CAPITULO 15 "VENGADORES ¿SEPARADOS?"

[Hank]

Estaba haciendo un horrible frío, incluso peor que el que hacía hace unos momentos. ¿Qué fue lo que paso? ¿Por qué me desvanecí? Lo último que recuerdo es que Janet y yo peleábamos juntos contra la abominación; recuerdo haber escuchado la voz de Thor diciendo que debíamos destruir la piedra, yo me había quedado distrayendo a la abominación y Janet fue a destruir la piedra, hubo un gran resplandor y ya no supe nada.

Me levante del suelo nevado, estaba en mi tamaño normal, me limpie la nieve de mi traje. Voltee a todos lados buscando a mi alrededor a Janet pero no la vi.

— ¿Janet? —La llame y la busque— ¡¿Janet?! —Oh no, mi querida esposa ¿Dónde estará? La busque con desesperación, estaba muy preocupado por ella. A unos metros de donde yo había estado desmayado ahí estaba mi pequeña Jan— ¡Janet! —corrí a su lado y me arrodille en la nieve. Ella seguía en su tamaño de avispa, la tome con delicadeza entre mis manos en intente darle calor—Oh mi querida Jan—la pegue con delicadeza a mi pecho.

Voltee por todos lados buscando a Abominación o el Queen jet, pero ni rastro de uno ni de otro.

El lugar donde estábamos ahora se veía diferente, el aire helado calaba en los huesos y hasta me dolía respirar. El lugar se veía lúgubre, oscuro y tenebroso. ¿Dónde estábamos?

—Tranquila Janet iremos a casa—le susurre a Janet.

—Yo no lo creo—dijo una voz grave detrás de mí.

Voltee y a mis espaldas vi una enorme criatura… un gigante azul con raras marcas en su cuerpo.

—Oigan yo no quiero problemas—les dije con voz calmada. Jamás me había gustado pelear, soy un pacifista pero soy capaz de defender lo que es mío y lo que creo correcto.

—Estas en nuestro mundo y te arrepentirás de haber entrado a Jotunheim.

¿Jotunheim? ¿El Jotunheim de los nueve mundos? ¿Dónde viven los gigantes de hielo? Oh no, la piedra nos tele transportó.

—Ustedes lo quisieron así—le dije a los gigantes y al mismo tiempo presione el botón de mi traje que me hacia crecer de tamaño.

Crecí de tal manera que estuve a la par del tamaño de los gigantes y comencé a pelear con ellos. Por un largo tiempo estuve peleando con todos los gigantes de hielo, a veces sentía que estaba a punto de perder y otras que faltaba poco para ganarles. Estaba ganando la pelea solo me quedaba el más grande de los gigantes. Dure más tiempo peleando con este, era más fuerte que yo.

El gigante me dio un golpe bajo y yo caí a la nieve, protegí a la pequeña Janet en mis brazos, el gigante estaba a punto de matarnos.

—Lo siento Jan—le susurre y la abrace a mi pecho.

Solo estaba esperando el golpe final del gigante para morir junto con mi esposa pero… este no llego en cambio se escucho un estruendo y un alarido.

Abrí los ojos y vi al gigante caído y alrededor de este había tres mujeres muy hermosas vestidas con ropas extrañas. Una de ella con cabello largo y negro se me acerco y me inspecciono de cerca.

—Hombre gigante—dijo la mujer—estas a salvo tú y tu compañera.

—Gracias—me levante de la nieve y me volví a mi tamaño normal— ¿a quién le debo mi gratitud?

—Soy Lady Sif y estas son mis valkirias.

[T'Challa]

Tengo un horrible dolor de cabeza, abro lentamente los ojos, a simple vista no reconozco el lugar, recordé que estaba en el cementerio y… ¿Qué paso después? Ah sí, los amos del mal, el hombre maravilla y…la… la piedra ¿Cómo había dicho Thor? La piedra Norn, la rompí y después caí.

Me levante rápidamente, inspecciono el lugar a mi alrededor y comienzo a caminar con precaución por el lugar, había demasiada niebla en aquel lugar de reojo vi como si algo se moviera entre la niebla, algo como una sombra. Al caminar por el lugar me di cuenta de que ya no estaba en el cementerio y… mucho menos en la tierra…estaba en… ¡Nornheim!... ¡Tengo que salir de aquí ya!... Necesitaba encontrar una salida con rapidez, las sombras comenzaban a perseguirme así que comencé a correr tratando de buscar una salida de aquel lugar… por suerte… la encontré.

[Clint]

¿Qué mierdas hizo Nat? Sentía que la cabeza me palpitaba con fuerza, podría jurar que casi me iba a estallar. ¡Agh!

—Clint, Clint… ¡Clint! —Escuchaba la voz de Natasha llamándome y sentía que me daba golpes en la cara para despertar— ¡Levántate Clint no es momento para una siesta! —me grito la pelirroja y yo me incorpore al instante.

— ¡¿Qué?! —dije viéndola molesto, le dolía la cabeza horrores y ella me gritaba.

—Levántate te digo—dijo seria—ya no estamos en la tierra.

— ¿Qué? —voltee a ver a mi alrededor, la verdad es que a mí se me hacia todo igual—yo lo veo todo igual Nat, no seas paranoica.

— ¿Ah sí? —Dijo Natasha levantando una ceja— Yo no sabía que en la tierra había hadas y elfos.

Yo me empecé a carcajear, Natasha se había vuelto loca, de seguro a ella también le había afectado el cerebro ¿elfos? Eso es… posible; deje de reírme y recordé lo que había pasado, Chemistro el villano que no ataco y luego el elfo ese que me miraba feo, la roca esa…

—Natasha no creo que…—apenas iba a negar todo aquello cuando frente a nosotros paso un grupo de caballos y los jinetes eran elfos— ¡¿Qué fue eso?! —pregunte sorprendido.

— ¡Ves! ¡Te lo dije! —dijo furiosa Natasha.

Cuando los caballos se fueron Nat y yo comenzamos a escuchar gruñidos ¿De dónde venían? Rápidamente prepare una flecha, Nat se puso a mis espaldas y ella preparo sus propias armas.

—Se oye más cerca—dijo Nat en voz baja.

— ¿Qué será? —prepare la flecha cargada.

—Ni lo sé pero sea lo que sea se oye grande.

Ambos estábamos atentos mirando por todas las direcciones; de pronto de reojo vi que algo se movió entre los arbustos a mi derecha.

— ¡Nat! —le grite y apunte la flecha en aquella dirección y de los arbustos salió un gran lobo ¿un lobo? ¡Era tan grande como un caballo! Le dispare la flecha en medio de la cabeza e hice estallar la flecha.

— ¡Cuidado! —grito Nat cuando mas lobos comenzaron a salir a nuestro encuentro.

— ¡Corre! —le grite.

Natasha salió corriendo y yo me fui corriendo detrás de ella, de vez en cuando volteábamos hacia atrás para dispararles.

Nat y yo corrimos lo más que nos dieron nuestras piernas hasta que llegamos a un lugar donde los lobos nos acorralaron. Natasha y yo nos quedamos sin municiones, era nuestro fin. Abrace a Nat con fuerza y olí su cabello una última vez.

—Te amo Nat…—susurre.

—Yo… yo también te amo Clint— contesto con un susurro, por Dios siempre le fue difícil decirme te amo y ahora lo decía.

Ambos cerramos los ojos esperando nuestra muerte cuando… nada paso. Abrí los ojos y delante de nosotros había dos elfos montados a caballo y estos portaban arcos.

—Rápido suban—dijo un elfo tendiéndome la mano para subir a su caballo y otro elfo hizo lo mismo con Nat.

— ¡Los ejércitos de Loki se acercan! —grito el elfo que le estiraba la mano a Nat, ella tomo su mano y este con rapidez la subió al caballo.

—Vamos Clint—me dijo Nat.

—Yo no creo que…

— ¡Ahora! —grito furiosa.

—Bien, bien—tome la mano del elfo, me subió a su caballo y cuando íbamos a emprender la marcha mas lobos vinieron a nuestro encuentro, el elfo me paso el arco y las flechas que él llevaba.

— ¿Eres bueno con el arco? —pregunto.

—No soy tan malo—conteste con falsa modestia, le lance las flechas a los lobos y estos desaparecieron por completo.

— ¿Dónde estamos? —pregunto Nat.

—Están en Alfheim—contesto el elfo que me llevaba. ¿Alfheim? ¿Qué rayos era eso?

— ¿Creen que podrían llevarnos a Asgard? —les pregunto Nat.

—No será fácil pero tampoco es imposible—contesto el elfo que la llevaba.

[Bruce]

Me faltaba el aire, los pulmones se me estaban llenando de agua, como pude nade rápidamente y salí a la superficie del lago.

Voltee a todos lados, ya no estaba en el lugar al que me habían mandado. A lo lejos alcance a ver ¿ogros? Llevando encadenados a unas personas. En mi mano tenía el hacha del tipo que era ayudante de la Encantadora. De un solo salto me acerque a los ogros.

—No sabía que en Vanaheim tenían trolls verdes tan feos—dijo un ogro con voz ronca.

— ¡¿A quién le dijiste feo?! —grite enojado

Comencé a golpear a todos los ogros y después de estar peleando con ellos ayudado por el hacha. Cuando hubo terminado la pelea y hubiera ganado libere a los prisioneros de los ogros. Un hombre muy gordo se me acerco.

—Gracias mi verde amigo, los tres guerreros te lo agradecemos—dijo el gordinflón— ¿a quién le debemos esto?

—Hulk—dije sin más.

[Steve]

Me dolía mucho la cabeza y un asqueroso olor que penetraba mi nariz lo empeoraba aun más. Abrí los ojos lentamente, estaba en un lugar oscuro y lúgubre. Me levante y tome mi escudo. Comencé a caminar por el lugar y pude darme cuenta que ya no estaba en la tierra; conforme mas caminaba por aquel terrible lugar escuchaba voces que murmuraban mi nombre: "Steve… Steve… Steve" volteaba por todo el lugar buscando quien era quien me llamaba pero no veía nada. Harto de aquello me detuve y me puse a la defensiva.

— ¿Quién es? ¡Muéstrese! —grite.

—Steve—dijo una voz entre las sombras.

— ¿Por qué nos abandonaste? —escuche que pregunto otra voz y estas voces me comenzaban a resultar familiares.

— ¿Quién es y que quiere? —pregunte poniéndome listo con mi escudo.

— ¿Qué acaso ya nos olvidaste? —dijo alguien.

—Y eso que nos decías que éramos tus amigos—yo estaba demasiado confundido hasta que aquellas figuras emergieron de las sombras y pude ver sus rostros, los reconocí a todos. Eran mis amigos del ejercito pero ¿Qué hacían aquí? O más bien ¿Qué hacía yo aquí con ellos? Ellos debían de estar muertos.

— ¿Qué… que esta pasando? —pregunte confundido.

—Esas muerto Steve—dijo uno de ellos. Aquello me cayó como un balde de agua fría ¿estaba muerto? ¿De verdad?

— ¡No! —Les grite— ¡Es imposible!

—Pues créelo Rogers—dijo otro.

Me puse a pensar en todo lo que había pasado antes de terminar aquí, lo que ocurrió en la boda de Jemma, la interrupción de Loki, Crimson Dynamo, la piedra Norn, la destruí y termine aquí y si morí al destruir la piedra ¿Dónde estaban mis demás amigos Vengadores? Y si ellos no murieron al romper las demás piedras ¿Dónde estaban mis padres?

—No—dije con firmeza—si estoy muerto ¿Dónde están mis padres?

—Suficiente—dijo una voz femenina detrás de mí. Al ella pronunciar aquella palabra mis amigos desaparecieron como niebla—Capitán Rogers… o debo decir ¿Capitán América?

Me voltee para encarar a aquella mujer, no le podía ver el rostro por completo ya que traía una especie de antifaz, llevaba ropas extrañas y estaba sentada en un trono de roca, a un lado de ella había un enorme lobo que le servía de guardián.

— Señorita—le dije—no sé quien sea usted pero le ruego me explique donde estoy—ella sonrió burlonamente.

—Steve, siempre tan educado, pero déjame presentarme, yo soy Hela gobernante de Niflheim.

— ¿Y que estoy haciendo yo aquí?

—Pues veras los padres de dominación de mi padre no me importan, me prometió muchas cosas si me ponía de su lado pero la verdad no le creo ni media palabra, por algo es el dios de las mentiras, pero sinceramente le agradezco que me mandara al Capitán América, ya que tengo mucho interés en ti Steve Rogers.

— ¿Yo? ¿Y qué interés puede tener usted en mí?

—Mucho Steve—se levanto del trono—pero no tanto en ti si no en tu alma.

—Lo siento señorita pero yo tengo que salir de aquí.

—No puedes Steve, todo aquel que entra en Niflheim no sale jamás.

—Pero necesito ir a rescatar a Jemma y pelear con mis amigos contra Loki—al mencionar el nombre de Loki ella me vio con interés y sonrió malévolamente.

—Está bien, te propongo un trato, te dejare salir de aquí.

—Gracias—le dije con amabilidad.

—Pero…—levanto el dedo índice—si llegaras a morir en la batalla tu alma me pertenecerá a mí.

Aquello me dejo impactado iba a negociar ¿mi alma? Tuve que pensarme muy bien aquello, intentando tomar la decisión que creí correcta.

[Tony]

¡Mierda! Pero… ¿Qué rayos paso? ¿Dónde estoy? Abrí los ojos y me di cuenta que seguía en la cueva pero… se ve diferente… esperen… ¿Por qué no veo la pantalla del casco? ¿Se descompuso? No, estaría todo oscuro. Toque mi rostro y no traía puesto mi casco, baje la mirada y mi… mi traje no estaban, solo andaba en mi ropa normal ¿Qué paso? Me puse a recordar lo que había ocurrido, me puse de pie y recordé todo lo que había pasado anteriormente.

Comencé a caminar buscando la salida de aquel lugar, caminaba con precaución ya que al encontrarme sin mi armadura estaba indefenso y sin arma alguna. Este momento me recordó aquella vez que me secuestraron cuando ocurrió aquel horrible accidente de la granada que casi me mata, aquello había cambiado mi vida para siempre; si aquello no hubiera pasado yo no sería el hombre que soy hoy.

Camine por la cueva tratando de olvidar las cosas desagradables de aquel incidente, de pronto caí y mis pies estaban amarrados ¿una trampa? Escuche pasos y gritos, trate de zafarme de aquella trampa pero frete a mi había cuatro enanos.

—Tú no eres un ogro—dijo un enano pelirrojo.

— ¡Por supuesto que no! —dije molesto e intentando zafarme aun de aquello.

—Es un humano—dijo un enano pelinegro.

— ¿Cómo llegaste aquí? —pregunto el enano pelirrojo que parecía ser el líder y me desamarro.

—Es lo que también quisiera saber yo—me levante y me limpie la tierra de mi ropa— a todo esto ¿Dónde estoy?

—Estas en Nidavellir.

— ¿Nidavellir? — ¡¿Qué?! ¡Ese es uno de los nueve mundos! ¡¿Cómo termine aquí?!

—Señor debemos de irnos—dijo el enano pelinegro—ya no es seguro estar más tiempo aquí los ogros vendrán pronto.

—Síguenos humano—me dijo el enano pelirrojo y yo camine detrás de ellos.

Los enanos me guiaron a través de la cueva hasta que llegamos a unas minas que nos llevaron a su guarida secreta.

— ¿Qué es esto? —les pregunte.

— Es nuestra fragua o lo que queda de ella, fue aquí mismo donde yo fabrique a Mjolnir, el martillo del príncipe Thor.

—Hablando de eso ¿Cómo le hago para ir a Asgard? —el enano se rio de mi.

—No querrás ir a Asgard en estos momentos, ahí es de donde provienen todas las fuerzas del mal.

—Pero necesito rescatar a una amiga.

— ¿De qué?

—De Loki—al decir el nombre de cuernitos el enano se rió más estruendosamente.

—Si esta con ese dala por perdida o muerta.

— ¡No! —dije firmemente y muy molesto— Mis amigos y yo lo derrotamos a Loki una vez, lo volveremos a hacer.

— ¿Tu? ¿Un simple humano? ¿Cómo fuiste capaz de hacer eso?

—Con una armadura—mire y le sonreí al enano, este al instante las interpreto y las entendió bien.

— ¡Muchachos preparen el fuego, tenemos trabajo que hacer!