Caminaron por unos cuantos pasillos para llegar a un pequeño restaurante dentro de la plaza. La zona comercial tenía como techo una especie de domo hecho de cancelería, lo que permitía una buena iluminación en el lugar. No era muy grande pero contaba con las tiendas suficientes para que las personas pudieran satisfacer sus necesidades. Contaba con un cine, en su mayoría tiendas de ropa y accesorios, restaurantes y zonas de juegos. En la parte central se encontraba la zona de comida, ya fuera en la primer o segunda planta. Decidieron subir las escaleras eléctricas, en la parte de arriba por lo general se encontraba más vacía, y eso necesitaban, el vacío entre ellos y el mundo para protegerse, protegerse de la noticia que ellos guardaban y los demás no sabrían hasta dentro de unos meses.

Al entrar al restaurante para que se les asignara mesa se topó con unos ojos negros y curiosos que no dejaban de observar a la pareja que entraba en aquel lugar.

—Sempai ¿qué lo trae por acá? Creí que no estaría todo el fin de semana. —recargó su mano en Kakashi dándole un pequeño empujón.

—Tenzou—su relajada postura se vio alterada por aquella presencia— ¿Qué haces aquí?

—Fue lo que le pregunté sempai—fijó su mirada en las bolsas de compras que este cargaba en una mano y en la joven que lo acompañaba.

—Pues a comer—pronto entendió su mirada—te presento a Hinata Hyuga—ambos se dieron la mano para saludarse.

—No sabía que tuviera relaciones con los Hyuga—ambos se miraron en forma de complicidad.

—Es una larga historia que no quiero contar.

—Y ¿apenas van a que se les asigne mesa? Digo, si no tienen problemas en que yo los acompañe, claro. Es mejor hacerlo en compañía ¿no creen?

—No creo que Kakashi-sensei tenga problema alguno ¿verdad?—el único ojo que era visible quería fulminarla, necesitaba decirle algo importante y ella lo invitaba, así no podrían hablar claramente

—No, no tengo problema alguno— los tres llegaron a la recepción donde pidieron un mesa para tres.

—Y qué lo trae por aquí sempai, usted no suele venir a estos lugares.

—Veníamos hacer algunas cosas—la carta no permitía que vieran lo poco de su rostro, pero aun así podía sentir su fría y pesada mirada sobre él, su sempai odiaba en ese momento su presencia.

—Si me disculpan me retiro por un momento—la joven se levantó en busca de un baño, probablemente algún olor alterara su estómago, de pronto se volvió más pálida.

—No parece que se encuentre bien.

—Se le pasará en unos meses

— ¿Meses?— quiso hacer énfasis en esa palabra ¿cómo que en meses?

—Sí, meses—bajo la carta para verse cara a cara—tengo entendido que por el tercer mes de embarazo las náuseas, vómitos y otros malestares se van—su mirada no se mantenía fija, buscaba algo—no vienen a tomar nuestra orden.

—Espere ¿la joven Hyuga está embarazada? Y… y ¿cómo lo sabes? Eso es al con lo que no se juega sempai

—Lo sé, pero así es esto —un hondo suspiro salió de su pecho y sacó de uno de sus bolsillos su libro de pasta anaranjada— solo espero que no sea de las chicas antojadizas que piden cosas asquerosas a la mitad de la madrugada.

— ¿Está hablando en serio? Tengo entendido que la familia Hyuga es muy conservadora no creo que les agrade la noticia.

—Para ser sincero no le agradó la noticia a su padre, le dijimos anoche y… no creo que sea necesario decir más.

—"le dijimos", trataré de pensar que usted no estuvo a noche diciéndole la noticia al señor Hiashi.

—Con "le dijimos" me refiero a que estuve anoche diciéndole la noticia al señor Hiashi Hyuga—se mantuvo callado por unos segundos en lo que recuperó el habla.

—Sempai… esa chica está embarazada de…

—Creo saber lo que te imaginas y sí. Dentro de unos meses ella dará a luz y yo seré el padre— la última palabra parecía escupirla, en definitiva no le gustaba el papel que tendría que desempeñar más adelante.

—Pe…pero es una niña ¡sempai! Cómo es que ustedes… ¡Es un maldito pervertido!

—Eso también lo sé—no se inmutó por las palabras de su compañero, su vista no se apartó ni un segundo de su amada lectura—si te retiras en este momento podré hablar con ella sobre una propuesta que le tengo.

—Y que será, que ustedes estén separados y nada más le dará dinero para su hijo.

—Algo así

— ¡Sempai!

—Debes de admitir que es una buena idea. Ninguno de los dos se siente atraído el uno por el otro, lo que sucedió entre nosotros fue un mero accidente y no más. Y como no sentimos nada, podemos estar separados, y como soy una buena persona le ayudaré con los gastos, pero no pienso vivir con ella, y tampoco conocer a lo que crece en su vientre—la cólera se dibujó en su rostro, no podía creer lo que escuchaba, si no estuvieran entre tanta gente probablemente lo hubiera golpeado.

— ¿Cómo puede decir tantas estupideces tan rápido? Entiendo que no quiera vivir con ella, pero ¡también es su hijo! ¿Cómo puede ser tan egoísta? No puede desentenderse así sin más, si fue muy "hombre", porque ya lo dudo, pero si tuvo los suficientes pantalones para tener sexo con ello también téngalos para hacerse cargo de su hijo

—Y lo haré, por eso le daré apoyo económico, jamás le negaré a eso—su compañero quiso decirle unas cuantas cosas más pero la joven venía hacia la mesa.

Se sentó disculpándose por haberse ido. Simplemente no entendía cómo era que una chica tan gentil había acabado con su sempai. Durante la comida compartió unas cuantas palabras con Hinata y cada vez se convencía que no sería feliz con su compañero ya amigo. Ni si quiera le habló durante toda la comida, unas cuantas palabras y nada más Una chica así merece algo mejor, no cretinos, es que ¿en donde se ven ya jovencitas tan inocentes y tranquilas en estos tiempos? ¡En ningún lado! Y fue a dar con una de las personas más estúpidas Ni si quiera su compañero estaba de acuerdo en que él fuese el padre de la criatura Espero llegue a entender que su padre es un estúpido por naturaleza y con ello un suspiro salió de su pecho.

Salieron los tres del restaurant, uno tomó otro camino mientras una pareja seguía la misma dirección por la que habían llegado. Siempre que estaban solos el silencio les hacía compañía, como si quisiera dejarles claro los diferentes que eran y el gran vacío que existía entre ellos. A ambos parecía no importarles pero se morían porque algo alterara esa quietud, los atormentaba, era peor que cualquier ruido en ese momento.

— ¿Viste algo que te gustara en la última tienda?

—Para ser sincera no presté mucha atención a la tienda, pero no me gustaron.

— ¿Por lo colores?

—Y los modelos, creí que encontraría algo más bonito.

Con pequeñas palabras intentaban callar al silencio, sacó su libro para entretener, mientras tanto ella sólo fijaba su vista en el medio que los rodeaba. Miraba a los chicos de su edad, veía como las parejas se tomaban de la mano, y lo bien que lo pasaban. En su escuela se corría el rumor que Naruto Uzumaki le pediría ser su novia. Cuando se enteró de que estaba embarazada no sólo estaba triste por lo que pensara su padre sino por lo que pensara aquel joven, ella estaba embarazada de otro, probablemente la tomaría por una chica fácil, y no le pediría que fuesen novios. Aunque nunca pensó que se lo pidiera probablemente cambiaría el concepto que tuviese de ella, cuando ella se sentía sola siempre estuvo él ahí para animarla, junto con sus amigos. Siempre fue una chica solitaria y él le abrió las puertas de su mundo, la dejó acceder en él, y ahora ella le daría una mala noticia. Le dolía tanto, siempre le había gustado, siempre pensó que nunca se fijará en ella, y ahora todo se venía abajo. Intentó no llorar mientras pensaba eso, pero aun así tuvo que pasar sus manos por sus ojos, como si una basura le entrara en ellos, era inevitable no llorar ¿quién no ha sentido en carne viva el sufrimiento por el amor no correspondido? Tus ojos se cristalizan en un instante, tu garganta parece cerrarse al contener el llanto, sientes que te caes en pedazos, un vacío nace desde lo más profundo, tus pensamientos en lugar de ser alegres se tornan tristes, y sin darte cuenta lloras sin cesar, tus lágrimas recorren tus mejillas, quieres contenerlas pero te es imposible.

La miró que le sucedía, una pelea interna por derrumbarse y seguir con la cabeza en alto era lo que estaba presenciando. Por unos segundo prestó su atención en ella, el verla así sólo la hacía despreciarla más ¿Cuántas personas han estado en peores situaciones y no se han permitido derrumbarse?Muchas, y esta niña consentida sólo llora sin cesar volvió a retomar su lectura.

Cuando llegaron a su departamento decidió no decirle su propuesta, ya bastantes parecía tener como para agregarle otros. Reacomodó su closet para meter la ropa de ambos, terminada aquella acción cada quien se dedicó hacer sus cosas. En su restirador prosiguió con su proyecto, ella leía libros y redactaba su ensayo de la escuela. Un denso silencio los cubrió.

Su trabajo no le quedaba tan lejos, un autobús lo dejaba frente a la puerta. Pertenecía al departamento de diseño, se encontraban otros cinco chicos con él. Todos pensaban y daban sus ideas para los nuevos trabajos, por lo general los que estaban a cargo eran él y su compañero Yamato, al que seguía llamando Tenzou. La puntualidad no era una de sus cualidades, siempre llegaba tarde, a todos lados, pero sus trabajos los entregaba a tiempo. Cuando llegaba un café un café lo espera en su área de trabajo. Pero esa mañana no fue así, encontró su área despejada.

—Hola Tenzou—lo saludó como todos los días

—Hola sempai—estaba sentado frente a su computadora sin si quiera mirarlo

— ¿Hoy no encontraste café?

—Sí, pero no se lo quise comprar

— ¿Estás molesto por lo de la chica Hyuga?—se paró y cerró la puerta

—Sí, se me hace injusto que usted sea tan frío con ella. Es una niña y te comportas como un estúpido con ella Kakashi, como si fuera poca cosa, es una persona y siente, ¿qué no lo notas?—sacó su libro mientras su compañero hablaba—Préstame atención que esto es serio.

—Lo hago—cambió una de las hojas sin mirarlo, el enojo comenzaba a surgir pero no debía perder los estribos, se lo dijo durante todo el tiempo que espero a que llegara su sempai.

—Es a lo que me refiero, se comporta como si nada le importara, aun cuando el asunto sea importante, como esa propuesta para la chica, no había escuchado algo tanto tonto y absurdo

—Si te preocupas por ello no se lo dije—sintió un alivió, no su sempai no era tan malo, parecía tener conciencia. De golpe cerró su libro— Nunca vi a un Hyuga comportarse así, simple llora y es tan gentil y amable ¡Me desespera! Las chicas que son delicadas y bobas nunca me han agradado y ahora vive una conmigo. No sé qué le pase por su mente pero espero que pronto reaccione, todo el fin de semana se la pasó con sus ojos rojos de tanto llorar. Fue por eso que no se lo dije, probablemente, estaría inundada mi casa de tantas lágrimas inútiles. — La sangre subió a su cabeza de golpe, y con un simple movimiento le arrebató su libro— ¿Qué haces?— estaba alterado, nadie podía tocar su libro sin su permiso, NADIE.

—Quitándole lo que al parecer más quiere—se levantó de su asiento—y es mejor que se siente o este libro desaparecerá—caminó hasta la trituradora—porque sería una lástima que este libro terminará entre esas cuchillas. —Palideció—Parece que está entendiendo sempai. Bien ahora escuche, eres un idiota de primera, segundo no puedes juzgarla sin saber los problemas que tiene o ha tenido, tercero no tienes ningún derecho a expresarte así de ella, porque el que metió la pata fuiste tú ¿no crees que ya estas grande para saber lo que es lo correcto? ¡Así que no te quejes! —Mantenía los puños cerrados, quería golpearle la cara y quitarle su libro— y no me mires así, ahora si quieres de vuelta tu porno tendrás que hacer lo siguiente.

— ¿Poniéndome condiciones? —su voz era burlona—Tenzou me sorprendes.

—Mi nombre es Yamato, ahora será mejor que acate los que le voy a decir…

— ¿En serio?— en un segundo ambos hombres se encontraban en el suelo, el libró salió volando en el acto cayendo a los pies de una persona al que llaman "jefe". Se mantuvieron quietos cuando notaron la presencia de aquel hombre.

— ¿De qué me sirve que sean los mejores diseñadores que tengo si se comportan como unos niños?—tomó el libro entre sus manos. Rápidamente se levantaron para obtenerlo—Por lo visto la pelea es por este objeto, exijo una explicación para saber a quién se lo devuelvo.

—Es mío, Tenzou es un idiota que me ha provocado señor

—Sí se lo quité porque si él no tiene ese libro se puede manipular como uno quiera, por ejemplo si usted se queda el libro le puede decir que no se lo dará hasta que Kakashi prometa llegar temprano al trabajo, y verá que lo cumple—una mirada amenazadora le fue lanzada mientras su jefe observaba con duda al libro

— ¿Por qué dices eso?

—Porque es cierto. No tengo por qué mentirle, yo no le digo que llegué tarde porque le ayudé a una viejecita a cruzar la calle o porque me perdí en el camino de la vida

—Realmente tentador…

—Lo que dice Tenzou es una tontería…

—Calla Hatake, muero por saber si lo que dice Yamato es cierto—le dejó en las manos el libro—Serás el guardián de ese libro, y si quieres recuperar el libro será mejor que llegues temprano— se fue muy serio de aquel lugar pero en cuanto salió una sonrisa se dibujó en su rostro, esperaba con ansias la mañana del día siguiente para ver si lo que decía Yamato era cierto.

—Y ahora que estamos solos será mejor que escuches sempai—lo miró con aire triunfal

—Pagarás por esto Tenzou

Una chica de cabello rosado la abrazaba, todo el fin de semana hizo el esfuerzo por no soltarse a llorar, unas cuantas lágrimas se le habían salido pero lo había conseguido. Y ahora frente a su amiga se derrumbó, le contó todo lo que había sucedido, el resultado que había dado positivo.

—Calma Hinata, todo estará bien no creo que el padre de tu hijo sea tan malo, por lo que me cuentas es un estúpido pero no una mala persona—aquellas palabras eran para consolarla pero en realidad quería buscarlo y golpearlo hasta que perdiera la conciencia y suplicara perdón.

—Me hace sentir más sola de lo que ya me siento Sakura-chan, es una persona muy rara de repente habla y de la nada se calla y me ignora otra vez

—Los hombres son estúpidos por naturaleza Hinata-chan no te preocupes—aquellas palabras se acompañaron de una cálida sonrisa—Ahora debes cuidarte por tu bebé—la tomó de los brazos y la levantó—Así que ¡vayamos a la cafetería y comprémoslo todo! Ese niño debe estar Sano

—Pero yo no tengo hambre...

— ¿No? Está bien—parecía estar realmente emocionada—Y ¿cuánto tiempo tienes?

—Una de las pruebas decía que un mes y medio

—Porque no vas esta semana hacerte una ecografía, no siempre son muy precisas esas pruebas

—Lo pensé, pero no sé qué día ir

— ¿Porque no le pides al padre del niño que te acompañe?

—No creo que le interese

—Es un idiota—cruzó los brazos y soltó un bufido—Y ahora cómo te irás, Sasuke nos puede llevar

—No es necesario Sakura-chan, gracias. Sé cómo llegar a la casa.

—Entonces te acompañaré hasta allá. No puedo permitir que te vayas sola

—Pero y Sasuke-kun…

—Le enviaré un mensaje y listo—de pronto recordó a una persona importante mientras caminaban a la parada del autobús—y… ¿le dirás esto a Naruto? Porque dentro de poco tu vientre se abultará y no podrás mentirle— ella le había dicho que Naruto se sentía atraído por ella y que probablemente le pediría ser su novia

—Se lo diré, pero hasta su momento, aun no sé cómo decírselo—mientras caminaban Sakura envió un mensaje a su novio para que se fuera con su amigo Naruto. Hinata se impresionó al verlo sentado en la parada de los autobuses con Sasuke y Naruto a su alrededor ¿qué hacía él ahí? Su amiga lo notó ¿acaso también conocía su sensei?

—Sakura-chan! Mira quién está aquí

—Hola Kakashi-sensei, ¿qué lo trae por aquí? Siempre supe que nos extrañaba.

—Hola Sakura, y no vine porque los extrañe, nunca tuve alumnos más desastrosos que ustedes tres. Y empezando por Naruto y por ti Sakura.

—Pero yo soy bien portado ¡dattebayo!—levantó una ceja al escucharlo.

—Pero no nos ha dicho que hace aquí sensei—fijó su mirada en Hinata, y levantó los hombros.

—Vine a recoger a Hinata—el joven Uchiha no deja de mirarlo, cómo si supiera que escondía un gran secreto

— ¿A Hinata-chan?—pasó su brazo por detrás de la espalda de la chica— ¡Ya sé! Por las clases de dibujo ¿verdad?

—Sí Naruto-kun, por las clases—respondió antes que él y su amiga solo la miró confundida.

—Si nos permiten nosotros dos pasamos a retirarnos—se levantó de su asiento mientras le hacía una seña con su cabeza para que caminara.

—Yo traigo coche, así que los llevaré—en un tono frío habló el joven Uchiha.

—No es necesario Sasuke-kun, gracias.

—No les pregunté—les dio la espalda mientras se llevaba a su amigo1regresamos en unos minutos en lo que voy por él.

—No sabía que le daba clases de dibujo sensei—miró con reproche con su amiga, no le había platicado sobre esas clases, aparte se supone que ella regresaba al apartamento con el padre de su hijo.

—Desde hace como tres meses—un viento frío se hizo presente, Hinata cruzó sus brazos para mantener su calor, al ver su reacción con el clima se quitó la chaqueta que llevaba puesta y se la colocó con cuidado. Y de pronto la mente de Sakura se iluminó, cerró sus puños y con un dedo lo señaló

— ¡Usted!

—Yo.

— ¡Usted es un maldito depravado pervertido! Siempre supe que esos libros eran por algo ¿cómo pudo?

—Sakura-chan tranquilízate.

—Pe…pero ¿cómo me pides eso? Después de lo que me contaste y ¿quieres que me tranquilice?—lo barrió con la mirada

—Antes me mirabas con mayor cariño—tomó por lo hombros a Hinata—Ahora nosotros nos retiramos—una mano lo detuvo, siempre supo que la chica tenía bastante fuerza pero ahora sentía que el brazo se lo partiría en dos.

— ¡SENSEI!—una aura maligna salía de su ser, Hinata y Kakashi se encogieron al verla así— ¡Es un pervertido e idiota! Si usted le hace algo A Hinata o la hace sentir mal, haré que lo pague ¿entiende?

—Lo entiendo Sakura—un sudor frío le recorría la espalda mientras agitaba sus manos para tranquilizarla—Ahora es mejor que nosotros nos vayamos—tomó a Hinata para que subieran al taxi. Después de unos coches su novio llegó con su amigo.

—Y ¿Hinata-chan?

—Se tuvo que ir antes Naruto, llevaban prisa

—Yo los quería acompañar, quería preguntarle al sensei que cosas de dibujo le hacían falta a Hinata para comprárselas

— ¿Comprárselas?

—Sí, ya tengo todo planeado para pedirle que sea mi novia

Cuando llegaron al departamento, él sacó unos platos del horno de microondas y los colocó en la mesa para ambos comieran.

— ¿Por qué lo hace?

—Empezamos con el pie izquierdo, así que es una forma de enmendarlo—colocó los vasos y servilletas—La cocina no es lo mío así que compré comida, no te molesta eso ¿verdad?

—No, no tengo problema—se quitó su bolso donde llevaba sus libretas, la colocó en el respaldo de la silla para sentarse.

—Un compañero me dijo que el hospital privado de Konoha es bueno, así que llamé para agendar una cita pero mejor quise preguntarte que día podías, no sé tus horarios—se mantuvo sin habla por un momento, se comportaba muy diferente a como había sido en la mañana y todo el fin de semana que la pasaron juntos.

—Y…yo creo que será mejor el sábado, tengo una semana muy apretada.

—El sábado será—bajó su cubre bocas para poder comer, ella tomó los cubiertos pero sintió como el olor de la comida la mareaba.

— ¿Te sientes bien?

—S…sí, es solo un mareo, nada más—con ello prosiguieron con su comida, charlaron más de lo normal, le preguntó cómo había sido su día, le preguntó por ella. Su propuesta había sido rechazada aun cuando la chica ni si quiera se había enterado, y por ello tuvo que aceptar otra que no le agradaba pero que tenía que acatar para que su preciado libro no fuera mutilado, recordó las palabras de su compañero "Y si me entero que la joven no la está pasando bien Hatake, te haré llegar las hojas de tu preciado libro hechas tiras", tenía que comportarse como de lugar.