Hooola! Tanto tiempo que ha pasado. ¡Qué locura! Desde mayo que no actualizo. Les seré sincera, cuando terminó la tercera temporada se me fue la inspiración. Y entre mis obligaciones y demás tampoco me quedaba tiempo para sentarme a escribir algo que valga la pena al menos para ser publicado.

No falta nada para que empiece la 4ta temporada, ya estoy súper ansiosa por volver a ver a Damon en escena! Respecto al capítulo del fic, lo he escrito hoy y quedé bastante conforme con lo que mis dedos plasmaron. La verdad, no tenía pensado hacerlo pero simplemente surgió la idea y aquí estamos. Así que espero que les guste y lo disfruten :)


DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a la fabulosa de L.J. Smith. La trama es de mi autoría.

ELECCIONES

Capítulo 12

– Alejarse no será la solución – una voz con matices claros y tranquilos resonó en medio de un salón elegante y amplio. Elena no lo reconoció hasta que todo se iluminó repentinamente. ¿Qué otro lugar tan elegante podía conocer? La mansión Mikaelson. La vampira no tenía idea de cómo había llegado allí –ni para qué–, pero esa voz inquietante le recordó un pasado que la aterraba con solo pensarlo. ¿Qué hubiera podido ocurrir si Esther se salía con la suya cuando intentó fulminar a la raza vampírica? ¿Qué sería de Elena en estos días? Damon y Stefan ya no existirían, y ella tendría el corazón deshecho y la vida vacía. Porque la aparición de los dos vampiros en su camino le había dado un nuevo sentido a todo.

Se creó un lapso breve de silencio y Elena volteó sobre sus talones, encontrándose de frente con la mirada ambarina de la bruja Original. La mujer de cabello corto y rubio yacía sentada majestuosamente en uno de los sofás del centro de la sala que, unos días antes, había recibido a casi todo el pueblo. Con una mano señaló la butaca enfrentada y Elena, obediente, la ocupó.

– Supongo que tendrás muchas preguntas para hacerme – comenzó Esther –. He visto todo y podré responderte lo que sea.

– Tú me has utilizado en pos de matar a tus propios hijos – la acusó la vampira con desconfianza.

– Estoy de tu lado, Elena. Y recuerda que en ese momento tú también buscabas hacerlo. Vayamos a lo nuestro, no tenemos demasiado tiempo. ¿Qué respuestas quieres?

Elena la miró a los ojos pero no descubrió nada especial en ellos. Ni siquiera se parecía a lo que realmente era. Si ella no hubiese sabido que se encontraba frente a una bruja muerta, no lo habría descubierto. Esther esperó pacientemente hasta que la muchacha repitió una pregunta similar a la que ya le había formulado a Elijah.

– ¿La atracción de Klaus y Elijah hacia mí es verdadera?

La bruja sonrió y asintió.

– Esperaba que me cuestionaras eso. Es por lo que estoy aquí. No hay tiempo, así que iré al grano. Elena, no tienes recuerdos de lo que te contaré a continuación, pero debes creer que así sucedió. De todos modos, podrás recuperar esos recuerdos si así lo deseas –. Hizo una pausa y prosiguió –: Tengo entendido que mi hijo Elijah te ha hablado sobre los comienzos de mi familia como vampiros. Verás, en un momento dado llegó a la aldea donde vivíamos una joven de unos pocos años menos que él y Niklaus. Su nombre era Juliet Petrova. Tú, Elena Gilbert, eres la reencarnación de la bonita y audaz Juliet.

A Elena se le heló la sangre y creyó que estaba escuchando cualquier tontería. ¿Reencarnación? La mujer debía de estar desvariando, pensó.

– Mis hijos, Elijah y Niklaus, se enamoraron perdidamente de ti al primer contacto visual – continuó como si nada hubiese pasado –. Y tú de ellos, por supuesto. Ambos te adoraban con el alma. No había un solo día en el que no estuvieran contigo al menos durante algunas horas. Llegaron a compartirlo todo y, claro, eso generó al principio muchos conflictos entre ellos, muchos celos. Podríamos decir que sucedió algo similar a lo que te viene ocurriendo con Stefan y Damon, ¿entiendes? Tú pronto te pusiste al corriente de su condición de vampiros; a la primera persona que se lo dijeron fue a ti. Los aceptaste como eran, les brindaste amor sin juzgarlos por su monstruosa naturaleza. Yo personalmente siempre creí que eso los terminó por enamorar aún más. Niklaus era el que más terror tenía de sincerarse porque no quería que todo se arruinara, como la relación con su padre. Puedo decirte que, incluso mi esposo, te deseaba en la familia, pero de mano de la Elijah, indudablemente. No tardaste en ganarte el aprecio de toda la familia. Eras auténtica, brillante, preciosa, valiente… y comprensiva. Fundamentalmente eso, muy comprensiva.

» Mis dos hijos arriesgaron hasta sus vidas por ti, se enfrentaron a un lobo sólo para salvarte de sus garras, y fue trágico el final cuando descubrimos que ese hombre-lobo muerto era hijo del mejor amigo de Mikael. Luego, cuando fue tiempo de que huyeran de su padre, (para lo cual yo ya estaba muerta) ambos acordaron hacer que los olvides para que pudieras continuar con tu vida libremente. No querían que fueras esclava de lo que ellos veían como "miserables vidas de prófugos sobrenaturales". Pero no pensaron que un lobo te mataría nueve meses después, tras dar a luz a una niña, fruto de otra relación con un aldeano.

– Espera un momento – masculló Elena, intentando ordenar un poco sus pensamientos antes de volver a hablar – ¿No se supone que cuando me convertí debería haber recordado todo esto, en el caso de que fuera verdad?

– No, porque esto corresponde a otra vida. Si crees que podrás con ello, pídeles a mis hijos que te hagan recordarlo. Bastará con que les cuentes algunos de estos detalles para que descubran que tú eres la verdadera Juliet Petrova. Tal vez no vuelvas a amarlos como antes, pero una vez lo hiciste, y yo veía la felicidad en tu rostro.

La vampira tomó una profunda bocanada de aire que le sirvió para relajar su cuerpo, y sintió que todavía faltaba más información.

– ¿Qué me ocultas? – indagó sin más. Esther fijó sus penetrantes ojos en los de ella.

– La maldición del Sol y la Luna ha sido hecha y destruida con tu sangre. Eres la última alternativa para matar a Niklaus.

Elena no se sorprendió tanto como esperaba, pero se contentó con tener al menos la explicación razonable al poder de su sangre.

– Hay más – descubrió la vampira y aguardó. La bruja rubia se puso de pie.

– He logrado unir las existencias de mis cuatro hijos vivientes por medio de la sangre de Finn. Destruye a uno, y morirán todos. Elena, podré protegerte y volverte humana de nuevo. Es otra maldición que puede revertirse para que no mueras, pero sólo si los Originales se extinguen – advirtió, sus ojos centelleantes –. Como verás, te he dado toda la información que necesitas. Tú sabes cómo debes utilizarla.

Esther desapareció del lugar al mismo tiempo que Elena se incorporó en la cama de un brinco. Su pecho ascendía y descendía agitadamente y se llevó una mano allí queriendo calmarse. Fue todo un sueño, se dijo, pero no surtió efecto. Viendo que no la ayudaba quedarse allí sentada, se vistió con unos vaqueros negros, converse y un top oscuro y abandonó la habitación. En pocos segundos ya estaba fuera de la mansión y miraba, de cara al bosque, la oscuridad de la noche.

No supo cuánto tiempo permaneció quieta en la entrada exterior, pero con su potente sentido de audición oyó a lo lejos el sigiloso andar de un auto moderno. Entonces se percató de que la casa estaba vacía, otra vez. Y un miedo repentino cubrió sus pensamientos. La última vez que ella despertó y se encontró con la casa vacía, Klaus había secuestrado a Damon y Stefan.

Analizó las posibilidades de locación del vampiro menor en el mejor de los casos, no había demasiadas. Probablemente podría estar cazando a algún animal sin suerte que pasara delante de él en el interior del bosque. Sin embargo Damon, él seguro no tenía esa tarea. O había vuelto a las andanzas sangrientas con pobres humanas que circulan solas sus vehículos en la carretera, o estaba en el Grill.

No acertó con el pelinegro. El auto que había oído aparcó pronto delante de la mansión y de él bajó su vampiro malditamente-favorito. Tan guapo como siempre. Su pelo negro a juego con la vestimenta oscura típica en él, y la camisa abierta en los primeros tres botones. Lo deseó con todas sus ansias, pero más quería hundirse en sus brazos y que él la ayudara a ahuyentar el sueño de Esther.

Damon lo percibió apenas la encontró fuera. Le pareció algo muy extraño y, sin dudas, inesperado. Cerró con un golpe la puerta del coche y se paseó rápidamente hasta ella. Apenas la tuvo delante, estiró un brazo que rodeó la cintura de Elena y la atrajo hacia su pecho firmemente, rodeándola también con el otro por el cuello.

Algo iba mal, se sentía en el ambiente. Pero para Damon Salvatore ahora era más importante consolar a su valiente vampira. Ya habría tiempo de preocuparse.


¿Cómo se lo tomará Damon cuando se entere? Yo me lo pregunto también jejej. Intentaré subir lo más pronto que pueda el próximo capi, que seguro traerá más Delena. Les agradezco enormemente sus reviews y favs! Como ya les he dicho en otras ocasiones, es un incentivo más para continuar escribiendo :D