Los colores en nuestro mundo siempre han tenido gran importancia, les damos un significado para poder utilizarlos de manera correcta, aunque lo correcto puede ser meramente subjetivo. Me he preguntado ¿por qué el cielo debe ser siempre azul así como las manzanas deben ser rojas y los girasoles amarillos? Las personas suelen responder que debe ser así por la mera y sencilla razón de que así es nuestro mundo, algo que me parece absurdo ¿por qué? Muy fácil, porque cada persona percibe de manera diferente su alrededor, y por ello podemos hacer un dibujo donde el cielo sea morado, donde los girasoles sean moteados, que las manzanas se tornen de rayas multicolores y que los sentimientos puedan ser expresados a través de otro color que no sea el que los distingue. Por ejemplo si alguien dice de qué color es el odio dirán rojo, pero el odio no siempre suele ser rojo pero también el odio se puede tornar azul, tal vez sea complejo pero no lo es. El rojo al ser un color cálido suele usarse para llamar la atención, significa agresión, peligro, sangre y amor, mientras que su hermano primario el azul pertenece a los colores fríos y suele representar la paz, sabiduría, quietud, el cielo, y por estas cualidades se le atribuye la confianza y seguridad. Con esto muchos creerán que el azul no puede representar el odio, peor es mentira, el azul entre más claro más confianza te dará pero entre más oscuro más frío se vuelve como el corazón de aquella persona que siente antipatía por alguien.

Ya que nuestra sociedad nos dice cómo debemos comportarnos y como debemos ver el mundo, una forma de escapar de ello son las diversas artes que nos rodean, las pinturas de Dalí, Picasso, entre otros alterando la realidad de diversas formas, pero siempre con un sustento, claro está. Sus grandes artes antes de ser expuestas al espectador siempre comienzan con algo tan sencillo llamado dibujo, un dibujo llamado boceto, que consta de líneas y puntos, que se llenan de vida y crean las más grandes artes. Para aquellos que practican cualquier tipo de arte entenderán a lo que me refiero cuando digo que te llaman, te hablan los objetos, aquel que toca el piano sus dedos se vuelven uno con el instrumento, el que escribe la tinta y el papel le susurran desde kilómetros para que plasme lo que piensa, igual que el que dibuja, el papel no le susurra, le grita, le pide que plasme su mundo o cualquier otro, los instrumentos se deslizan por el papel con suavidad para no dañarlo, las primeras líneas aun cuando sean estáticas comienzan a darte contraste, lo que te lleva al volumen, y si le añades el pigmento la magia se aprecia.

Siempre tuvo esa comunicación con los objetos, con todo aquello que pudiera crear imágenes, carboncillo, acrílicos, acuarelas, plumas, líquidos de frutas, o panes, todo sirve para plasmar lo que piensas, aunque suene ridículo, dibujar con un bolillo es posible. La materia que impartía era dibujo experimental, el dibujo es más libre, puede plasmarse con un solo punto. La mayoría de los ilustradores buscan plasmar sus emociones aun cuando no lo deseen, porque un dibujo vacío no es nada.

A sus 35 años aun no lograba dar vida a sus trabajos como él tanto lo deseaba, el único momento donde creyó alcanzar ese potencial fue en su juventud, cuando se vio rodeado de dos personas muy importantes, pero que por azares del destino perdió en un accidente, y a la muerte de esos dos el vacío regresó en él y sus anhelados dibujos.

Se había dicho así mismo que no buscaría la vida en sus trazos, alguna vez escuchó que cuando menos buscas las cosas ellas aparecen ante ti, tenía la esperanza de que algún día el vacío se llenara otra vez, y así hacer los trabajos más sublimes que el pudiera apreciar. Pero aunque se decía que ya no buscaría una pequeña parte le recriminaba en las noches que sus trabajos eran incompletos, como él. Tal vez algún día su máximo sueño pueda cumplirse, pero por ahora no podía pensar en ello, ahora tenía un compromiso más grande, debía ser padre primero antes de seguir con aquella vida.

Como cualquier hospital las paredes eran blancas, sabía que el blanco incitaba a la paz, pero no lograba tenerla. La calidad del hospital, la sala de espera eran diferentes a otras clínicas, los sillones bastante cómodos y modernos para ser un hospital. Se mantenía callado, aun resentía los desvelos de la corta semana, el sueño lo invadía aun cuando su corazón se aceleraba desbocadamente, aunque no quisiera se encontraba nervioso, el lugar en el que se encontraba no era de su agrado valiosas personas perdieron la vida en zonas muy parecidas, los recuerdos venían demasiado rápido, si no fuera por su gran habilidad para disimular sus sentimientos probablemente se vería como una persona bastante desgraciada. Entró detrás de ella al consultorio, los latidos de su corazón le taladraban los oídos, no escuchó lo que el doctor les decía, cuando se dio cuenta la joven estaba en una cama con una extraña gelatina sobre su plano vientre. Por un momento el ruido provocado por su interior cesó, un extraño sonido le llamó su atención, los temerosos y fríos recuerdos desaparecieron poco a poco, aquel pequeño sonido cobró vida, y sin darse cuenta tomó la mano de aquella joven y la apretó, un pequeño corazón latía tan desbocado como el suyo. Cerró sus ojos para tener solo ese sonido en su mente, era un mejor disipador de los recuerdos que el propio alcohol, las mujeres, la música, sus perros, el dibujo… era mejor que todo eso junto.

—Parece que todo va bien—su mano se posó en una pantalla que se encontraba frente a ellos—si aún no logran verlo es este pequeño punto—sus ojos aperlados estaban abiertos de par en par.

—Y ¿cuantos meses tiene? —disimuladamente soltó a la joven, no quería tener contacto físico con ella.

—Su corazón late así que debe tener entr semanas aproximadamente. De todos modos mandaré a que le hagan estudios de sangre para verificar el tiempo, y si gustan el sexo—Kakashi frunció el ceño, recordó a una joven de cabello castaño y bata blanca exponiéndole el tema del embarazo, ella le había dicho que debía pasar más tiempo para saber la sexualidad de un bebé, pero claro la tecnología avanza. Ambos guardaron silencio y se miraron esperando una respuesta mutua—Bueno yo los dejo por un momento, sirve que piensan si quieren saber el sexo.

—Gracias—se sentó en una silla que se encontraba cerca.

— ¿Desea saber el sexo ahora?

—Pues… no me interesa mucho por el momento—sus miradas solo se posaban en aquella pantalla—Ya encontré un lugar más grande para nosotros y los perros.

— ¿En serio?

—Sí, solo que tendremos que esperar un poco, si no te molesta podemos estar un poco más en mi departamento porque lo están arreglando por el momento

—Yo no tengo problema con ello—al obtener su respuesta asintió con la cabeza, el teléfono de la joven Hyuga sonó.

—Bueno…Na...Naruto—su mano se posó en sus labios y escuchó a la persona que estaba del otro lado del teléfono—es que por el momento no puedo Naruto-kun, estoy un poco ocupada, tal vez mañana…no lo sé… es que debo estudiar para el examen…pero…está bien Naruto-kun, yo te mando un mensaje—colgó la llamada y el nervio en su rostro se pudo notar.

—Por lo visto mi exalumno te perturba demasiado.

—Eh...n...no… es solo que…

—No tienes que darme explicaciones, recuerda tú y yo no somos nada, solo somos dos personas con algo en común y ya—en ese momento el doctor regresó con unas hojas en la mano.

—Bien, entonces ¿querrán saber el sexo del bebe? Para hacer la solicitud de una vez.

—Preferimos esperar hasta el final, podemos vivir con la duda.

—Está bien, pocos son los que quieren verlo como una sorpresa después de los 9 meses, pero en fin—mientras tanto escribía en una receta—los resultados de sangre estarán en un par de horas, y nosotros nos veremos dentro de una mes para ver al avance, y esto es para usted—le tendió una hoja a Hinata—por sus semblantes no han tenido buenas noches con las náuseas y antojos, así que debes procurar comer sanamente, claro no tanto para que no subas tanto de peso—Kakashi no pudo evitar un enorme sonrojo, durante aquella semana Hinata había tenido bastantes mareos y con ello vómitos a los que él la acompañó, su pálido semblante y sus grandes ojeras se acompañaban con algunos estremecimientos, parecía que perdía peso ¿qué no se supone que debe ganar y no perder peso?. El sueño se hacía pesado en ella, justo esa semana le tenían que dejar bastante tarea para que ella se desvelara, recordó el verla sentada sobre la silla y su cabeza sobre la mesa, la cargó para llevarla a la cama, mientras él revisaba su trabajo y corregía algunas cosas, cuando ella despertó su trabajo estaba listo, y aunque ella no lo sabía él había cursado la misma carrea años atrás, que a diferencia de ella, él la había abandonado por algo mejor. Trataba de no involucrarse con ella pero terminaba haciéndolo, casi al terminar la semana mientras viajaban en el bus se había quedado dormida sobre su hombro, quería despertarla y quitársela de encima le era bastante incómodo, pero sabía que ella debía descansar, no le quedó de otra más que pasar su brazo por su espalda y recargarla sobre sí, para que estuviera más cómoda—en la farmacia del hospital podrán pedir el ácido fólico.

—Sí, gracias.

—Ahora los acompaño a la puerta mientras atiendo a otras personas—salieron y sus ojos se toparon con una pareja de unos 26 años, que emocionados se veían, deseaba que Hinata tuviera un presente así, pero no podía dárselo.

—Hay una cafetería en la parte de abajo, tendremos que esperar así que, puedes tomar algo mientras yo voy a la farmacia—le señaló la receta que llevaba en sus manos.

—S…sí—le extendió la receta mientras caminaban para la cafetería, era pequeña pero agradable a la vista.

—Me puedes pedir un café en lo que regreso, y toma para que pagues.

—Ya le he dicho que no es necesario que me de dinero.

—Sería descortés de mi parte que yo no pagara, tómalo, en unos minutos vuelvo—dio media vuelta mientras se perdía poco a poco. —Me da un café cargado sin azúcar y un sándwich por favor.

—En seguida se lo llevamos a la mesa señorita.

—Gracias—se sentó en una apartada mesa, que la tomase de la mano la había confundido, durante su poco tiempo con él se mostraba amable pero distante, y cuando el corazón de su hijo latió sintió un fuerte apretón, jamás había visto que el prestara tanta atención hacia algo, solo con su libro y sus perros, mientras no. A ella también le había impresionado aquel sonido pero no tanto como a él, pareciera que la vida de un nuevo ser lo alteraba demasiado emocionalmente. Un joven más grande que ella le llevó su pedido tomó el emparedado para tomar bocado, le costaba trabajo pero debía hacerlo los desvelos por la escuela y los vómitos la estaban debilitando.

—Creí que ya lo habrías acabado cuando volviera.

—Es difícil…

—Me imagino—movió su café en círculos mientras bajaba su cubre bocas, no le gustaba mostrar su rostro pero si vivirían juntos por un tiempo que más daba mostrarlo—dice que es una píldora cada 12 horas—Hinata hizo una leve sonrisa mientras sacaba una botella de agua de su bolso para tomar la píldora, no podía evitar sonreír, nunca le decía directamente que hiciera las cosas solo las comentaba ¿sería así siempre con todos?

No le había visto su libro desde el fin de semana pasado y con eso su mirada se posaba en cualquier cosa que pudiera distraerlo, pero en un hospital le era imposible, lo martirizaba aquel lugar, sacó de su mochila un pequeña libreta y una pluma y con ello comenzó hacer un pequeño bosquejo para calentar su mano. Debían hacer ilustraciones para un cuento infantil, así que rápidamente hizo algunos personajes que terminaron siendo rayados, no eran lo que él esperaba, frunció el ceño, pocas veces le ocurría que no pudiese dibujar lo que él pensaba, y en ese momento le sucedía.

—Y si intenta hacerlo un poco más simple en el trazo.

— ¿Simple?

—Sí, por los dibujos que he visto trata de hacer ilustración infantil, lo que he visto a veces es que los trazos son muy simples, y el color no tiene degradado si es plano.

—Es plasta, pero no me gusta que las ilustraciones sean simples, prefiero que sean un poco más detalladas. Por ejemplo… Benjamín Lacombe, es un ilustrador francés, sus trabajos son más laboriosos y llegan a impresionar al niño, lo cual hace que pidan el libro tanto por su contenido como por las imágenes.

—Creo que no lo conozco—no le gustaba usar las tecnologías pero hacía uso de ellas para descubrir que nuevas imágenes eran creadas.

—Este es uno de sus trabajos—le puso su teléfono frente a ella—ilustró el libro Cuentos macabros son algunos cuentos de Edgar Allan Poe, y como podrás ver es una buena técnica, tiene esa oscuridad mística de los trabajos de Poe.

—Muy bueno, para tenerlo con los libros clásicos—su teléfono sonó por lo que tuvo que retirárselo, junto sus cejas mientras aceptaba la llamada.

—Hatake reportándose…lo siento pero estoy ocupado…es mi día de descanso que lo haga Tenzou…No puedo llegar antes, estoy ocupado, si llego será como en cuatro horas, me encuentro algo retirado…entonces que comience a trabajar él, yo le enviaré un avance…lo tendrás a esa hora—colgó aun cuando se escuchaba que seguían hablando, guardo el teléfono en su mochila y sacó su computadora.

—Si le asignaron trabajo debería ir.

—No me dan ganas de ir a trabajar en sábado.

—Yo puedo esperar sola.

—Mmm… no lo creo—tecleaba la clave de su computadora mientras una mano la tenía en su bolsillo—es algo sumamente rápido.

—Una pregunta—levantó la vista para poder verla— ¿el diseño es así de fácil?

—No, de hecho es muy complejo y complicado, estudiar derecho es más fácil que diseñar, pero este trabajo más que fácil es rápido, yo hago una parte y Tenzou se encarga de lo demás, cuando yo llego solo reviso, podría decirse que soy superior a él.

—Y por qué es tan complicado.

—Es más fácil encontrar la aguja en un pajar que decir porque es tan difícil diseñar—abrió su programa Illustrator y le enseñaba su pantalla—este trabajo sencillo por ejemplo, debes saber de composición tipográfica de eso se encarga Tenzou y la ilustración la hice yo, probablemente la composición es más difícil que lo que yo hago pero ambos debemos revisar que nuestro trabajo se vea como una unidad y no fragmentada—cliqueó la pestaña de archivo para crear un nuevo documento—a nosotros solo nos dan la información que deseen que publiquemos nosotros nos encargamos de que sea legible, y que los colores vayan de acuerdo a lo que se quiere ofrecer, el color es algo muy difícil, si no sabes cómo usarlos pueden dar un mensaje incorrecto.

—Porque no lo hace en Photoshop?

—Porque no sirve, Photoshop te hace pixeles, Illustrator vectores lo que ayuda a que la as imágenes se vean bien aun cuando se escalen demasiado—sacó líneas guías, después sus vectores, luego las tipografías, sus ojos tenían ojeras, le escocían los ojos pero amaba estar frente a la computadora y comenzar a trabajar, y más si un café lo esperaba. — ¿Podemos ver si ya están los resultados?

—Claro.

Siete semanas, unas últimas indicaciones les recomendó el doctor, con ello partieron a diferentes lugares, como si en realidad fueran un par de desconocidos. Sus pálidas manos se encontraban sudorosas, el joven rubio le había propuesto que se vieran en cuanto se desocuparan, le había puesto una barrera, cada que intentaba estar cerca de ella se alejaba, le apenaba que Naruto se enterara de la noticia que le ocultaba. Sacó su teléfono para enviarle un mensaje, había acordado de hacerlo, por alguna extraña razón la había citado cuanto antes en la plaza de la ciudad.

Como cualquier fin se semana las plazas se ven llenas de los jóvenes que quieren pasar un buen rato en compañía o solos, cuando llegó el rubio la esperaba afuera del cine, la tomó de la mano, y un gran sonrojo se asomó en sus mejillas, pronto lo llevó a las taquillas para ver una película, no era lo más romántico del mundo, pero ambos eran felices, felices por restar juntos de saber que podrían darse la mano, en cambio en otra parte de la ciudad dos amantes entraban a un hotel listos para satisfacer sus necesidades.

—Así que ahora soy tu jefe, suena interesante.

—fue una buena excusa, debes admitirlo.

—Hay mejores—dejó su bolso sobre la silla mientras que con un salto llegó a la cama y movía las piernas de arriba hacia abajo—podemos crear unas ¿no crees?—una risa pícara salía de sus labios mientras se quitaba sus zapatos.

—Si no fuera por ti no daría las mejores excusas por las cuales llego tarde al trabajo—se acercó a ella para poder besarla pero lo alejó con su brazo.

—Aun no, recuerda que estoy enfadada contigo, acordamos vernos esta semana y cancelaste.

—Y te expliqué el por qué.

—Eres más pervertido de lo que creí—recostó su cuerpo sobre la cama mientras se estiraba para poder relajar sus músculos, sus fríos ojos castaños se posaron sobre él—supongo que después ya no querrás verme.

— ¿Por qué querría dejar de tener el mejor sexo del mundo?

—Ya lo hiciste antes con la chica Hyuga—soltó un hondo suspiro—ustedes los hombres cambian con la palabra "hijo", y por tu forma de ser probablemente me dejarás, y te quedarás con ella.

—Yo no quiero hijos, creí que te había quedado claro, solo la apoyaré durante el embarazo y después me desaparezco de su vida.

—Si fueras otra persona lo creería, pero eres tú, así que… probablemente te quedes con ella.

— ¿Estas celosa?

—Furiosa —se acercó tanto a ella que aunque quiso alejarlo no pudo.

—En cuanto este problema de 9 meses termine oficialmente seres novios.

— ¿Quién dice que quiero ser tu novia?

—Esos bellos ojos de diosa.

—Y es por eso que no me gustas como novio.

—Solo falta hacerlo oficial pero somos pareja desde hace tiempo Anko, debes de admitirlo.

—Somos una "pareja sexual", ese fue nuestro acuerdo hace tres años, cada quien tenía una pareja pero al final tú y yo solo compartiríamos el sexo.

—Anko no has tenido una pareja desde hace tres años.

—Eso crees tú—frunció el ceño y la miró con bastante reproche—aunque me mires así.

—Eso me ofende, yo creyendo que me eras fiel.

—Con lo de la chica Hyuga estamos a mano—dejó su chaqueta sobre la cama mientras se dirigía al baño— ¿No piensas acompañarme?—bajó su cubre boca para besar su cuello.

—Si me permites ayudarte con la ropa, supongo que deseas bañarte cuanto antes.

—La verdad no, pero por lo visto tú si—levantó sus pálidos cabellos pasando su mano por una profunda cicatriz en el ojo—aun no me has dicho como es que perdiste la vista en ese ojo.

—Es una larga historia que no tengo muchas ganas de contar. Tengo ganas de pensar en otra historia contigo en un hotel, una bañera con espuma… si hago un dibujo de esto no estaría mal—Anko lo llevó hasta la bañera como lo habían hecho desde hacía tres años atrás.

—Fue muy entretenida la película no crees Hinata-chan

—Si bastante

—Te molesta si me esperas en la puerta de la plaza es que debo ir a comprar unas cosas, es rápido.

—no tengo problema Naruto-kun

—entonces ahorita te veo dattebayo!—La joven Hyuga caminó en dirección a la salida, era una magnífica noche, al salir un joven le dio una rosa mientras le dijo que se dirigiera a otro punto donde la esperaban, su corazón palpitó bruscamente mientras su cuerpo se había quedado petrificado, caminó cuando el chico le dijo que una gran sorpresa le esperaba, a tres calles se encontraba un parque llevaba doce rosas, en el centro del parque de Konoha estaban unos chicos tocando una guitarra mientras cantaban Fly me to the moon.

—Hola Hinata-chan

—Na…Naruto-kun que es todo esto

—Un regalo para ti—le regaló la última rosa—quiero pedirte que seas mi novia Hinata-chan, quiero pasar todo el tiempo que me queda de vida a tu lado, eso es lo que quiero—encerró sus manos con las suyas y al acercarse al oído le susurro palabras que la hicieron llorar de emoción—In other words I love you—lo abrazó fuertemente mientras lloraba sobre su espalda, era la mejor noticia del mundo para ella

—Acepto Naruto-kun—la besó en los labios por unos segundo que para ellos fueron minutos, la tomó por la espalda mientras le daba vueltas

—¡Soy la persona más feliz del mundo Hinata-chan! Después tendremos una gran familia con 50 hijos—y como si un balde agua fría le hubieran dejado caer reparó en la noticia que no sabía su ahora novio, su cara de felicidad pasó a la de preocupación—Bueno no serán 50, son muchos

—Naruto-kun yo debo decirte algo importante

—Claro mi novia Hinata ¡Dattebayo! Se escucha genial—sintió como su corazón se encogió

—Naruto… yo…—la cara del rubio también se puso seria al ver a su novia así

— ¿Qué pasa Hinata-chan?

—Yo…—de sus ojos brotaron lágrimas nuevamente pero ahora tornaban de un color rosa un gris—estoy embarazada—el rubio se quedó sin habla al escucharla—debí decírtelo antes, pero no sabía cómo, perdón Naruto-kun—comenzó a dar pasos hacia atrás y de pronto corrió sin cesar, el joven rubio se quedó paralizado, no fue tras ella hasta que cayó en cuenta que se había ido pero no pudo encontrarla, no logró alcanzarla.

—Apaga tu maldito teléfono Hatake, quiero pasar una buena noche

—Ya voy—al tomar su teléfono le sorprendió el nombre del contacto en la pantalla, sin más respondió—Bueno…con más calma que no te entiendo…si ya me lo dijiste, deja yo le marco, yo te ayudo a buscarla, no sabes hacia qué dirección se fue, ok. Te veo en media hora ahí—metió su teléfono en sus pantalones mientras se vestía con rapidez

— ¿Qué haces?

—Lo siento debo irme, juro recompensar esto—con furia se paró frente la puerta, con los brazos cruzados.

—Ni creas que podrás salir de aquí Kakashi Hatake, me cancelaste en la semana y ahora te vas así sin más.

—Al parecer Hinata desapareció.

—¿Y? muchas jovencitas hacen eso y dos horas después regresan a casa.

—Lo siento Anko pero no todos esas jovencitas están embarazadas.

—Tienes razón, supongo que no todas esperan un hijo tuyo.

—Anko—abrió la puerta con brusquedad

—Ahora vete—con su desnudo cuerpo se fue a la cama para vestirse—¿Qué esperas? Vete—la besó en los labios y en la frente

—Lo lamento Anko—acto seguido salió disparado por la puerta, no tenía ni la más remota idea de dónde buscarla solo habían estado conviviendo durante una semana, en un tiempo tan corto no logras conocer a las personas en donde te pudiste haber metido llamó a su teléfono pero nunca respondió.