Hola! Lamento haberme demorado en publicar. Recién hoy pude terminar el capítulo. Ustedes comprenderán, esta época del año viene con exámenes y fines de ciclos y el término de mi escuela secundaria me consumió un poco. Tanto fue así que durante estos días estuve bloqueada y pocas palabras podía escribir cada vez que abría el archivo de la historia. Pero en fin, aquí está el capítulo :)


DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a la fabulosa de L.J. Smith. La trama es de mi autoría.

ELECCIONES

Capítulo 16

La vampiresa se tomó un minuto para meditar aquella pregunta de Damon. Sabía de sobra cuál sería su respuesta. Y también sabía que Damon necesitaba una sincera de su parte, que saliera del corazón.

– Te elegiría a ti, porque en todo momento has estado junto a mí. Las cosas con Stefan dejaron de funcionar desde mi transformación. Creo que la sangre jugó el papel principal. Él no puede aceptar que yo haya decidido disfrutar alimentándome de sangre humana con control y moderación, en lugar de auto-castigarme bebiendo sangre de animal. No tolera que tú y yo nos parezcamos tanto.

Una sonrisa sincera de complacencia y alivio asomó en los labios del vampiro, y Elena sintió una presión menos en el pecho. Lo había dicho, había podido ser honesta y aclarar formalmente las cosas en su cabeza.

– Me gusta saber eso. Yo te elijo a ti por toda la eternidad – confesó Damon, mirándola profundamente a los ojos. La estaba incendiando con esa mirada de acero tan penetrante y esos ojos azules resplandecientes.

A medida que pronunciaba las palabras, se fue acercando a Elena con pasos silenciosos, gatunos, hasta acorralarla contra la pared. Colocó ambos brazos a los costados de la cabeza de ella y arrimó un poco su rostro.

– Damon – susurró Elena, mordiendo su labio inferior nerviosamente.

El vampiro bajó los ojos allí y se deleitó con el gesto de la morena.

Se produjo una fuerte tensión entre ellos, un magnetismo difícil de ignorar, que condujo a Damon a apretar sus labios y besar a Elena en la sien antes de cometer alguna locura que terminara con la atractiva situación. La atmósfera era íntima, serena y tranquila. Paz, calma. Solo pensaban en los dos, como si el resto del mundo hubiese dejado de existir.

Damon deslizó una mano por la mejilla de Elena, acariciándola con las yemas de los dedos delicadamente.

– Tú no tienes idea de cuánto necesito esto – susurró el vampiro con una voz dulcificada que dejó embobada a la muchacha –, no me alejes, Elena. Te quiero a ti. Dijiste que me elegías, déjame besarte. Permíteme sentirte como sueño hacerlo cada día.

– Damon – insistió Elena, sin saber qué decir, pero conmovida por sus palabras. Lo rodeó con un brazo, descansando la mano en su espalda y utilizó la otra en la zona baja de la nuca de él, jugando con las puntas de su corto pelo.

Con suavidad y cautela, Damon acortó la distancia entre ambos y unió sus labios a los de Elena. Encajaban tan bien entre sí que la sorprendió. Parecía como si estuviesen hechos a medida para los del otro, como dos bonitas piezas de rompecabezas que van de la mano. Le resultó imposible pensar en alejarse de la pasión que giraba en torno a ellos. El vampiro destilaba amor en cada movimiento junto a Elena. Cada rumbo que tomaban los labios firmes y tiernos de él, cada caricia de sus grandes manos en su piel, cada apretujón cariñoso.

Damon acunó el rostro de Elena entre sus manos y le frotó las mejillas con los pulgares al tiempo que profundizaba el beso y lo intercalaba con pequeños mordisquitos en los labios.

– Maldición – gruñó unos minutos después, sacando del bolsillo de sus vaqueros negros el móvil que vibraba como loco – ¿Cuál es la urgencia del momento, mi querido hermano? – contestó totalmente irónico. Elena alzó una ceja y acarició dulcemente el antebrazo de Damon con círculos de sus dedos.

– Lo siento, Damon. Pero necesito que Elena y tú vengan a la mansión de Klaus. ¿Ella está contigo?

Los dos cruzaron una mirada fugaz. Elena negó con su cabeza y Damon asintió, comprendiendo.

– No, ahora me pongo en campaña de búsqueda. ¿Ha ocurrido algo importante o sólo te apetece compartir otra comida con los Originales?

– Klaus tiene encerrado a Dexter. Al parecer, es inmortal.

Apenas oyó aquello, Elena se separó de Damon y lo miró con estupefacción. ¿Cómo podía Dexter ser un inmortal y que nadie lo hubiera notado? Le palpitaba el corazón, ella lo había escuchado cuando la mantuvo secuestrada.

– ¡Mierda, Stefan! Ya vamos para allí – colgó el teléfono y levantó la vista –. Los problemas siguen en su sitio, princesa.

– Elena, déjame, encontraré el modo de terminar con este maldito infradotado – rugió Klaus con furia.

– Matarlo a él no significará cerrar el problema de tu madre, entiéndelo – intentó tranquilizarlo Elena. Definitivamente no sería bueno acabar con la vida del nuevo inmortal. En su interior lo sabía.

Klaus la observó un instante y gruño por lo bajo, dándole la razón. Entonces, soltó la madera gruesa y puntiaguda que pensaba utilizar para clavarle en el corazón a Dexter y salió de la sala lateral de la mansión Mikaelson. Elijah, quien también se encontraba en el lugar, lo siguió con la mirada.

– Ha querido asesinarlo desde tu secuestro – masculló a Elena, dirigiéndole un rápido vistazo.

– Repasemos la situación – murmuró Damon con su sonrisa diabólica –. Tenemos aquí a una paloma mensajera de la bruja Original que, al parecer, Klaus no ha podido matar mediante ningún método conocido, ¿ni siquiera quitarle el corazón?

– Su piel es resistente, como de acero – explicó Elijah.

– ¿Las balas de madera tampoco le afectan? – preguntó Elena.

– No, ninguna de ellas. Sospecho que mi madre lo creó de una manera similar a la estaca de roble blanco indestructible que él atesora en su hogar, y a la cual no dejó que llegásemos nosotros.

– Espera un momento, ¿estaca indestructible has dicho? Con eso les mataría a todos – analizó Damon, incrédulo, una ceja enarcada.

– Exactamente. Es una de las razones por las que Niklaus se halla tan embravecido.

Damon se paseó por entre los sillones, pensativo.

– Esther tiene un plan B en caso de que no logre utilizar mi sangre – murmuró Elena.

– No va a usar tu sangre, y no va a ejecutar ese plan B – aseguró el vampiro ante la atenta mirada del Original.

– El caso es que debemos robar la estaca antes de que Dexter consiga escapar, porque sabemos que, tarde o temprano, lo hará. Mi hermano tiene fallas en su sistema de seguridad, es algo en lo que no podemos confiar plenamente. ¿Qué tal si ustedes van a por la estaca y nosotros cuidamos la zona?

Elena advirtió que Elijah la señalaba junto a él y rebuscó por la habitación a quien quería enviar con Damon. En un rincón, apoyado de lado contra la pared y con su mirada perdida a través de la ventana, se hallaba Stefan. No había hablado en ningún momento, tampoco había permitido que se oyese su respiración. Y Elena no lo había visto hasta entonces.


¿Qué les ha parecido? Espero que les haya gustado, hubo Delena! Dejen sus comentarios y muuchas gracias por tomarse el rato para leer mi fic...

Un beso enorme!