Holaa! Aquí les traigo el capítulo prometido. Lamento haberme tardado tanto. No se trata de olvido o abandono, sino de falta de inspiración y tiempos para escribir. Se me pasan los días volando en esta época del año!

Ya ha comenzado la cuarta temporada de TVD. Confieso que el primer capítulo no me agrado por completo, pero se está poniendo interesante esta historia porque hay cada vez más Delena. Me encanta que Elena necesite la ayuda de Damon para controlarse y él siga allí para darle una mano

En fin, volviendo al fic, este capítulo es necesario para ir atando cabos sueltos. Haré todo lo posible para terminar el capítulo próximo cuanto antes y poder subirlo. Ya está en proceso, sé que les gustará :)


DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a la fabulosa de L.J. Smith. La trama es de mi autoría.

ELECCIONES

Capítulo 13

Elena se sentía atrapada, como en un callejón sin salida. Había una posibilidad de que lo dicho por Esther fuera mentira, pero sonaba muy real. A Daemon no se lo podía contar, se pondría como loco. A Stefan, mucho menos, era un bocazas aunque se esforzara por evitarlo. Claro que hablar con los Originales no era ninguna alternativa al asunto.

Se detuvo en mitad del bosque, considerando que era un buen punto para reflexionar a solas. La última vez que quiso hacerlo, Kol y Damon la encontraron y su paz se vio frustrada. Esperaba tener un poco más de suerte en esta ocasión.

Buscó un árbol grande para sentarse al pie de él, y pronto descubrió que, desde allí, podía ver la famosa tumba donde una vez se encontraron vampiros disecados encerrados por más de un siglo.

Suspiró, echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos. Sintió cómo su cuerpo se relajaba y amoldaba lentamente con el tronco del roble que la sostenía. Dicho árbol parecía transmitirle una energía especial. A tientas, cogió el diario que había traído, lo abrió en la página blanca que indicaba la cinta roja y empezó a escribir.

Querido diario:

¿Por qué las cosas no pueden volver a ser como antes? ¿Por qué todo se torna tan difícil a medida que avanzamos?

Esther, la bruja Original, se me apareció en un sueño hace dos noches. Según ella, yo soy la reencarnación de Juliet Petrova, el gran amor de Elijah y Klaus en sus primeras épocas. ¿Cómo se supone que deba reaccionar ante semejante cosa? Dudo que haya sido producto de mi imaginación. A estas alturas del partido, no sería lógico pensar en esa posibilidad, dado que todo lo que creí haber imaginado, resultó ser verdadero.

También ataqué a Kol y a Klaus. El primero aún busca matarme, pero Klaus se mostró a gusto cuando pasaba todo. Incluso recuerdo que me abrazó contra su pecho mientras yo robaba su deliciosa sangre híbrida. Desconozco aún cómo inició aquello. Sé que tuve un deseo intenso de sangre, fue algo desmedido e irracional, pues estaba bien alimentada. Además, no había humanos cerca del perímetro. Recién llegábamos a la mansión de Klaus, y sucedió tan rápidamente como el vuelo de Damon hecho cuervo. Después de eso, Damon y Stefan insistieron en que me fuera de viaje con Damon…

– Has venido a matarme, ¿no es así? – murmuró Elena, dejando de escribir al instante.

– No, he venido a cuidar de ti –. Klaus se sentó a su lado y viró la cabeza en dirección a Elena –. Tu amiga Caroline me dijo una vez algo que con el tiempo pude asimilar. Ella dijo que yo no conectaba con nadie porque no me esforzaba en entender al otro. Hoy quiero entenderte, o al menos pretendo acompañarte. A ti – enfatizó.

Elena había percibido su presencia un momento antes de que él se sentara, y su diario ya estaba guardado en el bolso. Pero no salía de su asombro. ¿Qué quería entender Klaus de ella?

– Oh… ¿Puedo confiar en ti?

– Por supuesto. Me genera curiosidad saber por qué no has viajado con tu querido Salvatore. Si puedo preguntar… – alzó sus manos al costado del pecho con un gesto inocente.

– Es una larga historia, Klaus – suspiró Elena.

– Tenemos tiempo – estiró sus piernas cómodamente sobre la hierba y dejó caer las manos sobre ellas.

– Iba a viajar con él, pero tu madre se me apareció en un sueño – sintetizó la morena.

El aire se tensó y Klaus la miró con el rostro cubierto por extrañeza y crispación.

– Continúa – la apremió secamente.

– No es tan sencillo. Ella… bueno, ella me habló sobre Juliet Petrova.

– ¿Qué te ha dicho a ti de Juliet? – elevó el tono con exasperación y se puso en pie de un salto. La muchacha debió copiarlo. Observando la reacción enérgica y precipitada que tuvo el híbrido, Elena descubrió cuánto le importaba aquello y lo nervioso que lo ponía.

– Me dijo que fue el gran amor de Elijah y de ti, que sabía su realidad vampírica y que, al final, Elijah y tú le borraron los recuerdos para no llevarla a ella consigo – la morena no sabía por qué seguía hablando del tema. Esther le había insinuado que, diciendo algunos detalles a los Originales, ellos descubrirían que Elena era la auténtica. Pero… ¿quería que lo descubran? Sin dudas, la inquietaba toda esa historia.

– ¿Qué más te ha dicho, Elena? – inquirió como si estuviera al corriente de algo de antemano.

Ella titubeó antes de volver a hablar.

– Esther me aseguró que soy la reencarnación de Juliet – hizo un mohín apenado y levantó la mirada hacia el híbrido. Pero sus ojos chocaron con los de alguien más, con un par de ojos verdes que se mostraban apagados en su interior. No era el tipo de mirada que Elena estaba acostumbrada a encontrar en Damon Salvatore. De nuevo no, pidió en su mente.

Klaus se percató de la nueva presencia y, sin mediar palabra, huyó entre los inmensos árboles, dejando hojas cayendo por doquier.

Cuando Elena se disponía a hablar, el vampiro la acalló, posando su índice verticalmente sobre sus labios.

– Ya lo sé, Elena, no lo menciones – Damon se apoyó en la encimera de la cocina de la mansión y la observó con sus ojos levemente entrecerrados. Elena, en cambio, estaba sentada sobre su pie en una silla junto a la mesa, jugando con las manos nerviosamente.

– No lo he buscado, Damon, tienes que entenderlo – le rogó ella.

– Lo hago. Yo capto la puñetera situación. Eres tú quien no para de meterse en líos y problemas, ni de enredar cada vez más las cosas. ¿Qué es lo que traes contigo, un imán para problemas?

La morena se quedó callada y bajó la mirada al mantel del medio de la mesa. No tenía una respuesta para eso, aunque probablemente Damon no se estuviera equivocando. Elena misma se sentía en el último tiempo una fuente inagotable de problemas.

– Te gusta, ¿no es así, Elena? Te agrada que estemos todos detrás de ti y tus "circunstancias especiales", ¿verdad? – le espetó mordazmente, a lo que Elena alzó la cabeza sin creer que las palabras salieran de boca del vampiro mayor.

– ¿Tú piensas que esto me agrada? ¿De veras crees que disfruto la vida que llevo? Nadie más que yo desea matarse y dejar de causar problemas, Damon –. Llegó a él, pasando invisible como el viento por la rapidez –. Me decepciona que conozcas tan poco de mí después de todo lo que hemos transitado juntos. Yo te consideraba un amigo – casi le dolió a la vampira mencionar eso último, pero carecía de otra definición para la relación extraña y cambiante que llevaban.

– Yo no soy tu amigo, Elena – señaló Damon con dureza, y se fue antes de dejarle la posibilidad de modular otra cosa que pudiera herirlo más.


Espero que les haya gustado el capítulo de hoy :) Dejen sus comentarios!

Un beso enorme