Cuando estás haciendo algo nuevo a veces nace de la "nada", no me refiero a que es algo que no existiese antes, sino que de repente llega a ti una idea que no te parece mala, y dices por qué no? Y así comienzas a hacer un nuevo diseño, un nuevo personaje, la magia se hace presente. Otras tantas veces después de tanta frustración por no tener ideas que te agraden debrayas y logras hacer algo bueno. Todo se empieza con un pequeño boceto, para darte una idea de cómo se llevarán a cabo las cosas. Por más que quiso que le llegaran ideas a su cabeza no le fue posible, debrayarse tampoco, por lo visto eso sólo funcionaba cuando estaba a punto de hacer un cartel o una ilustración nueva, pero es que ¿cómo le dices a un gran empresario al que todos le temen que dejaste a su hija mayor embarazada?
— ¡Por favor deje de decir tonterías!—con su brazo quitó sus lágrimas— ¡Esto es algo serio! Qué no ve que mi vida depende de esto—estaba realmente aterrada, aquella chica tímida había desaparecido—Mi padre me dará por muerta, seré la deshonra de la familia—se abalanzó sobre él y comenzó a golpear su pecho— ¡Usted tienen la culpa!—dejó que lo golpeara y le dijera cuanto quisiera, se encontraba desesperada. Pronto sus brazos y rostro se quedaron en su pecho, su camisa estaba húmeda por aquellas lágrimas. ¿Qué debía hacer? Nunca había sido muy afectuoso, lo único que hizo fue abrazarla, ¿no decían que un abrazo en un mal momento era lo mejor para alguien?
—Creo que es mejor decirle esto a tu familia, cuanto antes mejor—por su puesto que cuanto antes, pronto su vientre comenzaría a abultarse y no podrían esconder aquella mentira.
— ¿Decirles?—lo miró fijamente, sus ojos comenzaban a hincharse de tanto llanto.
—Sí—tomó suficiente aire, lo que iba a decir le costaba tanto pero debía decirlo—Yo me haré cargo del bebé, vivirás conmigo. —su sentencia había sido dictada.
—P…podemos hacer otra cosa—la miró confundido, su mente estaba turbada lo cual no le permitía pensar con claridad, pero ¿qué otra idea era mejor que la que le había propuesto?—podemos… ya sabe, ir a esos lugares…—no pudo continuar, sus lágrimas se lo impidieron. ¿Qué estaba pensando aquella chica? ¿Acaso era tonta? No permitiría aquella acción, quería gritarle que aquello era una estupidez muy grande. Aborto.
—No creo que sea la mejor opción—su voz sonaba enfadada—el… feto no tiene la culpa de nuestras acciones—le pesaba decir bebé, esa palabra no era parte de él.
—Es… que usted no lo conoce—más lágrimas corrían por su rostro—aun cuando usted no quiera hacerlo él me obligará, no permitirá que la familia tenga un descendiente bastardo—aquella familia sí que adoptaba medidas drásticas—me obligará a perderlo…—sus manos se posaron en su vientre, como si así pudiera proteger aquel pequeño ser de su abuelo.
—Yo lo haré cambiar de opinión, lo verás—esbozó una sonrisa que ella no pudo captar porque el cubre boca se lo impedía. Después de la muerte de su padre optó por usarlo, su gran parecido lo atormentaba, así que había inventado una excusa para traerlo siempre, "tengo malas defensas y cada que me enfermo llego a tener grandes resfriados" con eso callaba algunas personas.
Un largo camino les esperaba, un par de autobuses y un taxi para llegar a una zona residencial. El tiempo es algo que a pesar de que se puede calcular es muy relativo, y es que cuando más lo necesitas este se acaba, es tan fugaz que en un abrir y cerrar de ojos puede estar viviendo otra situación, y cuando quiere que acelere se vuelve lento. El tiempo jamás transcurrirá como uno quiera.
Se mantuvo callado, debía pensar las palabras correctas. Muchas personas creen que las palabras no sirven mucho pero ellas son muy poderosas, pueden librarte de varios problemas si sabes cómo usarlas, pero si no es así prepárate para el fracaso absoluto. Nunca fue un maestro de las palabras pero cuando más las necesitaban ellas acudían a su mente, le hablaban al oído y le ayudaban a salir de los grandes aprietos en los que se metía. Pero esta vez no había sido así, por más que las llamaba no acudían a él ¿acaso ya no lo querían? Por lo visto ellas también me han abandonado un gran suspiro vino después de esa frase, si seguía así pronto desaparecería de tantos suspiros. Lo mejor era relajarse, con la cara de la chica le era más que suficiente, debía ser "fuerte", hacerle notar que no tenía miedo de lo que iba a pasar para que ella se relajara un poco. Mentiras, no había sentido más grande desde hacía 15 años. Tuvieron que tomar un taxi para llegar a la mansión. Después de ser escoltados fueron atendidos por el señor Hiashi Hyuga, su mirada penetrante lo intimido un poco, no lo suficiente para verse como un animal indefenso, pero la expresión de la joven no ayudaba mucho, no le podía soportar la mirada a su padre, pareciera que se escondía de su mirada de cuervo detrás de su cuerpo.
—Buenas noches, por lo que veo quiere hablar conmigo—miró a su hijo con desdén—por favor Hinata retírate, supongo que el señor querrá decirme algo importante.
—Es mejor que ella se quede señor, lo que tenemos que decirle es algo serio e importante—lo miraban como si fuera poca cosa, pero no le importaba, él también sabía usar las palabras, miradas y posiciones del cuerpo para intimidar a los demás, aunque ese no era su cometido por el momento.
—Pues explíquese señor…
—Hatake, Kakashi, ese es mi nombre.
—Creo que alguna vez escuché su nombre en algún lado, ¿estudió acaso en la universidad de este país?
—Sí, estudié ahí por tres años.
—Por tres años, entonces no terminó su carrera.
—La dejé, me di cuenta que eso no era lo mío. Realicé mi examen para la Escuela de Diseño de Rhode Island, donde obtuve media beca al mandar algunos trabajos míos y claro al tener los aciertos suficientes del examen. Estuve aproximadamente por 10 años en Estados Unidos cuando decidí regresar a mi país.
—Una larga trayectoria. — Realizó una pausa—Usted es el hijo de Sakumo Hatake, claro. No lo reconocí antes, su padre fue un gran empresario, es una lástima que no haya secundado sus pasos.
—Muchas personas me han dicho lo mismo antes. Pero me temo señor que no he venido hablarle sobre mis estudios y mi padre.
—Prosiga joven Hatake—en ese momento tomó aire suficiente en sus pulmones y tomó de la mano a la joven que se encontraba a su lado.
—La razón de mi presencia en esta estancia es la siguiente, su joven y bella hija Hinata está esperando un hijo mío. No pretendo tener su bendición, no me interesa realmente para ser sincero…
—Disculpe?—se encontraba perplejo ante su noticia—Pensaré que esto es una mala broma, una muy mala.— A él más que nadie le hubiera gustado que fuera así, pero no lo era. La joven Hyuga comenzó a sentir el pavor en sus entrañas, se podía notar a kilómetros.
—Temo decirle que no lo es. Hoy comprobamos que los resultados eran positivos—el señor que tenía de frente golpeó con fuerza su escritorio.
— ¡Cómo viene a mi casa a decirme este tipo de noticias! ¡Y claro que no les daré mi bendición! Jamás voy a permitir que esta familia tenga un descendiente bastardo, y tú—señalo a su hija— ni creas que vas a dar a luz a esa cosa—por lo menos los dos estaban de acuerdo en no nombrarlo como se debía— ¡Guardias!— y unos hombres de traje negro entraron en aquella habitación—tomen a este señor y ¡sáquenlo de aquí!—lo tomaron por los brazos, impidiéndole que inmovilizara—¡Y tú ! no creas que tienes mi apoyo, mañana mismo esa cosa desaparecerá igual que tú—pronto levantó su brazo para abofetearla, con algunos movimientos logró librarse de aquellos gorilas, tomando a tiempo el brazo.
—No frente a mí señor Hyuga—lo había tomado por la muñeca, una mueca de dolor se podía ver— no le voy a permitir que le levante la mano—sus miradas eran retadoras—cómo tampoco le voy a permitir que usted decida la vida que crece dentro de su vientre, ¿está claro Hyuga?—pronto los hombres volvieron a tomarlo, asentándole un golpe que le sacó el aire.
—Yo hago lo que creo conveniente con mi hija ¿está claro Hatake?—otros golpes se presentaron, su cubre bocas se teñía de rojo, mientras el señor Hyuga tomaba del brazo a su hija y se la llevaba a rastras de aquella habitación. La impotencia se hizo presente, si se la llevaba probablemente la golpearía ¿qué clase de padre era? Le costó tiempo, esfuerzo y varios golpes más pero logró zafarse, salió corriendo de aquella habitación tras las personas que acababan de abandonarla, la tomó del otro brazo libre, arrancándola del lado de su padre, la dejó detrás de sí.
—Y yo hago lo que creo que es más conveniente para mí hijo—los guardaespaldas ya estaban esperando la orden de golpearlo nuevamente— Si me permite nosotros nos retiramos, sólo venía a darle la noticia y que su hija vivirá conmigo, no apruebo la estancia de Hinata en este lugar— en otra ocasión le hubiese aplaudido sus palabras, tenía carácter y era listo, pero no permitiría semejantes acciones.
— ¿Quiere quedársela? Adelante, yo no tengo inconveniente alguno, llévesela una deshonra, no, una basura como ella no puede seguir en esta familia, no conforme su débil carácter y malas habilidades, ahora trae deshonra a la familia. Es mejor que se la lleve y si no la vuelvo a ver mucho mejor—destrozada sería poco para describir los sentimientos de la joven Hyuga, era como ver un ciervo herido. Pasó su abrazo detrás de su espalda para consolarla, y no lo hacía porque sintiera afecto por ella sino por lástima.
Salieron de aquel lugar, la noche se hacía presente, tuvieron que caminar hasta la salida ningún vehículo pasó frente a ellos durante su recorrido. Ella trató de ayudarlo a caminar, pero se negó varias veces, sus golpes sanarían pronto, pero las palabras que ella había recibido eran más dolorosas. La mantenía abrazada por la espalda, las costillas le dolían, tenía un labio reventado y probablemente un ojo morado. Tomaron un taxi hasta el lugar donde él vivía, durante su trayecto la abrazó y le enjuagó sus lágrimas. Sentir lástima por alguien es lo peor que le puede suceder a alguien por que te ve como algo menos que una persona, te conviertes en alguien sin conciencia, en una persona que a la que no están tratando de saber cómo se siente y hacerla ver qué todo puede cambiar. La compasión es ver que la persona te importa, y la lástima no.
Sabía que Hinata se merecía a alguien mejor, a alguien que la consolase en esos momentos, que la sacra del hoyo, pero no sería así, probablemente a su lado ella se sintiera más sola de lo que en realidad se sentía, Largos y pesados mese le esperaban a su lado.
