos a mi botella de agua. Steve se secaba el sudor con la toalla y se sentó a mi lado. Comencé a notar que el capitán se ponía nervioso y me volteaba a ver.
—Jemma—me llamo.
— ¿Qué sucede?
—Pues… veras… en dos semanas…—mi celular comenzó a sonar interrumpiendo a Steve.
Mire la pantalla y decía "número desconocido"
—Lo siento Steve debo contestar.
—Está bien—hizo una mueca.
Conteste la llamada.
— ¿Bueno? —me pare y me aleje de la banca para tener privacidad.
— ¿Jemma? —dijo una dulce voz masculina al otro lado de la línea.
—Sí ¿Quién habla?
—Soy yo… Tom—la sangre se me helo y el corazón me latió cual tambor.
—Oh… hola Tom.
—Jemma lamento no haberte llamado en estas semanas pero estaba ocupado con la filmación de la película y…
—Está bien Tom, entiendo.
—Gracias Jemma, bueno te llamaba porque… ammm… quería ponerme de acuerdo para nuestra cita.
—Tom…—me interrumpió.
—Jemma no te quiero obligar a cumplir o no con la apuesta pero… sé que no quieres relacionarte conmigo y te entiendo mi vida como actor es difícil, te preocupa pero aun que sea dame la oportunidad de ser tu amigo.
No quería tener algo que ver con este midgardiano. No era porque él fuera famoso, no entendía lo que era la fama en Midgard así que eso no me preocupaba. Lo que me preocupaba era que él entrara a mi vida. Mi vida como heroína si es difícil. Si el entraba a mi vida y se relacionaba conmigo su vida estaría en constantes riesgos en los cuales su vida siempre estaría pendiendo de un hilo. No quería que el sufriera lo que sufre Jane con Thor.
—Jemma…—oí la suplica en su voz— por favor…—aquello estrujo mi corazón.
Suspire. Estaba lista para decirle no cuando las palabras de mi papá vinieron a mi mente: "No te cierres…"
—Está bien ¿Dónde nos vemos?
—Mañana ¿te parece bien? —No lo podía ver pero por su voz sabía que estaba sonriendo—hice una reservación en el River Bistro.
—Me parece muy bien.
— ¿Dónde puedo pasar a recogerte?
—Ammm… no te preocupes yo puedo llegar ahí.
—Oh…está bien, hasta mañana entonces.
—Hasta entonces.
Colgué la llamada y sonreí torpemente ¿Por qué sonreí? Me voltee y vi que Steve me veía con cierta curiosidad. Me volví a sentar a su lado en la banca.
—Lamento la interrupción—me disculpe.
— ¿Quién es Tom?
—Ammm… es alguien que conocí en Londres, nada importante—mentí.
—Eso espero—lo mire extrañada por su reacción.
—Bueno… ¿Qué era lo que me estaba diciendo?
—Oh veras…—se sonrojo—bueno… dentro de dos semanas se celebra el aniversario de que supuestamente destruí Hydra.
—Así es.
—Bueno el ejército hará una cena y baile en mi honor y pues ya no conozco a nadie de ahí así que— se paso la mano por el cuello nerviosamente—pues… bueno… me gustaría saber… ¿quieres ir conmigo?
—Oh Steve, claro que sí.
— ¿De verdad? —pregunto asombrado e incrédulo de que haya aceptado su invitación.
—Por supuesto, será un honor ser la acompañante del Capitán América.
—Jemma—se oyó la voz de Stark llamando por mi tarjeta Vengador.
— ¿Qué pasa Tony? —conteste.
—Te necesitamos en el laboratorio.
—Bien—guarde la credencial—nos vemos en la cena Steve, Tony me necesita.
—Está bien—bese la mejilla del capitán y este se sonrojo.
El día de mi cita con Tom llego. No había planeado contarle a nadie pero como no tenía ningún vestido tuve que hablar con Janet y Jane y solo quedo como secreto de chicas; por ahora. Me sentía muy ansiosa y nerviosa por dicha cita, me sentía como una adolescente y no sabía el por qué. Había dejado a Erick al cuidado de Thor y Jane. Jane me había prestado un hermoso vestido azul celeste y Janet se ocupo de mi peinado y maquillaje. Ambas estaban tan emocionadas porque al fin iba a tener una cita con un chico, aun que me pase toda la tarde tratando de explicarles que no era nada serio y que no iba con otras intenciones.
Cuando al fin estaba lista y la hora de encontrarme con Tom había llegado, llame un taxi y le di la dirección del restaurante. Al llegar al River Bistro entre y una señorita me recibió en la puerta.
—Buenas noches—dijo la joven.
—Buenas noches—le conteste el saludo.
— ¿Tiene reservación? —pregunto ella tomando una agenda de cuero negro.
—Sí, está a nombre de Tom Hiddleston.
—Muy bien—reviso su agenda—aquí está el señor Hiddleston, sígame por favor.
Seguí a la señorita a través de todo el restaurante, pasamos entre las mesas de los demás comensales hasta que llegamos a una zona que tenía un letreo en el que se leían las siglas V.I.P. Aquella zona estaba casi vacía y en una mesa para dos personas alcance a divisar a Tom. Él al verme entrar en aquella zona se paro rápidamente, vi que en su mano tenía un ramo de rosas rojas, iba vestido con un bello traje gris con chaleco y saco, camisa blanco y corbata a juego del traje. La señorita me dejo en la mesa de Tom y me recibió con una enrome sonrisa.
—Hola—le dije tímidamente.
—Hola—dijo con una enorme sonrisa, beso mi mejilla—me alegra que pudieras venir, te vez muy guapa.
—Gracias—sentí el rubor en mis mejillas.
—Son para ti—me entrego las flores.
—Oh… gracias—tome el ramo de rosas.
Nos sentamos y ordenamos algo del menú. Al principio nos sentíamos tensos pero luego ambos nos reímos ya la tensión despareció. Comenzamos a hablar y a bromear. Por todos los cielos era tan divertido estar con Tom, me hacia llorar de la risa, no importaba cuan tonto fuera lo que dijera o hiciera. Me sentía tan bien en compañía de este midgardiano. No recordaba la última vez que me sentía tan bien con alguien. No recordaba cuando fue la última vez en la que pude ser yo misma sin tener que esconderme. Las horas pasaron volando a su lado que los meseros nos tuvieron que pedir que saliéramos porque ya iba a cerrar. Tom pago y salimos del restaurante.
—Te llevo a tu casa—se ofreció Tom cuando salíamos del lugar.
—No, está bien puedo llamar a un taxi.
—Vamos Jemma, ahórrate el dinero y te llevo yo.
—Tom… no quiero ser grosera pero… de verdad no.
—Está bien, como gustes—mostro una linda sonrisa.
Tom se ofreció al llamar al taxi por mí y lo deje. Llamo a la central de taxis para que vinieran por mí al restaurante.
Era una noche fresca en Nueva York, o al menos eso decía el termómetro ya que era un clima muy agradable y perfecto para mí.
—Toma—dijo Tom colocándome su saco sobre los hombros.
—Gracias—me aferre al saco y no por que tuviera frio si no porque aquel saco conservaba el aroma de Tom y era agradable.
—Jemma…—ambos nos volteamos a ver de frente y él tomo mis manos.
— ¿Qué pasa Tom? —le pregunte con una sonrisa.
—Aun falta una última cosa de nuestra apuesta—sus blancas mejillas se tornaron rojas.
— ¿Qué cosa? —el me miro directo a los ojos suplicándome que recordara y a mi mente vino aquella noche en Londres y la apuesta que hicimos: "Si nos volvemos a encontrar aceptaras tener una cita conmigo y me besaras" —el beso—dije en un susurro audible y los ojos de Tom brillaron cual dos luceros. Tom acaricio mi mejilla y acerco su rostro al mío, me sentía paralizada, no sabía qué hacer. Él cerró los ojos, me iba a besar, voltee a otro lado—Tom… yo… no puedo.
— ¿Por qué? —pregunto con tristeza y decepción.
—Es… difícil de explicar pero… no puedo.
—Oye…—tomo mi mentón y me hizo verlo a los ojos—no te preocupes, no te voy a obligar si no quieres…—beso mi frente— ¿esta bien? —yo asentí.
El claxon de un auto sonó frente a nosotros sacándonos de un transe. Volteamos a ver y vimos que era el taxi que había venido por mí.
—Me tengo que ir—le dije—gracias por esta linda velada—sonreí y bese su mejilla.
El me sonrío con tristeza. Comencé a caminar hasta el taxi y nuevamente la voz de mi padre resonó en mi mente repitiendo esas palabras: "No te cierres Jemma…" Me detuve cuando estaba a punto de abrir la puerta del taxi. Voltee a ver a Tom quien me miraba con tristeza. Corrí hasta el sin dudar, tome su rostro entre mis manos y lo bese. Algo dentro de mí me impulso a besarlo. Algo dentro de mí me decía que no me iba a arrepentir. Y ese algo tenía razón.
[Tom Hiddleston]
Llevaba seis hermosos meses saliendo con Jemma, un que claro ella solo me dejaba en claro que era como amigos pero no me importaba. Ella es la chica más extraordinaria que he conocido. A veces pienso que no es de este mundo, pero es que es tan única que no hay dos como ella en este mundo. Ella es tan… perfecta, es la palabra ideal para describirla, y no perfecta como si no tuviera ningún error, si no que ella es perfecta para mí.
Solo hay un pequeño detalle. Sé que Jemma me está ocultando algo. No tengo la menor idea de lo que es pero por alguna extraña razón nunca me deja acompañarla en su casa. Ella me ha dado parte de su corazón y su vida pero yo le he dado mi corazón y vida entera, sin ninguna restricción.
Jemma conoce a toda mi familia, ella sabe todo sobre mí, mis más profundos secretos pero… ella es tan reservada conmigo y lo respeto pero… no lo sé. Estaba decidido, si ella no me decía nada por su cuenta yo mismo iba a descubrir la verdad.
—Nos vemos Tom—dijo Jemma, ella beso mi mejilla y subió al taxi como siempre lo hacía.
—Hasta luego Jemma—le dije.
Espere a que ella y el taxista estuvieran a una distancia prudente. Rápidamente me subí a mi auto, estaba dispuesto a saber qué era lo que esta mujer ocultaba.
Seguí al taxista hasta que este se detuvo frente a un edificio, vi a Jemma bajarse del taxi y pagarle al señor. Aparque el auto a unos cuantos metros de ahí. Vi que del edificio salía un niño y de las manos del niño salieron destellos verdes y me preocupe por Jemma. ¿Qué rayos era eso? Salí rápido del auto.
— ¡Jemma! —Le grite a la distancia mientras corría a su lado— ¡Aléjate de él!
[Jemma]
Su voz me helo por completo ¿Qué hacia él aquí? Yo lo había dejado en la cafetería ¿me habría seguido?
— ¡Jemma aléjate! —volvió a gritar Tom.
Di media vuelta y ahí estaba Tom con los ojos abiertos llenos de miedo. Me interpuse entre Tom y Erick.
—No me puedo alejar de él porque es…—bien dicen que no hay nada oculto debajo del sol— él es mi hijo.
Tom se detuvo en seco a unos pasos de mí y el color huyo de su rostro.
— ¿Qué? —murmuro.
—Sí, tiene poderes mágicos y yo tengo el poder de controlar el invierno y crear nieve—le mostré las palmas de mis manos y copos de nieve danzaron en ellas.
El miraba mis manos, luego me miraba a mí y después a Erick. En sus ojos veía la confusión, esperaba cualquier cosa menos esto. De pronto Tom cayó al suelo desmayado de la impresión.
— ¡Tom! —corrí a su lado y me arrodille, revise que no se hubiera hecho daño al caer—rápido Erick háblale a tu tío Thor.
Erick corrió de regreso a la torre. Cuando llego venía con Thor. Este me ayudo a llevar a Tom adentro de la torre. Lo acostamos en un sillón y esperamos a que despertara.
—Mi cabeza…—oímos el quejido de Tom. Todos fuimos a verlo, me senté en un espacio del sofá.
— ¿Tom? —lo llame.
—Jemma…—volteo a verme mientras acariciaba su cabeza—tuve el sueño más raro de mi vida.
—Tom…—tome su mano— no fue un sueño.
— ¿Qué? —me miro confundido. Miro mis manos y comenzó a inspeccionar a su alrededor y vio que todos los Vengadores los observaban— ¿Los Vengadores? ¿Qué… que significa esto?
—Tom…—me volteo a ver—soy una vengadora.
—Pe… pero ¿Cómo?
—Vamos a dejarlos solos—les dijo Tony a los demás Vengadores, todos salieron del Pent House por el elevador.
Tom se sentó en el sillón. El miraba fijamente el suelo tratando de procesar toda la información que le había dado en escasas tres horas, definitivamente todo esto era mucho para cualquier ser humano.
—No sé por dónde comenzar—le dije viendo el suelo y jugando con mis manos.
—Tal vez por el principio y esta vez… con la verdad—lo vi de reojo y él me miraba fijamente.
Suspire.
—Bien—lo voltee a ver, me mordí el labio. Tenía miedo. ¿A qué? Aun no lo sabía pero estaba segura que cuando terminara de contarle toda la verdad lo sabría.
Le conté todo a Tom con lujo de detalles, esta vez no omití nada. Le conté sobre mi origen, la apariencia de todos en mi tierra, que yo soy una reina, de donde proviene mi especie, el aspecto de los gigantes de hielo. Le conté mi vida en Asgard con Thor y Loki. Así es le conté toda mi relación con Loki, que él fue quien quería conquistar la tierra empezando aquí en Nueva York, le conté todo lo que pase en mi relación con Loki. Llore en el hombro de Tom desahogando toda mi pena por lo que tuvimos y nunca volveremos a tener Loki y yo. También le conté la muerte de Loki y Tom me abrazo dándome todo su apoyo. Tom también lloro conmigo, decía que no podía pasar mi vida sufriendo por Loki. Debía dejarlo y sanar mis heridas. También le conté a Tom lo ocurrido con Thor, si aquella noche que jamás debió existir; él no me juzgo solo me acepto como era. Esta vez no le escondía nada a Tom, cada detalle de mi vida, mi trabajo en S.H.I.E.L.D, cualquier detalle en mi vida que me pidiera se lo daría y se lo di. Ambos terminamos con los ojos rojos llenos de lágrimas. Tom compartía mi dolor y me ofrecía su hombro para consolarme.
—Jemma ¿Por qué me ocultaste todo esto? —pregunto Tom secando mis lagrimas.
—Lo hice para protegerte.
— ¿De qué?
— ¿A caso no escuchaste todo lo que te conté? Tom en este mundo hay maldad y no simple maldad como asesinos y ladrones. En ese mundo hay cosas peores, grandes peligros. Tom si te metía en mi mundo tu vida estaría en constante peligro, cada segundo que pasas conmigo ahora tu vida pende de un hilo—lagrimas corrían por mis mejillas y es que ese era mi miedo… perder a Tom—Tom te quiero pero no quiero poner tu vida en peligro.
—Tendré cuidado—sonrió, mas a mi no me hizo gracia.
— ¡Tom! ¡Mírate en el espejo de Jane o Pepper! Jane casi muere con el Aether y Pepper casi muere y ella está con un humano normal.
Tom tomo mi mano y con su otra mano tomo mi barbilla haciéndome verlo a los ojos.
—Te amo…—sus ojos centellaron como luceros.
—Tom…—me solté de su agarre y me pare molesta del sofá—sabes que no puedo amarte, mi corazón está dañado por Loki. Tanto por lo que me hizo y por su ausencia. Además entiende que estas en peligro después de esto no podemos ser amigos, ni nada.
—Jemma…—se levanto del sofá y tomo mi rostro entre sus manos—sé lo que él te hizo pero yo nunca… jamás te haría algo así. Te amo.
Las lágrimas no paraban de correr por mis mejillas ¿Cómo hacerlo entender que estaba en peligro? ¿Cómo hacerle entender que si estaba conmigo terminaría muerto? ¿Cómo alejar a alguien que quieres tener cerca?
—Lo siento Tom…—murmure y baje el rostro—vete…
—Jemma…
—Vete por favor.
— ¿Qué? Pero… ¿Por qué?
— ¡Vete! ¡Lárgate! —le grite dándole la espalda.
Él no dijo nada más. Escuche sus pasos en el suelo alfombrado, el timbre del elevador anunciando su llegado, escuche las puertas del elevador cerrarse. Se había ido. Caí de rodillas al suelo y llore. Sentí unas fuertes manos sobre mis hombros.
—Jemma…—la ronca voz de Thor resonó entre mi llanto, voltee a verlo y lo abrace—pequeña…—comenzó a decir él mientras acariciaba mi espalda—se que aun amas a mi hermano y se cuanto lo extrañas. Lo sé porque yo también lo extraño. Pero… ¿sabes Jemma? Desde la muerte de Loki nunca te había visto tan feliz, hasta ahora que sales con ese midgardiano. Veo como vuelves a sonreír y como tus ojos recuperan ese brillo que mi hermano te robo.
—Pero… Thor… yo no… es que… él… es….
—Humano lo sé, igual que Jane, se lo mucho que te preocupas por su vida y lo corta que llegue a ser. Pero hay algo que he aprendido con Jane en todo este tiempo que he vivido con ella y eso es que…. Debes aprovechar todo el tiempo que le queda de vida. Ellos morirían con o sin nosotros tienen su hora y él día que eso pase y nosotros no habremos afectado eso, era su tiempo, si tu estuvieras o no en su vida ellos morirían ese día. Es el ciclo de la vida de los humanos. Aun que eso no evita que luche cada momento por proteger la vida de Jane.
—Thor…—aun no estaba muy segura de las palabras de mi amigo fortachón.
—No digas nada Jemma, piénsalo y sabrás tomar la decisión correcta.
Beso mi frente y salió del Pent House.
Pase todo el día pensando en Tom. No tenía ni una hora de que lo había echado cuando ya lo extrañaba como loca ¿Por qué lo extrañaba tanto? ¿Por qué me hacia tanta falta? Sin Tom en mi vida en estos momentos era como si ese hueco que tenía dentro de mi volviera a aparecer, aprisionando mi pecho. Pensaba en las palabras de Thor ¿y si tenía razón? ¿Y si yo no afectaba en nada el día que él tuviera designado morir?
Tenía tantas preguntas en mi mente y pocas respuestas. No sabía qué hacer, me dolía el corazón ¿De verdad me había enamorado de Tom? Era imposible pero… ¿Por qué me preocupo por él? ¿Por qué me dolía sacarlo de mi vida? ¿Por qué cada vez que recordaba sus ojos o su sonrisa era como si me diera un vuelco en el corazón? ¿Por qué cada vez que lo sentía cerca mi estomago hacia una revolución? Quiero mucho a Tom pero… ¿lo amo?
Las palabras de mi padre vinieron a mí en sueños: "El amor toma su tiempo pero recuerda nunca cerrarle las puertas. No te cierres al amor Jemma, deja ir aquello que te lastima y nunca te cierres"
El recuerdo de Loki me lastimaba ya que jamás iba a volver a estar conmigo. Tenía que dejarlo ir y abrirle las puertas de mi corazón por completo a Tom. Eso iba a hacer. Estaba decidida. Dejaría ir a Loki y dejaría entrar a Tom en mi corazón.
Al día siguiente fui a buscar a Tom a su departamento. Tenía miedo de que no me recibiera. Toque el timbre y él abrió la puerta.
— ¡Jemma! —Exclamo asombrado al verme—creí que…—lo interrumpí dándole un beso. Lo bese como hace tiempo no besaba a alguien, lo bese entregándole mi corazón en ese beso y él me correspondió el beso. Nos separamos.
—Te amo Tom—le dije—y tengo miedo, solo he tenido a un hombre en mi vida y…—el me silencio poniendo su dedo índice sobre mis labios.
—Te amo Jemma y sé que no soy Loki y jamás lo seré y no pretendo ocupar su lugar, solo quiero…—tomo mi mentón—que me abras tu corazón y me dejes amarte como nunca he amado a una mujer.
—Te amo Tom.
Él beso mis labios con ternura, entregándonos el corazón en ese beso.
