DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a la fabulosa de L.J. Smith. La trama es de mi autoría.

ELECCIONES

Capítulo 11

En un santiamén, Elena se vio cubierta por el cuerpo de Elijah, que funcionaba a modo de barrera. Se asomó por un costado y su corazón palpitó como loco con la visión que los ojos le ofrecían.

Damon se enzarzó en una lucha cuerpo a cuerpo con Kol. Elena quiso intervenir, pero la furia de ambos era tal que su fuerza no bastaría para separarlos. Y la presa que Stefan hacía de ella contra su cuerpo para retenerla tampoco le servía mucho, a pesar de saber que el Salvatore menor sólo pretendía protegerla de un golpe seguro que podría recibir si interfería en la pelea. Un momento, ¿cuándo había llegado Stefan?

Que Klaus no actuara le parecía lógico, recién se empezaba a recuperar. ¿Pero qué había de Elijah? ¿Por qué se posicionaba frente a ella con una mirada reprobatoria y firme dirigida a su hermano menor? ¿Por qué simplemente no los separaba?

Kol estaba desatado, lleno de ira y rencor. Sin embargo, la sorpresa de Elena llegó al descubrir que Damon estaba igual, o quizás peor, y esa furia era la que le daba más fuerzas de las que tenía. No era tan sencillo para el Original terminar con él.

– ¡Ya basta! – gritaba la vampira con todas sus fuerzas.

– Elena, me dejarás sin oídos – murmuró Elijah.

– ¿Puedes moverte? – le gritó, esta vez a él –. ¿O dejarás que se maten?

– Elena… - quiso empezar Stefan a modo de apaciguamiento.

– Tú cállate, ¿es que acaso no ves que están queriendo matar a tu hermano?

– Kol no busca precisamente a Damon, sino a ti. Damon sólo está impidiéndole el paso, y nosotros montando guardia – contestó Elijah por Stefan.

– Al diablo con su guardia. ¡Stefan, suéltame! – chilló con total histeria.

Elena se removía inquieta e irritada en los brazos de Stefan. Lo único que quería era ayudar a Damon, ¿cuán difícil resultaba de entender?

Para ese momento, tanto él como Kol tenían sangre en sus perfectas facciones y las vestimentas dañadas, pero no cesaban el combate bajo ningún aspecto. Elena rebuscó en su mente algo que le sirviera y la liberara de Elijah y Stefan. Cualquier idea sería útil, pensó. Y de pronto se le ocurrió algo sencillo e incluso un poco infantil, pero certero. Flexionó levemente sus rodillas y tomó el suficiente impulso en un microsegundo, con el cual pegó un saltó que obligó a Stefan a ceder el agarre. De tan alto, pasó su vista por encima de las copas de los árboles próximos y luego cayó elegantemente –como un experimentado gato– a un escaso metro de donde Kol y Damon se batían a duelo.

Su cercanía incitó al primero a recaudar energía en su interior para apresurarse y embestirla. Elena creyó que, ante la fuerza desmesurada de aquel Kol descontrolado, no tendría posibilidades. Pudo ver la cólera en su mirada oscurecida. Al menos con ello dejaría a Damon, se dijo. Cerró los ojos y se limitó a aguardar en su lugar. Pero el impacto nunca llegó. Se extrañó tras unos segundos –que para un vampiro como él eran demasiados–. Al reabrir los párpados, se encontró con Klaus frenando a su hermano, y con Elijah junto a ella, fijando la atención como una fiera previa al ataque. Ese episodio definitivamente estaba llegando muy lejos. Sin embargo, Elena ya no podía hacer nada, los Originales se encargarían de Kol y lo mejor era que ella se mantuviera a un lado.

Buscó con la mirada a Damon, y luego a Stefan. Los halló juntos. Stefan ayudaba a Damon a levantarse de la última paliza que le había propinado el Original.

– Elena, será mejor que nos marchemos de aquí – musitó suavemente Damon, arrimándose con rapidez. Las marcas de su rostro habían sanado y en su lugar sólo quedaban algunos rastros de tierra. La muchacha, completamente sosegada al observar los ojos del vampiro, deslizó el dorso de su mano por la mejilla de él y quitó la mancha dulcemente.

No sabía cómo había ocurrido, pero al cruzar una profunda mirada con Damon, todo a su alrededor perdió importancia. Al parecer, él también estaba experimentando lo mismo, porque le mostró una media sonrisa torcida que terminó por tranquilizarla.

Elena salió de su habitación ya duchada y dispuesta a cocinar alguna delicia que contuviera mucho chocolate en su interior. Muffins con corazón de chocolate eran una de las posibilidades. Al pasar por la sala de estar sin poner atención, chocó con dos valijas ligeras que había en el camino.

– ¿Qué es esto? – se preguntó en voz baja, parando las maletas nuevamente junto al mueble de la entrada.

– Eso, princesa, son valijas. Y este soy yo, a punto de llevarte de viaje por tiempo indefinido – anunció Damon descendiendo las escaleras que ella antes había pisado. Elena se giró para verle. Su vestimenta seguía siendo del mismo estilo que la de siempre. Vaqueros negros, camisa negra abierta en los primeros tres botones, zapatos negros y chaqueta de cuero igualmente negra. Una media sonrisa entre divertida y peligrosa asomó por los labios del vampiro.

– Pero…

– No, no acepto peros. Hoy no – negó rotundamente, sacudiendo la cabeza.

– Si los tres nos vamos de viaje, ¿cómo nos aseguraremos de que todo se mantenga en orden en Mystic Falls?

A Damon se le transformó la cara con algo que Elena identificó como grave disgusto. A pesar de ello, lo intentó ocultar con una sonrisa sarcástica.

– Nadie dijo que nos iríamos los tres, preciosa. Stefan podrá hacerse cargo por un tiempo. ¿No es así, hermanito?

El aludido manifestó su presencia en el salón con unas casi inaudibles pisadas.

– Todo estará bien. No tienes de qué preocuparte, Elena – murmuró Stefan.

– ¿Se puede saber cuándo me consultarían esto? – Elena frunció el ceño involuntariamente y se cruzó de brazos frente a ambos hermanos.

– Mhm. Déjame pensar – dijo Damon, fingiendo estar analizando algo mentalmente –, creo que Stefan y yo ya hemos tomado la decisión, así que no tenía mucho sentido consultártelo.

– Pues bien, ya verán cómo sí tenía sentido. Me quedaré – resolvió Elena, tozudamente.

– Vamos, Elena. No lo pongas difícil. Sabemos que es tu especialidad en la vida, pero intenta dejarlo de lado por un instante.

– Elena, necesitas esto – musitó Stefan, su voz suave –. No sabemos qué es lo que ha pasado contigo esta tarde, pero creemos que sería bueno que descanses un poco. Además, podrás recorrer ciudades, comprar ropa, ir de shopping, ya sabes, todo lo que a las chicas les gusta.

La morena esbozó una sonrisa.

– ¿Y eso lo pagarás tú? – preguntó a Damon – ¿Llevas tarjeta de crédito?

– Oh, sí. Mira, seré bueno y te acompañaré a todas las tiendas que desees, esperaré intentando no tomarme algún aperitivo en el camino y, luego de pagar, cargaré con tus bolsas – ofreció, intentando sonar entusiasta.

Elena rió con una carcajada. Podía notar que la idea no le agradaba demasiado al vampiro mayor, pero estaba segura de que cumpliría si se lo pedía. De pronto Damon y Stefan parecieron aliviados y rieron con ella, creyendo que la habían convencido.

– Apuesto a que cualquier chica de la ciudad estaría encantada de que hicieras eso – respondió Elena, girando sobre sus talones y emprendiendo un veloz camino de regreso a su habitación.

– ¡Rayos, Elena! – gruñó Damon, perdiendo gradualmente la paciencia, toda gracia fuera de su rostro. Apareció detrás de la vampira antes de que pudiera cerrar la puerta.

– ¿No lo entiendes, Damon? Quiero quedarme aquí, asegurarme de que las cosas no se van de control. Con los Originales en Mystic Falls no nos podemos confiar. Aún no sabemos si han calmado a Kol, y me niego a que muera más gente inocente.

– Deja ya de subestimar a cuanto ser te cruzas. Los Originales son los Originales. ¿Acaso piensas que no pueden con uno de ellos? Si hasta Elijah es capaz de inmovilizar a Klaus. Y no los interpongas como excusa porque te garantizo que no te servirá. ¿O es que prefieres quedarte aquí con Klaus y, tal vez, beber un poco más de su sangre?


Hola! Lamento el retraso, ya saben, la inspiración se ha esfumado hasta hoy y no era capaz de escribir ni una oración sobre esta historia. Gracias por comentar, me alegra mucho que les agrade la historia. Espero que este capítulo les guste. Y prometo esforzarme para traerles la semana siguiente la continuación.

Que tengan una buena semana :)