Capitulo trece: Peligro.

Ya era de mañana, la cálida luz del nuevo día se colaba por la ventana reflejándose sobre el rostro de Valentine. Esta se retorcía sobre las sabanas como muestra de disgusto. Aun no quería levantarse, era muy temprano, poco a poco su sueño se disipaba. Sentía más frio que de costumbre. Aspiraba sobre las sabanas y notaba un cambio, ese aroma, no era el usual. Poco a poco iba abriendo sus ojos, solo para revelar el rostro sonriente de Jack, que la observaba con ternura.

-¡DEMONIOS!- Exclamo la joven, ante la sorpresa esta cae al suelo, había olvidado por completo que se había quedado a dormir en casa de Jack.

-¿Estas bien?- Jack solo sonreía ante la reacción de Valentine.

-NO TE RIAS DE MI MALDICION, ¿EN DONDE DIABLOS ESTOY?-

-Estas en mi casa, eso es obvio. Ayer me pediste quedarte a dormir-Le explico Jack con una encantadora sonrisa.

-A-ah…- Ya lo había recordado, anoche después del baño se quedó a dormir con Jack, no tenia ganas de volver a su hogar después de ese dia, no quería separarse de el, había sido un espléndido día. Y ella aun debía aprender cómo expresar su cariño o demostrarle a Jack que es importante para ella. Una tarea difícil para alguien que jamas en su vida ha sentido amor o ha sido amada.

-¿Ocurre algo Val?-

-Nada, creo que ya debería volver a mi hogar, Grahilo debe estar preocupado-

-Está bien, te acompañare- Jack se levantaba de la cama para ayudar a Val, que aun estaba en el piso. A pesar de su apariencia, Jack era bastante fuerte, ya que levanto a Valentine sin ningún esfuerzo tomándola en brazos.

-JACK BAJAME, PUEDO CAMINAR- Gritaba Valentine, esa situación era incomoda. No quería que Jack pensara que había cambiado por completo, ella aún era una persona dura y orgullosa. Y nada ni nadie podrían contra ella.

-Ya deja de gritar, es muy temprano para eso-

-Entonces bájame de una vez, y no te preocupes, yo puedo irme sola a mi hogar- Pero Jack la hizo callar con una mirada dura. Parecía como si se hubiese molestado por algo, verlo de esa manera le producía una sensación de intranquilidad.

-Te acompañare- Dijo Jack duramente, Valentine no tuvo mas remedio que aceptar la propuesta.

Tomo prestado uno de los pantalones pijamas de Jack, acomodo su cabello. Ya estaba lista para partir. Pero Jack aun debía vestirse y buscar su cayado, la noche anterior no presto mucha atención en donde lo dejaba, muy mal por parte de el.

Ya algo fastidiada de esperar es su habitación, se dirigió a lo que era la sala principal. Quiso detallar de nuevo ese lugar, pero de todo, lo que mas le llamo la atención fueron los dibujos en el hielo. Eran infantiles y alegre, llenos de muchos colores y entusiasmo en los trazos. En el dibujo se podía ver a un grupo de niños jugando en un dia nevado, se podía ver que corrian de Jack, quien flotaba y bomardeaba a los pobres con sus bolas de nieve.

Ver esos dibujos le produjo sentimientos extraños en Valentine. No eran solamente un monton de dibujos infantiles, era algo mas. Desprendían dicha y alegría. Y fue cuando ella se dio cuenta del porqué.

-Pueden verlo…- Susurro con un hilo de voz, por eso no comprendía ese sentimiento. Algunas personas pudieron verla, pero por miedo no se le acercaron. Pero aun así, ella nunca experimento la dicha y alegría de ser visto por alguien, y mucho menos por parte de los niños.

Estaba perdida viendo los dibujos, hasta que Jack la saco de ese trance con sus abrazo. La rodearon con delicadeza, obsequiándole un cálido abrazo, pero más que todo reconfortante.

-Hola lindura-

-Hola…- Valentine trataba de fingir una sonrisa pero no podía, y Jack se dio cuenta de eso. Llevaba un rato viendo a Valentine observar los dibujos, hasta que decidió sacarla de la burbuja en la que estaba. Sabía ligeramente lo que ocurría.

-Sabes, le conte a mis amigos de ti, y dijeron que querían conocerte- la sonrisa de Jack era mas deslumbrante que de costumbre, realmente estaba ansioso por presentarla a sus amigos.

-Hehe… aprecio tu gesto Jack pero, es imposible que ellos me vean. Soy uno de los espiritus del amor. A ellos no les interesan esas cosas-

-podemos intentarlo- Jack estaba determinado en eso, quería que Jamie fuera capaz de verla-

-Dejemos el tema por ahora, debo llegar a casa. Tengo trabajo que hacer-

Ambos emprendieron vuelo al hogar de Valentine, antes de poder comenzar su trabajo debia cambiar a sus ropas habituales. El viaje se hizo corto gracias a Jack. No paraba de bromear y lanzarle bolas de nieve a Val. Esta no tenía problemas en esquivarlas y regresarlas con mucha fuerza a Jack. Hasta cierto punto era algo divertido para la pelinegra, jamas se había tomado la molestia de jugar o bromear de esa manera.

Y casi sin darse cuenta habían llegado al "Palacio de algodón de azúcar" como muchas veces se refería Valentine a su hogar.

-Sera mejor que me dé prisa, se hace tarde para….- No pudo terminar de explicarle a nada a Jack debido a que Grahilo se abalanzo sobre ella.

-GRAHILO- exclamo Val. Era muy evidente que había extrañado a su fiel compañero.

-Lamento si te preocupe, ni yo contaba con quedarme una noche fuera de casa Espero no haberte preocupado mucho- con mucho cariño Val tomo la cabeza del animal y beso su frente. Al instante la gran bestia se relajó y se recostó encima de sus piernas.

-No te preocupes gatito, yo protegeré a tu ama de cualquier cosa- En un intento de acariciar al tigre, este rugió en forma de desaprobación ante esa acción. Estaba dispuesto a comérselo de un bocado.

Ante el susto, Jack se tornó más pálido de lo que era. No entendía porque ese gato súper desarrollado quería despedazarlo.

-Espera Grahilo, eso no está bien. No puedes comerte a mi pareja-

En un instante Grahilo miro a su ama con evidente confusión, era algo inesperado de escuchar y muy poco probable de esperar.

-sé que es algo difícil de creer pero así es- Tratando de entrar en razón desvió su mirada a la fuente que estaba en el centro del lugar.

-Oh no- con gran preocupación se acercó y pudo notar que había poca arena.

Muy pocas veces ocurría, y cuando pasaba era más que todo gracias a Valentine. Sucedía cuando no atendían sus obligaciones como los espíritus del amor.

La última vez que ocurrió fue cuando Valentine tuvo esa discusión con Hada, estaba tan enojada por eso que no salió de su castillo por un día entero. Ese día la fuente estaba casi vacía. Causando una gran catástrofe, muchos niños dejaron de creer temporalmente, los Guardianes se habían debilitado considerablemente. Habría sido su fin, pero en un acto rápido, Valentine esparció la poca arena que quedaba en un pueblo causando amor, eso significaba más arena y más de eso era más amor. El problema se solucionó rápidamente, pero desde ese día los Guardias la miraron con otros ojos. Miedo.

-Perdona Jack, pero debo irme, que la fuente este casi vacía no es buena señal- Casi al instante Valentine fue a cambiar sus ropas, pero en un error vistió el vestido blanco en vez de sus ropas para hacer su trabajo.

Maldiciendo por lo bajo, Valentine toma la arena que queda y toma a Jack del brazo para salir rápidamente.

-Oye tranquila, no hace falta que me maltrates así- Dijo Jack acariciando su brazo con fingido dolor.

-Sera mejor que dejes de quejarte y apresúrate paleta helada-

-La Valentine de siempre- Pensó Jack, había pasado de ser una chica adorable y tierna a ser la misma gruñona y peligrosa chica que podía hacerte pedazos.

Quera seguir bromeando con ella, pero al ver su rostro sabía que algo malo suceda. Podía ver que tenía miedo.

-¿Val que ocurre?-

-Debo esparcir esto Jack o será muy tarde- Dijo en un susurro, estaba a punto de quebrarse. Esto preocupaba mucho a Jack.

-¿Tarde? Creo que deberías explicar…-

De repente Jack estaba cayendo rápidamente, no entendía que sucedía. Trataba de alzar vuelo pero era inútil.

-¡JACK!- Con horror Valentine veía como Jack caía al vacío, pero rápidamente cabio su curso e intento alcanzarlo, pero caía muy rápido. Val intento volar lo más rápido posible, en su desespero desplego sus alas para tener más velocidad. Jack se acercaba peligrosamente al suelo y eso causaba un gran terror a Valentine. En un último esfuerzo Val pudo alcanzar a Jack tomándolo de su sudadera, pero al ir demasiado rápido le era imposible detenerse. Así que en un movimiento coloco a Jack frente a ella interponiéndose entre el suelo y el albino.

El choque fue estrepitoso, Jack había salido disparado en alguna dirección y Valentine estaba en el lugar del impacto. Con mucho dolor se levantó del lugar verificando que la bolsa con la arena estuviese bien.

-Que susto- Suspiro la joven. Pero al girarse se dio cuenta que Jack no estaba con ella.

-¡¿JACK DONDE ESTAS?!- Grito en pánico la joven, no quería que por su culpa estuviese lastimado y mucho menos que desapareciera por su culpa, con algo de dificultad camino por los alrededores en busca del albino. Casi en el desespero pudo ver al Guardián en una rama de un gran árbol.

-¡JACK!-

-Tranquila, estoy bien.- Y con una sonrisa trato de calmar a Val. Poco a poco Jack descendió del árbol hasta que por fin estaba en el suelo.

Valentine corrió hasta donde se encontraba el albino. Abrazándolo fuertemente, estaba a punto de llorar pero Jack logro calmarla.

-Oye, estoy bien. Ya deja esa cara. Aunque no entiendo lo que ocurrió-

-Es mi culpa Jack, es mi culpa…- Ya no podía soportarlo más y rompió a llorar. Su vida cambio de un momento a otro, tenía a Jack, empezaba a sentir ciertas emociones que aún no podía controlar, los Guardianes. Ahora esto sucedía, Jack la odiaría si supiera que era su culpa el que no pudiese volar.

-Jack es mi culpa, no debí quedarme en tu casa descuide mis obligaciones y esto es lo que ocurre. Si no esparzo esta arena desaparecerás junto a los demás Guardianes-

Valentine esperaba recibir su odio y desprecio pero en vez de eso Jack comprendió.

-Perdóname, si no te hubiese distraído esto no habría ocurrido- Secando sus lágrimas se acercó y beso su frente- Sera mejor que te apresures o no querrás que desaparezca y te quedes sola como una vieja solterona de 422 años-

Valentine no sabía si reír o golpear al albino, así que solo sonrió. Más tarde lo golpearía muy fuerte.

-Está bien, como no puedes volar será mejor que camines hasta la plaza principal, te veré más tarde- Y como rápida despedida le dio un beso en la mejilla.

Jack solo pudo observarla hasta que la perdió de vista, De verdad que era una persona de temer. Solo se descuidó un día y estaba en peligro de desaparecer.

El albino estaba muy preocupado al respecto, no sabía si ella podría lograrlo o no.

-Cálmate Jack, ella no dejara que te pase algo- Se dijo a si mismo disponiéndose a ir al lugar acordado.

En las alturas, se hallaba Valentine. Rogando a Hombre de la luna que no sea demasiado tarde, con rápidos movimientos Valentine esparció la arena por todo el lugar, a cada pareja que veía, cada rincón esperando que diera resultado.

Sin más Arena la joven Asencio hasta el cielo esperando a que hubiese resultado.

Pero no ocurría nada, sin querer caer en la desesperación espero un poco más.

Casi derrotada estaba a punto de irse para buscar a Jack, pero antes de eso la cuidad empezó a emanar un brillo sin igual. Con mucho alivio Valentine guio el brillo hasta el cielo en donde desapareció. Eso era una buena señal. Quería decir que ya todo estaba volviendo a la normalidad.

-Todo debe estar mejor ahora- Y rápidamente fue en busca del joven Guardián.

En una plaza del centro de la ciudad estaba aguardando Jack la llegada de Val. Pero antes de que ella llegara ahí estaba alguien a quien no esperaba ver

-¡JACK!- Jaime llamo al Guardián desde lo lejos, con evidente angustia empezó a correr hasta llegar donde estaba el albino.

-¿Qué tal Jamie?-

-¿¡JACK QUE OCURRIO?! DESDE AYER NO SE DE TI Y HACE UN MOMENTO NO PODIA VERTE- Grito Jamie aterrado, no quería dejar de ver a su mejor amigo después de todo.

Con terror miro de pies a cabezas al niño que tenía en frente

-¿Pero ya me puedes ver no?-

-Sí-

-Creo que ya todo está de vuelta a la normalidad- Pensó el Guardián.

-Pero Jack, hace unos minutos estaba mirando en esta dirección y no te vi, hasta que empezaste a aparecer poco a poco. Creí que me estaba volviendo loco- Suspiro el niño- ¿Qué ocurrió?-

-Es una larga historia- mientras charlaba con Jamie, Jack sentía su energía renovarse. Aunque no mucho, pues no era invierno y el calor hacia que Jack se sintiera débil.

Al pasar de los minutos pudo ver que Valentine regresaba.

-!VAL POR AQUÍ¡- Grito Jack con emoción- Podrás conocer Valentine Jamie-

-¿A tu novia?-

Con algo de vergüenza ante la pregunta el albino solo musito un ligero "si".

Val pudo ver a Jack que trataba de llamar su atención, feliz de ver que el albino estaba mejor y podía flotar, no se molestó en detenerse o en no ir tan rápido. Estando cerca Jack pudo ver las intenciones de la espíritu eh intento huir pero no fue rápido.

Valentine se abalanzo sobre el Guardián haciendo que ambos cayeran varios metros de donde estaba Jamie. De la impresión, Jack esparció algo de nieve por el césped.

-Val deberías tener más cuidado- Regaño el albino a la joven.

-Perdóname Jack, esto no volverá a pasar- Pidió disculpas la pelinegra, estaba muy arrepentida de su descuido.

-Oye, tranquila- Levanto el rostro cubierto de lágrimas de Val y beso con ternura sus labios- Todo está bien, no fue tu intención y lo sé-

Al mirar de reojo pudo ver a un muy sorprendido y asustado Jamie.

-Ven, quiero que conozcas a alguien- Ayudo a levantar a Valentine y tomo su mano.

-Val, quiero presentarte a Jamie, él es el primer niño en creer en mi- Presento Jack a la pelinegra. Esta solo tendió su mano como señal de saludo. Pero Jamie solo miraba a Jack con una expresión de desconcierto.

-¿Qué ocurre Jamie? ¿Por qué no saludas?-

-Jack… No veo a nadie-