Dentro del mundo del diseño hay muchas cosas importantes, demasiadas para contarse, pero una de las más importantes es la tipografía. No importa que seas un ilustrador, fotógrafo o animador porque antes de ser eso eres un diseñador y como tal debes aprender usar la tipografía. Y como en todos lados siempre existirá una favorita dentro del mundo tipográfico, y es la tan amada Helvética.
Cuando ingresó a la escuela de diseño se topó varios maestros que adoraban esa tipografía, y no podía entender por qué hasta que tuvo la oportunidad de jugar con la tipografía. Y le sirvió para darse cuenta que no le gustaba Helvética ¿por qué? Por ser demasiado "perfecta". Debía de admitir que se adaptaba muy fácilmente a los trabajos y que era muy utilizada por lo mismo, "¿cuantas veces han pasado ante ella y no la han visto? Helvética se encuentra en diferentes partes, como Toyota, Motorola, Energizer, 3M, America Airlines, Panasonic, Samsung…" Fueron las palabras de su maestro, sí Helvética estaba en todos lados y no podía creer que se hiciera un documental sobre ella, sí que le había sorprendido.
Movió la cabeza y sonrió al recordar un piropo que dijo una vez Tenzou "Cuando encuentre a la chica ideal estoy seguro que podré decirle: eres más perfecta que Helvética. Caerá ante mis pies ¿no cree sempai?" Su compañero era en algunas ocasiones ocurrente y romántico, pero es que no podía existir alguien más perfecto que Helvética… Mentía para sí mismo porque para él si existió una chica tan perfecta pero ya no se encontraba en su mundo.
—Kakashi-sensei que bueno que llega—Sakura se encontraba desesperada alado de su novio y con un Naruto un tanto alterado—por favor ayúdenos a encontrar a Hinata-chan.
—Lo haré—miró de reojo a Naruto—Pero antes díganme porque desapareció, no creo que se haya ido muy lejos—una parte de él lo deseaba pero la otra le decía que pensar en ello era demasiado perverso hasta para él.
—Le dije a Hina-chan que fuera mi novia—su mirada se veía ensombrecida—pero desapareció al decirme que ella estaba embarazada—se quedó helado al escuchar a su alumno, ahora entendía todo. El rubio miró a los alrededores—Siempre creí que yo le gustaba…
—Yo creo que le sigues gustando—respondió antes que todos, si le había pedido que fueran pareja y eso haría feliz a la chica no podía negárselo—Pero ahora necesitamos encontrarla Naruto—Miró a los tres de uno en uno—Ustedes la conocen mejor que yo, deben saber en dónde se encuentra.
—Ya la hemos buscado en los lugares que podría estar pero no la hemos encontrado y el teléfono…
—No lo contesta…—les dio la espalda mientras trataba de pensar en algo, pensar si ella le había dado alguna señal en la semana que habían convivido, alguna referencia de hacia dónde podría ir, pero nada se le venía a la mente—y ¿por qué no fuiste tras ella?
—…—lo miró como si estuviera recibiendo un regaño e hizo un puchero—es que… primero me pregunté en cómo había quedado embarazada cuando caí en cuenta de cómo se hacen los niños me giré para hablarle pero ya no estaba—Sakura lo golpeó en la cabeza al escuchar sus palabras
—Eres un dobe
—¡BAKA! ¿Cómo te preguntas eso? ¡Cualquiera lo sabe!
—Podrían dejar de masacrarlo, creí que primero buscaríamos a Hinata—Sasuke lo miró de una forma muy fría, probablemente ya sabía la situación que había entre Hinata y él.
—La buscamos en los lugares que ella visitaría como parques, plazas…
— ¡No hemos marcado a su casa! Tal vez esté ahí…
—No lo creo Naruto—hizo una pausa, lo mejor era confesar lo que en realidad pasaba entre ellos—El señor Hiashi aún no acepta que su hija se encuentre embarazada.
—Entonces… su padre ya lo sabe—frunció el ceño y miró directo a los ojos de su sensei— ¿y usted cómo lo sabe?
—Yo estuve con ella cuando le dijimos que estábamos esperando un hijo—sus ojo se abrieron de golpe—El hijo que espera Hinata es mío—abrió su boca sin poder decirle algo, cerró sus puños. Si su amigo no lo hubiera detenido le hubiese asestado un golpe.
— ¡Es un pervertido! Dejé a Hinata en sus manos y ¡usted abusó de ella!
—Tanto como abusar no fue—se mantuvo callado para reflexionar—Pero lo que haya pasado esa noche no me toca decirlo a mí, lo importante es en donde está—trató de recalcarlo lo mejor posible esas palabras—después arreglaremos este asunto de si soy un pervertido y de cómo pasaron las cosas—sus ojos azules estaban llenos de furia—los golpes no van arreglar nada por el momento.
— ¡No sé en donde está! Ya la busqué en todas partes y no la encuentro, si yo supiera que ella está en el fin del mundo la buscaría ahí pero si no en donde se encuentra cómo voy…—no escuchó el resto de sus palabras, al escuchar el fin del mundo un clic se hizo en su mente, sabía en dónde buscarla, sabía en dónde encontrarla. Rápidamente salió corriendo de ahí, sus alumnos no pudieron seguirle el paso porque lo perdieron de vista entre la multitud, tomó el metro para poder llegar a ese lugar cuanto antes ¿Cómo no se le había ocurrido aquel lugar desde antes?
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Sus oscuros y largos cabellos se movían al compás del viento, se acercó lo más despacio posible, probablemente se encontraba sumergida en sus pensamientos, no quería perturbarla pero debía hacerlo. Se paró detrás de ella, la tumba que se hallaba frente a ella probablemente fuese de su madre, tenía entendido que ella había perdido a su madre a muy temprana edad. Volteó con brusquedad al sentir su presencia, sus ojos estaban húmedos aún.
—Ka…Kakashi-sensei
— ¡Hola!—una mano se encontraba en su pantalón y con la otra saludaba.
— ¿Cómo me encontró?
—Mmm… es algo complicado—le estiró la mano para ayudarla a levantarse—pero creo que debemos regresar ya es muy tarde—miró al cielo—y además hace frío—había olvidado su chaqueta con Anko—y no creo que el cementerio sea un buen lugar para visitar cuando ya oscureció. — Mantenía su cabeza agachada como si le diera pena que la mirara así—Naruto está muy preocupado por ti deberíamos irnos ya.
—Le dije…
—Me enteré, ya le he dicho que yo soy el padre—caminaba a su lado al mismo ritmo por si necesitaba apoyo—será mejor que hablemos de una vez los tres para aclarar este asunto, por lo que vi hace un momento no creo que tenga problemas con nuestro hijo—la duda se reflejaba en sus ojos.
— ¿Y usted?
— ¿Yo?—levantó su ceja
—Usted tiene problema… con que… Na…Naruto-kun… y yo…
—En absoluto, recuerda que nuestra relación es solo por el bebe y nada más, eres libre de andar con quien tú quieras—"eso aplica también en mí" se dijo en su mente. Su teléfono sonó por milésima vez, sus tontos alumnos no dejaban de marcarle desde que se había desaparecido. Aun se preguntaba cómo habían conseguido su número, nunca se los había dado.
—Hola Sasuke, dime ¿qué se te ofrece?
—No se haga el tonto y dígame si ya encontró a Hinata.
—Claro, nosotros ya vamos hacia la casa.
—Dígame en donde están y yo mismo los llevaré—la joven Hyuga se encogió al escuchar esas palabras no quería verlos por el momento, Kakashi sacó un papel el cual comenzó a mover cerca de la bocina.
— ¿Sasuke sigues ahí? Casi no te oigo, creo que hay algo de interferencia.
— ¡No se haga el idiota y dígame!
—Lo siento Sasuke debo colgarte—escuchó como el joven Uchiha blasfemaba del otro lado de la bocina pero no le importó. Enseguida redactó un mensaje para otra persona, no tenía el teléfono de Naruto pero sí el de Sakura, debía decirle que ellos tres debían hablar cuanto antes.
—Sasuke-kun se escuchaba molesto.
—Él siempre está molesto—guardó su teléfono en su pantalón— ¿por qué no contestabas el teléfono?—la miró de forma seria.
—L…lo siento, es que se le acabó la batería a mi teléfono, n… no era mi intención preocuparlos a todos ustedes.
—Veremos a Naruto en el departamento para que hablemos tranquilamente sobre este asunto—la joven asintió con la cabeza—No es necesario que te preocupes por mi alumno, es un buen chico—se sorprendió al verlo así, nunca le había regalado una sonrisa sincera como la que ella veía en ese momento.
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En definitiva no volvería a dejar que su alumno cabeza hueca pusiera un solo pie en su departamento, había tocado todos los timbres del edifico hasta que atinó al suyo ¿qué no le quedaba claro en el mensaje que tenía que tocar el #8? ¡Era súper claro en el mensaje! Después de que los vecinos lo miraran de mala forma por las acciones de aquel joven escandaloso, había provocado a todos los perros por lo que tuvo que encerrarlos en el cuarto, en su vida había tenido que gritarles a sus perros para que no mordieran a alguien.
—No toques NADA, por favor— fue la amenaza que le lanzó al rubio, mientras tanto se había ido a la recámara a encerrar a los perros cuando escuchó un estruendo en la sala, cerró los ojos, y respiró profundamente orando para que ninguno de los trabajos que debía entregar se hubieran ido al carajo. Salió de la recámara pensando que no importaban las cosas materiales pero cuando vio lo que se encontraba en el piso quería agarrarlo a golpes. Siempre tuvo unas cajas llena de recuerdos valiosos y ahora estaban en el suelo regadas y rotas— ¡NARUTO!—el rubio se encogió mientras se escondía detrás de Hinata.
—Fue sin querer dattebayo!—lo empujó para poder pasar mientras recogía los objetos del suelo, rápidamente los acomodó en un lugar donde estuvieran fuera de su vista, aquellas cosas eran muy privadas.
—Fue culpa mía Kakashi-sensei, y…yo…
—No debes culparte, ya sé lo tonto que puede llegar a ser Naruto.
—Pero fue sin querer—Kakashi se sentó en una de las sillas mientras pasaba las manos por su cabello, los otros dos jóvenes imitaron aquella acción, Naruto había jalado la silla cortésmente para que Hinata tomara asiento.
—Supongo que querrás hablar sobre lo que pasó entre Hinata y yo ¿no es así?
—Para ser sincero no me interesa lo que pasó entre ustedes, supongo que tendrán sus razones—tomó la mano de la joven Hyuga—lo único que me interesa es decirle que Hinata es mía, y que pelearé por ella, y que no me importa si el bebé es de usted porque yo… yo seré capaz de tomar ese papel si usted renunciara a ella—la joven la miró con estupefacción al decir esas palabras, y el rubio le sonrió al verla a los ojos lo que le provocó un enorme sonrojo.
—Yo no tengo planes de conquistarla, entre ella y yo no hay nada—con una mano recargaba su rostro—en cuanto a lo del bebe yo me haré cargo, es mi responsabilidad. Como sabrás Hinata vive conmigo ahora y me gustaría que así fuera, por lo menos durante el embarazo…
—Ella puede vivir conmigo, no creo que mi padrino tenga problema alguno…
—Ese no es el punto, yo no tengo problema con que ella viva conmigo porque como ya dije, esa mi responsabilidad y no la tuya—hizo una pausa—Así que yo me encargaré de sus cuidados, hospital, todo. Tú solo serás el novio—la joven miró a ambos, no decían nada, un pequeño silencio iba creciendo con fuerza, solo sus miradas chocaban. Se paró para romper la tensión y dijo que prepararía un poco de té. El chico Uzumaki la siguió con la mirada hasta que su exsensei le habló.
—Naruto, debo confesar algo—el chico asintió—no me interesa en absoluto ser el padre se esa criatura, como tampoco me interesa convivir con Hinata, es algo que no estaba en mis planes—la mirada del joven se tornó dura—suena egoísta lo sé, pero déjame todo el embarazo a mí, y unos meses después del parto y yo desaparezco de sus vidas—se sorprendió al escucharlo—No me interesa la paternidad, así que te dejo el camino libre. Yo les depositaría dinero mensualmente para lo que sea que nazca.
—No será necesario sensei—su voz sonaba firme y fría—Nosotros sabremos salir adelante, le prometo que mi hijo o hija, no necesitará de su dinero—lo miró fijamente a los ojos por unos segundos, y una pequeña sonrisa se asomó en sus labios mientras movía un poco la cabeza—Pero siempre será bienvenido a visitar a su hijo, claro está sensei.
—Si será así, entonces no será mi hijo sino el tuyo.
— ¿Está seguro sensei? Usted ya no es tan joven y no creo… pues ya sabe—Kakashi bajó su cabeza en forma de derrota, ya bastante tenía con saber que Hinata era más joven, no hacía falta que le dijeran que era viejo.
—No es necesario que me digas que ya no soy tan joven Naruto, eso ya lo sé, y sigo firme en mi decisión.—la joven Hyuga llegó con tres pequeñas tazas y la tetera, el té lo relajó un poco, lo que le ayudó a sostener el resto de la conversación con esos dos chicos.
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20 años han pasado desde el nacimiento de comic sans, la pobre y odiada comic sans. A la edad de 15 años jamás se percató que en el mundo del diseño esa tipografía crearía algunos conflictos y revuelos, y para ser sincero nunca le importó después de conocer sus antecedentes ¿por qué habría de odiar una familia tipográfica, si el mal uso era por parte de sus compañeros diseñadores? Y si era así, porqué debía detestarlos, esa tipografía es demasiado humana, era obvio que llamaría la atención.
Reflexionando un poco, llegó a la misma conclusión con aquella chica con la que vivía desde hacía un mes, no debía odiarla a ella—aunque jamás la odió, nunca sintió tal cosa por ella, solo exasperación por su tonta forma de ser—como tampoco debía odiar a las personas que la hacían ver así, tan frágil e incompetente, sabía que odiar era un sentimiento muy fuerte y no lo sentía por la sociedad ni por ella.
No es que se encariñara con ella y que por ello cambiara un poco de parecer sobre su persona, era solo que comenzaba a verla. Se dio cuenta que Hinata nunca se había quitado esa máscara que la mantenía siempre oculta, porque debajo de ella se encontraba la verdadera chica Hyuga. Sabía que si lograba descubrir cómo era la verdadera Hinata podría tolerarla un poco más, nunca le habían agradado las chicas que estaban incompletas, y ella era una de ellas.
Había intentado saber su verdadero yo después de que lo metiera en problemas con su sobreprotectora amiga Sakura, le recriminó que la chica trabajara embarazada como mesera en un restaurant "¿y cómo pretendes que yo sepa lo que ella hace Sakura?" No la mantenía vigilada para saber sus movimientos, aunque sí le molestó que no le dijera que trabajaba. Decidió darle todo el dinero que fuese necesario para ella y lo había rechazado para ganárselo por cuenta propia, aquello lo aplaudía le gustaba ver a una mujer autosuficiente, pero lo que lo dejó perplejo fue la forma en que le dijo que no aceptaría ni un solo centavo de su parte, lo correcto era que ella misma ganara las cosas por su esfuerzo. A pesar de la forma tan tranquila en que se lo dijo, logró impactarle por la mirada orgullosa y soberbia en su rostro, era una Hyuga de nacimiento. Con tal actitud no pudo doblegarse ante ella y la dejó trabajar pero no en aquel lugar, sino en algún despacho de abogados, tenía amigos que podrían hacerle un favor.
Al ver la postura de aquella joven se dio a la tarea de tratar de extraer aquella personalidad, una que no fuera tan inocente y endeble. Y lo estaba logrando, prefirió retarla cada que podía ver como se transformaba en un felino con feroces garras. No se convertía del todo pero mostraba un poco de carácter, sería una buena abogada si seguía así.
