Cuando llegaron al departamento la joven Hyuga había dejado de llorar, no sabía el por qué, tal vez sus lágrimas se habían secado o se dio cuenta de que no valía la pena llorar porque no se resolvía nada de ese modo. La invitó a pasar al lugar, las palabras salían sobrando, el ambiente se sentía tenso. Se podía notar que un hombre vivía solo ahí, un poco de ropa estaba sobre la cama, trabajos botados por doquier, y un olor peculiar por los ocho perros que también habitaban ahí.

—No es lo más cómodo pero estará bien para nosotros por un tiempo—Hinata no lo escuchó parecía estar sumergida en sus densos pensamientos. Kakashi recogió algunas cosas de la cama para desalojarla, Pakkun el perro más pequeño saltó a la cama para acostarse no sin antes ver a la joven que se encontraba en otra habitación—Baja de ahí Pakkun—el perro simplemente lo miró y sin más se acotó—baja ya.

— ¿Por qué tiene tantos perros?—eran las primeras palabras que pronunciaba desde su salida de la mansión.

— ¿Te molestan?— siempre evitaba las preguntas, no le gustaba hablar sobre él, el que ella viviera ahí sería un gran problema.

—N…no, era mera curiosidad—un suspiro salió de ella, le costaría trabajo vivir con él—perdón.

— ¿Por qué te disculpas?

— Por las molestias que le ocasioné—sus dedos comenzaron juntarse y su mirada se dirigía al suelo.

— No es molestia hacer lo correcto—"¿pero qué es lo correcto en este momento?" se dijo. Terminó de arreglar la cama, y de bajar al perro, por fin se veía decente—puedes dormir aquí. —tomó una almohada mientras se dirigía al baño con una cobija.

— ¿Y usted?

—Yo dormiré en la tina del baño.

—No creo que sea justo si esta es su casa.

—Y no es justo que tú duermas en una tina de baño. — Colocó los objetos dentro de la tina, Pakkun regresó a su lado y lo miró con reproche, como si le estuviera preguntando quien era aquella intrusa—No me mires así, pronto volverás a dormir en la cama—en voz baja le habló a su perro mientras lo acariciaba— Parece que tendremos dos integrantes más en la familia, aunque uno tardará unos meses en llegar—la joven lo veía desde lejos, por lo menos no parecía una mala persona. Pakkun abandonó la habitación para acostarse de nuevo en la cama. La joven acercó su mano con cautela para acariciarlo—Pakkun no muerde.

—Se ve que es un perro muy tranquilo—lo soltó al ver que otros perros entraron a la recámara, un bulldog la sobre saltó, tenía mala cara.

—Ellos tampoco hacen nada—aquellos animales se unieron a su adueño—Será mejor que te los presente. Pakkun ya lo conoces, el que tiene una cresta negra en su cabeza es Shiba, Bisuke es el pequeño con los ojos como Droopyy y tiene un kanji en la frente, Akino es aquel que tiene la expresión seria con gafas de sol, Guruko lleva un protector y bigotes —ese perro le recordó a Naruto su amigo y la persona de la que se encontraba enamorada —Ūhei es el que lleva las vendas en sus patas, Urushi Es el gris que muestra sus colmillos, y por último se encuentra Buru el bulldog.—a todos lo acarició conforme los fue mencionando y describiendo—Los encontré abandonados en la calle y decidí adoptarlos, y son la razón por la cual me quedo sin comida antes del día de pago.

—Los quiere mucho— sintió alivio, tal vez llegase a querer a su futuro hijo.

—Algo—no dejaba de acariciarlos—creo que es hora de dormir—y al instante subieron todos a su cama—Vamos bajen todos, ese no es su lugar

—Yo no tengo inconveniente si duermen ellos en la cama

—Pero yo sí—uno a uno los bajó—Será mejor que duermas, mañana nos espera un día ajetreado— ¿qué planeaba que hicieran?

— ¿Ajetreado?

—Sí—le contestó desde la bañera. Se acomodó como pudo y pagó la luz. El material de la bañera era frío con su piel, aun le dolían los golpes. Cerró sus ojos para intentar dormir, pero no lo logró, "¿qué pensaría Rin de esto si ella aun viviera? Nada Kakashi, si ella aun viviera no estarías metido en este lío de 9 meses, porque sí ella viviera probablemente serían pareja." Pasó sus brazos detrás de su cabeza, no podrían seguir viviendo en aquel lugar, para él ya era bastante pequeño con sus ocho perros, más eran 9, más ella serían 10, más el paquete que venía en camino once. Pronto sería una casa de locos, tendría que buscar en donde vivieran más holgados, pero en ¿dónde?

Un olor dulzón llegó hasta su nariz pero aun así no quiso levantarse, su estómago le exigía que lo hiciera, pero el resto de su cuerpo le rogaba por quedarse otro rato más ahí, los golpes de la noche anterior dolían más por la mañana, su cabeza le dolía, el cuello estaba torcido y su cuerpo entumecido, hacía tiempo que no despertaba con tantos malestares físicos. Su espalda tronó al estirarse, revisó su cara, un labio partido que podría cubrirse, su ojo que se ocultaba bajo su cabello estaba morado e hinchado. Buscó con la mirada a la joven en la recámara pero no se encontraba nadie. Salió en busca de ese olor, Hinata preparaba un desayuno austero pero que le quitaría el hambre.

—No debiste hacerlo.

—Es una forma de agradecerle lo que hace.

—No agradezcas cuando se hace lo correcto. —una pequeña mesita contenía un plato con huevos— ¿No vas a comer tú?

—No, me da asco—se notaba un poco pálida y cansada, tampoco había dormido bien. Caminó hacia la alacena para buscar algo, pero se encontró con una sorpresa, se encontraba vacía, ¿Cuánto tiempo había pasado desde que abasteció de manera digna su casa? No tenía idea, sirvió cereal con leche para la joven en un tazón—toma—la chica lo tomó en sus manos, pronto alejó el plato y sin más vomitó sobre él. Cerró sus ojos de golpe, el intenso olor le picaba en la nariz, siempre tuvo buen olfato, y ese olor era demasiado penetrante para él. Tendría que lavar aquella camisa por separado, no, tendría que tirar aquella camisa, el olor seguiría ahí aunque la lavara.

—L…lo siento—le había dado una servilleta para que se limpiara—yo no quería…

—No te preocupes, de todos modos no me gustaba—con cuidado se retiró la camisa ¡ya no soportaba aquel hedor!—Será mejor que te bañes, hoy tendremos que hacer algunas cosas.

— ¿Disculpe?— ¿Acaso era sorda?

—Hay algunas cosas que debemos hacer hoy, así que si te bañas no tengo problema alguno, a menos que tú no quieras hacerlo. —La joven Hinata se bañó con rapidez, y volvió a usar la ropa que llevaba el día anterior, en aquel lugar la ropa de mujer no existía por ningún lado. Ambos callaron cuando salieron del departamento, caminaban por calles saturadas de personas ¿A dónde la llevaba? Entraron a un centro comercial donde él retiro dinero.

—Toma.

— ¿Para qué es esto?

—No creo que tu padre nos permita regresar a la casa por tus cosas así que será mejor que te compres un poco de ropa.

—No necesito su dinero—era tímida pero llevaba el orgullo Hyuga—yo tengo dinero para poder comprar mis cosas—estiró el brazo para devolverle el dinero.

—Quédatelo, yo ocupo la mitad de lo que gano—le dio la espalda mientras caminaba—Si necesitas algo sólo llámame tengo otras cosas que hacer el día de hoy.

— ¿Me dejará aquí?

—Creí que a las chicas les gustaba comprar ropa—ladeo su cabeza—y sí te dejaré aquí por el momento, supongo que tú igual que yo también necesitas estar a solas. Regreso dentro de unas horas—estiró una mano diciendo adiós. La verdad es que no le gustaba como padre de su futuro hijo.

No podría estar con ella tan cerca por mucho tiempo, necesitaba un lugar donde el espacio entre ellos fuera amplio. Unas cuantas parejas jóvenes se reunían para ver una película, los miró con atención. Realmente no podría con aquel asunto, era demasiado para él, nunca se sintió viejo hasta ese momento, si tenía un hijo él tendría 36 cuando naciera. Cuando el niño entrara en la etapa de la rebeldía él tendría 51 años ¿Quién a sus 51 años tiene un hijo de 15 años? Pocos, y él sería parte de esos pocos. A los 51 años las personas ya tienen lo que se llaman "achaques", los cobros por excederse mientras eres joven, no querría pelear con adolescentes cabezas huecas ¿y si fuera niña? Tendría que cuidarla aún más para que no se metieran con ella, dicen que el karma se cobra todas las cosas malas que haces, si tenía una hija se lo cobraría por el triple, salir con varias chicas y a ninguna tomarla en serio probablemente le costaría caro.

Las calles de la ciudad estaban llenas de vida, perfectas para salir a pasear con tu pareja, por un momento se preguntó si aquella chica tenía algún pretendiente, no lo negaba, era bonita, pero no era el tipo de chicas que le atraía, simplemente el que fuera tan gentil y amable lo desesperaba tanto. Cuando su alumno Naruto se la presentó creyó que era broma al ver una Hyuga tan apenada por tener unas clases que no le permitían tener ¿no se suponía que ellos eran personas llenas de orgullo, como si hubieran nacido para mandar? Ella era todo lo contrario. Tenía entendido que su primo estudiaba derecho igual que ella, pero que su primo era un genio a comparación de ella, siempre sobresaliendo con excelentes calificaciones.

Cuando haces un nuevo diseño se crean varios bocetos, los cuales vas descartando, y quedan algunos, a los que se llaman propuestas, estas propuestas por lo general las ve el cliente o su jefe para ver cual es la indicada o si se tiene que volver a realizar más proposiciones. En su caso no quería quedarse con ella, y tampoco creía que ella se quisiera quedar con él, tenía una buena propuesta para ella, estaría con ella todo el embarazo para no dejarla sola porque ¿a dónde iría aquella chica si ya no tenía el apoyo de nadie, y mucho menos un techo en donde vivir? Sí, estaría con ella todo ese tiempo, y después del nacimiento se separarían, le buscaría un lugar para ella y el nuevo ser, así no tendrían que vivir juntos, podría seguir siendo soltero sin tener que abandonar sus obligaciones de "padre", una buena propuesta. Se celular comenzó a sonar ¿acaso ya lo necesitaba tan rápido? Anko En otro momento le hubiese contestado para preguntarle en qué hotel se verían pero esta vez no sería así, había prometido regresar, no es que no regresara pero el estar con Anko era pasar todo el fin de semana juntos, no podría reaparecerse el lunes con Hinata diciéndole que la había dejado sola en el centro comercial para tener sexo casual con otra chica, simplemente no podría llegar con esa explicación. Las excusas no le eran fáciles, siempre llegaba tarde y su mejo excusa era que se había perdido en el sendero de la vida, y no tenía mucha mentira, pero a veces sí se perdía.

Decidió regresar con la joven, no debía ser tan duro con ella aunque lo desesperara. Estaba dentro de una boutique mirando ropa para bebés, a ella le agradó más la idea de tener un bebé que a él. Desde lejos la observó, se dice que cuando una mujer está embarazada se vuelve más atractiva, más bonita, y era cierto, lo que sus ojos veían era belleza pura, su cabello azul se veía más brilloso y sedoso que de costumbre, sus facciones parecían haberse afinado. Se encontraba parado viendo una cuna.

—Creí que regresaría más tarde

—Yo también pensé lo mismo, últimamente parece que regreso a tiempo.

—He estado pensando un poco las cosas

—No creo que fueras la única, pero este no es el lugar indicado—salieron de la tienda. Le tendió la mano para cargar las bolsas que ella llevaba

—Y qué es lo que ha pensado?

—En una propuesta que tal vez te agrade—le sonrió sin más—Pero creo que antes debemos ir a comer, por lo que vi en la mañana mi casa no contiene los alimentos suficientes.